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Crónica

De brujas, santos, muertos y otros mitos

Opinión Caribe

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Celebraciones que han perdido el contenido espiritual

Al Halloween, que hoy llamamos fiesta de brujas, y las celebraciones del día de los Santos y de los fieles difuntos, han tenido una serie de transformaciones gracias al sincretismo cultural y a la globalización que les han cambiado sus características de origen. Próximos a la conmemoración de estos días, OPINIÓN CARIBE consultó a una serie de expertos que hablaron del surgimiento y la incidencia del capitalismo en estas fechas.

Gracias al cine, la fiesta de Halloween comienza a celebrarse masivamente desde 1921, “un fenómeno íntimamente relacionado a los procesos de globalización cultural, que se conoce como localismos globalizados, escenarios locales que han alcanzado una audiencia global, donde hibridaciones culturales como el sincretismo llegan a una incidencia más allá de la situación religiosa, como implicaciones económicas, y del tema organizativo local” expresa el internacionalista Stalin Ballesteros.

La palabra Halloween proviene de la contracción de All Hallows’ Eve que traduce ‘Víspera de Todos los Santos’ y, sus raíces, se remontan a una celebración Celta llamada Samhain que se ha fusionado con la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los católicos el 1 de noviembre.

Para los antiguos celtas durante el Samhain, o año nuevo, la línea que une a este mundo con el otro mundo se estrechaba, permitiendo el paso de los espíritus benévolos y malévolos, razón por lo cual se cree que el uso de trajes y máscaras se debía a la necesidad de ahuyentar a los espíritus malignos.

“Los disfraces forman parte de una práctica religiosa profana, hay que entender que es un día que tiene un contrasentido en una sociedad como la colombiana que históricamente ha sido católica, durante nueve meses los profesores enseñan la existencia de Dios, de la Virgen y de los santos, y el 31 de octubre surge la contrarespuesta, que es el día de brujas, en el que los niños se disfrazan de brujos” expresa el sociólogo Edgar Ray Sinning.

Sin embargo, para el también sociólogo Edimer Latorre, el Halloween está configurado por la noción de vida y de muerte, y “desde la perspectiva socio-antropológica, son entendidos como ritos de transición donde el niño asume un rol, una identidad y, al mismo tiempo se le permite salir de noche, es preparar al niño para el mundo de la vida, para que asuma su libertad y tome sus decisiones, para que inicie un camino y llegue a un resultado, en este caso, derrotar a la muerte, dignificar la vida” puntualizó.

Agrega el sociólogo que, en lugares como México, existen versiones de la fechas con formas de entenderla propias de subculturas de transición Azteca, pero, en Colombia, es un tema altamente coaptado por el comercio que ha desfigurado mucho el ritual de transición original, ya no se ve reflejado el tema espiritual entre las nuevas generaciones quienes asumen una festividad que gira en torno a los dulces y los disfraces, en la que “se evidencia la invasión comercial, una coaptación paulatina de la esfera pública por una esfera privada, alienante, propia de un mundo donde pasamos de una economía de mercado a una sociedad de mercado, donde todas las relaciones económicas están coaptando las esferas de la vida cotidiana”.

LA CELEBRACIÓN MODERNA

En la actualidad, y a pesar de los acostumbrados aguaceros de octubre, todavía hay niños y sus familias que disfrazados y entonando la canción trikitriki Halloween quiero dulces para mí, salen el último día de octubre y recorren las calles de la ciudad de tienda en tienda y de casa en casa, esperando que se les atiborren sus calabazas de dulces.

Para el sociólogo Edgar Ray Sinning, ya no se trata de “una celebración católica sino de una fecha de consumo impuesta por el modelo capitalista y la globalización y, nosotros no hacemos el más mínimo esfuerza por rechazarla, la misma sociedad te estimula para que participes” expresa.

“Ahora solamente es una forma de expresión cultural de nuevas generaciones, ya no se asume que hay una única forma de ver las cosas, ya no hay formas excluyentes hay gente atea que le gusta el Halloween y se disfraza, es un asunto de producción del mercado, ya no es tanta una celebración para reivindicar la relación entre la vida y la muerte sino una imposición mercantil, el producto cultural Halloween” afirma Ballesteros.

Lo cual es apoyado por el sociólogo Edimer Latorre quien citando a el alemán Max Weber asegura que “el problema de los seres humanos es la excesiva racionalización del mundo de la vida que giraba en torno al comercio, que racionalizaba los rituales atrapándolos en dogmas y sectas que los satanizan o deifican pero perdiendo el componente espiritual, el centro nucleador de Dios y el conjunto de valores que giraban en torno a la idea teocéntrica, entramos en una sociedad donde existe racionalización de todos los escenarios y donde desaparece la capacidad de sentir, de contemplación espiritual tan necesaria en la época moderna”.

Al respecto asegura Sinning que “los días de los Santos y de los fieles difuntos, que sí están en todos los calendarios cristianos, casi no se celebran pero, el día del Halloween sí.

DÍA DE LOS FIELES DIFUNTOS

El día de los muertos o más bien de los fieles difuntos, es decir de aquellos creyentes que han muerto en paz con Dios, cuyas almas han entrado al cielo, es una celebración Católica en la que se recuerda a los fallecidos y que ha empezado a llamarse también día de los ángeles, refiriéndose a las almas de los niños fallecidos.

Antiguas generaciones lo celebraban disfrazando a los niños con una sotana blanca, y de casa en casa cantando: “ángeles somos, del cielo venimos, pidiendo limosna para nosotros mismos, si nos daban algo en esa casa, cantábamos: esta casa es de rosas donde viven las hermosas pero, sino nos daban nada, cantábamos esta casa es de espinas donde viven las mezquinas, luego de lo cual y, en la plaza de la iglesia, se preparaba una comida comunitaria con todo aquello que habían recogido los niños, práctica que, desde el punto de vista social es un acto de camaradería, de alegría y solidaridad en el que, alrededor de una fiesta que se terminó llamando de todos los ángeles, se cohesionaba toda una sociedad”, relata el sociólogo Edgar Ray Sinning asegurando que ahora ha sido remplazada la costumbre por la fiestas del 31 de octubre a la que se llama también el día de los niños pero hoy en día, se disfraza todo el mundo.

En la actualidad siendo parte de la tradición religiosa, es una fecha en la que los cementerios son visitados masivamente por los deudos, muchas familias se trasladan al visitar en el cementerio a sus fallecidos.

DÍA DE LOS SANTOS

Por su parte el día de los Santos, asegura Edgar Ray Sinning es un día que hay que entender “desde el punto de vista socio-familiar, en el que la religión católica lo que hace es ratificar la conmemoración de los santos con el ánimo de fortalecerse como iglesia universal, aunque, lo único que queda es el nombre, porque todo lo que toca el capitalismo lo comercializa y lo que no comercializa no le atiende, por eso la fecha del primero de noviembre la iglesia católica consideró oportuno y necesario hacer un reconocimiento a todos los santos, un día para su homenaje, donde están todos los hombres y mujeres que se convirtieron en santos por su vocación y consagración, principios universales de la iglesia para otorgarles un día especial”.

Finalmente, tal y como lo expresó el internacionalista Ballesteros “participar de las celebraciones es respetable y de libre decisión pero, desde su perspectiva, hay otras preocupaciones más urgentes, más identitarias al asunto del territorio, es una lógica del tipo de sociedad que hemos adoptado enfocada al consumo, al sistema de vida de un complejo occidentalismo diversificado, la lógica mercantil del consumo que ha convertido, las celebraciones, simplemente en una buena rumba”.

 

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