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#BlogOC Refundemos Nuestra Patria

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Por: Edgardo Ballestas

Colombia, un país rico en recurso humano, biodiversidad, recursos naturales y una posición geográfica estratégica, estuvo a punto de convertirse en un Estado fallido. Nuestro país está inmerso en un desigualdad social que ha sido caldo de cultivo para todo tipo de males – porque aquí hay y ha habido de todo: Guerrillas, paramilitares, narcotráfico, pirámides, etc. – la cual a su vez tiene su origen en un modelo político y socioeconómico de carácter neoliberal que prepondera al individuo sobre la sociedad, al mercado sobre el Estado y a la economía sobre la política.

En un país donde dejamos morir niños de hambre, donde exportamos millones de toneladas de carbón mientras tenemos población sin energía eléctrica, donde somos ricos en recursos hídricos por doquier y la gran mayoría de municipios no cuenta con acueducto ni alcantarillado, donde tenemos un gran potencial pesquero pero nuestros pescadores están en la pobreza extrema, donde somos en el papel una despensa alimentaria pero importamos la gran mayoría de nuestros alimentos, donde la mitad de nuestro territorio rural es totalmente improductivo, donde decidimos darnos el lujo de renunciar al ferrocarril y al transporte fluvial, donde pretendemos depender del petróleo cuando tenemos reservas para tan solo siete años, donde pretendemos que una persona se mantenga con $700.000 pesos mensuales, es urgente hacer un alto en el camino para reflexionar sobre qué es lo que estamos haciendo, como estamos viviendo, que país estamos construyendo para las generaciones venideras.

Escuchando las sirenas de las alarmas prendidas en el párrafo anterior, vemos que es hora de repensar nuestro país, de buscar alternativas en modelos políticos y socioeconómicos más incluyentes y que nos conduzcan a sacarle provecho a todo nuestro potencial de forma equitativa, y no solo para unos pocos, que nos lleven a dar ese salto hacia una sociedad realmente productiva, competitiva en la cual nadie se quede por fuera, no solo por humanismo sino por pragmatismo, pues excluir a sectores de la población no es solo inhumano sino que los vuelve improductivos lo cual es económicamente absurdo para la sociedad.

El pensamiento neo socialdemócrata nos muestra el camino que debemos seguir, la visión de que debemos apostarle al logro de la igualdad social respetando y conservando la economía de mercado pero estando el Estado social de derecho por encima de ésta asumiendo su rol y responsabilidad en cuanto al desarrollo pleno de la sociedad pues las libertades económicas de unos no pueden significar el malestar y la pobreza de otros, lo cual, como mencione antes, conlleva a la violencia, a la rebelión, a la anarquía, a la pérdida de valores, a la indiferencia sobre la miseria y la desgracia humana con la que convivimos a diario pero pareciera no importarnos.

Definitivamente, es hora de refundar nuestra patria.

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