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Ciénaga

Palmor, el pueblo que produce su propia energía limpia

Opinión Caribe

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Mientras las grandes ciudades del Caribe son noticia por los reclamos y protestas de los usuarios del servicio de energía, los habitantes de Palmor cuentan con su propia Micro Central Hidroeléctrica, tienen el kilovatio más barato del país (entre 90 y 120 pesos). Hoy cuentan con energía limpia, más de 250 kilovatios durante las 24 horas.

A dos horas y media de Santa Marta, por la carretera que conduce a Ciénaga, por un camino entre el pavimento y el barro, en medio de la Sierra Nevada se encuentra el corregimiento de Palmor, habitado por una comunidad conformada por cafeteros de diferentes regiones del país que se refugiaron entre sus montañas desde la época en la que los mayores huían de la violencia bipartidista. Con más sueños que recursos, atraídos por el clima para la siembra de café, lograron pasar de las tinieblas a la luz y del anonimato a la notoriedad.

Los habitantes de Palmor desde hace 27 años cuentan con su propia Micro Central Hidroeléctrica, tienen el kilovatio más barato del país (entre 90 y 120 pesos), hoy generan energía limpia, con más de 250 kilovatios durante las 24 horas, y acaban de asegurar el suministro de la misma para los próximos 20 años con infraestructura de redes de última generación.

En este momento, el pueblo conocido como ‘la capital cafetera de la Sierra’ cuenta con una micro central hidroeléctrica que para ellos (aunque sólo tenga una capacidad pico de potencia de 275 KW, ínfima en comparación con las grandes centrales del país) es todo menos ‘micro’. Acaban de inaugurar la repotenciación del sistema que abastece, con excelente calidad energética, a más de 1.900 personas en el corregimiento que ha crecido de la mano del café y de la energía.

LOS INICIOS

La historia comenzó hace tres décadas atrás. No fue fácil, como narra Gabriel Castañeda Niño, uno de los fundadores del corregimiento: “Cuando llegamos, en los años setenta, vivíamos en completa oscuridad, en medio del monte, alejados de las comodidades de las ciudades con todas las necesidades que usted se pueda imaginar, tan así, que solo hasta el año de 1990 logramos tomarnos una bebida fría”.

Walter Guevara Quiñonez, caficultor e hijo de fundadores, recuerda con humor, que durante la niñez el juego predilecto era el de las escondidas porque tenían a la oscuridad como aliada. No olvida, igualmente, las eternas noches iluminándose con velas para hacer las tareas del colegio. En sus remembranzas menciona al líder Miguel Medina (Q.E.P.D) quien fue el que ‘se dio la pela’ para que llegara la electrificación rural. De hecho, la micro central lleva su nombre. Historia hermosa y triste a la vez: por las vueltas del destino, Medina murió el día en el que inauguraron la primera etapa del proyecto, ese inolvidable 1990 para la comunidad de Palmor.

“Con la llegada de la luz, llegaron los electrodomésticos, nacieron los pequeños negocios y las proyecciones que se tenían con la micro central comenzaron a fallar”, relata Juan Bautista Carlos Pérez, trabajador de la planta desde hace 27 años. ‘Juancho’ como le dicen en el pueblo, fue la persona elegida para que se capacitara durante dos años en el Sena de Cúcuta sobre los temas de instalaciones eléctricas, redes de media y alta tensión.

En realidad, los cálculos no fallaron, sino que nunca se dio la repotenciación programada desde un comienzo. Ese refuerzo se planeó para cinco o a lo sumo diez años después de la primera etapa. No obstante, Palmor siguió adelante, cuidando la energía que, aunque escasa, nunca les hizo falta en estos 27 años.

Marcel de Jesús Pérez González, gerente de la Asociación de usuarios del servicio de energía de Palmor y de Electropalmor tiene el panorama claro: “actualmente contamos con 436 suscriptores, la modernización de la central nos permite aumentar cobertura a 300 nuevos asociados, panorama que nos obliga a aumentar el número de operarios y a realizar un pequeño ajuste en la tarifa para el pago de los mismos y para temas de mantenimiento, no obstante, estos ajustes no van a ser los mismos que cobra la empresa privada, el kilovatio seguirá siendo el más barato del país, además, la tarifa es concertada y se toma teniendo en cuenta el panorama financiero, técnico, administrativo y operativo”.

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