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Análisis

Barrio María Eugenia: la invasión que los salvó, hoy los perjudica

Opinión Caribe

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Una mirada desde el  sur

Luego de la emergencia originada por la lluvia el pasado 24 de julio en el barrio María Eugenia, OPINIÓN CARIBE hace un recorrido histórico, social y estructural de la zona y habla con expertos sobre las causas del incidente.

“…La brisa corrió como nunca entre las calles de mi pueblo. Palo Alto jamás se había sentido tan polvoriento y frío… era como si la felicidad se la hubiese llevado rápidamente la tarde y, no era para menos, las campanas de la iglesia resonaban afanosamente, anunciando que desde Bogotá habían matado a al último caudillo: Gaitán”, al menos esas fueron las penetrantes palabras de doña Narciza Evelia Luna de Camargo, o ‘Nacha’ como simple y cariñosamente es conocida la mujer octogenaria, que con el paso de los años se convirtió en la hija mayor de doña Jovita Paz Luna y don Santiago Luna Villalobos, este último, el patriarca fundador del hoy barrio María Eugenia.

En este barrio ubicado al sur de la ciudad, OPINIÓN CARIBE estuvo para conocer la historia de su origen y fundación, situaciones en las que parecen estar las razones de la emergencia que la azotó el pasado mes de julio.

UNA INVASIÓN QUE AÚN ES INVADIDA

María Eugenia fue inaugurada como un barrio legalmente constituido desde finales de la década de los 50. Antes de ello solo era un agreste sector rodeado de cerros silvestres y copados de enormes arboles de trupillo, los cuales fueron derribados por decenas de invasores que venían a refugiarse de la cruda época de la violencia, sembrada desde el 9 de abril de 1948 por liberales y conservadores, a raíz de la muerte de Jorge Eliecer Gaitán.

“Mi papá era el alcalde de Palo Alto, hoy un municipio de Sucre pero anteriormente era del Bolívar Grande. Él era liberal y una vez se supo del magnicidio de Gaitán se generó un efervescente odio entre ´godos´ y ´colorados´; mi padre tuvo que huir del pueblo con centenares de familiares y paisanos. Todo por el temor de ser asesinados a machete y, a su vez, para no tener que matar a seres queridos del otro bando, que junto a mi viejo arribaron a Prado Sevilla, para trabajar como obreros en la United Fruit Company pero luego de que la empresa entrara en declive nos vimos obligados a desplazarnos a Santa Marta”, relató doña Narcisa Luna de Camargo.

Fue así que, una noche de mediados del siglo pasado, el grupo de personas provenientes desde el Bolívar Grande y la Zona Bananera se estableció en el sur, para luego presentarle una propuesta de legalización predial al general Gustavo Rojas Pinilla, el entonces Presidente de la República de Colombia,

“Mi padre encabezó la junta y le solicitamos por medio de una carta al presidente que nos ayudara con el proceso y en agradecimiento a ello fundaríamos al barrio con el nombre de su hija, María Eugenia Rojas, quien con el tiempo se convirtió en la primera mujer que se lanzó a la máxima jefatura de Estado. Así el sector pasó de ser una gran zona de invasión para convertirse en el actual barrio María Eugenia”, puntualizó la Narcisa Luna que desde la citada época reside en la hoy calle 12 con carrera 34.

El barrio María Eugenia está comprendido entre la carrera 11 y la carrera 17, (donde colinda con el cerro) y las calles 33 y 47 donde colinda con el barrio Pastrana.

EL CONTEXTO DEL HECHO

La legalización del barrio María Eugenia trajo consigo un automático desarrollo: carreteras, escuelas, iglesia, servicios públicos y demás construcciones de viviendas dieron paso al crecimiento urbano que se instaló a las faldas o laderas del cerro de ‘La Llorona´, frontera natural que hoy comunica a la localidad en su extremo sur con el barrio San Pablo y la carretera del Ziruma.

Sin embargo, los avatares del progreso trajeron entre sí avalanchas de crisis sociales que según las autoridades distritales obedecen a diferentes factores.

EL DESMORONAMIENTO DEL CERRO

Tras el desmoronamiento contundente de rocas, diferentes conjeturas se plantearon las autoridades distritales y la comunidad residente en María Eugenia, al observar la avalancha de rocas, lodo y basura que desde un principio se le atribuyó a la fuerte lluvia que se registró ese viernes 24 de julio.

DSC_0675En ese entonces, gran parte de la masa rocosa y vegetal del cerro se fue abajo, logrando causar una significativa emergencia que marcó un precedente en la tradición oral del sector, puesto que en otrora habían sido muchas las avalanchas ocurridas, pero ninguna había arrojado 10 toneladas de escombros, los cuales derrumbaron viviendas, taponaron vías y casi cobran vidas.

De acuerdo con los vecinos una de las causas del desboronamiento son las constantes construcciones que se han llevado a cabo en la parte alta incrementando la debilidad del terreno “muchas de las casas que han sido edificadas en la parte alta han sido construidas sin los debidos permisos del distrito, por lo que son invasiones, es decir, predios ilegales que han afectado indiscriminadamente el ecosistema”, indicaron pobladores del pie del cerro.

LAS AUTORIDADES

Tras entrevistas realizadas a diferentes organismos como el Departamento Administratorio del Medio Ambiente Dadma, en cabeza de Eliana Morón; la Secretaría de Gobierno Distrital, liderada por Luis Guillermo Rubio, además de consultar archivos del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, Igac, con muestras del suelo del cerro, se puede llegar a ciertas conclusiones.

La entidad geográfica manifiesta que “los suelos del cerro de María Eugenia son excesivamente drenados, limitados por rocas, con muy bajos contenidos de materia orgánica y baja fertilidad natural y están afectadas ligeramente por remoción en masa producto de las fuertes erosiones”.

Por su parte, Eliana Morón, directora del Dadma, ratificó que la ausencia de capa vegetal que ha aumentado conforme avanzan las construcciones, es la causa de la crisis territorial que hoy abarca a María Eugenia.

“El cerro cedió tras las constantes intervenciones a que se ha visto sometido y al ellos talar los árboles no hubo una resistencia natural que contuviera la presión del material o las rocas. Sin embargo, al ser construcciones no legalizadas no podemos tomar acciones pertinentes”, aclaró la funcionaria.

En últimas, la secretaria de gobierno recalcó que al ser una zona de riesgo es poco lo que se puede hacer en materia de políticas públicas y ordenamiento territorial en la zona, salvo un traslado masivo a largo plazo, que aun no se tiene previsto, es decir, la comunidad deberá frenar ante su necesidad de establecer viviendas en el área.

De otro lado, las avenidas afectadas fueron la carreras 13 y 16 con calle 39 donde finalmente desembocó el material.

Solo se espera que las autoridades en cuestión emprendan un plan que mitigue el riesgo en el sector y que la comunidad tome conciencia de sus obras.

 

 

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