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Análisis

Aves, embrujo, misterio y costumbres

Opinión Caribe

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Los pueblos pueden relacionar a los pájaros con desgracias, buena suerte, o simplemente con el cambio de clima.

Las aves han sido a menudo relacionadas con los espíritus, el alma o los mensajeros del más allá; no por poco Horus el dios celeste en la mitología egipcia y a quien se le consideraba como el iniciador de esta civilización fue representado como un halcón o un hombre con cabeza de halcón, con la Corona Doble.

Los egipcios también veneraron un ave mitológica asociada a las crecidas del Nilo, a la muerte, y al Sol: Bennu personificada por la garza de Heron (Ardea bennuides) una especie hoy extinta. Bennu representaba la creación y la renovación está relacionada con el calendario egipcio. De hecho, el templo de Bennu era célebre por las clepsidras y otros dispositivos para medir el tiempo que en él se custodiaban.

Bennu se convierte para otras culturas como la India y los griegos en el Ave Fénix. Esta leyenda relata la historia de un ave capaz de renacer de sus propias cenizas. Es un símbolo universal de la muerte generada por el fuego, la resurrección, la inmortalidad y el sol.

En la mitología grecorromana, Hesíodo afirma que el Fénix vivía nueve veces más que un cuervo. Ovidio la rescata en su Metamorfosis.

En México, el Fénix aparece siempre en compañía del gran dios Quetzalcoatl y para los primeros cristianos, simbolizaba a Cristo, una especie de alegoría de la muerte y resurrección.

Para Occidente, el más poderoso del Panteón griego se transformaba en diferentes animales para conseguir conquistar a sus amoríos, en parte lo hacía porque su esposa Hera, se ponía celosa y así evitaba ser descubierto y evitar los ataques de ira.

Zeus se metamorfoseó en lluvia de oro para fecundar a Danae; en nube para fecundar a Ío; en Águila para raptar al joven Ganímedes y hacerlo copero real del Olimpo; en Toro para raptar a Europa y en cisne para fecundar a Leda.

En Colombia, la personificación de la mitificación de las aves es clara en el majestuoso cóndor de Los Andes emblema para el escudo de armas y uno de los símbolos de la patria. Simboliza la soberanía y la libertad de los colombianos.

Este pájaro habita en las cumbres más altas de la cordillera de Los Andes, se le ha llamado ‘el ave eterna’. Su fuerza y poderío son formidables. Se afirma que pueden cargar a un ternero por largo tiempo y que es el pájaro que vuela a mayor altura.

Atribuir inspiración o poderes a las aves no en todos los casos ha sido positivo, lechuzas, cuervos, golondrinas han ocupado un lugar importante en el contexto de las supersticiones y en los subterfugios para conocer el futuro convirtiéndolos en seres temidos y atacados y en menor proporción, respetados.

Germán Artera Vargas, en su escrito sobre las aves en las creencias populares, señala, que igual que las plantas y otros seres, las aves están en el mundo mágico y mítico de los pueblos. Actuar con temor o confianza ante la presencia o cercanía de un individuo representante de las numerosas especies de aves que pueblan el territorio suele ser la normal actitud de creyentes y supersticiosos apegados a las creencias populares que forman el folclore mágico junto con la religión; lo medicinal y no medicinal; el animismo, fetichismo, totemismo, tabuismo y más expresiones afines.

No solo en el Magdalena, sino también en buena parte del territorio colombiano se atemorizan al escuchar cantar a la Pavita de la muerte (Glaucidium brasilianum), considerada de ‘mal agüero’ porque anuncia la muerte de un enfermo, debido a que en su sonido gutural parece expresar: ¡hueco va, hueco va!

Otro grupo de pobladores asocia el cántico armonioso del ave Mira pa’l cielo o Bien parao’ (Nyctibius_griseus), con el llanto de la llorona que presagia desgracia o muerte. Quienes ven volar a la Lechuza del campanario (Tyto alba), la relacionan con una bruja convertida en pájaro.

En el Magdalena se considera que viene la desgracia o enfermedades, si canta una Gallina o llora la Tórtola; y habrá miseria si sueñan con cuervos, en cambio se considera que si alguien toma agua en el recipiente donde igualmente lo hizo un Tucán, tendrá buena salud, como es de una suerte sí se observa un colibrí en pleno vuelo.

Dicen los abuelos que La Perdiz nunca puede dormir en un árbol y siempre anda por el suelo, como castigo de Jesús, que la sentenció porque lo puso en evidencia con su alborotado vuelo cuando en el Monte de los Olivos Él se escondía de los soldados que lo aprisionaron.

Igualmente, existen otras fantásticas supersticiones como la de la Gualgura, una especie de gallina que junto con sus pollos se presenta durante las noches a quienes por su comportamiento son perseguidos por los espíritus, dicen que esta ave los atrae a lugares sombríos, donde mora el diablo.

Si en un hogar hay un niño recién nacido y pasa graznando una lechuza, la gente aconseja que los padres deban poner las tijeras en cruz, quemar sal o sahumerio para alejarla, pues se trata de una bruja que desea causar daño al bebé. Otro mal presagio está relacionado con el Curiquingue, que sí vuela sobre alguna casa, anuncia el fallecimiento de una persona que la habita. En cambio, si se les observa volar en pareja es un matrimonio feliz. Si la María Copetona o María Moñuda ríe es señal de mala suerte, pero escuchar el silbido de esta ave trae buena suerte.

Si el gavilán vuela en dirección de una persona, le predice que va a servirse sabrosos bocadillos, y si alguien lo sueña, es signo de buen augurio. Las palomas denominadas de Castilla son tenidas como ingratas, sobre todo, cuando se marchan de una casa a la que aseguran llegará la mala fortuna. Cuando por un pueblo pasa volando una pareja de Quililicos, es inminente un matrimonio.

Las golondrinas han sido por siglos parte de la tradición. Si una habita sobre el tejado de una casa, esta será visitada por los bomberos; si en cambio lo construía bajo el alero, habrá muy buen futuro para todos sus habitantes. Otras costumbres le asignan a esta ave el poder de volver a sanar si quedaba ciega. Matarla atrae la mala suerte y es mal presagio, como tampoco es buena señal que ella olvide su nido.

El gorrión es otro miembro de la comunidad supersticiosa, atraparlo y aprisionarlo en una jaula acarreará una temible maldición. Si anida en la ventana, el dueño de la casa tendrá un viaje placentero y no hará colas en la Aduana. Sobre ellos, los ingleses piensan que tienen más vidas que un gato.

Cuando la gallina pone dos huevos seguidos anuncia abundancia, mientras que La Urraca en la casa atrae la discordia familiar y El Pájaro ‘bichofeo’ anuncia la llegada de la justicia. Cuando la gallina canta como el gallo, atrae desgracias. Si el gallo pone un huevo y se empolla, sale el basilisco, monstruo de un ojo en la frente, que produce la muerte de quien lo mira.

Si un gallo canta en el transcurso de la noche, fuera de sus horas habituales, significa que algo malo pasará en la casa, como la muerte de uno de sus moradores. Para evitarlo, se dice que se debe matar al animal.

LAS AVES Y EL CLIMA

También existen creencias relacionadas con el cambio climático, se dice que cuando se observa un Halcón reidor (Herpetoteres cachinans) posarse en un árbol de hojas verdes, vendrá la lluvia a diferencia de sí lo hace en un árbol con hojas secas, anuncia la sequía. Si encontramos al Pájaro carpintero golpeando el tronco de un árbol produciendo el sonido TOC-TOC-TOC, significa que el animal está pidiendo la llegada de la lluvia. Para algunos, el ave conocida popularmente como Suirí (Crypturellus-soui) señala el cambio de tiempo u hora, mientras que los graznidos del cuervo están asociados con la llegada del viento.

Si el gallo emite su característico kikiriki en el momento de ponerse el sol, es un anuncio de que al día siguiente habrá niebla, mientras que, si su canto se escucha durante la noche, es un signo inequívoco de que al día siguiente habrá un día lluvioso.

Así como algunos les ponen cierta negatividad a unas especies, existen otras que son atractivas y aceptadas por su onomatopeya, como es el caso de la Guacharaca (Ortalis garula) que según expresa en su canto: ¡se cae la casa…que no se cae que no se cae…! Otras creencias son relacionan con ritos como tomar el nido del Pájaro Macuá (Panyptila cayennensis) para conquistar a la persona amada.

Así mismo del gallinazo, al que si alguien que padece del molestoso orzuelo o chalacio lo mira y guiña el ojo repetidamente, pronto estará curado. Y del popularísimo pájaro ollero u hornero, cuyo canto anuncia el cambio de hora del día.

Antes de que la educación sexual estuviera en las aulas, las madres explicaban a los chicos que sus hermanos llegaban gracias a la pericia y al pico de una cigüeña. Se consideraba una ofensa matar una de estas zancudas, protectoras del hogar en el que anidaban los rayos, incendios y otras desgracias.

El avestruz es otro plumífero con efectos colaterales. Se cree que colgar huevos de avestruz en sus mezquitas traía un futuro venturoso. En Gran Bretaña se fabricaban hasta hace poco, muchos anillos de huesos de estas aves como amuletos de la buena suerte.

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