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¿De qué nos enfermamos?

Opinión Caribe

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En este especial sobre el servicio de salud en el Magdalena, OPINIÓN CARIBE quiso establecer cuáles son las principales enfermedades que aquejan a los residentes en esta zona del país y aunque no se determinaron cifras exactas, las Secretarías de Salud de Santa Marta y el Magdalena entregaron un reporte.

Los cambios bruscos de temperatura y la falta de prevención son algunos de los principales motivos a los que los samarios y magdalenenses les atribuyen las enfermedades, sin embargo,las entidades gubernamentales aseguran, que varían de acuerdo con la edad, el lugar de residencia y factores medioambientales.

Muchos son los datos que se entregan sobre las muertes violentas ocurridas en el país por actos criminales, pero en el departamento del Magdalena, los residentes mueren o padecen enfermedades relacionadas con fallas cardíacas, cerebrales o pulmonares.

ENFERMEDADES EN SANTA MARTA

De acuerdo con las declaraciones de Davis María Sevilla Herrera, subgerente Asistencial de la E.S.E ‘Alejandro Próspero Reverend’ las condiciones del perfil epidemiológico varía dependiendo de los adultos o niños.

En los infantes las enfermedades respiratorias son la primera causa de padecimiento, le siguen las enfermedades diarreicas, de la piel, odontológicas en cuarto nivel, por último, las enfermedades ortopédicas.

“Algo diferente es, que han aumentado considerablemente las remisiones a ortopedia infantil, según nos expresó el Gerente de Coosalud, porque han aumentado los casos de displasia de cadera, la quinta enfermedad en pediatría”, expresó.

Los adultos sufren de hipertensión arterial, las enfermedades respiratorias (enfermedad pulmonar obstructiva crónica). Otro fenómeno es la obesidad, además del aumento de diabetes y las enfermedades dermatológicas.

Precisamente, la Fundación Colombiana de la Obesidad aclara, que la obesidad no es un problema estético, es un problema de salud pública grave, tal vez uno de los más primordiales en el mundo. Colombia no se queda atrás, el 51 por ciento de la población tiene sobrepeso y obesidad.

EL MAGDALENA

Por su parte, Constancia Cuéllar, coordinadora de Vigilancia de Salud Pública, dio a conocer que en el Magdalena se han presentado el último año problemas por enfermedades transmitidas por animales.

“Hemos tenido casos de rabia, agresiones presentadas por animales potencialmente transmisores, tenemos varios municipios porque este año se han presentado casos positivos de rabia canina, entre los que están Fundación y El Retén por lo que la Secretaría busca incentivar a la población para que comprenda que lo único que pueda prevenir la rabia humana es que sus animales estén vacunados contra la rabia”, señaló.

El inconveniente es que, en el Magdalena, especialmente en las zonas rurales según la Secretaría de Salud Departamental las personas no cuidan sus mascotas, los perros están todo el tiempo en la calle, sin control, por eso en los hospitales se iniciaron las jornadas de vacunación masivas de perros y gatos.

“Las otras enfermedades que atendemos en este momento y a las que se les está haciendo el seguimiento son la violencia de género, en las que están incluidas todas las modalidades, la violencia sexual y la no sexual. En la no sexual está la violencia física, la negligencia, la violencia psicológica; y dentro de la violencia sexual están todas las violaciones, abusos y demás”, contó la funcionaria.

Cabe resaltar, la mortalidad materna en lo que va corrido de 2017, porque se han presentado nueve muertes en embarazadas por lo que la Secretaría intensifica labores al respecto.

“En las unidades de análisis se ha concluido que son patologías que presentan las mujeres en su momento de parto o postparto. Los casos se han dado en Zona Bananera, es el municipio de más alto riesgo, pero tenemos cuatro mortalidades maternas en El Banco, Ciénaga, Ariguaní y Plato.

CONTEXTO NACIONAL

Según el Dane, en un informe publicado en octubre de 2016 en el país, la gente se muere por enfermedades relacionadas con fallas cardíacas, cerebrales o pulmonares.

Estas tres enfermedades representan casi el 30 % de los casos de fallecimiento en el país, señaló un informe del Dane sobre Estadísticas Vitales en Colombia. La entidad reporta que la principal causa de defunción son las enfermedades isquémicas del corazón (infartos). De las 202.199 muertes el año pasado, el 16.3 % fueron por esta causa.

La muerte por infarto está relacionada con el exceso de peso, una vida muy sedentaria, mala alimentación, poco ejercicio y estrés, entre otros factores.

La segunda causa de muerte es la de las enfermedades cerebrovasculares, cuyos factores de riesgo son la hipertensión arterial y la diabetes, entre otros.

Y la tercera causa de fallecimiento son las enfermedades pulmonares debido al consumo de cigarrillo, pero también a la contaminación ambiental.

En cuarto lugar, aparece la violencia como causa de muerte con el 4.9 % de los casos y cerca de 10.000 personas. Otras causas de defunciones son la neumonía, la hipertensión, la diabetes, el cáncer de estómago, de tráquea y pulmón. En noveno lugar, están los accidentes de tránsito. El año pasado murieron por esta causa 5.677 personas.

AMÉRICA LATINA

Según un informe de la Cepal América Latina y el Caribe se caracterizan por un ‘modelo polarizado prolongado’, con una alta incidencia tanto de enfermedades transmisibles como de enfermedades no transmisibles, una ruptura del principio unidireccional transicional, una transición prolongada y una heterogeneidad entre grupos sociales, según área geográfica de cada nación y entre los diferentes países.

Ejemplo de esto es que Uruguay, Costa Rica, Cuba y Chile tienen proporciones de defunciones por enfermedades transmisibles inferiores al 10; se contraponen países con una proporción superior al 30v%, como el Perú, el Estado Plurinacional de Bolivia, Guatemala y Haití (con 54% de defunciones por enfermedades transmisibles).

Otro elemento distintivo es la variabilidad en la contribución de las causas accidentales y violentas. En el caso de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia, por ejemplo, la proporción de defunciones por causas relativas a este grupo es respectivamente del 20% y 27%.

Entre las primeras causas de muerte para la región de América Latina y el Caribe se encuentran las enfermedades isquémicas del corazón (10.9% del total de defunciones), las enfermedades cerebro vasculares (8.2%) y las condiciones perinatales y diabetes mellitus (5% cada una), lo cual representa una clara idea de los desafíos, límites y acciones de la región de América Latina que enfrenta dinámicas típicas de un contexto ‘moderno’ con la carga todavía importante de lo que define a los modelos ‘antiguos’.

Se destaca que todos los países de la región están afrontando un doble desafío: seguir disminuyendo la mortalidad por enfermedades infecciosas y parasitarias y abordar la creciente mortalidad por causas no transmisibles.

Las implicaciones en las acciones de políticas públicas de salud son muchas, si por un lado no es posible dejar de invertir en los instrumentos necesarios para mejorar la salud de los niños, es bien probable que el creciente número de adultos mayores, debido al proceso de transición demográfica en cada país exija acciones de diversa índole en términos de prevención, curación y cuidados. Así los programas de salud tienen que encontrar un equilibrio, costo y efectividad en el manejo del perfil de salud de la población.

Tarea pendiente para los países es el análisis respecto a las condiciones sociales y los grupos étnicos o religiosos, entre otros. El perfil de cada nación proporcionado en el análisis es equivalente a la situación nacional en promedio.

Sin embargo, es sabido que las micro realidades que la componen difieren notablemente en cuanto a disponibilidad de recursos económicos y acceso a los servicios, la educación y la salud y que, por ende, cada contexto tiene un perfil epidemiológico distinto.

ANÁLISIS

El documento publicado por el Banco de la República: La salud en las regiones colombianas: inequidad y morbilidad escrito por Karina Acosta, señala, que un buen estado de salud es esencial no solo desde el punto de vista social y del bienestar, sino también desde una valoración económica.

La literatura empírica en torno a este tema ha puesto en evidencia que la salud brinda a los individuos y las familias la capacidad para el desarrollo personal y seguridad económica.

Es porello, que este indicador es fundamental en la productividad laboral, en la capacidad para aprender y en el crecimiento físico y emocional. Como consecuencia, sociedades con mayores cargas de enfermedad tienden a tener mayores impedimentos para el crecimiento económico (CMS, 2001). De tal forma, que la igualdad en el capital humano, salud y educación, serán indispensables en el propósito de tener sociedades con mayor convergencia económica.

Uno de los principales resultados de este documento es el de constatar que en Colombia persisten las inequidades en el insumo salud entre regiones y en el interior de ellas. Existe una evidente diferencia entre Bogotá y San Andrés con el resto de las regiones en equidad y el estado de salud general.

En contraste, las regiones con un mayor rezago social, entre las que se encuentran la Amazonia y el Pacífico, exhiben una salud más deficiente y reportan más episodios de presencia de enfermedades.

Esta discusión sugiere la conveniencia de generación de políticas focalizadas en el cierre de las brechas en este indicador, las cuales podrían asociarse a una mayor oferta en la prestación de servicios, además de la mejora en las condiciones de vida de las poblaciones con mayor rezago. Ayala (2014), encuentra una distribución inequitativa en la oferta de prestadores por regiones, donde en efecto son las regiones con peor estado de salud las que tienen menores prestadores de servicios por cada 100.000 habitantes.

En la búsqueda de mejorar el estado de salud de las poblaciones es necesaria la identificación de las enfermedades con mayor prevalencia. En este trabajo se muestra, que entre las principales enfermedades en las consultas al sistema de salud colombiano en la mayor parte de las regiones se encuentran las asociadas con el sistema digestivo, además de las del tipo respiratorio, osteomusculares e infecciosas y parasitarias. En las mujeres, se destacan también las de tipo genitourinaria.

A nivel de subgrupos se encuentra una alta prevalencia de enfermedades relacionadas con la cavidad bucal, de las vías respiratorias superiores y la hipertensión arterial. Estos resultados demuestran, que, aunque Colombia ha experimentado grandes avances en materia epidemiológica en los últimos años (Acosta y Romero, 2014a), aún existe una alta prevalencia relativa de enfermedades evitables como las infecciosas y respiratorias, donde las regiones con mayor vulnerabilidad a este tipo son Llanos, Pacífico, Amazonia y Caribe.

También se encuentra que existe una prevalencia de enfermedades hipertensivas, las cuales están asociadas con el estilo de vida de la población y podrían ser prevenidas. A esto se adiciona que Colombia sigue enfrentando una alta carga en la morbilidad por atenciones a traumatismos, intoxicaciones y otras causas externas, especialmente en los hombres.

En materia de información de salud en Colombia, todavía existe un margen por mejorar. El análisis de la situación de salud se puede dar a través de la inclusión de más preguntas en las encuestas de salud que han sido acertadas en la aproximación del estado de salud general.

Se puede considerar aquí, la inclusión de escenarios hipotéticos de salud para la corrección de la percepción de diferentes preguntas de discapacidad, los cuales permitirían la aplicación de modelos Hopit en el país.

Por otra parte, aunque se han registrado avances en la recolección de los datos referentes a las atenciones en el sistema de salud colombiano, aún existe poca confiabilidad y un subregistro latente en la información.

El cierre de las brechas en el estado de salud en Colombia dependerá en el mediano y largo plazo de la identificación y focalización de enfermedades, del fortalecimiento de estrategias de prevención y de sistemas de monitoreo y constante control.

Para ello, es necesario contar con estadísticas confiables a través de mejoras en los sistemas de información actuales y fortalecimiento de una de las más importantes fuentes de información sobre salud en Colombia: las encuestas.

También es importante hacer énfasis en la posible prevención de enfermedades, la cual puede resultar más costo-efectiva que atacarla una vez esté presente en una población.

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