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Columnistas

Intromisión religiosa

Opinión Caribe

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Por Tatiana Dangond

En medio de una sociedad que está creciendo económicamente y cuyo acceso a la educación es progresivo, el letargo de la política nacional ha llevado a que espacios de discusión y deliberación propios de la democracia sean ocupados por iglesias emergentes, que tienen mayor poder que cualquier partido político en Colombia. He decido romper con el silencio frente al proceso de paz y el triunfo del ‘No’, ante la situación preocupante a la que se somete nuestra débil democracia y las instituciones que por mandato constitucional deberían mantener al margen de cualquier convicción asociada a cultos o religiones. El asunto es que la injerencia de la religión en la política nacional está generando una intromisión, que además de ser contraria al carácter de Estado laico de Colombia, amenaza las libertades y garantías fundamentales universales inherentes a la persona.

Y es que ahora, como ganó el ‘No’, apoyado con fervor por los religiosos y sus pastores líderes, todas las decisiones importantes del país parecen tener que someterse a la voluntad de creyentes, que, si bien tienen derecho a expresar libremente su fe, no tienen la potestad como instituciones religiosas para intervenir de tal forma en las decisiones del Estado colombiano. En este punto, es menester preguntarse cuál es el papel de los líderes liberales en el país, el cual resulta sumamente decepcionante, pues ante una crisis semejante de las instituciones lo lógico y coherente con sus postulados colectivos de comunidad liberal sería hacer llamados importantes a la sociedad y la Nación a que respeten el orden constitucional y los valores democráticos.

El letargo liberal y ausencia casi total de líderes comprometidos con lo que en teoría deberían ser sus ideales le está dando espacio a personajes que quieren instaurar la religión como una máxima estatal. Alejandro Ordóñez, como la mayor representación de un religioso con ganas de gobernar el país, se ha tomado escenarios de liderazgo y de participación sin haber sido verdaderamente controvertido, pues en Colombia partidos políticos como el Liberal tienen amplias contradicciones ideológicas al tener dentro de estas colectividades a personajes como Viviane Morales, una conservadora con ideas contrarias a la igualdad y al respeto de las libertades fundamentales.

Este retroceso mental y político en Colombia está tomando cada vez más fuerza, y el número de adeptos a los que la Iglesia les dice por quién votar y por quién no, crece de manera exponencial. Los liberales del país que guardan silencio cómplice por tener miedo a perder los votos cristianos en las próximas elecciones deberían tener un poco más de principios y mostrarle al país que a pesar de que los partidos siguen siendo liderados por los tradicionales políticos, aún hay esperanza de criterio y renovación.

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