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Editorial: De lo necesario a lo urgente

Opinión Caribe

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Comienza el 2016 con muchos retos. Los nuevos alcaldes empiezan su mandato y el panorama económico y social del país ha cambiado drásticamente en los últimos tres años, pasando de una cómoda bonanza a una preocupante austeridad. Bajo éste contexto, para nuestra ciudad ha dejado de ser una necesidad y se ha convertido en una urgencia la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), el cual no ha sido actualizado desde el “JATE MATUNA”, que tenía vigencia desde el año 2000 hasta el 2009.

Santa Marta debe replantearse como una ciudad sostenible y el primer paso para ello es contar con un POT actualizado que se convierta en la hoja de ruta de los próximos doce años. Lamentablemente para la ciudad, desde el año 2009 ha persistido una dificultad para generar un nuevo documento de planeación territorial y se ha intentado atenuar esta falencia a través de la expedición de planes parciales, los cuales no solucionan las necesidades que urgen inmediatamente para la ciudad.

Rafael Martínez recibe una ciudad con un valioso legado del exalcalde Carlos Eduardo Caicedo, quien le devolvió la confianza a la ciudadanía, cimentado en la fuerza del cambio, a través de ejecuciones con una orientación social bajo el lema de la equidad para todos. Aun así, la continuación de ese legado debe reajustarse a las nuevas realidades económicas; al inicio del postconflicto, el cual tiene una gran influencia en Santa Marta al ser ésta un foco de concentración de los actores y víctimas del conflicto; la realización de los Juegos Bolivarianos y la oportunidad de crear nuevas zonas de concurrencia y escenarios deportivos que contribuyan al encuentro de los samarios con su ciudad; reforzar la vocación turística y poner orden a los sitios que reciben la afluencia de turistas para ofrecer un destino de calidad; La relación de la ciudad con el medio ambiente y delimitar áreas de protección; la problemática en la prestación de servicios públicos domiciliarios, puntualizando en la crisis de suministro de agua, que se ha acrecentado por largas sequías y las dificultades en la captación del preciado líquido; articular la expansión del puerto con el establecimiento de un corredor industrial estratégico que atraiga la inversión privada, entre muchas otras son cosas que dejaron de ser necesarias y ya son una urgencia.

El nuevo POT debe ser una oportunidad para convertir a Santa Marta en una ciudad más equitativa e incluyente, por lo que la discusión de frente con los ciudadanos y demás actores que confluyen en nuestra ciudad, tanto en su parte urbana como rural, es imperativa para generar un consenso que legitime y aliente la iniciativa del Alcalde. No se debe perder de vista que el POT estará vigente para la celebración de los quinientos años de la fundación de la ciudad, por lo que éste tendrá una relevancia especial en las vísperas de tan importante celebración y que mejor oportunidad para empezar a ejecutar una transformación integral y ecuánime. El Alcalde Martínez, de lograr ésta empresa, tendría una nota positiva en su gestión y podrá imprimir su visión de ciudad a largo plazo, rompiendo con la estadística negativa de las anteriores administraciones que no pudieron consolidar la actualización del POT.

Las crisis no son negativas en cuanto se puedan identificar las causas que las crearon, más allá de darle la importancia a las consecuencias que éstas puedan generar y, de esta manera, se mutarían hacia un estímulo para el establecimiento de nuevos retos que se conviertan en crecimiento para la ciudad. Es menester para cada ente territorial revisar su presente, haciendo retrospectiva a las causas que derivaron en los errores o aciertos y sus implicaciones a futuro y quien debe dirigir ésta tarea es el señor Alcalde y, es nuestro deber como miembros de ésta comunidad, apoyarlo y participar de la formulación de una herramienta que generará desarrollo y guiará los destinos de nuestra ciudad, soslayando de ésta manera las desafortunadas circunstancias en las que las necesidades se convierten en urgencias, siendo el momento oportuno para iniciar éste dialogo.

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