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Crónica

Ciénaga, Magdalena: “La Costa Verde”

Opinión Caribe

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Por: Raúl Ospino Rangel

El viejo pueblo de Ciénaga, fue visitado en 1518 por el bachiller, cartógrafo, explorador y conquistador de Sevilla, España, Martín Fernández de Enciso. Se formó frente al mar Caribe, cerca de la laguna Ciénaga Grande, lugar prodigio de sal. También se formó cerca de la desembocadura de los ríos Córdoba y Toribio.

En 1521, Rodrigo de Bastidas, visitó la “Costa Verde”, así la llamó, para proveerse de frutas silvestres, agua dulce y animales de caza, abundantes en su naturaleza; lugar donde habitaban indios Chimila, Tayrona y Pocigüeyca, a los cuales Rodrigo de Bastidas obsequió baratijas. El Gobernador García de Lerma, considera a la población en 1530, muy fértil y proveedora de pescado, sal y oro. En 1526, Rodrigo Álvarez Palomino, Capitán y sucesor más tarde del adelantado Bastidas, inicia la colonización española en la “Aldea Grande” (nombre dado en 1535), y es quien facilita en 1538, la entrada al Fray Tomas Ortiz, para que catequice a los naturales del “Pueblo de la Ciénaga de Santa Marta”, que contaba con 5.000 bohíos.

Según los cronistas, por el año de 1529, había un pueblo llamado “Pocigüeyca”, ubicado entre la Sierra Nevada y la laguna Ciénaga Grande. En 1592, Don Pedro Cárcamo, por encargo del Gobernador de la Provincia de Santa Marta, Lope de Orozco; funda la población de “Córdoba”, a orillas del río del mismo nombre. Como podemos apreciar dentro del perímetro entre la región de la desembocadura del Río Córdoba, la laguna Ciénaga Grande y los playones de Sevillano; el antiguo pueblo de Ciénaga, sufrió distintos traslados, en busca del sitio más conveniente, es la razón por la cual aparece en la historia con diferentes nombres: – “Pocigüeyca”, para los indígenas.

– “Costa Verde”, para los españoles en 1521.

– “Córdoba”, año 1592.

– “Aldea Grande”, año 1535.

– “Pueblo de la Ciénaga de Santa Marta”, año 1538.

– “Pueblo de la Ciénaga”, año 1755.

– “Pueblo Nuevo”, año 1576.

– “San Juan Bautista de la Ciénaga”, año 1764.

– “Distrito Parroquial de la Ciénaga”, año 1858.

– “San Juan del Córdoba”, año 1886.

– Ciénaga, a partir de 1908.

La fecha más acertada de la fundación del pueblo, corresponde al año 1538, cuando llega el protector de indios Fray Tomas Ortiz, quien le da el nombre de “Pueblo de la Ciénaga”, encontrando entonces que sus moradores celebraban la victoria obtenida sobre tribus vecinas con una gran feria en la plaza principal.

En este pueblo indígena existió el Sistema de Encomienda de Sebastián de Manjarrez y la doctrina de la comunidad Dominica, lugar importante para los conquistadores que articulaba el tránsito entre Santa Marta y Cartagena. En febrero de 1750, se produce un incendio que arrasó al pueblo indígena; este mismo año, el Marqués del Villar, informa a las autoridades españolas su interés por el restablecimiento de la población y la fundación de uno nuevo en las Sabanas de San Juan. Como efectivamente ocurre cuando en 1751, el Maestro de Campo de la Provincia de Santa Marta, reorganiza la población.

BATALLAS

Antes y después de la independencia, Ciénaga fue protagonista de enfrentamientos militares. En 1538, cuando llega el protector de indios Fray Tomas Ortiz, encuentra a sus moradores celebrando la victoria obtenida sobre tribus vecinas en la plaza principal. Con ocasión de la independencia de Cartagena en 1811, sus autoridades tomaron la decisión de invadir a la realista Provincia de Santa Marta y de establecer en su seno un gobierno republicano. Por tal misión encargaron al Coronel Pedro Labatud, que luego de dejar a todo el territorio ribereño del Magdalena carente de enemigos, penetró por la Ciénaga Grande, entró al pueblo realista de San Juan Bautista de la Ciénaga, se apoderó de tres embarcaciones y ocupó a Santa Marta, el 6 de enero de 1813.

Nuevamente, Ciénaga es escenario de enfrentamientos entre tropas republicanas y realistas el 10 de mayo de 1813. Es lo que se conoce como el “Desastre de Papare”, porque en la batalla murieron 500 soldados del Ejército republicano. En esta batalla la heroína cienaguera Antonia Manjarrés, pagó bien caro sus servicios a la causa del Rey español Fernando VII. Entendía ella, como todas las que defendían al Rey y amo, que era un glorioso y santo holocausto ofrendar haciendas y vidas por el nombre del soberano que encarnaba en si el gobierno español.

Ese 10 de mayo de 1813, cuando la escuadrilla republicana enviada por el Gobernador de Cartagena, Manuel Rodríguez Torices, desembarcó 100 hombres en la finca Papare; Antonia Manjarrés, que desde la noche anterior había estado en espionaje por aquellos contornos, dio en la madrugada la noticias a los líderes españoles, ocasionado con su información un sangriento combate en las propias calles de Ciénaga. Ese otro día, el 11 de mayo de 1813, al desembarcar las fuerzas republicanas, Antonia Manjarrés fue apresada y conducida a uno de los barcos. Fue sometida a terribles torturas para que además de confesar su delito del día anterior, diera la situación y condiciones de sus compatriotas, y los informes respectivos. Ella se negó, y no dijo una sola palabra que comprometiera a sus paisanos cienagueros. Fue fiel al rey, a pesar de las torturas. En un acto de desesperación y valentía, Antonia Manjarrés logró zafarse, arrojándose al agua en donde perdió la vida.

El 10 de noviembre de 1820, el cantón de Ciénaga, fue escenario de una de las batallas más violentas de la lucha por la independencia de Colombia, que dejó un millar de muertos, entre republicamos y realistas. Esta batalla triunfadora de los republicanos, Simón Bolívar, dio órdenes para que participaran en ella, sus mejores hombres, entre ellos José Prudencio Padilla, Hermógenes Maza y Francisco Carmona. El General Francisco Carmona, vivió por muchos años en Ciénaga y murió en 1852. Furioso porque un negro vestido de general había leído el bando del carnaval, se enfrentó con el hombre disfrazado y luego con toda la población, quienes lo mataron apaleándolo en plenos carnavales.

Otro hecho relevante de la batalla del 10 de noviembre de 1820, lo constituyó la cienaguera india crespo, que prefirió la muerte a la deshonra. Cuando el combate había terminado, salía hacía el monte en brazos de su novio, la hermana única del jefe realista derrotado, Coronel Narciso Vicente Crespo. La india Crespo y su novio, al pie de un frondoso árbol se hallaban pensando la dirección que debían tomar, cuando se vieron sorprendidos y sometidos por dos oficiales patriotas. Uno de los oficiales quedó sorprendido ante la belleza de la india Crespo y trató de acercársele. El novio se interpuso empujando al oficial, lo que le ocasionó la muerte. Después del asesinato los dos oficiales disputaban la bella cienaguera, hembra de largos y hermosos cabellos. Resolvieron jugarla a la suerte de las armas, mientras tanto la encerraron en el cuarto de una casa cercana. Muerto uno de los dos, el oficial vencedor corrió al cuarto de la hermosa prisionera para cumplir su deseo amoroso. Al entrar, la india Crespo, había resuelto acabar con su vida: Con dos trenzas de sus preciosos cabellos, las anudó a su cuello, las sujetó de la tiranta del cuarto y luego dejó caer su cuerpo, ahorcándose en forma instantánea. La india Crespo, prefirió la muerte a la deshonra.

El 14 de octubre de 1902, ocurrió en Ciénaga, el último enfrentamiento entre liberales y conservadores durante la Guerra de la Mil Días; donde las tropas liberales del General Rafael Uribe Uribe, atacaron y acorralaron a los adversarios. De no ser por la llegada de un vapor con artillería, los conservadores hubiesen sido derrotados. Para esta época el gobierno conservador ofrece indulto para los rebeldes liberales que se desmovilicen y entreguen las armas, lo que conduce a negociaciones, dando como resultado el Tratado de Neerlandia, firmado el 24 de Octubre por Rafael Uribe Uribe, donde previamente con un armisticio pactado, se reconocía a los revolucionarios como beligerantes y se les ofrecía una paz con garantías, el gobierno se comprometía a liberar a los presos políticos, a garantizar su seguridad y a cesar el cobro de la contribución a la guerra.

BOLÍVAR EN BUSCA DE LAS AGUAS TERMALES

Aguas termales, en Cordobita.Se cuenta que en su último viaje, el Libertador Simón Bolívar, estaba bastante enfermo y que, cuando llegó a Cartagena le dijeron que cerca de Santa Marta, había unas aguas termales que tenían un gran poder medicinal. A raíz de esto viajó a Santa Marta buscando aguas curativas y llegó a la Quinta de San Pedro Alejandrino que hacia parte de la hacienda Papare de Ciénaga Magdalena, que para entonces su extensión llegaba hasta Santa Marta. La hacienda era propiedad de su amigo Don Joaquín de Mier, quien le brindó hospedaje y fue el lugar donde pasó sus últimos días, y en la cual falleció el 17 de diciembre de 1830. Lo cierto es que cerca del corregimiento de Cordobita, en Ciénaga Magdalena, se encuentran las aguas termales “El Volcán”, denominadas así por la creencia popular de que en su seno se encuentra un volcán. La historia no cuenta si se bañó o no Simón Bolívar en las aguas termales de Cordobita.

MASACRE DE LAS BANANERAS

Comisariatos de la United Fruit Company en Ciénaga.En 1899, llegó a Colombia, la United Fruit Company, que explotaba a los bananeros con el sistema de subcontratistas y hacía caso omiso a los nueve puntos del pliego petitorio de los obreros. Ante esta disyuntiva en noviembre de 1928, se lanzó la huelga; casi un mes después del paro, el Gobernador del Magdalena, los citó en la estación del tren de Ciénaga, donde acudieron miles de trabajadores. Todo fue un rumor, la cita no se cumplió, la reunión pacifica de los bananeros fue alterada por las metralletas del Ejército Nacional, bajo las órdenes del General Carlos Cortés Vargas, que disparó sin piedad sobre la muchedumbre la noche del 5 de diciembre de 1928, durante el gobierno conservador de Miguel Abadía Méndez. Constituyéndose este hecho doloroso en la primera masacre que se tenga noticia en Colombia y que nunca se supo cuántos muertos fueron.

FUENTES DE CONSULTA:

– Demetrio Daniel Henríquez: Pergaminos Heroicos, año 1945.

– Ismael Correa Díazgranados: Anotaciones para una Historia de Ciénaga Magdalena, año 1996.

– Carlos Payares González. Santa Marta y Ciénaga Durante la Independencia: Batalla del Resguardo de San Juan Bautista de la Ciénaga, año 2009.

– José C. Alarcón: Compendio de Historia del Magdalena, de 1525 hasta 1895.

 

 

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