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Edición Especial

Turismo, la carta que se debe jugar

Opinión Caribe

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La falta de inversión en la infraestructura, problemas con la energía, la falta de agua en algunos sectores, la inseguridad y en especial, el problema ambiental, son la mezcla perfecta para retrasar el proceso turístico de la ciudad.

Para hablar de los procesos turísticos que ha implementado la ciudad de Santa Marta se deben traer a colación sus antecedentes socioeconómicos.

La ciudad se caracteriza por sus exuberantes playas a orillas del Mar Caribe, a corta distancia de la reconocida Sierra Nevada, además de enormes recursos en materia de medio ambiente, paisajismos, ecosistemas, que son de por sí el potencial para desarrollar una actividad turística con criterio y de muy alto nivel.

OPINIÓN CARIBE habló con Pedro Noguera, comunicador audiovisual, fotógrafo de oficio, gestor cívico y cultural, quien hace un recorrido a través de los años, acerca de lo que ha sido el turismo en la ciudad de Santa Marta. Afirma que la ciudad en los años 40 contó con el boom del puerto, con el cual se le permitió tener iniciativa en el campo turístico.

AÑOS 60

Santa Marta, en los años 60, era amena y cálida para los visitantes, ya tenía ciertas iniciativas en el campo turístico. Durante esta época, se construyó el hotel Tamacá y en frente de la bahía se encontraba el hotel Tayrona, lo que hoy es la Gobernación.

En ese momento, ese tipo de ofertas de alojamiento permitía a los viajeros que no solo venían por barco, sino por tren, se hospedaran en dos o tres hoteles de alto nivel. Así mismo, para esa fecha, la ciudad también se movía a través de unas actividades culturales interesantes, las costumbres eran diferentes, la ciudad era pequeña, era en sí, de cierta manera más cálida, fiestera, alegre y las playas eran vírgenes.

AÑOS 70

Después del creciente boom de los 60, llegaron los 70, es cuando El Rodadero se convierte en un centro de turismo calificado, pero que no se planeó con una visión de futuro, vemos que se construyeron edificios muy altos frente a la playa, no se tuvo en cuenta el paisajismo, las calles son muy estrechas y con un sistema precario de alcantarillado. A través de los años, toda esa problemática ha repercutido en lo que es hoy el estado actual de El Rodadero.

Este balneario no ha tenido un buen manejo desde tiempos atrás, es decir, una verdadera planeación para desarrollar el potencial turístico de manera óptima y constante.

Después se presentó la época de la bonanza marimbera con todos sus acontecimientos trágicos, lo que hizo que la ciudad en materia turística no fuese visitada durante más de cinco años. A partir de ahí, todo empezó a deteriorarse.

En la celebración del cumpleaños 450, a la ciudad se le maquilló de manera inadecuada, no se le invirtió en infraestructura que es lo que representa significativamente el apoyo vital para una industria hotelera.

AÑOS 80

Nuevamente en los años 80, los acontecimientos nacionales, el paramilitarismo, y las migraciones por el desplazamiento forzoso, también incidieron y trajeron gente de otras partes a vivir en la ciudad, y aquella ciudad pequeña, empezó a tener un exorbitante crecimiento en su población, por tanto, se acrecentaban sus problemas de infraestructura. El turismo, en ese momento quedó de lado, era prácticamente desierto el panorama en manera turística, el centro histórico estaba totalmente deteriorado y la bahía muy descuidada.

AÑOS 90

Con los 90, resurgió lo que ahora es denominado el plan turístico de la ciudad, se iniciaron políticas de planeación, la ciudad cogió un auge, el inmueble empezó a costar. Sin embargo, este crecimiento que se nota en la ciudad también tiene en su defecto, el mismo problema de siempre, la infraestructura, acueducto, alcantarillado, redes eléctricas, entre otros. A lo mencionado anteriormente, se le debe añadir el problema ambiental, que empeora cada vez más, pese a que es una ciudad que se considera turística.

¿CIUDAD TURÍSTICA O INDUSTRIAL?

Para analizar el dilema sobre sí Santa Marta es una ciudad turística o industrial, Pedro Noguera le manifestó a OPINIÓN CARIBE, que él siempre ha creído que las dos cosas pueden estar en el mismo nivel, porque hay muchas ciudades en el mundo que lo tienen, por ejemplo, en Asia, Singapur y Malasia, Hong Kong, que son ciudades industrializadas, complejas y localizadas en pequeñas zonas con un alto volumen en población, pero son enteramente turísticas.

Otro ejemplo es Barcelona, una ciudad portuaria, cuenta con un gran puerto y es una ciudad por excelencia turística, aunque hay que recordar que los juegos olímpicos ayudaron para su resurgimiento.

El sector de South Beach en Miami también decayó, se puede decir que con las mismas condiciones socioeconómicas que la ciudad de Santa Marta, pero se trabajó para que South Beach resurgiera. Actualmente, toda esa zona es un sector turístico en la que también se maneja el potencial industrial de una forma equilibrada.

INICIATIVAS PARA PROMOVER EL TURISMO

Con respecto a este tema, Pedro Noguera hace referencia a la vocación turística que se debe tener, al empoderamiento que se debe tener como ciudadanos y ser conscientes que el turismo no debe ser para una o dos temporadas al año, sino pensar en crear estrategias para que el turismo se presente todo el año como ocurre en países como República Dominicana, Aruba y Curazao, zonas turísticas por excelencia, son países que viven prácticamente del turismo.

Santa Marta cuenta con mayores riquezas naturales que ellos, pero no vive del turismo y no se ha sabido hacer turismo de una manera idónea, de alto nivel.

Los problemas de infraestructura de la ciudad no son los únicos que deterioran la imagen y calidad del turismo, la inseguridad también es un factor en contra, que no permite brindar un turismo idóneo. A la ciudad llegan yates, cruceros y demás, pero no se puede brindar un turismo apropiado, porque solo hay para ofrecer calles llenas de huecos, calles anegadas por aguas residuales.

ZONAS QUE EMERGEN TURÍSTICAMENTE

Es fundamental analizar aún más a las zonas que están emergiendo turísticamente, la visión y voluntad puede ser grata, pero el mecanismo para implementar estrategias turísticas no es el adecuado, porque lo que hay es un turismo mochilero, el cual deja algunos ingresos, pero la ciudad se merece mucho más.

En cuanto a los servicios, la mayoría es deficiente, la atención al público es precaria, la carencia del bilingüismo, la falta de guías turísticos de elevada cuantía, la falta de una policía especializada en turismo, de centros informativos adonde el turista pueda acudir de inmediato, son detalles que demeritan a Santa Marta.

Hay cosas que se salen de las manos y no dejan crecer turísticamente a la ciudad. Una de ellas es el problema de la para-hotelería, que merma mucho las posibilidades de obtener recursos, la piratería a nivel de alojamiento es constante en la ciudad. No se puede decir que deje de ser mochilera, porque como tal, es benéfico, pero se debe pensar en crear una ciudad que tenga planes durante todo el año, planes turísticos efectivos.

La ciudad se puede dar el lujo de tener visitantes a nivel eco turístico, de diversión, cultural, pero no se cuenta con ferias y festivales grandes que puedan atraer a un sinnúmero de visitantes, porque las acciones que se han implementado son esporádicas y aún no han tenido la fuerza necesaria para que los turistas la visiten todo el año, aparte de las convencionales.

QUÉ FALTA PARA SER COMO LAS GRANDES CIUDADES

Para ser verdaderamente grandes en materia turística se debe tener una visión profunda, se debe ser ambicioso en todos los proyectos, ser muy perfeccionista en lo que se quiere lograr, capacitar enteramente a la población que ofrece servicios, promover dentro de la ciudadanía ese amor por una ciudad turística y hospitalaria.

Ese es el inicio, pero el problema como tal radica en la infraestructura, actualmente es deficiente, pensar en lo que se puede alcanzar si se trabaja en equipo para encontrar una solución. Hay un Centro recuperado desde hace 5 o 6 años, es un Centro que en estos momentos está en total deterioro, tan así, que no se le ha dado todavía viabilidad a la fase dos del Centro Histórico, en especial a la Quinta Avenida, los vendedores ambulantes, la indigencia, la proliferación canina, el problema de la energía, el agua y demás, son problemas que no dejan avanzar el sector turístico, sobre todo, porque se requiere de un gran presupuesto para lograrlo.

El turista en el mundo también se mueve para tener experiencias eco turísticas, para hacer senderismo, y si se piensa en estas experiencias cuando hay posibilidades de hacerlo, hay que atacar el problema ambiental de fondo. Un caso conocido es el de la Ciénaga Grande, que no fue declarada por el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio como una ruta destino turístico, porque consideraron que tiene focos de problemas ambientales, cosa que le compete al Estado solucionarlo.

Ese es el espejo, que uno de los humedales más grandes del mundo todavía con posibilidades de desarrollarse turísticamente en beneficio de las poblaciones circundantes, pero no puede utilizarse como zona turística porque hay que solucionar el problema ambiental.

Todos esos sectores pueden ofrecer de una manera bella y sana la posibilidad de que las personas que no busquen lujos o grandes comodidades tengan contacto con la naturaleza, y no se impacten al ver zonas, donde la destrucción ambiental es constante. Entonces, hay que demarcar las zonas donde se desea llevar al turista y de igual manera, cuidarlas completamente.

EL CALLEJÓN DEL CORREO

Santa Marta solo tenía 10 calles y entre 3 o 4 callejones, este prácticamente era la vía principal, porque unía la parte que hoy es el Parque de los Novios, que antes era un humedal y después un matadero; todo el comercio se movía por El Callejón, hasta la zona administrativa de la ciudad.

En la carrera 3 con calle 17 se construyó la Casa del Correo, para controlar la entrada de mercancía al Puerto de Santa Marta, porque la ciudad era un campo abierto para el contrabando, que, a su vez, permitía la manutención del samario. Ese Callejón era prácticamente el centro cultural, económico y comercial de la ciudad, y en eso radica su importancia histórica.

El Callejón del Correo fue un proyecto que se inició en los años 1999 – 2000, cuando el centro de la ciudad estaba prácticamente desolado. Una de las primeras personas que tomó la iniciativa para recuperar el Centro fue Betty Sabogal, ella tenía un restaurante que se llamaba ‘Ambrosía’. En esa época, recuerda Pedro Noguera, tenían que esperar a los clientes en la 17 con tercera para que cogieran el carro y se fueran por temor a que algo les pasara. Otros que invirtieron en esta zona de la ciudad fueron los hermanos Zawady, con un proyecto que lastimosamente desapareció, ‘La Casa del Virrey’, un sitio que ahora es viable, además de una zona de comidas con espectáculos culturales.

“Siempre visioné la idea de proyectar El Callejón como una línea completamente gastronómica. Una vez inicié el proyecto, lo socialicé, divulgué, y cuando se estaban dando los primeros pasos de inversión en el Centro Histórico, empecé a relacionarme con las personas precisas”, recordó Noguera.

Sin embargo, seguía el problema, la zona estaba dominada por personajes de la calle y eso no la hacía muy atractiva para que la gente la visitara. Poco a poco se fueron dando las circunstancias y se invitaron a personas clave para que se enamoraran de la idea. Lo que visioné se ha llevado cabo exitosamente, eso se pudo lograr con la gracia y voluntad de quienes se empoderaron del proyecto.

En estos momentos, se trata de que la calle 16 entre cuarta y segunda tenga la misma proyección, pero hacia el sector de la hotelería, café y diseño, porque es una calle que merece tener vida.

Se puede decir, que el Callejón del Correo es sinónimo de turismo gastronómico, se ha extendido notablemente y se pueden encontrar unas ofertas a todo nivel y muy gratas. Eso es lo que lo hace atractivo, que de un lugar a otro se encuentran diversos espacios o ambientes amenos, recreativos y culturales; compartir entre el local y el turista es lo que hace valioso ese sector. En la ciudad se deberían implementar más lugares como estos.

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