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Edición Especial

La génesis del turismo

Opinión Caribe

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El padre Antonio Julián fue quien nombró a Santa Marta como ‘La Perla de América’, al ver que la ciudad contaba con características para convertirse en un destino turístico por excelencia.

Hoy, viajar es una de las actividades más ociosas, es considerada como una forma de placer que se lleva en el ADN. Sin embargo, hasta hace un par de años, viajar estaba relacionado con la exploración, la investigación y el descubrimiento.

El primer viajero de la historia fue un investigador del mundo, que usó su lupa para analizar todo el prisma de la antropología, la historia, la geografía y hasta la psicología.

El primer gran viajero de la historia fue Estrabón, nacido en el 63 a. C. en Amasia, a orillas del mar Negro, le debemos la aparición, en diecisiete volúmenes, de la Geografía, la descripción del mundo más exhaustiva escrita hasta la fecha.

En la cultura clásica fue donde surgió la necesidad de conocer nuevos lugares y de desplazarse a sitios alejados con el fin de disfrutar de nuevas experiencias.

A los griegos clásicos también les cabe el honor de ser los precursores del primer turismo de salud y del turismo cultural. Los historiadores consideran que los Juegos Olímpicos fueron la actividad de tipo lúdico que más personal movilizó en la historia del mundo antiguo.

Los romanos imitaron las conductas griegas en lo que a los viajes de placer se refiere, cultivando el turismo de salud, y la asistencia a grandes espectáculos. Realizaron viajes a Grecia y Tierra Santa, ya que eran ciudadanos ociosos que disfrutaban de gran cantidad de tiempo libre.

En esta época, nació el concepto de hotel que prestaba unos servicios turísticos a cambio de obtener un pago con dinero u otros servicios, eran denominados Palacios urbanos y edificios para séquitos.

También mejoraron los transportes marítimos y terrestres. España, Portugal, Holanda e Italia eran los lugares donde viajaban y surgió el ‘Grand Tour’, un viaje entre 3 y 5 años realizado por británicos, y que tenía como objetivo los estudios y adquirir experiencia (creación de los precedentes de las guías de viaje, basados en libretas que contenían anotaciones y dibujos sobre lo observado en los viajes realizados).

Las actividades turísticas de los griegos clásicos y de los romanos gozaron de aceptación en la población, con la única diferencia, que en aquellos tiempos el balnearismo no tuvo la misma aprobación que en los tiempos clásicos.

En el siglo XIX surge un cambio en el concepto de viajes debido a la aplicación de la máquina de vapor a los medios de transporte terrestre y marítimo. El turismo de montaña vive su primer momento de auge. En esta época se construyen hoteles en Suiza, con una relación directa entre prestación de servicios y un pago. El balnearismo vive un nuevo momento de esplendor, sobre todo en Francia y Alemania, y por primera vez surge el Mediterráneo como destino turístico.

LOS PROMOTORES

Los recursos turísticos, que aún hoy continúan en vigor se dieron gracias a personajes como Thomas Cook, creador de las agencias de viaje, quien organizó los primeros viajes de todo incluido desde las Islas Británicas hasta Estados Unidos y Europa, lanzó los cupones de hotel y organizó la primera vuelta al mundo como Viaje Todo Incluido.

Otros que aportaron al incipiente turismo de la época fueron: Henry Wells, fundador de la compañía American Express, que originalmente se dedicaba al transporte de mercancías, pero que Wells la convirtió en agencia de viajes y entidad financiera. Asimismo, César Ritz, primer gerente del Gran Hotel Nacional de Lucerna, que mejoró y modernizó los servicios de hotel a través del trato personal y que más tarde abrió los mejores hoteles de Europa.

George N. Mackers fue el creador del Orient Express; George Pullman, quien concibió la idea de coche-cama y Baedecker editor de guías de viaje. A todos estos personajes de la historia se le debe la creación de los primeros recursos turísticos y del concepto ‘disfrutar de la vida porque sí, por puro placer y sin las ataduras de la vida rutinaria’.

VIAJES EN CRUCERO

Los primeros viajes marítimos de descanso fueron los emprendidos por los romanos por Capri, Ischia u otras islas cercanas a la bahía de Nápoles, aunque también se ha difundido la creencia de que los pioneros de los cruceros fueron los ricos empresarios holandeses que en el siglo XVI organizaban viajes por las frías aguas del Mar del Norte.

Por su parte, los italianos, aseguran que fueron los Medici de Florencia y los Digo de Venecia, con sus cruceros por el Tirreno y el Adriático, los iniciadores de estos viajes de placer. Según, el primer viaje tuvo lugar en 1835, ese año, el periódico Shettland Journal publicó un anuncio publicitario que ofrecía un viaje en barco por Escocia, Islandia y las Islas Feroe.

Otra versión sitúa el comienzo de la historia de los cruceros en 1844, cuando la English Shipping Company de Londres organizó el primer viaje turístico por el Mediterráneo con el barco de madera Lady Mary Wood, que pesaba 553 toneladas y era impulsado por vapor y ruedas.

El ejemplo de estos pioneros fue seguido por otros empresarios ingleses, como Samuel Cunard, conocido como ‘el príncipe de los Océanos’, quien ganó en 1839 una licitación para transportar pasajeros en un barco de correos y Thomas Cook, considerado por tirios y troyanos como el inventor de los viajes de placer para grupos, tal como los conocemos hoy.

Entre las compañías de mayor prestigio en esa época se cuenta la Holland América, que realizó el primer crucero por el Caribe en 1926, a bordo del barco Veendam.

PRIMER VIAJE ORGANIZADO

El primer viaje organizado que se realizó en el mundo en 1841 fue liderado por Thomas Cook, propulsor de las agencias de viaje. Un grupo de pasajeros miembros de la ‘Sociedad de la Esperanza’, partió en un tren desde Leicester a Loughborogh, en Inglaterra a descubrir pueblos, culturas, gastronomía y personas. En esta época viajar era un lujo de la élite, como lo fue hasta hace un par de años.

El ferrocarril, el automóvil, el avión y la navegación, le dieron impulso al interés de viajar de los turistas, porque acortaron las distancias entre los pueblos o ciudades, apareciendo el turismo de playa. Esta actividad que apenas tomaba fuerza se paralizó con la crisis económica generada en Europa como consecuencia de las Guerras Mundiales.

Actualmente, la industria turística es uno de los renglones más importantes de la economía mundial, cada día se reinventa para su fortalecimiento, hoy más familias se interesan por viajar en vacaciones para conocer nuevas culturas.

TURISMO EN COLOMBIA

En Colombia, el desarrollo del turismo va de la mano de la hotelería, la cual ha tenido las mismas facetas de otras naciones. En sus inicios fue primitiva y rudimentaria por las precarias condiciones de construcción y comodidad de las posadas que se ubicaban en las orillas de los caminos para el servicio de los viajeros.

Desde la época de los aborígenes hasta comienzos del siglo XIX, el río Magdalena era la única vía de enlace entre la costa Atlántica y el interior del país, por donde transitaban cantidades de viajeros y productos para distribuirlos a lo largo y ancho del territorio nacional. Servía como intercambio de mercaderías entre los departamentos cercanos al río como las importadas al extranjero.

La afluencia de gentes obligó a varios puertos fluviales a construir hospedajes para los visitantes y fue así como en Honda en 1889, se inaugura el Hotel América el que actualmente funciona y que es considerado como el primero en la Hotelería colombiana, así lo destaca la Sociedad Geográfica de Colombia.

MAGDALENA

La bonanza bananera y el ferrocarril trajeron buenas cosas para el territorio magdalenense, en la locomotora llamada ‘Expreso del Sol’, llegaban personas procedentes de varias ciudades del país y extranjeros a Fundación otra lo hacían a través de la aerolínea colombiana AeroRepública que ofertaba rutas hacia Bogotá, Cali, San Andrés, Santa Marta y Cartagena.

Los viajeros que llegaban a la Zona Bananera, además, por razones políticas o de trabajo, lo hacían para pasear en las hermosas haciendas campestres, donde podían degustar sabrosas frutas y apreciar los paisajes. Las familias que residían en esta zona rural, les brindaban hospedaje a quienes lo pedían para pasar la noche, ellos como contraprestación le entregaban algo especial que cargaran como muestra de su agradecimiento.

Con el transcurrir del tiempo fue aumentando la costumbre de viajar para atender situaciones de orden comercial, político, religioso o cultural, naciendo la necesidad de construir casonas para el descanso de los viajeros. Asimismo, la llegada de los buques al Puerto de Santa Marta, impulsaban a la Bahía como epicentro de la economía, siendo uno de los principales atractivos que disfrutaban los extranjeros que llegaban en el transporte fluvial.

El padre Antonio Julián en el siglo XVIII, fue quien nombró a Santa Marta como ‘La Perla de América’, al ver que esta ciudad contaba con características de sobra para convertirse en un destino turístico por excelencia. Un destino al que desde 1991 le fue conferido el carácter de Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Colombia.

Con el nacimiento de El Rodadero que sucede en el año 1954, cuando el gobernador militar Brigadier General Rafael Hernández Pardo, impulsa la construcción de la carretera por el Cerro Ziruma, inicia la industrial como tal del turismo en Santa Marta. Este dirigente le apostó a esta actividad, logrando con el apoyo del presidente de la República, General Gustavo Rojas Pinilla, comenzar la construcción de la Bahía Tamacá, antiguo nombre de El Rodadero.

Este esfuerzo y voluntad política se focalizó en revivir las playas de Santa Marta, para impulsar el turismo nacional con el hotel Tamacá, Beach Resort que sigue funcionando. Con el transcurrir del tiempo fueron urbanizándolo, levantándose en este balneario la primera casa habitacional de propiedad de Martín Bernal, ubicada frente al mar y que aún se mantiene en pie.

El primer hotel resort del país fue inaugurado en Santa Marta en 1963, se trató del Irotama. Su fundador, Héctor Díaz Beltrán, vio en la zona de Pozos Colorados un polo de desarrollo. Esta empresa con filosofía familiar aportó al turismo de la Capital del Magdalena, ofreciendo el programa ‘Todo Incluido en el país.

Otros personajes que aportaron al fortalecimiento del turismo fueron, el Capitán Francisco Ospina Navia, José ‘Pepe’ Alzamora y Emilio J. Bermúdez, creador de las tradicionales Fiestas del Mar en 1959. Además, el Capitán Ospina, abrió al turismo nacional e internacional, con el Acuario y Museo El Rodadero, uno de los atractivos turísticos más visitados de Santa Marta durante más de 30 años.

Aunque en Santa Marta se practica el turismo desde tiempos inmemorables, se desconocen en sí sus inicios, no existen teorías que aborden el turismo desde lo antropológico.

 

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