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Columnistas

Seguridad y economía

Opinión Caribe

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Por Saúl Alfonso Herrera

La seguridad es un valor tanto fundante como fundamental, prioritario, importante y urgente de ser tenido en cuenta, como bien lo señalan distintos estudios académicos hechos a lo largo y ancho del concierto de las naciones, que concluyen en la afirmación que todo incremento en la inseguridad va en detrimento directo de los sectores económicos, esto es, directamente proporcional, los cuales ante tales circunstancias deciden dejar de producir e irse a sitios más seguros para la aval realización de sus actividades.

De allí la importancia de implementar acciones tendientes a superar tales desmedros, frenar a quienes osen oponerse, enfrentarlos, ofrecerles resistencia y quitarles el control de los recursos locales y ejercer el uso discrecional de la Fuerza Pública. Importan superiores controles, mayor eficiencia, aumentar los índices de seguridad, rendirle cuentas a la ciudadanía en esta materia. No puede seguir permitiéndose la falta de implementación e implantación de mejores canales que gana más pronta, oportuna, pertinente y eficaz la justicia. Hacerla que funcione. Que su aplicación no sea laxa ni discrecional sino objetiva y esté sujeta a mecanismos de evaluación y rendición de cuentas.

Factor importante en todo ello es que la justicia sea funcional y recobrar con premura la confianza de los ciudadanos en las instituciones, ya que esa falta de confianza es la que hace que la mayoría de los delitos cometidos ni se reporten ni se denuncien, lo que desde luego genera de manera aberrante impunidad. Y así como existen políticas para la prevención criminal, bueno sería considerar noemas específicas y con recursos suficientes para recobrar esa confianza, en el análisis y la observancia, desde luego, de cuál sería la mejor forma y manera para alcanzarlo.

Importante lo expuesto, para quebrarle el espinazo a la inseguridad y potenciar la economía en las más de sus aristas, en el entendido que es la inseguridad una de las causas peores por las cuales no crece nuestra economía en los niveles que debieran ser. Impone lo dicho, la necesidad imperiosa para estar en control y entender, de la mano y soporte de los estudios avanzados de antaño y hogaño, que lo que verdaderamente debiéramos hacer para mejorar la economía de y en nuestros entes territoriales no es otra cosa que combatir, reducir la impunidad, minimizarla, acabarla, controlar la delincuencia y establecer un pleno estado de derecho que garantice a todos los gobernados ese valor fundante de la seguridad y con ello un superior desarrollo integral, y por ende, un satisfactorio crecimiento económico.

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