Connect with us

Edición Especial

Menos política, más administración, el legado de Rafael Reyes

Opinión Caribe

Published

on

[Leer introducción del especial: «Magdalena, enclave bananero»]

Con los vientos que soplaban por el mundo, el contexto nacional no se quedaba atrás al vivir una de las crisis políticas de Colombia, descrita en ‘El quinquenio de la modernización’, obra del periodista, escritor y columnista Enrique Santos Molano, quien aseguró que el expresidente Rafael Reyes ganó de cuerpo ausente las elecciones presidenciales de aquella época (1904-1909).

Cuando su candidatura, como conservador fue proclamada por el Partido Liberal, Reyes se encontraba en París, donde desempeñaba el cargo de Ministro Plenipotenciario de Colombia en Francia. El Partido Conservador no apoyó la candidatura del general Reyes y prefirió lanzar la del general Joaquín F. Vélez.

Los liberales uribistas, y algunas personalidades conservadoras a título propio, entraron de lleno en la campaña a favor del general Reyes. Los liberales antiuribistas no se opusieron a Reyes, pero se mantuvieron pasivos. Reyes barrió en Bogotá, mientras que en el resto del país la competencia con el general Vélez fue reñida, y el largo escrutinio hecho por las Asambleas Electorales entre enero y abril de 1904, en el que los dos candidatos iban cabeza a cabeza, acabó por dividir y exasperar al conservatismo.

Puesta la decisión en manos del Gran jurado Electoral, se reiteró por el Directorio Liberal, el 28 de mayo, el respaldo indeclinable a la candidatura del general Rafael Reyes. El 4 de julio, el Gran Jurado Electoral proclamó a Rafael Reyes como presidente electo de Colombia para el sexenio de 1904-1910, sin que faltaran las protestas de los conservadores velistas contra un supuesto fraude, ni dejaran de sostener los liberales que con Rafael Reyes se iniciaría en Colombia una nueva era que estaría marcada por la consolidación de la paz y avances colosales en el progreso material de la Nación.

Una de las primeras señales del talante de su Gobierno fue el nombramiento del general Euclides de Angulo como ‘lector de periódicos’ con el propósito de rendirle al Presidente cuenta diaria y detallada de las críticas que, hechas por la prensa sirvieran para corregir errores y mejorar de continuo la administración.

 

 

Reyes se enfrentó a la necesidad de levantar la economía por la guerra de los Mil Días y sobre todo por la crisis que atravesaba el café, (cuya tasa de crecimiento anual decayó en un 3.3% entre 1874 y 1898, y en 2.9% anual, comparando el año de 1874 momento de auge con el de 1913) cuyos precios de exportación habían caído en el mercado internacional a finales del siglo XIX y primeros años del XX, afectó a otros sectores de la economía, como el sector ganadero y el de la caña de azúcar, debido a la baja en el consumo de la carne, por la que los trabajadores pagaban altos precios, y al bajo consumo de alcohol por la pérdida del poder adquisitivo de estos, se convirtió en uno de los factores fundamentales para estimular otros productos agrícolas dentro de los que el banano fue el más viable por el bajo costo en su producción y la demanda creciente en el exterior.

[Leer nota: «Economía y sociedad en Santa Marta en el siglo XIX«]

En un momento histórico – cuando el territorio colombiano ocupado por el Estado eran tan solo fragmentos de las cuencas del Magdalena, del Cauca y del litoral Caribe – Reyes abrió otro inmenso espacio para el capital internacional y para la agroexportación de productos tropicales: la cuenca del Amazonas.

Ya presidente, en 1904, la consigna de su gobierno fue: menos política, más administración. Con esta frase pretendió, a todo trance, despolitizar el ambicioso proyecto modernizador de su administración: construcción de ferrocarriles, profesionalización del ejército, introducción de la industria bananera.

 

Tras la desastrosa guerra de los Mil Días (1899-1902), esta fue sin duda una inteligente táctica política: Reyes se consideraba a sí mismo como el ‘reconstructor de la patria’ y como tal fue considerado inicialmente por sus conciudadanos exhaustos y agradecidos.
Reyes fue quien primero concibió claramente a Colombia como un lugar de tránsito de mercancías hacia el norte global y no como un espacio de habitación, donde muchos afincaron los afectos e historias
personales.

En diciembre de 1901, Reyes dio una charla en el marco de la Segunda Conferencia Internacional Americana, celebrada en México. Reyes expuso la idea alucinada de construir un ferrocarril intercontinental, ni más ni menos, que conectara a Nueva York con Buenos Aires, justo cuando ya se había consumado el fracaso de Ferdinand de Lesseps en el Istmo de Panamá, debido, en parte, a enfermedades tropicales y a operaciones bursátiles fraudulentas.

La Constitución liberal de 1853 dio paso a una dinámica de unificación de las provincias que pronto redundó en la creación de Estados federales soberanos, empezando por Panamá. Bajo el gobierno conservador de Ospina Rodríguez (1858), el federalismo fue ratificado como ordenamiento constitucional por una convención bipartidista. Al poco tiempo, en 1859, sectores liberales se levantaron contra el gobierno de Ospina por considerar que algunas de sus disposiciones vulneraban la soberanía de los Estados, que reasumieron su soberanía y establecieron pactos de unión federal (1861), luego ratificados en la Convención de Rionegro.

La Constitución de 1863, signada por el exclusionismo liberal, instauró un régimen federal radical acompañado de los más amplios derechos y garantías individuales y la limitación de los poderes del gobierno central para intervenir en los Estados. Esta forma de gobierno estaría vigente hasta 1885, cuando otra guerra civil permitió la instauración de un régimen centralista bajo la Constitución de 1886.

La Constitución Política de Colombia de 1886 fue la Carta Política Nacional que rigió la vida constitucional de Colombia desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX cuando fue derogada por la Constitución de 1991. Nació en el marco de la Regeneración, liderada por Rafael Núñez y Miguel Antonio Caro.

Derogó la Constitución de 1863. Tuvo dos reformas importantes: la de 1910 después del gobierno del presidente Rafael Reyes y la reforma de 1936, liderada por Alfonso López Pumarejo. Otras reformas significativas se dieron en 1905, 1954, 1957, 1958, 1968 y 1984. La Constitución fue proclamada el 5 de agosto de 1886. Abolió el federalismo, creó un Estado unitario, administrador en lo social y económico, sumamente confesional al considerar como religión oficial la católica, dividió el poder en tres ramas (legislativa, ejecutiva y judicial), estableció el periodo presidencial en seis años y creó los departamentos como forma administrativa territorial nacional.

 

Para aclarar aún más esta división político-administrativa, el doctor en historia y administrador de empresas Jorge Elías Caro narra que, “Colombia durante la centuria decimonónica tuvo distintas variaciones en términos políticos. Es decir, su configuración no solo territorial sino en su denominación político administrativa sufrió cambios, incluso en su nombre porque iba acorde con lo que la Constitución de la época en su ordenamiento territorial configuraba el espacio colombiano, por tanto, hay que mirar que Colombia, la Colombia entre 1821 con la Constitución de Cúcuta y 1832 que se denominaba Colombia, no es la Colombia actual, es la Colombia que debe incluir a Panamá, a Venezuela, a la Colombia actual y al Ecuador.

Entonces, esos espacios eran muy distintos, después se desintegra lo que la historiografía colombiana conoce como la Gran Colombia. Para diferenciarla, se entra a una nueva fase denominaba nuevamente Nueva Granada entre 1832 y el año 1863, aunque de 1857 al 1863 hubo una denominación que era la Confederación Granadina, aun cuando mantenía el tema Granada de Nueva Granada.

Pero del 63 hasta el 85 que es donde debe ubicarse lo político administrativo, se denomina Estados Unidos de Colombia y eso implicó un modelo no centralista como está ahora, sino un modelo federalista, es decir, que cada departamento en esa época no se denominaba departamento, sino Estado, es decir, los territorios se configuraron como estados independientes y este era el Estado Soberano del Magdalena y estaba el Estado Soberano de Bolívar, el Estado Soberano de Santander.

Era una réplica de los Estados Unidos, eso implica que cada Estado debía tener sus propias normas, sus propias leyes, sus propias instituciones, aunque había una constitución general que los regía a todos, cada Estado hacía sus cosas, entonces, la Zona Bananera y el empresariado se hace con las normas internas del Magdalena, con las políticas, con la cultura emprendedora y visión empresarial desde acá, no con las condiciones nacionales.

La época señala que se sobresalía si había buenos dirigentes, buenos gobernantes, buena cultura, buenos empresarios y relaciones con sus hermanos Estados, además, cada Estado es independiente en las relaciones con el comercio internacional. Así como lo hace el Estado de California hoy, que solo ese Estado es la sumatoria de 51 países. Si se le quita a los Estados Unidos, California queda entre los primeros 10 países, más o menos esa era la intención de que cada Estado fuera autosostenible, pero lógico no se había construido todavía el Estado Nacional, pero en vez de consolidarlo empezó a fragmentar y todas esas ideas nacieron débiles, porque no había políticas de fomento y no había subsidios”.

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *