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#BlogOC: Nacer para vivir, vivir para Morir

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Expresión de un artista samario que pongo en una de sus xilografías  luego de un inspirado atardecer frente a la bahía más linda de América en el año noventa y cuatro, sin embargo, hoy podemos analizar esta aseveración filosófica tomando como ejemplo, con mucho respeto, el fallecimiento de nuestros amigos de las naciones de Brasil, Bolivia, Paraguay y Venezuela en los hechos ocurridos el pasado 29 de noviembre en el departamento de Antioquia, cuando lamentablemente murieron 71 personas, entre ellas, los integrantes del equipo de fútbol brasileño chapecoense a quienes elevamos oraciones para que el Todopoderoso los tenga en su santa gloria.

 

Este lamentable hecho ha generado múltiples sentimientos y reflexiones dentro del ámbito nacional e internacional, para Colombia un triste momento de la realidad de la vida donde todos tarde o temprano llegaremos, incluso desde el inicio de nuestro recorrido por la vida cuando nacemos, estamos expuestos a llegar a nuestro destino final más conocido como la muerte, esta realidad de nuestra existencia nos debe motivar para prepáranos cada día, porque en últimas, vivimos para morir, sin embargo, estos episodios sentimentales de nuestro existir no son motivo de educación permanente y mucho menos de preparación porque pensamos que el día nunca llegará.

 

Debo exaltar y felicitar al departamento de Antioquia, en especial a la población de Medellín, porque su grado de alistamiento y reacción para atender este tipo de accidentes demuestra la importancia de estar preparados con anterioridad para ayudar y  que definitivamente todos los sistemas de prevención de desastres ameritan un planeamiento, presupuesto y una decisión positiva por parte de los gobernantes de todo orden con la participación coherente activa de la población, si estos mecanismos permanecen con su grado de alerta máxima será más fácil coadyuvar en la noble misión de salvar vidas.

 

Pero qué grandiosa es la gente de este país, vi en el estadio ‘Atanasio Girardot’ la demostración más noble, sincera, amistosa y respetuosa de cincuenta mil ciudadanos con camisetas blancas, velas en la mano, cintas de color negro, globos, flores y derramando lágrimas de dolor por todas las personas que fallecieron. Ese es el pueblo de Colombia, que sufre cuando hay que sufrir y que lucha cuando hay que luchar, como hoy cuando a pupitrazo limpio los nobles de la patria (Congreso) representando al pueblo, le dan un aprobado al acuerdo de negociación entre el Gobierno y las mal llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias, supuestamente “ejército del pueblo”. Solo espero que esos padres de la patria no nos lleven como dijera  el general Padilla de León “al  fin del fin” y que la mano de confianza que se entrega hoy a esa mal llamada guerrilla sea de verdad una demostración de ellos, por lo menos parecida, con sus actos de buena fe y voluntad por llevarnos a un mejor futuro, dejando de extorsionar, asesinar, atacar, y lo que es peor, burlándose del país con sus ironías marcadas, así como las 77 personas que confiaron ciegamente en la seguridad de la aeronave y en todas las personas que hacen posible el arte de volar.

 

Sea el fútbol el mejor ejemplo a seguir para apartar a los jóvenes de todo lo malo de las calles y que siga como una fuente verdadera de inspiración para comprender que somos un solo mundo, que el deporte nos une de manera maravillosa, que debemos cada día generar más lazos de amistad entre las naciones y que el humanismo debe ser una de nuestras fortalezas principales para el desarrollo de nuestras vidas,  buscando que el privilegio de nacer para vivir, sea un orgullo cuando nos corresponda vivir para morir.

 

El camino puede ser difícil, pero con tu ayuda lo podemos lograr”

Carlos Martinez Caballero
Profesional en ciencias militares, máster en seguridad y defensa, especialista en gerencia social, comunicaciones militares, administración de recursos militares, comando y estado mayor.

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