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Edición Especial

“26 años haciendo lo que me gusta”

Opinión Caribe

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En 2014, los samarios quedaron impresionados con la noticia de que una Coronela asumiría el cargo de Comandante de la Policía Metropolitana. Sandra Vallejos Delgado, nacida en Pasto, Nariño, se convirtió así en la primera mujer en ocupar un cargo tan importante en la región Caribe.

Treinta y cinco condecoraciones es el premio por su alto desempeño en la Institución. Desde los 18 años ingresó a la Escuela de Cadetes General ‘Francisco de Paula Santander’ sin imaginar las amplias posibilidades que le brindaría su carrera. Se siente realizada, ama su labor comunitaria, además de bendecida con una familia de la cual está muy orgullosa: Óscar López Sánchez, su esposo, y sus hijos Carolina, Daniel y Óscar Sebastián.

La coronela Sandra Vallejos, en entrevista con OPINIÓN CARIBE da a conocer apartes de su vida en familia y de su trabajo al frente de la Policía Metropolitana y sus logros en 2016.

OPINIÓN CARIBE: ¿Vale la pena sacrificar tiempo con su familia para dedicarse de lleno a la Policía?

Coronela Sandra Vallejos: Mi prioridad es la familia. El trabajo demanda mucho tiempo de mi vida, por eso me esmero para pasar momentos de calidad con ellos. Busco los espacios de reencuentro entre el trabajo y la vida cotidiana para generar ese proceso de acercamiento que es tan importante.

Ese poco tiempo de calidad ha ayudado a que mis hijos hoy sean personas exitosas, con sueños y aspiraciones. Nosotros como padres los hemos asesorado moral y espiritualmente. De verdad, soy una mujer muy afortunada. Amo a mis hijos y a mi esposo. Ellos me respaldan y me acompañan; de no ser así, no fuera posible hacer mi trabajo de la misma manera.

OC: Está desde los 18 años en la policía, ¿soñó con ocupar el cargo que hoy tiene?

  1. SV: Al principio no tanto. Cuando entré a la Escuela de Cadetes la visión era muy pequeñita. No comprendía la dimensión de mi carrera, pero siempre tuve muy marcada mi vocación de servicio comunitario. Aprender a resolver los problemas de la gente ha facilitado mi trabajo. Me han pagado 26 años haciendo lo que a mí me gusta. Mi carrera es parte de mi realización. Cuando empecé a tener cargos de mayor jerarquía e importancia, sentí la necesidad de llegar a grados más altos. Me propuse ser comandante de una unidad y lo logré. Gracias a Dios se me dio. Fui directora de una escuela de formación policial de la cual tengo excelentes recuerdos y vivencias. Una unidad antes de llegar a Santa Marta. Hoy estoy comandando una Metropolitana muy importante y mi anhelo es seguir escalando.

OC: ¿Qué ha sido lo más gratificante de vivir en Santa Marta?

  1. SV: La gente. Cuando conocí a los samarios supe que lo que me habían dicho no se acercaba a la realidad en lo más mínimo. Por lo contrario, estoy muy agradecida con los samarios: son amables, amorosos y dadores de un gran afecto. Son personas ávidas de crecimiento y de desarrollo. Siento mucho respeto por ellos.

Al principio estaban un poco cerrados, son muy regionalistas, pero cuando la gente ve que hay reciprocidad, te abre las puertas y te deja entrar. Esto no sucede en otros departamentos, donde no es tan fácil acercarse a la gente, porque vive muy ensimismada. Es rico trabajar, pero no es tan gratificante como acá. En Santa Marta hay mejores respuestas.

OC: Hace poco fue agredida por algunas personas del barrio San Jorge…

  1. SV: Fue un caso fortuito, contrario a lo que me sucede en los demás barrios, donde me reciben cálidamente y con admiración. Esta vez solo se trató de un grupo de jóvenes desadaptados cuya forma de relacionarse es usando la fuerza. Hablé con el padre del joven y le pregunté el porqué su hijo reaccionaba de esa manera: no sabía las razones de su comportamiento.

Le comenté, que este muchacho tiene problemas de adaptabilidad social, no solo porque yo lo diga, sino porque ha sido judicializado antes por variadas razones. Entiendo el problema, la causa, por el origen. Estas personas necesitan intervención integral porque no acatan las normas para vivir en sociedad.

Este joven quiso hacer una medición de fuerzas, “si yo correteo o desafío a la Comandante, me haré respetar en el barrio”. Es un líder negativo. Me senté con él. Gané desde el punto de la autoridad. Le demostré que la autoridad se hace con inteligencia y que siempre podemos llegar a puntos de acuerdo. Con la comunidad haremos un plan de acción para solucionar estos problemas de fondo. De ninguna manera, estoy resentida, para eso no me prepararon, me prepararon para incidir positivamente en las personas.

OC: ¿Logros personales en 2016?

  1. SV: Personales, muchos. Ver evolucionar a mis hijos me satisface enormemente. Mi hija mayor inicia sus prácticas con el Senado de la República. Aprenderá muchísimo con ellas, la veo crecer como ser humano y estoy muy orgullosa. Mi segunda hija culmina su bachillerato y fue aceptada en una de las mejores universidades del país para estudiar lo que ella quiere, medicina. Mi hijo, que me va acompañar un año más, pasó con honores en su colegio. Adelanta un curso de inglés intensivo en Canadá y tiene una proyección de vida muy bonita. Él sabe hacia dónde va. Los tres son muy buenos seres humanos.

OC: ¿Esta disciplina ha sido un ejemplo suyo?

  1. SV: Sí, pero más que disciplina es el amor. Demostrar que lo que hago es para ellos. Que los valores que en casa se forjan, son herramientas para la vida. A cada uno de ellos les dimos sus responsabilidades. Acompañamos sus etapas. Los vimos crecer, pero hoy mis bebés ya se están yendo de mi lado. Pero bueno… Uno forja familia para siempre.

Mi esposo ha sido muy fiel a la familia. Fue militar, se pensionó ya. Trabaja con la Ruta del Sol y ha sido clave para la educación de nuestros hijos. Me ha ayudado a crecer institucionalmente. Es mi consejero
permanente.

OC: ¿Logros profesionales en 2016?

  1. SV: Mantener los estándares de reducción de homicidios. Llevamos tres años consecutivos en ese trabajo. No es fácil, porque siempre hay retos para seguridad ciudadana. Hoy estamos con una reducción de cinco homicidios que el año inmediatamente anterior. Desde el 2014 iniciamos una reducción importante del 47 %. En el 2015 se reflejó esa reducción en la tasa de homicidios, porque estamos casi en el 70 %. El reto es sostener estos índices.

Otro logro es haber mejorado la percepción de seguridad. Nos hemos sostenido como una de las ciudades de Colombia donde la ciudadanía confía más en su policía, tiene más credibilidad en la Institución.

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