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Lo que no debe pasar desapercibido en el Debate Presidencial de EE.UU

Opinión Caribe

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Por Alfredo Pertuz Crespo

@AlfredoPertuz

Con la ratificación del consabido escogimiento de Trump como candidato oficial del Partido Republicano, los afanes mediáticos se han volcado sobre la pertinencia de su eventual elección como presidente de EE.UU, entre tantas consideraciones por su discurso directo y sincero, por colaborarle con estos eufemismos, para con las minorías étnicas, raciales e ideológicas habitantes en Norteamérica.

Lo excéntrico de esta elección, pues no puede utilizarse un calificativo más amable, hace que pasen inadvertidos los dos candidatos que quedan atrás en las elecciones primarias de los partidos; por parte de los demócratas, Bernard Sanders; en el bando Republicano, Ted Cruz, pero ¿Qué debe interesarnos de dos perdedores? La inocencia con que aparentemente el mundo, en particular los americanos, pasan por alto la procedencia ideológica de estos dos precandidatos, no encuentra otro asidero más que la displicencia por el análisis acucioso y no mediático.

Este debate, que sin lugar a dudas pasa a ser el peor de la historia americana desde el análisis de los protagonistas, deja sobre la mesa la aparición de dos corrientes ideológicas, que en el discurrir transido de serenidad de la política americana no han tenido oportunidad en el mando de las políticas de estado, la socialista por parte de Sanders y el recrudecimiento de la derecha confesional y capitalista salvaje de Cruz. Son estos aspectos, los que debieran ser materia de discusión por parte de los politólogos y pensadores americanos, entre otras cosas, porque muestra de alguna forma, más que tímida, que se empiezan a fraguar ideologías nuevas para el manejo de la política en EE. UU, que, si bien ya se han experimentado en Occidente con poco éxito, no han sido sometidas nunca a las particularidades del contexto norteamericano.

Desde hace algunos años personajes como Noam Chomsky, el lingüista más importante de esta época en EE. UU, han venido promulgando a través de su gran acogida entre los académicos y sobre todo en los jóvenes americanos, la necesidad imperiosa de cambio sobre los principios de legitimidad en la nación más poderosa del mundo, su discurso va encaminado al cuestionamiento de las fortunas en pocas manos, lo que inequívocamente lo identifica con el ala más liberal del partido Demócrata.

Debido a su acogida y autoridad intelectual, Chomsky se convirtió en uno de los pilares ideológicos en la precampaña de Sanders. Por el otro lado, aunque con más inocuidad que eficacia, los republicanos a través de algunos tibios ideólogos RedNecks, por lo general apostolados en la Escuela de Chicago, cuna de defensores a ultranza del libre mercado y capitalismo como Milton Friedman, han hecho lo propio desde la otra orilla, aunque solo obteniendo una pequeña, no por ello menos importante aceptación en algunos sectores de la vida americana, sobretodo en el clero y en los grandes grupos económicos, sectores en los que las ideas Republicanas han encontrado consolador refugio.

Las cartas están sobre la mesa, son los americanos quienes las barajarán y como en algún momento de la historia Guglielmo Ferrero, al referirse sobre la legitimidad y sus principios, conceptuó, que era precisamente a través de incipientes apariciones en la vida política y trabajando desde la academia y la sociedad en su base más amplia, donde se pergeñaban los nuevos principios de legitimidad, lo que hace que análisis de este tipo exacerben su importancia.

Más allá del morbo de querer decir que con esta aparición, si bien hoy fría, de nuevas ideas en el escenario político americano, se pueda trastocar su espectro político, que a la luz de politólogos contemporáneos es catalogado como uno de los más rígidos del mundo, no sé si alguien podría empezar a considerar la eventual aparición de un EE. UU socialistaso, todo lo contrario, con un capitalismo recrudecido. Lo cierto es que lo que parecería hace 10 años un despropósito, hoy debe más que inquietarnos, no solo a los gringos, sino a los americanos dependientes como nosotros.

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