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Odebrecht III

Opinión Caribe

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Por Cecilia López Montaño
La triste historia del proyecto de navegabilidad del río Magdalena parece no tener fin. A pesar de las declaraciones del fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, sobre la no existencia de sobornos de Odebrecht en el caso de Navelena y por consiguiente en este proyecto, argumentos que recogimos en Odebrecht II, resulta ahora que la mano de esta empresa compradora de conciencias también tocó, según afirma El Espectador, a este plan vital para el país. Título de este medio: ‘Otto Bula (tristemente célebre exsenador costeño preso por corrupción) también fue contratado por Odebrecht para el contrato del río Magdalena’.
Mientras no se pruebe lo contrario, queda en el escenario nacional que Navelena está en entredicho y de paso Cormagdalena. Al paso que vamos, pocas grandes obras en Colombia y en América Latina se escaparon de la mano negra de Odebrecht a través de personajes como el ex senador Bula.
Debo reconocer que tenían razón quienes me tacharon de ingenua cuando reproduje las conclusiones del Fiscal General. Pero, aparentemente en el caso de este proyecto, su relación con Odebrecht es mucho más compleja. Este es el mayor destape de corrupción de América Latina de los últimos años y falta ver cómo explican los directivos de Cormagdalena y de Navelena, estas nuevas acusaciones que los vinculan con un preso ya por corrupción, el exsenador Bula. ¿Será que se cumple una expresión cada vez más común en Colombia que afirma, piensa mal y acertarás?

Tremenda tarea tiene la justicia colombiana para poder desenredar el embrollo en el cual lo único claro es que muchísimo dinero llenó las manos, en primer lugar, de Bula, y se ignora hasta ahora quienes más se beneficiaron con semejante cantidad de dinero. Estos son los nuevos ricos de este país, modelo Bula, García, y los que faltan.

Para no pecar nuevamente de ingenua, demasiado dinero en coimas pagadas a Bula por parte de Odebrecht para manejar los hilos del proyecto del río Magdalena, dejan la duda de que aún faltan importantes nombres de personajes que se montaron en este tren de la alegría.

Tanto el poder como la riqueza están muy concentrados en Colombia y por ello es difícil creer que un senador desconocido, de la noche a la mañana, adquiriera tanta capacidad de influencia en temas visibles para la sociedad colombiana. Sobre todo, cuando personas reconocidas por la opinión pública y expertos en temas de navegabilidad y en el río Magdalena, plantearon en debates públicos sus profundas dudas sobre la forma como se estaba manejando este proyecto sin lograr ningún impacto. Una de ellas afirmó, que la navegabilidad del río Magdalena no era un proyecto, sino un contrato.
Ojalá Odebrecht IV pueda por fin ofrecer a la opinión pública la realidad de estas raras negociaciones. Aparentemente no hubo sobornos sino manipulaciones más sofisticadas para adueñarse de las decisiones en este gran proyecto, que ahora está en vilo.

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