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Carlos Vives, canta y cuenta

Opinión Caribe

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Carlos_PoloAl oír a Carlos Vives por la W, el viernes 31 de julio, refiriendo la historia de la fundación de Santa Marta, nos hizo sentir el raizal samario desde su ángulo visual y de investigación histórica, producto de la capacitación00 que actualmente desarrolla con su iniciativa “Tras La Perla”, para rescatar nuestra identidad y encauzar las iniciativas futuras hacia el desarrollo de la ciudad. Misión y empresa que debemos apoyar todos, en una misma línea de acción, con un solo objetivo: que al final se alcancen los resultados reales, que sirvan como solución, a los problemas de una situación desequilibrada que actualmente vivimos.

Hay personas, propias como de otros lares, que no se explican como teniendo Santa Marta una fábrica natural de agua, hoy padezcamos por la falta de este recurso y que hallamos llegado al extremo de proyectar como solución futura y fuente de abastecimiento, el Rio Magdalena. Así se ha estudiado, se han analizado varias alternativas y a pesar de que esta solución no es del agrado de muchos, técnicamente es la más segura.

Pero mi escrito hoy se refiere a dos tópicos, que dado el onomástico 490 de fundación de Santa Marta, copan la atención y son el tema del momento: historia de la ciudad y el agua en Santa Marta y sus alrededores.

En cuanto a su historia, es propicio y obligatorio reiterar los acontecimientos ocurridos desde los siglos anteriores, para que se conozcan los hechos, autores, participantes, escenarios, fechas, resultados, etc., que conforman el contenido y la estructura social y económica de nuestra ciudad. Especialmente a aquellos que parece no importarles el futuro de la ciudad. Hemos perdido identidad y de paso sentido de pertenencia, elementos importantes en el fundamento de toda comunidad. Parte de la historia es el manejo que le hemos dado al agua.

En décadas anteriores quizás los paseos de río, eran atractivos y competían con el baño de mar. Nos dimos el lujo de escoger. Mi generación tuvo ese privilegio y se hizo aún mayor, cuando se abrió la vía Santa Marta – Riohacha, y nos deleitamos con el caudal suficiente de los ríos Mendiguaca, Guachaca, Buritaca, Piedras, Don Diego y Palomino, sin incluir los demás existentes por fuera de nuestro municipio. Pero así mismo fue una época poco previsiva por parte de las autoridades y de la comunidad misma, en el cuidado y preservación del medio para que el agua no llegara a faltar. No hay espacio suficiente en esta tribuna escrita para desarrollar el recorrido escabroso del agua en Santa Marta, desde hace un siglo hasta nuestros días. Habrá una oportunidad adelante para ello.

La razón primordial para que el adelantado Don Rodrigo Galván de las Bastidas, después de 20 años de haber visitado por primera vez estas latitudes, fue precisamente la belleza del entorno, su vegetación y la cantidad de agua que encontraron él y su expedición. Los vestigios arqueológicos que se hallaron cuando el descubrimiento de Ciudad Pérdida, hacen ver que los Tayronas, además de orfebres, agricultores y cosmogónicos, eran de por sí unos maestros en el manejo del agua. La talla de piedras para convertir dichos elementos en albañales o canales para conducción del agua, son fiel testimonio de dicha aptitud.

Los canales y sus pendientes, en las zonas arqueológicas encontradas, son testimonio de esa realidad. Los hermanos mayores sabían y saben qué es el agua para el ser humano y su supervivencia. Muchas lunas después, concluimos que evidentemente nuestro accionar e intervención en las cuencas y en el territorio de los nacimientos, aunado al calentamiento global, nos tiene en ascuas.

El agua es un determinante histórico que permitió desde las primeras civilizaciones, el asentamiento humano alrededor de corrientes superficiales: entre el Tigris y el Eufrates, Mesopotamia. Acá para nosotros no es nada fortuito, sino providencial, que no lo tienen muchas ciudades en el mundo: entre el Manzanares y el Gaira, la Perla. Y no cuidamos el agua; hoy solo queda el lamento.

  1. D.: La disponibilidad de agua fue la razón preponderante para que se creara el primer Distrito de riego en Colombia: Prado-Sevilla. Tema (“El Testamento” – Rafael Escalona) que en la voz de Carlos Vives, se hace obligación oírlo para el análisis de este escrito de hoy.
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