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Columnistas

Municipios y prevención social

Opinión Caribe

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Por: Rubén Darío Ceballos

Relevantes deben y deberán ser siempre los esfuerzos por implementar una política pública sobre prevención social de la violencia y la delincuencia que impacte en el fortalecimiento del Estado de derecho. Realizar acciones específicas en las zonas prioritarias que se definen a partir de algunos factores de riesgo como son el porcentaje de delitos, la deserción escolar, el embarazo en adolescentes y la violencia contra mujeres, niños y jóvenes.

Impulsar diversas acciones con los propios recursos, pero, esta política pública no puede ser exitosa si no se implementan desde el municipio -lo determina así la experiencia, las evaluaciones de estudios hechos por observatorios y organizaciones de la sociedad civil que determinan la importancia fundamental del trabajo desde el municipio-, toda vez que es ahí donde es dable implementar las acciones de reestructuración del tejido social, la cultura de la legalidad, el rescate de valores de los ciudadanos y la garantía de los derechos de las personas.

No obstante que los planes de desarrollo contienen la necesidad de trabajar la prevención social desde el municipio con la participación ciudadana, ni una ni otra se impulsa de forma contundente, ya que faltan además de herramientas legales, jurídicas y recursos económicos, voluntad política, decisión y disposición para alcanzarlo. En relación con los recursos económicos, el panorama no es alentador, cabiendo considerar en consecuencia, que en relación con los municipios, lo primero que debe hacerse es medir los índices de violencia y delincuencia, para proceder en consecuencia. Esto es suplir en parte la falta te del recurso económico con imaginación y austeridad.

Respecto a la coordinación entre autoridades, la mayoría de las veces es muy pobre, otras veces de confrontación y muchas más por diferencias de criterio, siendo importante en esto lograr la participación de organizaciones locales, departamentales, regionales, nacionales y agencias internacionales consideradas como aliados en la estrategia de prevención social, ya que en lo local hace falta fomentar más la participación ciudadana, el fortalecimiento y profundización de la democracia como soportes a todo este conjunto de situaciones que tiene que ver con la convivencia y seguridad ciudadana.

El desafío es inmenso si consideramos que para solucionar la problemática se requiere, además de recursos, eficaces y eficientes coordinaciones. Siendo indispensable en este derrotero que se considere la posibilidad de poner a andar programas con recursos económicos extraordinarios para los municipios y con una mayor coordinación de las autoridades de seguridad pública y prevención social de la violencia y la delincuencia en todos los espacios de competencia, lo que a la postre puede ser en principio, sino el fin, la mitigación en buen grado de dicha problemática, y eso es avanzar.

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