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No es normal… ¡Es INACEPTABLE!

Opinión Caribe

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Por: Marcela Escandón Vega

NO es normal

  • Que tu pareja te insulte, agreda o tome decisiones por ti;
  • Que te quiten la cédula o te prohíban trabajar;
  • Que tu esfuerzo en el hogar o en el trabajo no se valore;
  • Que ganes menos que colegas hombres con la misma experiencia y formación;
  • Que en tu propia casa no te sientas segura y feliz;
  • Que te manoseen en el transporte público;
  • Que critiquen tu pelo, forma de vestir o actuar por no parecer “femenina”;
  • Que te agredan verbalmente cada vez que sales a la calle;
  • Que cuestionen tus valores cada vez que te pones una minifalda y sales a bailar;
  • Que se te diga que no debes andar sola porque no puedes cuidarte;
  • Que te enseñen a vivir con miedo, pensando que eres incapaz o que estás indefensa;
  • Que te reclamen porque tu cuerpo no se parece al de una “modelo” de revista;
  • Que te violen porque ibas sola, o de noche, o mal vestida, y por eso “lo merecías”;
  • Que te asignen solo unos cuantos colores, gustos, profesiones, roles y actitudes porque son los apropiados para una “señorita”;
  • Que te obliguen a tener sexo si tu no quieres, así sea tu pareja;
  • Que te controlen tu contraseña del celular, correo electrónico o cuenta bancaria;
  • Que te critiquen si no quieres tener hijos porque no serás una “mujer de verdad”;
  • Que te limiten cada vez que quieras progresar o probar algo nuevo, porque es muy peligroso para una mujer;
  • Que te obliguen a escoger entre tu familia y tu trabajo, porque querer ser exitosa es ser arribista y mala madre.

Nada de esto es normal… es INACEPTABLE. Nada de esto es cierto… es una TRAMPA. Todo esto es común, pero es DESPRECIABLE.

La violencia contra las mujeres está a nuestro alrededor, todos los días, en todos los estratos y de todas las formas: física, psicológica, económica y un largo etcétera. Es silenciosa y progresiva. Ningún hombre maltratador golpea en la primera cita. Está en nosotras detectarla a tiempo y poner límites para protegernos, pero también, está en nosotras ayudar a nuestras vecinas, tías, hermanas, sobrinas, amigas, primas y a cualquier conocida que veamos en situación de maltrato. No aceptemos la dependencia, los celos, el maltrato, las imposiciones ni los estereotipos.

Porque somos más que faldas, maquillaje y buenos modales. Somos más que el puerco “pétalo de una rosa”. Somos valientes, capaces, berracas y poderosas. Somos luchadoras y resilientes. Somos todo lo que queramos ser y no lo que nos quieran imponer.

A propósito del tema: el pasado 25 de noviembre fue el #DíaNaranja, el día de la #NoViolenciaContraLaMujer. Ojalá todos, hombres y mujeres, se unan a la causa desde su vida cotidiana. No hay que hacer mucho, solo amar, respetar y valorar a las mujeres a nuestro alrededor.

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