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Columna de Opinión: Diálogos de paz con el ELN

Opinión Caribe

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Por Carlos Eduardo Caicedo

Con respecto a los diálogos que inicia el país y el Gobierno con el ELN, es una excelente noticia, porque el fin de la guerra y la paz no está completa sin que ingresen todas las guerrillas al proceso, a pesar de la incertidumbre que muchos ciudadanos puedan tener porque no se dio la firma del 23 de marzo, como todos esperaban.

Se sabe que este es un proceso que va a llegar a feliz término por decirlo de alguna manera, se va a suscribir un acuerdo, el cual no es sencillo, se trata de concertar el proceso de concentración, dejación de armas y ejercicio político de esta organización, hoy insurgente.

A pesar que no se ha concluido el proceso con las Farc, es importante que ingrese el ELN, porque, entre otras cosas, se había hablado no solo de un mecanismo para refrendación de los acuerdos, que evidentemente debe diseñarse, no de forma exclusiva para los acuerdos con las Farc sino también con el ELN e inclusive, la reforma constitucional para no solo incorporar al ordenamiento institucional, con la máxima jerarquía que implica modificar la Constitución.

Se deben realizar cambios que beneficien a las mayorías colombianas, esos cambios suelen ser una gran oportunidad cuando se reescribe una nueva página en la historia de Colombia, al cesar una guerra de más de 50 años y que se eleve esta discusión a rango constitucional.

No tenía mucho sentido que se hablara de la convocatoria a una constituyente cuando el ELN no estaba participando. Se ha dicho que, si ese proceso de dejación de armas de parte de la insurgencia y particularmente de las Farc se genera, si esos territorios no son ocupados por el Estado con una agenda generosa de inversión social, sino por otras guerrillas supervivientes, en este caso el ELN, sino hubiese negociación se estaría reciclando la guerra en esos lugares.

El inicio de estos diálogos es una excelente noticia y deben estar atentos todos los colombianos para respaldar el proceso y por supuesto, pedir una dinamización en tiempo, porque poco a poco, a pesar de los escepticismos, una parte de ellos va entendiendo que lo mejor es ponerle fin a la guerra.

Ese fin de la guerra tiene que ser definitivo y deben involucrarse todos los actores insurgentes. En tal sentido, se ha venido planteando la idea, por supuesto, que complace y se celebra en gran medida.

Ahora toca esperar a que se conozcan los términos del acuerdo prontamente y se inicie la agenda de diálogos con tiempo y buen ritmo.

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