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Análisis

El drama cíclico de las inundaciones

Opinión Caribe

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El Fondo de Adaptación fue mal orientado, no vinculó al Magdalena, segundo departamento más afectado con el fenómeno de La Niña 2010, en el presupuesto de 2011 para ejecutar obras definitivas que mitigaran las inundaciones.

Cada año se observa con gran asombro y profunda tristeza como el Magdalena queda a merced de los ríos, de las ciénagas y caños que recorren municipio por municipio hasta dejar inundado por completo al departamento.

Escenas dolorosas como el éxodo que emprenden los habitantes ante el temor de perecer sumergidos en el agua, son ‘normales’ observar cada año por la llegada de torrenciales aguaceros, chubascos, vendavales, situaciones atmosféricas como cielos parcial y totalmente nublados, tormentas eléctricas y lloviznas frecuentes, que, aunque tienen temporadas para manifestarse, el Estado no se prepara para recibirlas, dejando a su paso a cientos de familias damnificadas que les toca buscar lugares donde refugiarse.

El fenómeno de ‘La Niña’ 2010-2011 fue la tragedia más grande sufrida por el Magdalena en los últimos años, porque resultaron afectadas, de acuerdo con el censo realizado por la Gobernación del Magdalena cerca de 77.457 familias; sin embargo, los gobiernos municipales y departamentales no aprenden la lección, porque la formulación de políticas no son un reflejo de esta realidad, ni conceptual ni presupuestalmente.

La gestión del riesgo por parte del Estado es paquidérmica, a pesar de que anuncia con bombos y platillos estar preparado para los cambios climáticos cuando la realidad es otra, por lo menos el Magdalena, es cada vez vulnerable frente a los fenómenos naturales.

Entre el 2011 -2011 se anunciaron importantes inversiones en obras de protección de menor y mayor cuantía que prometían proteger al departamento de las inundaciones, pero la realidad hoy es otra. Después de cinco años, al recorrer los municipios beneficiados con recursos de Colombia Humanitaria y el Fondo Nacional de Adaptación, se observan infraestructuras inconclusas y las construidas, se encuentran deterioradas.

“Esas obras son elefantes blancos, el Estado asignó unos recursos que sólo servían para mitigar la inundación, no para solucionar definitivamente el problema, sirvieron a corto plazo, nos seguiremos inundando porque estamos sin protección”, afirmó la fuente técnica consultada por OPINIÓN CARIBE.

Frente a este panorama y conociendo los altos índices de corrupción en el Magdalena, donde el cemento, la tierra y los ladrillos sirven para financiar campañas políticas desde el nivel central, preguntamos, ¿dónde están esos recursos? ¿Será que fueron desviados para financiar campañas políticas de la época? o ¿Los alcaldes no solicitaron a tiempo los recursos? La única verdad es que esa plática se perdió y las jurisdicciones seguirán inundándose por los siglos de los siglos.

DÓNDE ESTÁ LA INVERSIÓN DE COLOMBIA HUMANITARIA

Nadie da razón de los muros de contención y jarillones financiados por Colombia Humanitaria, el Magdalena continúa ahogándose en las mismas formas años tras años, a pesar de que fueron asignados 25 mil millones de pesos para obras de rehabilitación menores; 19.725 millones de pesos para mayores y 13.337 millones de pesos para la contención de cuerpos de agua en el 2011. Proyectos ejecutados directamente por los municipios en un plazo no mayor a dos meses.

Algarrobo fue beneficiado con 249.650 millones de pesos invertidos en la construcción de un muro de contención con bolsaconcreto en la ribera del río Ariguaní en el sector La Finca, Santa Lucía y El Ensueño y con 249.840 millones de pesos para la instalación de sacos suelos de contención sobre la margen derecha del río Ariguaní en Las Américas.

Aunque se contrataron estas obras en Algarrobo, la alcaldesa, Maribel Andrade, asegura, que su municipio se encuentra desamparado. “Los jarillones que tenemos fueron construidos con arena, la plata invertida se perdió, nuestra población esta desprotegida, esperamos que esta temporada de lluvias no sea fuerte”.

El coletazo del huracán Matthew provocó el desbordamiento de los ríos del pie de monte de la Sierra Nevada, afectando aproximadamente a 93 mil familias magdalenenses, al evidenciar que las obras financiadas por Colombia Humanitaria son infraestructuras sin funcionalidad.

Similares situaciones viven los cataqueros, donde resultaron 4 mil familias afectadas. En este municipio fueron invertidos 249.228 millones de pesos en la rehabilitación del colector de aguas lluvias, estructura y protección en el gavión revestido en los corregimientos Buenos Aires y Sampués.

“El río entró por Aracataca a Buenos Aires y Sampués, porque al muro de contención lo dejaron incompleto. El Presidente conoce la situación, es necesario que programemos menos reuniones y comencemos de alguna manera a concretar proyectos de infraestructura, estamos vulnerables ante la temporada de lluvias y huracanes”, afirmó el alcalde Pedro Sánchez.

De acuerdo con la información suministrada por la primera autoridad de la tierra de Gabriel García Márquez para mitigar los efectos de las lluvias es necesaria la inversión de 2 mil millones de pesos en la construcción del muro de contención de la cabecera municipal; 8 mil millones de pesos para los corregimientos Sampués, Sampuecito y Villa María; y 3 mil millones de pesos para el sector de San José.

El informe sobre las inversiones ejecutadas en el Magdalena con recursos de Colombia Humanitaria entre el 2011-2013 indican, que en Ariguaní fueron invertidos 248.819 millones de pesos en obras de prevención de desastre en el arroyo El Coqueto, mientras que Cerro de San Antonio fue beneficiado con 750 millones de pesos para obras protección en Boca de Caño, en la Ciénaga de Cerro de San Antonio y para la construcción de un terraplén en el corregimiento La Candelaria.

A Ciénaga le fue aprobado 249.972 millones de pesos para la construcción del dique de defensa del corregimiento Sevillano, a Concordia le asignaron para la ejecución de dos boxcoulvert en los corregimientos Bajo Orlando Iglesias y El Zumbón, 115.532 millones de pesos y 96.407 millones de pesos respectivamente.

Con la suma de 249.425 millones de pesos fue beneficiado El Piñón para el reforzamiento del jarillón entre este municipio y Salamina, mientras que a Fundación le giraron cerca de 249.958 millones de pesos para la construcción del muro de contención en concreto en la cabecera municipal.

Pijiño del Carmen resultó beneficiado con 248.213 millones de pesos para la construcción del dique en Cabrera. En Puebloviejo, Colombia Humanitaria desembolsó 177.853 millones de pesos para mantenimiento de los muros de contención de Palmira y Tasajera.

Remolino obtuvo la aprobación de 998.786 millones de pesos para la construcción de terraplenes en los corregimientos Santa Rita, La Victoria y Salao. También el municipio de Salamina fue beneficiado con 998.233 millones de pesos para reforzar los diques en Guáimaro y Matadero.

Para San Sebastián la partida aprobada fue de 995.973 millones de pesos, ejecutados en la construcción de diques en los corregimientos El Coco, La Pacha, Los Galvis y Buenavista. El municipio de San Zenón recibió, según el informe de Colombia Humanitaria, 996.128 millones de pesos para la construcción de tres diques en el barrio San Martín, en Bermeja y Santa Teresa.

En Santa Bárbara de Pinto fueron invertidos,de acuerdo con el informe, 749.333 millones de pesos en dos gaviones en Cienagueta y Tierra Grata, respectivamente. Estos recursos no fueron suficientes para mitigar el riesgo debido a que no fueron terminados.

“No se sabe qué hicieron los recursos, porque se contrató la construcción de un dique en Barro Blanco y este quedó a media marcha. Los riesgos de inundaciones siempre estarán presentes, pero con obras suficientes tendremos mayor tranquilidad frente a la temporada de lluvias”, dijo el alcalde de Santa Bárbara de Pinto, Ricardo Andrade.

Sitio Nuevo fue otra de las jurisdicciones que recibió recursos del Gobierno Nacional para la construcción del jarillón paralelo al caño Agua Negra, cuya inversión fue de 250 millones de pesos. Tenerife, uno de los municipios más damnificados, obtuvo un aporte de 749.642 millones de pesos, invertidos en el muro de contención corregimiento San Luís y reconstrucción de los jarillones de la cabecera municipal y de Real del Obispo.

Zapayán fue el último municipio beneficiado con 989.127 millones de pesos para la construcción de dos terraplenes en la cabecera municipal y la Finca Los Rodríguez. Una parte de estos recursos tuvo que ser devuelta por incumplimiento en la terminación de las obras civiles.

“Se intentaron construir muros de contención. En uno se hizo el levantamiento y el otro no se ejecutó, se devolvieron 600 millones de pesos. Recibimos la obra deteriorada, no sabemos qué se hicieron los recursos”, resaltó el alcalde de Zapayán, Manuel De La Cruz.

De igual forma fueron destinados 13.337 millones de pesos para obras de contención de cuerpos de agua en los municipios de Cerro de San Antonio, Pedraza, Remolino, Santa Ana y Tenerife.

Frente a este panorama de obras menores contratadas en todos los municipios según el informe de Colombia Humanitaria, se puede pensar que el Magdalena no sufrirá inundaciones similares a la del 2010-2011, sin embargo, los alcaldes, las autoridades como la Defensa Civil y la población piensan lo contrario, estas infraestructuras no funcionaron y en el peor de los casos, no fueron terminadas, es decir, tenemos todas las condiciones para que se repitan los estragos con mayor magnitud.

“No tengo referente de obras de impacto en el Magdalena. Con el coletazo del huracán nos dimos cuenta que las obras en la Subregión Norte no funcionaron, porque se construyen sin los estudios técnicos apropiados. Lo sucedido recientemente indica, que no hay análisis suficiente a pesar de que existen antecedentes,”, sostuvo la fuente consultada por OPINIÓN CARIBE.

En el departamento del Magdalena los municipios impactados por las inundaciones son: El Banco, Guamal, San Sebastián, San Zenón, Pijiño del Carmen, Santana, Santa Bárbara de Pinto, Plato, Tenerife, Zapayán, Pedraza, Concordia, Cerro de San Antonio, El Piñón, Salamina, Remolino, Sitio nuevo, Puebloviejo, Pivijay, El Retén, Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca, Fundación, Algarrobo, San Ángel, Ariguaní, Chibolo y Nueva Granada.

Si bien es cierto que Colombia Humanitaria fue creada para atender la situación producida por el fenómeno de ‘La Niña’ 2010-2011, y no buscaba soluciones definitivas a las inundaciones, no se debería derrochar el dinero en obras con vida útil de menos de dos años cuando el Estado puede hacer el esfuerzo de construir infraestructuras de grandes envergaduras que beneficien realmente a las poblaciones.

UN FONDO MAL ORIENTADO

Magdalena no fue beneficiada con recursos del Fondo de Adaptación para construir un megaproyecto que permita proteger al departamento del desbordamiento del río que lleva su nombre, como sí se destinó para el Canal del Dique en el Atlántico.

El informe del Fondo de Adaptación señala, que las inversiones en esta zona del país se direccionaron a la reconstrucción de las instituciones educativas, puestos de salud, sistemas de agua potable y alcantarillado, rehabilitación de algunas vías de acceso, contratadas en su mayoría desde el 2013 con fecha de entrega 2016. Las inversiones oscilan entre los 9 mil y 16 mil millones de pesos.

En este sentido se aprobaron recursos para la rehabilitación de infraestructuras deterioradas por el fenómeno de ‘La Niña’ 2010-2011, desconociendo los estudios de riesgo;planean reconstruir infraestructuras en las mismas zonas, pero cada vez que se inunden los municipios, estas obras se afectarán, porque no existen soluciones de fondo.

“El Fondo de Adaptación fue mal orientado. Le hizo un juego al Magdalena, no vincularon al departamento en el presupuesto para ejecutar obras importantes. En el 2013 y 2014 aparecieron los recursos para educación y salud, cuando estos debieron ser asignados en el 2011”, afirmó la fuente consultada por OPINIÓN CARIBE.

Denota que el Fondo de Adaptación no le ofreció la posibilidad al Departamento de reconstruirse, sabiendo que fue el segundo del país más afectado con el fenómeno de ‘La Niña’. Esto fue ratificado por la exgerente de esta entidad, Cecilia Álvarez, en la visita que realizó en el 2011 al Palacio Tayrona. “Tenemos una gráfica impresionante de los municipios del Magdalena, somos una entidad que pretende dar soluciones definitivas”.

En este tipo de situaciones se deja al descubierto la incapacidad de gestión de los alcaldes y del mismo gobierno, en ese entonces, en cabeza del General (r), Manuel José Bonett Locarno; sumado a lo anterior, la debilidad política y administrativa del departamento. Dependía de la voluntad burocrática para que el departamento obtuviera recursos y pensara en una solución definitiva a la problemática de las inundaciones.

“Este organismo se politizó, hace parte de la ‘mermelada’ regional y como nuestra clase política ha sido débil en los últimos años, por falta de unicidad no ha obtenido beneficios suficientes para el departamento, además de no lograr inversiones importantes”, subraya la fuente técnica consultada.

En declaraciones entregadas en el 2011, la exgerente del Fondo de Adaptación, Cecilia Álvarez, enfatizó, que esta entidad tendría como fecha límite hasta diciembre de 2014, afirmando que “no existiremos eternamente”, aseveración que no se ha cumplido, porque su vigencia fue extendida hasta el 2019, algunos se atreven a decir que este organismo seguirá por mucho tiempo, porque es la ‘caja’ menor del presidente Juan Manuel Santos y de muchas campañas políticas del país.

CONOCIMIENTO DILAPIDADO

Magdalena es vulnerable no sólo porque carece de obras de protección, sino porque no aplica el conocimiento ni direccion a inversiones para reducir los riesgos. Desconocen cómo abordar con seriedad los procesos de inundaciones del río Magdalena que afecta a 17 municipios y a 5 del piedemonte de la Sierra Nevada.

En este sentido se repiten los errores una y otra vez. No hay verdaderos planes de emergencias establecidos en los municipios, no hacen simulación de los mismos. Es importante que los mandatarios le presten atención a la gestión del riesgo por los bruscos cambios climáticos.

“Los municipios ni la comunidad están preparados en prevención y conocimiento de la Ley de Gestión del Riesgo para afrontar las emergencias. Tenemos antecedentes de fenómenos naturales que vuelven a suceder y no han hecho nada para mitigar los efectos”, enfatizó el Mayor Eduardo Vélez.

Si no existe claro conocimiento sobre el manejo del riesgo, donde los responsables son tanto el Estado como la comunidad, mucho menos habrá reducción y el Magdalena estará condenado a repetir una y otra vez su historia, en donde el sistema asistencialista se continuará prestando mientras no se ejecuten obras definitivas de reducción de inundaciones.

NO TODAS LAS OBRAS FUNCIONAN

En el Magdalena no tienen en cuenta la dinámica de los ríos, caños, ciénagas y arroyos para ejecutar obras. En Fundación se habla de la construcción de un muro de contención que no sería conveniente en el río de este municipio.

“Hay que desarrollar una iniciativa diferente a la construcción de diques, se debe hacer un manejo integral como recuperar sedimento y el cauce, generar reubicación de franja ocupada”, aseveró Luis Barraza Escamilla, director de Fundación Prociénaga.

Se deben desarrollar procesos de reducción con mayor conocimiento de riesgo, identificando el origen de los aspectos de vulnerabilidad en que se encuentra este ente territorial.

SIN CONTROL AMBIENTAL

Ambientalmente no ha existido manejo apropiado de los recursos naturales, solo se han enfocado en la deforestación cuando este no es el único problema, también existen erosión, ocupación indebida de las rondas hídricas, donde se desarrollan actividades productivas contraproducentes para el suelo.

El Estado ha tenido responsabilidad en la invasión de franjas de terreno de la Ciénaga Grande de Santa Marta como consecuencia de la sequía para la construcción de viviendas y el cultivo de palma de aceite.

Los principales responsables del crecimiento espontáneo de asentamientos en áreas de alto riesgo son los municipios facultados para entregar los permisos de ocupación.

QUÉ ES COLOMBIA HUMANITARIA

Es una estrategia que enfrentó a las instancias del Gobierno Nacional con las autoridades territoriales y con el sector privado, la planeación, focalización y ejecución de las actividades requeridas para las fases de atención humanitaria y rehabilitación que se realizaron con el fin de conjurar la crisis generada por el fenómeno de La Niña 2010-2011 y evitar la extensión de sus efectos.

QUÉ ES EL FONDO DE ADAPTACIÓN

El Gobierno Nacional creó el Fondo Adaptación, entidad adscrita al Ministerio de Hacienda, como el mecanismo institucional para identificar y priorizar necesidades en la etapa de recuperación, construcción y reconstrucción del fenómeno de la Niña 2010-2011, con el propósito de mitigar y prevenir riesgos y proteger a la población de las amenazas económicas, sociales y ambientales.

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