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Cultura

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis, cumpliría hoy 160 años

Opinión Caribe

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Sigismund Freud, que a los veintidós años habría de cambiar ese nombre por el de Sigmund, nació en Freiberg, en la antigua Moravia (hoy Príbor, República Checa), el 6 de mayo de 1856. Su padre fue un comerciante en lanas que, en el momento de nacer él, tenía ya cuarenta y un años y dos hijos habidos en un matrimonio anterior; el mayor de ellos tenía aproximadamente la misma edad que la madre de Freud -veinte años más joven que su esposo- y era, a su vez, padre de un niño de un año. En su edad madura, Freud hubo de comentar que la impresión que le causó esta situación familiar un tanto enredada tuvo como consecuencia la de despertar su curiosidad y aguzar su inteligencia.

En los albores del siglo XX, el neurólogo austriaco Sigmund Freud empezó a sentar las bases del psicoanálisis, un novedoso enfoque sobre la psique humana que es tanto una teoría de la personalidad como un método de tratamiento para pacientes con trastornos. La principal contribución de Freud a la psicología sería su concepto de inconsciente.

Freud sostenía que el comportamiento de una persona está profundamente determinado por pensamientos, deseos y recuerdos reprimidos; según su teoría, las experiencias dolorosas de la infancia son desalojadas de la conciencia y pasan a formar parte del inconsciente, desde donde pueden influir poderosamente en la conducta. Como método de tratamiento, el psicoanálisis procura llevar estos recuerdos a la conciencia para así liberar al sujeto de su influencia negativa.

No son pocas las objeciones e incluso sarcasmos que, ya en su tiempo y todavía en nuestros días, recibió y sigue recibiendo el psicoanálisis. Por los mismos años en que Wilhelm Wundt trataba de afianzar la psicología como ciencia independiente aplicando una metodología experimental, Freud partió de la observación clínica para construir una disciplina con importantes núcleos especulativos y, en consecuencia, difícilmente verificables; su eficacia terapéutica también sería blanco de críticas.

Pese a ello, la difusión del psicoanálisis acabó revolucionando la visión del ser humano; su influencia sobrepasó de inmediato el ámbito de la psicología para extenderse a la filosofía, la literatura y las artes, y nociones como la de inconsciente quedaron instaladas en la cultura occidental hasta el punto de haber sido asumidas, incluso en lo que respecta a la percepción de su propia mente, por el hombre contemporáneo. En este sentido, en Freud culminan los sucesivos avances que, desde el siglo XVII, dejaron atrás los presupuestos religiosos y configuraron la mentalidad científica moderna: Newton estableció la concepción del universo; Darwin, la del origen de la vida y del hombre, y Freud, la de la psique, con la salvedad de que las doctrinas freudianas carecen de fundamentos científicos comparables.

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