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Entrevistas

Perspectivas sobre la ideología de género

Opinión Caribe

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En medio de la polémica suscitada en la sociedad por la presunta existencia de una cartilla sexual que debía ser incorporada en los manuales de convivencia, OPINIÓN CARIBE, abre un espacio para que algunos panelistas esbocen sus puntos de vistas alrededor de esta temática.

Yeison Gallo Barrera, estudiante de décimo semestre de Psicología de la Universidad del Magdalena, miembro de la comunidad Lgbt, debate con Jacobis Aldana Monterrosa, con estudios en ingeniería biológica y defensor de la postura conservadora, sobre el diseño inteligente de las familias tradicionales.

EDUARDO CANTILLO: ¿para ustedes qué es ideología de género?

JACOBIS ALDANA: La ideología de género es una filosofía que nace del rediseño de la lucha de clases marxistas. Es Friedrich Engels, pensador y revolucionario alemán, quien redefine la lucha de clases y la traslada a la familia en su obra El origen de la familia la propiedad privada y el Estado. Los planteamientos de Engels van orientados al hecho de que la familia es la unidad básica de la sociedad y la sociedad es cambiante, por tanto, la sociedad es cambiante porque las familias cambian. Según Engels, a lo largo del tiempo la sociedad y la cultura, de acuerdo con la ideología, influyen en la estructura y la unidad de la familia; esto va cambiando con base en los patrones dados. Estos conceptos de familia diacrónica fueron reforzados más adelante en 1949 con el libro de Simone de Beauvoir, Segundo Género, la tesis de Simone era: «no se nace mujer, se llega a serlo» y ese pensamiento feminista reforzó de alguna manera el concepto que Engels había expresado en términos filosóficos e impulsó en ese momento, lo que hoy conocemos como ideología de género.

En 1995 se introdujo en la reunión de la ONU en Pekín el tema de la mujer, y la palabra género se redefinió en la Real Academia Española para referirse no sólo al sexo sino como algo separado del sexo. Si me pides que defina esto, es todo lo que tengo que decir.

YEISON GALLO: En psicología no se maneja el término ideología de género, porque no es una ideología, sino más bien estudios sobre el género, como lo decía el joven aquí, Simone de Beauvoir con su movimiento feminista impulsó el estudio del género y principalmente la premisa de que el género es una construcción social que se va realizando a través de ciertos periodos históricos, que se va reforzando a través de patrones de crianza, mediante la familia y la organización de la sociedad, por tanto, no es una ideología, porque no es algo que se intenta imponer, ni es algo que se asuma como verdad absoluta, sino más bien una corriente de estudios que invitan a pensar a la gente en que se nace de forma masculina y femenina, pero la construcción de hombre y de mujer se ve afectada por muchos factores de la sociedad como la cultura, la familia y la misma persona, factores que nos llevan a generar nuestra identidad de género.

El género es la construcción mental que hace la persona sobre ese mismo cuerpo en el cual está viviendo de acuerdo con las influencias culturales y sociales a las que se ve sometido, automáticamente no va a ser hombre sino que se le enseñan comportamientos, se le enseña al niño que los niños visten de azul y las niñas visten rosa, que los niños juegan con carros y las niñas juegan con muñecas, eso es una construcción de género que se hace a través de la cultura, porque no es lo mismo ser hombre aquí que ser hombre en Arabia Saudita o ser mujer en Irak que ser mujer en Estados Unidos, estas concepciones van variando y es lo que sustenta que el género no necesariamente corresponde con el sexo con el cual se va a nacer.

E.C: De acuerdo con sus concepciones, ¿la sociedad colombiana está preparada para este tipo de libertad de género?

Y.G: Colombia era un Estado laico donde la iglesia tenía mucho poder y no solo a nivel político y económico, sino ideológico, hubo nuevos paradigmas con la Constitución de 1991, a partir de ahí se ha habido muchos cambios que paulatinamente nos han beneficiado a nosotros como población Lgbt. El matrimonio entre parejas del mismo sexo es legal, matrimonio desde el concepto de unión civil, no el matrimonio como lo conciben las iglesias, porque eso hace parte de su ideología y no comparto esa postura.

Hace falta cambiar mentalidades, patrones de pensamiento y comportamiento que nos afectan en todos los niveles, no solo porque no nos están matando o agrediendo físicamente; la homofobia dejó de existir, hemos adquirido derechos por los cuales hemos luchado.

J.A: Tengo razones para creer que la sociedad colombiana no es que no esté preparada, sino que le es difícil asimilar estos nuevos paradigmas. En primer lugar, motivos para pensar que es algo que no se puede construir solamente sustituyendo un pensamiento por otro, sino comprobando que hay razones para que eso pueda ser construido; en segundo lugar, admitiendo que somos una sociedad conservadora, pero con motivos racionales para ser una sociedad conservadora.

Estamos de acuerdo con que nacemos con un sexo definido, que el género es una cuestión posterior, en que nosotros trabajamos en la construcción de ese género; yo enseño a mi hijo a ser hombre y enseño a mi hija a ser mujer, pero ¿por qué lo hago? es en lo que nos vamos a concentrar en el debate, eso es lo que está en la mente y en la estructura de la sociedad colombiana.

Y.G (INTERPELACIÓN): De lo que usted ha hablado me llama la atención un punto importante y es la siguiente: nosotros pretendemos que el género no sea congruente con el sexo porque sabemos que es una construcción que se ha razonado realizando a lo largo de la historia.

J.A: Tengo entendido otra cosa

Y.G: La cuestión es como he estudiado la identidad de género, porque no se le va a decir al niño, o a la niña que no van a ser hombres o que no van a ser mujeres, la cuestión es respetar la diversidad de género, en especial, a las personas cuyo sexo biológico no corresponde a su género.

J.A: Pero ese es un debate aparte que debemos dar como sociedad.

Y.G: El punto al que quiero llegar es que no vamos a reconstruir el concepto de hombre y mujer que tenemos y que hemos construido en la sociedad colombiana, sino que las personas sepan que ese género tiene orígenes culturales, el género no es algo que se pueda cambiar así de la noche a la mañana, como no se puede cambiar la orientación sexual, es como si le dijera a una persona: ahora debes convertirte en una mujer, pensar como una mujer y expresar tu género ante la sociedad como una mujer si la persona se identifica como hombre.

E.C: ¿Por qué la iglesia rechaza inculcarles a los jóvenes la ideología de género a través de la educación? ¿Por qué la comunidad Lgbt sí lo respalda?

J.A: Tengo tres razones para creer que la Ideología de Género no es algo que debamos tomar como un absoluto en cuanto al tema de la sexualidad.  La primera es una razón genética, somos lo que nuestra genética dice que somos, en genética hay algo que se llama fenotipo y lo que se define y expresa es la parte física y el genotipo que es una carga de genes que define tu color de ojos, de cabello, forma de tu rostro, entre otras características.

Entendemos que la biología nos marca una ruta acerca de cuál debe ser la identidad que debemos darle a ese niño que ha nacido, basado, precisamente, en esa hoja de ruta llamada genotipo.

La comunidad Lgbt ha determinado y categorizado arbitrariamente sin ningún tipo de investigación biológica o comprobable como secundarios estos rasgos para dejarlos a un lado y solo concentrarse en lo que es XX y XY, pero no puede calificarse como secundaria la carga de testosterona que va a definir el comportamiento de un muchacho y eso demuestra que hay una razón para ello, la genética.

La segunda razón es biológica, sea lo que crea cualquier persona, sea partidaria del Diseño Inteligente o de la Evolución Darwiniana, estamos de acuerdo con que toda especie tiene como propósito multiplicarse y contribuir para la preservación de la misma.

La tercera razón es la teleología, la cual estudia el propósito por el cual las cosas aparecen, además del argumento teleológico, que señala la carga genética, diseña órganos que tienen un propósito y una función específica y toda especie debe usarlos de acuerdo con ese fin.

Y.G: Es un tema delicado, mucha tela por cortar, sobre todo, porque afirma, que somos automáticamente lo que la genética determine, es decir, venimos con una carga genética, por tanto, debemos ser de esta forma, pero existe algo que se llama ‘epigenética’, la influencia del ambiente es muy importante en el desarrollo de la persona y eso lo estudiamos desde la psicología.

Solo porque tenga una predisposición genética a tener cáncer no significa que voy a tenerlo, puedo cuidarme, mejorar los hábitos alimenticios para que actúen como factor protector para no desarrollar la enfermedad, entonces, la genética no determina todo.

Es cierto, venimos con una carga genética XX Y XY, ‘la ideología de género’ no deja de lado los factores biológicos, por ejemplo, existen regiones cerebrales que estudiamos desde las ciencias psicológicas que definen que entre el cerebro masculino y femenino hay zonas que asimilan las emociones de forma diferente. El cerebro masculino y el femenino tienen predisposición desde el nacimiento por causa de las hormonas para reaccionar de forma diferente frente a las emociones, eso no lo negamos.

Lo que queremos decirle a la sociedad es que se debe reconocer lo importante que es para la construcción de género la parte social, la parte cultural y las enseñanzas, porque nosotros no somos automáticamente hombres o mujeres, sino que aprendemos a ser hombres y mujeres en una sociedad y en un espacio histórico determinado, decir que la genética es lo único que nos determina, es para los reduccionistas, porque se limita todo el aspecto que define al ser humano como ser integral.

E.C: Insisto en el interrogante, ¿por qué sí y por qué no implementar la ideología de género a través de la educación? evidentemente hay vacíos sobre el tema.

Y.G: Los niños no se van a volver homosexuales por el solo hecho de enseñarles que existen personas homosexuales. La iglesia defiende a la familia tradicional que es padre madre e hijos en el aspecto reproductivo para la supervivencia de la especie, pero se está impidiendo que en los colegios se enseñe sobre diversidad. Todos aquí somos conscientes de las sentencias sobre la muerte del joven Sergio Urrego, la sentencia T478 de 2015, con la que la Corte Constitucional le exige a los colegios de toda Colombia que revisen, no que modifiquen completamente sus manuales de convivencia, para que no haya ningún tipo de discriminación por orientación sexual o por identidad de género, las personas dicen que es una imposición del Ministerio de Educación, pero resulta que el Decreto 1965 de 2013 señala que el Manual de Convivencia debe ser generado por los educadores, los directivos y los padres de familia de manera consensuada, es un documento que se construye para que los estudiantes puedan convivir en ambientes escolares saludables.

La expresión de género, la orientación sexual, no pretende ocasionar confusiones en los niños confusiones o para que vayan a cambiar su género, es explicar la diversidad y responder a las preguntas que los niños puedan traer porque la comunidad Lgbt existe y forma parte de la sociedad.

J.A: En el colegio tuve la oportunidad de aprender acerca del marxismo y sobre el capitalismo,  se trataba de dos perspectivas económicas que no comprometían temas de discriminación ya que  ser pobre no es un derecho y ser rico tampoco. La forma en la que debe presentarse esto a las escuelas entonces,  por respeto a la diversidad y por reconocer que realmente estamos en una sociedad donde hay múltiples expresiones sexuales, es presentar, por un lado, la perspectiva sexual liberal y por el otro, la sexual conservadora, en una forma democrática, equilibrada y lo más sensible posible.

La cartilla propuso una sola perspectiva ideológica sin el respaldo de ningún estudio serio, tenía dos citas, una del libro de Simone de Beauvoir y otra de la definición de cisgénero que se dio en 2007, eso me pareció irrespetuoso, pretender entrar a una comunidad educativa académica para presentar una perspectiva ideológica sin un respaldo científico aceptable o por lo menos sin armar un debate; de hecho, la razón por la que cuestiono es que debe ser un documento para la reflexión, que invite a la interiorización, con un tipo de reflexión que se preste a la discusión abierta, sin atavíos moralistas, que no sea solo un estudio hecho por un organismo como la OMS.

Hay una falla seria y debo reconocerlo, es la manera como se ha abordado la sexualidad en las escuelas, sin embargo, pienso que en eso estamos de acuerdo, sigue siendo una responsabilidad de los padres, porque los colegios contribuyen de cierta manera en la formación y debe darse una orientación integral que involucre a los padres, comunidad académica, las religiosas, porque tenemos una perspectiva también del género y el sexo y eso es diversidad, ¿dónde está la participación de esos estamentos en lo que pretende ser el documento de reflexión?

E.C: se puede decir que la polémica radica en que no hay equilibrio de la información. ¿Creen que con mostrar las dos reflexiones en las aulas se termina la discusión?

J.A: Debe ser de esa manera, porque hay una realidad y es que nuestras instituciones deben conocer acerca de lo que es la diversidad de género y también la otra posición.

Y.G: creo que democracia no puede confundirse con mayorías y es una de las cuestiones que se evidenció con la marcha. No pienso que se debe excluir las opiniones eclesiásticas, aunque sabemos cuáles son.

Propongo como perteneciente a la comunidad Lgbt crear espacios en los que se debata pensando en la educación de los niños, porque las iglesias y el sector conservador tienen una perspectiva muy diferente a la de nosotros. Debemos educar a los niños en tolerancia, respeto y el no agredir al otro porque es diferente. La carga de odio que se ve a veces en las escuelas y que he vivido como practicante de psicología es por lo cual luchamos, no es una imposición, solo que se revisen los manuales de convivencia para que haya ambientes armónicos escolares libres de discriminaciones.

E.C: ¿Hasta dónde es posible aceptar los derechos de los demás?

J.A: La idea no es entrar en un debate religioso, sino reconocer La Biblia como libro histórico en el que se habla de homosexualidad desde el principio de la creación. La Biblia reconoce la existencia del homosexualismo desde el Génesis hasta Romanos capítulo 1. No hay ninguna cosa en especial que nos haga a nosotros decir que no aceptamos a un homosexual bajo ninguna circunstancia, nosotros no tenemos ningún tipo de discriminación, por lo menos desde la perspectiva clásica conservadora cristiana, no hay ningún tipo de prohibición en la Biblia acerca de nuestro trato con personas homosexuales y en ningún pasaje de las escrituras encontramos eso, porque sería prohibir, incluso, que nos sentáramos con ellos y eso es absurdo, no hay en la palabra de Dios ningún tipo de prohibición para actuar de manera hostil hacia personas que tienen una orientación o preferencia sexual diferente.

Tenemos una cosmovisión y es que los hijos, por ejemplo, deben ser educados por parejas heterosexuales. Nuestra perspectiva es que nuestros derechos son nuestros hasta que se legisle sobre los derechos de los otros, cuando esos derechos sean de ellos, nosotros debemos respetarlos dentro del plano legal. Otra cosa es la forma en la que los miramos desde la perspectiva de nuestra cosmovisión, porque los vamos a ver de una manera distinta, pero eso no significa que no los respetemos.

Y.G: Creo que la diversidad sexual y la diversidad religiosa no tienen que ser antagonistas, vivimos en una sociedad pluriétnica y multicultural en las cuales ellos tienen libertades religiosas para reunirse y para realizar todo tipo de culto, eso está bien, porque hace parte de la cosmovisión que ellos tienen. Ahora bien, la homosexualidad siempre ha existido, pero este siglo ha sido el de más libertad y más leyes que nos amparan, porque hemos luchado por ellos y estas nuevas configuraciones familiares que se han dado, que se están generando, nos protegen y nos permiten tener una familia y no es algo que nosotros hemos impuesto.

Ellos nos respetan desde la perspectiva cristiana no homofóbica, respetan lo que estamos haciendo, pero para que una familia sea funcional necesita mucho amor, confianza, figura de autoridad y que las personas dentro de ese núcleo familiar se reconozcan a sí mismas como familia, no es necesario que una mamá y un papá críen a unos hijos para que sean saludables mental y físicamente, eso se ha demostrado con familias que no corresponden al modelo tradicional como muchas de las existentes en Colombia. El hecho de que dos personas del mismo sexo críen un niño no significa que vaya a ser homosexual igual que sus padres, porque la orientación sexual no está determinada por la condición de la familia. Nuestra diversidad no es hegemónica, porque la mayoría de las personas es heterosexual, según se tiene conocimiento; la diversidad sexual es muy amplia, hay pansexuales, asexuales y una gama de personas que no se siente atraída por el sexo opuesto, tenemos que convivir con ustedes y hacer parte de una comunidad en la que debemos respetarnos, en la que tenemos que luchar todos por la crianza de nuestros hijos, y si bien tenemos cosmovisiones diferentes, debe prevalecer el respeto hacia los demás como seres humanos y a las ideologías de las otras personas, sobre todo respeto por la diferencia.

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