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El alcohol tuvo la culpa

Opinión Caribe

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Sin control venta de licor a menores y trago adulterado

Durante la celebración de la Fiesta del Mar, varios hechos opacaron la festividad más importante de la ciudad. Hubo desmanes ocasionados por quienes asistieron a los eventos nocturnos, las empresas distribuidoras de licor inundaron las calles con sus piezas de mercadeo. Se halló alcohol adulterado y menores alicorados. Y mientras la Policía Metropolitana reportó un balance positivo de los días de fiesta, Liconsumar, una de las empresas distribuidoras, indicó, que los altercados se originaron porque no funcionaron los filtros de seguridad.

Por Fanny Medina Ariza

Fueron muchos los disturbios presentados en la ciudad durante la realización de la versión número 56 de la Fiesta del Mar. En esta ocasión, la administración Distrital suscribió convenios de patrocinio con empresas distribuidoras de alcohol, entre ellas, Liconsumar, consorcio distribuidor de Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia. Esta tuvo participación en el desfile de reinas, todos los conciertos y durante dos días contó con tarima propia.

Para los días de celebración las vallas publicitarias invitando al consumo de alcohol no dieron espera, así como tampoco las modelos obsequiando degustaciones alcohólicas.

En medio de la fiesta se presentaron situaciones de mal comportamiento en los que casualmente los protagonistas estaban bajo los efectos de alcohol, también se denunció en ciertos sectores de la ciudad enfrentamientos entre miembros de la llamada ‘Garra Samaria’ y simpatizantes de otros equipos de fútbol.

Para nadie es desconocido que, en eventos de tal magnitud, la asistencia de personas sea masiva, que haya licor de por medio e incidentes producto de esta mezcla de factores. Sin embargo, ¿qué papel juegan las autoridades y hasta qué punto es responsabilidad de todos los implicados, ya sea Distrito, autoridad policial y empresas patrocinadoras el garantizar la integridad de los samarios?

En búsqueda de respuestas y con el fin de corregir errores para próximas fiestas, OPINIÓN CARIBE consultó al gerente de Liconsumar, empresa que tuvo importante participación en los eventos, sobre las medidas implementadas desde la empresa que representa para evitar los desmanes producidos por la ingesta de licor en los días de fiesta y su responsabilidad social con respecto a la campaña desplegada e invitación al consumo de sus productos.

Esteban Gil, gerente, explicó, que se hizo un acuerdo previo con el productor de la Fiesta del Mar para hacer controles y anillos de seguridad que certificaran la venta legal del producto. En esa medida, Liconsumar afilió a 50 vendedores ambulantes carnetizados e identificados para que se abastecieran de los puntos de venta autorizados, para así no dar cabida a la venta de licor ilegal. Para la empresa, todo partía desde el ejercicio de buenos controles de ingreso hasta el de la autoridad para la venta ambulante.

“El control no se dio en la medida que se esperaba, se presentaron demasiados casos en los que nosotros estando al lado de autoridad, bien sea policías bachilleres y no sé qué otros rangos, se les decía, “ese señor tiene una botella de vidrio en la mano ofreciéndola como si nada”, y más de un policía me respondió que no se podía meter porque lo linchaban”, precisó.

Manifiesta, que los controles mejoraron el último día de fiesta, pero durante la semana notó presencia de venta ambulante de productos adulterados o del que no se tenía certeza de la calidad del mismo. Que varias personas llegaban con una cava llena y se instalaban en un sitio a vender. “Se suponía que debían estar identificados, nuestros vendedores estuvieron identificados con camisetas y gorras. Cuando pregunté me dijeron que eran los vendedores de la playa, que a ellos no se les podía quitar la cava, pienso que no es quitar, es organizarlos, señalarlos con alguna marca para poner orden”.

Con respecto al gran despliegue publicitario y su responsabilidad en el consumo de licor por parte de los asistentes y las consecuencias que pudiera tener, Esteban Gil puntualizó, que a sus distribuidores se les advirtió que las piezas de mercadeo no podían ser entregadas a menores de edad, pero en algunas ocasiones observó, que los adultos les daban los objetos a los niños como método de entretención.

La empresa invirtió, solo en publicidad, una cifra superior a los 100 millones de pesos, y aunque las piezas tenían la advertencia que les exige la ley de prevención del exceso de alcohol y la venta a menores, muchos consideran que fue una campaña exagerada y agresiva de consumo la que se llevó a cabo.

Informó Gil, que la Administración local se entendió con el productor de la festividad, y según él, las medidas implementadas eran con conocimiento de causa de cómo opera la marca en esta clase de eventos y la responsabilidad que les compete, “por parte de la Alcaldía no hubo una reunión previa, la que se dio fue solo con el productor. En ese encuentro se llegó a un acuerdo de filtros obsoletos”, afirmó Gil e invita a que las actividades de cualquier fiesta sean organizadas con meses de antelación y no a corto plazo como sucedió en esta ocasión.

La Policía Metropolitana, en cabeza de la coronela Sandra Vallejos, luego de los días de celebración reportó, que se habían incautado 90 botellas de alcohol adulterado y aunque se registró un accidente en el que perdieron la vida dos personas a la altura del barrio La Acacias, la comandancia de Tránsito señaló, que no hubo más pérdidas fatales en la ciudad. Que entregó 11 comparendos a conductores por estado de embriaguez; aumentaron las riñas, que atendieron 160 casos en el transcurso de los días de fiesta, 40 más que en el 2015.

Para la coronela Vallejos los resultados fueron positivos. A pesar de este balance que entrega la Policía, la ciudadanía manifiesta, que aún no hay un comportamiento adecuado frente a los eventos que se realizan.

La comandante de la Policía Metropolitana expresó que se hicieron operativos previos al inicio de la Fiesta del Mar en el que se incautaron varias botellas de licor adulterado, “se hicieron los procesos correspondientes, pudimos mostrar resultados efectivos; sin embargo, hay personas que se las ingenian para introducir licores, superando, incluso, los controles de la misma empresa”.

Para Vallejos es vital revisar qué falló dentro de esos dispositivos que no son propios de la Policía sino de la misma empresa, “conocimos varios casos en donde la gente consumió licor adulterado”, aseguró.

Teniendo en cuenta el trabajo que hace su cuerpo policial, la Coronela señala, que la semana posterior a la Fiesta del Mar, el comportamiento de los samarios sí estuvo desbocado. El alto consumo en las calles fue difícil de controlar, “en fiestas tenía un gran número de policías que trajimos de otras partes, esto permite el control. El fin de semana posterior a la fiesta, tuve que trabajar con el descanso de los hombres, por ello, sentí la presión de la ciudad. Sin embargo, lo controlamos, vivimos una forma diferente de hacer el control de Policía, ya es hora de generar una política de control por el alto consumo de licor, que la gente aprenda a divertirse de manera diferente a la utilización de alcohol”.

En cuanto a la queja que manifestó Esteban Gil, gerente de Liconsumar, de la poca actuación de los policías auxiliares, la coronela Vallejos manifiesta, que tuvieron un dispositivo de casi 800 uniformados para los conciertos entre hombres y mujeres de todos los rangos, incluidos los auxiliares, no puedo decir que todos los que hagan parte del personal sean profesionales, porque sería una mentira.

“Tengo que trabajar con lo que la Institución me aporta para hacer la planeación de esos eventos, el aforo fue mucho mayor del que pensábamos, en el sitio había unas 30 mil personas. Por otra parte, ya le dije a la Alcaldía y ellos lo han reconocido, que el lugar no es el propicio para realizar eventos. Santa Marta necesita un sitio donde se puedan hacer conciertos, que sean ambientes controlados, que me permitan ejercer autonomía y una autoridad más efectiva”.

Más que el trabajo de la Policía, fue el entorno y las condiciones en las que se llevó a cabo la actividad lo que afectó el comportamiento, según las declaraciones de la Coronela.

La ingesta de alcohol es normal dentro de estas actividades, factor que influye en el comportamiento del espectador, para los expertos en antropología, el consumo es necesario para las relaciones sociales. Según los planteamientos del antropólogo Julio Barragán en la actualidad no se concibe una fiesta sin la ingesta de alcohol, lo califican como un actuar de doble moral de las mismas instituciones, porque por un lado se penaliza al consumidor de alcohol, pero por el otro, se le envía mensajes que incitan el consumo del mismo.

Además, aseguran, que un evento cultural es para recrearse y enriquecer la cultura, apreciar los talentos de la gente, no para ensimismarse por causa del consumo de alcohol, que es una sustancia que tiene la capacidad de desinhibir, de actuar en el cerebro para quitar las barreras que culturalmente se interponen para discernir qué es bueno y qué es malo, lo cual incide de manera directa en la moral llevando al ser humano a extremos degradantes o a adoptar comportamientos violentos.

OPINIÓN CARIBE consultó a la secretaría de Gobierno Distrital para conocer las condiciones en las que se implementaron los convenios con las empresas distribuidoras de licor, las exigencias que se les hizo y cómo se organizaron los controles pertinentes de seguridad y espacio público; por motivos de agenda del funcionario no se obtuvo declaración.

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