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El costo de la desnutrición

Opinión Caribe

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En el olvido los objetivos de desarrollo del Milenio

La desnutrición infantil priva a los niños en la etapa más importante de su crecimiento de los nutrientes necesarios para una formación óptima, y trae consigo afectaciones físicas y mentales en sus organismos. Un problema de desnutrición acarrea que los gobiernos tengan gastos adicionales para solventar la falla que con anterioridad no resolvieron, responsabilidad que en gran parte recae sobre los sistemas educativos y de salud. OPINIÓN CARIBE contextualiza.   

La nutricionista Lorena González explica la desnutrición como el estado patológico de distintos grados y manifestaciones clínicas que puede ser causado por la deficiente asimilación de alimentos por el organismo, también hay personas que, pese a que comen bien, no tienen una buena absorción de los nutrientes por lo que padecen de este problema. La causa más frecuente es la mala alimentación en la que el cuerpo gasta más energía de la que consume o la calidad de alimentos no es la adecuada.

Otra causa es la falta de disponibilidad de alimentos o la dificultad que tiene la población para acceder a ellos, en algunos casos porque se están orientando a las nuevas intenciones de alimentación que está imponiendo la industria y han dejado de lado los productos que produce la tierra, como la papa, la yuca, el plátano, entre otros, la nutricionista asegura que haciendo buen uso de los productos que da la tierra se puede tener una alimentación adecuada. Por otra parte, los trastornos alimentarios como la bulimia, la anorexia, los problemas de alteraciones gastrointestinales, la gastritis, la dispepsia o el reflujo encaminan a que se presente un grado de desnutrición.

“En la población infantil con problemas de desnutrición hay que tener en cuenta que en algunos casos el niño no presenta desnutrición cuando ya ha crecido, sino que tenemos que mirar la alimentación desde el vientre de la madre, muchas veces la desnutrición viene desde la gestación. Tenemos que prevenir desde que se gesta para que realmente no vayamos a tener niños en desnutrición una vez nazcan. Hay que decir, que el desconocimiento de los nutrientes que aportan los alimentos hace que desplacen los nutrientes básicos los cuales garantizan un buen estado de salud”, puntualizó González.

Un problema de desnutrición infantil atenta contra la salud de los menores, teniendo en cuenta las enfermedades a las que quedan expuestos como la tuberculosis, la hipertensión, diabetes, enfermedades coronarias; a nivel cognitivo influye en el ingreso tardío al sistema educativo o la deserción del mismo por las bajas capacidades frente a los demás estudiantes.

Cuando hay problemas de mal nutrición las consecuencias más visibles son retraso en el crecimiento, niños retraídos, apariencia delgada por la pérdida de masa muscular, de temperamentos irritables; la disminución de nutrientes produce lentitud en todos sus procesos internos.

Lorena González, nutricionista, hace énfasis en que en un infante la lactancia materna es importante, especialmente en los seis primeros meses, lo que permite que el niño no presente desnutrición. Recomienda al año de edad inducirlo a comer los alimentos que se preparan para la familia, para que cuando los menores cumplan los dos años ya estén preparados para entrar a una guardería o preescolar, etapa en la que su demanda o requerimiento energético cambia, obligando a los padres a suministrarles las tres comidas principales.

Colombia es un ejemplo de como la desigualdad económica y enfrentar procesos ambientales como el que se está viviendo con el Fenómeno del Niño, pueden afectar la alimentación de un menor, las diferencias socioeconómicas afectan los ingresos del hogar y con ella la calidad de alimentación que recibe, entre más amplia la brecha, más difícil disminuir los índices de desnutrición.

UNA BUENA ALIMENTACIÓN

Menu MagdalenenseTres comidas principales y por lo menos de una a dos meriendas dependiendo el desayuno, es lo básico que debe recibir un niño. Entre las proteínas relevantes para evitar la pérdida de masa muscular están el huevo, queso o una porción de hígado por las mañanas a la que debe retirársele la piel, acompañarlo de un carbohidrato que le de energía como papa, arepa, guineo, bollo, o guineo cocido con su café con leche.

A los niños que no les guste la leche sola deben buscar estrategias para que puedan tener las dos porciones necesarias de lactosa, sea en café con leche, con avena o en otra combinación que no debe faltar en el desayuno. También se debe tener en cuenta que la merienda de la mañana no debe ser muy cargada para que no reemplace el almuerzo.

En el almuerzo es importante la porción de proteína, en el proceso de crecimiento de los niños debe ser prioridad un dieta con alto valor biológico tales como las carnes de origen animal, la nutricionista explica que si en una casa hay tres adultos y cinco niños la prioridad para los que van a comer carne, pollo o pescado es para los niños que están en periodo de crecimiento y para las madres en gestación.

Al menos tres veces por semana debe ser suministrada una porción de frijoles rojos o lentejas y cuando se haga es bueno acompañarlos con jugo de guayaba o naranja, porque la vitamina C que aportan estas frutas ayudan a que el hierro del frijol se absorba bien, y con ello a que la hemoglobina se produzca de forma
adecuada.

En el día dos porciones de harina, el arroz acompañado de papas o plátano o algo de pasta, se le debe incluir a los niños ensalada en pequeñas cantidades para ir fomentando en ellos el hábito de comer verduras, no es recomendable que sea en grandes cantidades porque no se les hará llamativo, lo más apropiado es que se sirva individual.

Un jugo de frutas, las bebidas azucaradas y gaseosas no deben ser una opción, en este caso lo mejor es un vaso de agua. La falta de suministro de agua es una de las falencias que afecta la salud de las generaciones que están en formación.

En las comidas de la tarde también debe estar presente la proteína, bien sea la misma del almuerzo, un huevo o un queso que iría acompañado de una harina. Las cenas ligeras son aceptables para los adultos, aunque se han vuelto muy frecuentes para un niño en etapa de crecimiento lo cual no debe ser permitido.

De manera puntual no debe faltar una proteína en cada comida principal, cuatro porciones de harina, una que va con el desayuno, dos con el almuerzo y una con la comida.

MENÚ MAGDALENENSE

Lorena Gonzalez - Nutricionista (2)Lorena González, plantea las opciones teniendo en cuenta la gastronomía de Santa Marta y el Magdalena.

En los niños el tamaño de la proporción es indispensable, no se debe servir como un plato de adulto sino como la vajilla infantil, “la gente piensa que los niños no están comiendo bien porque son proporciones pequeñas, un primer paso es pensar en el tamaño de la mano, medir las porciones que reciben los menores con la mano. Si comparamos la dimensión de la mano de los adultos cada una será diferente y la del niño más, el tamaño de su mano es la porción que debemos darle por lo general”, anota la nutricionista.

En el primer año el niño necesita mil calorías y después por cada año sumarle 100 calorías, pero hay quienes requieren más de esta cantidad o por el contrario menos, porque la mal nutrición no es solo el bajo peso, también está la obesidad.

AFECTACIÓN NEUROLÓGICA

Los neurotransmisores que son los encargados a nivel cerebral del proceso de aprendizaje están alimentados por los diferentes nutrientes que aportan los alimentos, entre ellos la serotonina, la dopamina, el gana, la noradrenalina, la cetircolina que son los más importantes; cuando hay mal nutrición se debilitan y su conexión es muy lenta, así es el aprendizaje del niño cuando a nivel cerebral no tiene nutrientes.

La psicóloga Enedina Avendaño, especialista en neurociencias, quien trabaja con niños con trastornos de aprendizaje afirma que estos neurotransmisores manejan el sueño, regulan el hambre, la sed, la motivación, los intereses de las personas en los procesos de socialización, y hasta la parte sexual, cuando se da un proceso de desnutrición afirma que no hay un proceso normal cognitivo. Aparte de la falta de un proceso alimenticio, la ingesta de bebidas gaseosa y mecatos, matan el desarrollo normal de los neurotransmisores, matan la salud del cerebro.

La malnutrición afecta al cerebro el cual maneja todo lo que tiene que ver con el sistema nervioso y el sistema autónomo que es el resto de los órganos. Cuando los procesos a nivel cerebral están afectados los niños empiezan a buscar otras sustancias para llenar esos vacíos con drogas, alcohol, o dulces. Un cerebro sano, da procesos sanos, asevera la psicóloga Avendaño.

También manifiesta que el menor sí percibe el estado en el que se encuentra porque en comparación a los demás niños no ‘da la talla’, es un niño con apatía al juego, y comienza un proceso que se llama debilidad frente al fuerte, el fuerte abusaría social y cognitivamente del niño en estado de desnutrición.

Ante la mal nutrición hay dos situaciones, plantea la psicóloga Avendaño, en primera instancia subsanar la ausencia del alimento como tal, permitir que haya un crecimiento adecuado, “muchas veces decimos que es raro ver un indígena mono, pero no es que sea mono, le hacen falta los nutrientes, para que su cabello crezca normal, para que no esté débil ni maltratado, que los nutrientes le permitan tener la coloración adecuada”.

Por otro lado, empezar a regenerar los neurotransmisores por un proceso llamado neuroplasticidad, que al ser estimulados empieza el menor a evolucionar correctamente, se activan las funciones de atención, memoria, comprensión, de síntesis e interpretación, y la motricidad; acompañando el tratamiento del colegio. La recuperación de habilidades para el aprendizaje podría tardar de seis meses a un año, si el tratamiento es constante y tomado con la seriedad que amerita.

La dificultad con respecto a la población vulnerable y de pocos recursos en el país es encontrar dónde y quién les respalde los procesos de estimulación cognitiva para que los niños tengan un crecimiento idóneo frente a los demás.

“Estamos sufriendo las consecuencias con una cantidad de problemas mentales, ya ni siquiera el cáncer es la enfermedad del siglo, la reemplaza los trastornos mentales, la desnutrición conlleva a trastornos.

Los problemas de aprendizaje no son catalogados ni siquiera por el Ministerio de Salud ni por el Ministerio de Educación y esto está contemplado dentro del plan nacional e internacional de salud mental,el gobierno no le da importancia a los trastornos de aprendizaje como debería ser”, enfatizó Enedina Avendaño.

SEGUIMIENTO MUNDIAL

UNICEF en los estudios que ha hecho sobre desnutrición en Colombia entre los años 1990 y 2000 arrojó que los porcentajes de menores de cinco años con problemas de desnutrición fueron:

  • ?Desnutrición global, (peso/edad): 10% en 1990, 8.4% en 1995, 6.7% en 2000.
  • ?Desnutrición crónica, (talla/edad): 21% en 1990, 15% en 1995, 13.5% en 2000.
  • ?Desnutrición aguda, (peso/talla): 1.4 % en 1995, 0.8% en 2000

En las metas propuestas entre 2000 y 2010 en el Plan de Acción aprobado por la Asamblea General ONU de 2002 Niñez y Adolescencia plantearon reducir en al menos un tercio la malnutrición en los menores de 5 años.

En noviembre de 2015 UNICEF y la Fundación Éxito firmaron un acuerdo para erradicar la desnutrición en el país, eliminar las cifras en niños menores de cinco años es una de las metas que debe cumplir Colombia de cara a la nueva agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a 2030 aprobada en la Asamblea de Naciones Unidas. En la búsqueda de alcanzar esa meta el convenio prioriza aumentar el tiempo de lactancia materna exclusiva, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS 2010), la duración mediana de la lactancia exclusiva es de 1,8 meses, cuando debería ser de seis meses.

“La probabilidad de que un niño que vive en una zona rural sufra de desnutrición global es entre 1,5 y 3,7 veces más alta que en un niño que vive en zona urbana, y al menos 4 veces mayor entre niños indígenas. Los países andinos y centroamericanos son claros ejemplos de esta situación”, argumenta la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL.

También plantea que los países latinoamericanos cuentan con alimentos suficientes para cubrir las necesidades de su región, sin embargo, el 16% de sus niños sufre problemas de desnutrición crónica.

En la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas se concertaron los objetivos de desarrollo del Milenio, ODM, que incluyen ocho objetivos, 18 metas y más de 40 indicadores que debieron hacerse realidad para el 2015; el primer objetivo planteado ‘erradicar la pobreza extrema y el hambre’, el cuarto objetivo fue llamado ‘reducir la mortalidad infantil’, este teniendo en cuenta que más de la mitad de muertes infantiles son a causa directa o indirecta de la desnutrición. Para el 2015 se debía cumplir una meta, sin embargo, iniciando el 2016 arrancó con casos alarmantes que muestran cómo estamos en desnutrición y lo que se ha dejado de hacer frente a este flagelo.

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