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Crónica

Ser diferente lo sentenció a muerte

Opinión Caribe

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Creer que Colombia era un país libre hace quince años atrás, aun cuando el paramilitarismo tenía el control en varias regiones, fue -quizás- el error que le costó la vida a Simón Efraín González Ramírez, un ciudadano colombo-francés que decidió visitar el departamento del Magdalena.

Simón era hijo de Antonio González Carrizosa y Míriam Ramírez García. De acuerdo con el relato del padre de la víctima, en un artículo publicado por Colprensa, a finales de los años 80, a raíz de su labor como activista y defensor de los derechos humanos, surgieron señalamientos de vínculos con grupos ilegales colombianos, que obligaron a que su esposa se radicara en Francia, con su hijo, donde este se formó académicamente. Entre los años 92 y 93, Simón González obtuvo nacionalidad francesa y en el año 2002 decidió radicarse en Colombia.

El joven tenía una característica particular, pues para ese tiempo acostumbraba a raparse la cabeza y se depilaba las cejas y los vellos de su cuerpo. Sin imaginarlo, este hábito fue una de las razones por la que conoció el modus operandi de los paramilitares, quienes terminaron asesinándolo.

VIAJE A LA MUERTE

El 18 de mayo, Simón González decidió desplazarse desde la capital del país hasta una finca en Santa Marta, mientras habilitan las inscripciones en la Academia de Artes. Sin embargo, como si presintiera que algo malo iba a sucederle, ese mismo día decidió devolverse a Bogotá.

Cuenta su padre que, al llegar al casco urbano fue víctima de un grupo de delincuentes quienes le hurtaron sus pertenecías. Pese a esto, el 20 de mayo siguió en el intento de regresarse y pidiendo ‘chance’ llegó a Ciénaga.

El 21 de mayo, integrantes del Frente ‘William Rivas Hernández’, del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia, que operaban en esa zona bajo el mando de José Gregorio Mangones Lugo, alias ‘Carlos Tijeras’, decidieron ‘detenerlo’.

LOS PARAMILITARES

En la sentencia emitida por el Juzgado Penal del Circuito Especializado de Santa Marta adjunto para la descongestión, afirma, que “las políticas de limpieza social impuestas por los grupos paramilitares a ciertas personas como drogadictos, homosexuales, vagabundos, ladrones y demás tienen origen en sus máximas estructuras y no son posturas individuales de sus miembros rasos o combatientes.

Dentro de los principios de este tipo de organizaciones criminales se aplican penas de muerte a personas que, según su criterio, son vagos, vagabundos, adictos al consumo de sustancias sicotrópicas. Se consideran estos delincuentes adalides de la moral para juzgar con la pena máxima a las personas que creen son un karma para la sociedad”.

Así mismo, señala el documento que “el paramilitarismo, era empresa criminal con estructura jerárquica donde cada uno de sus miembros tenía un cargo y ejecutaba la orden que le era impartida por su superior. La intimidación, el terror y la ejecución sumaria de sus adversarios o contradictores, constituían premisas para obtener sus objetivos”.

FUE ASESINADO

En el informe No. 543 con fecha de 24 de mayo de 2002, suscrito por un funcionario del CTI, informa sobre la existencia de un cadáver en la morgue de Medicina Legal de Ciénaga, el cual había sido recogido aproximadamente a las 7:30 de la noche del día 21 de mayo. Uniformados de la Policía de Río Frío fueron los que alertaron sobre el cuerpo que se encontraba en una trocha que conduce a la Finca ‘La Chavela’ en el corregimiento de Río Frío, Zona Bananera.

Cuando fue encontrado, el cadáver fue registrado como NN porque se desconocía su identidad y no portaba documento alguno. El 25 del mismo mes, Míriam Ramírez identificó el cuerpo de su hijo Simón, y se realizó cotejo dactiloscópico con resultados positivos, quedando, por tanto, plenamente identificado el occiso.

A través de declaraciones de varias personas vinculadas a la investigación, se conoció que “retuvieron al forastero (Simón), cerca de la estación de gasolina de la calle 21 con carrera 18, lo amarraron, lo subieron a un vehículo Gran Vitara color gris el cual pertenecía a la organización y lo sacaron de Ciénaga. Al día siguiente apareció muerto por un paraje rural”.

Por otro lado, en la inspección del cadáver quedó escrito que Simón fue torturado y luego asesinado de cinco impactos de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo. “El código de justicia de los paramilitares fue aplicado al señor Simón Efraín González sin permitirle saber la razón de su ajusticiamiento par que al menos se pudiera defender”. Para sus ejecutores la sola presencia en el municipio de Ciénaga, deambulando por las calles, y debido a su estado físico y personal, con la cabeza, cejas y piernas depiladas fue suficiente para sentenciarlo a muerte.

Los investigadores asignados al caso demostraron que el deceso de Simón Efraín González Ramírez no se debió a causas naturales y tampoco un accidente. Fue el resultado de una acción criminal llevada a cabo por delincuentes de la más baja ralea que sin consideración alguna, en cumplimiento de catálogos inmorales impuestos y obedeciendo órdenes superiores la ejecutaron por la incomodidad que les producía su estado o apariencia física.

“En el hecho criminal hubo sevicia. El señor Simón González se encontraba en condiciones de inferioridad al momento de ser ejecutado, pues fue retenido en contra de su voluntad, sometido bajo presión y asesinado sin comunicarle los motivos, ni permitirle reacción alguna”.

VINCULADOS A LA INVESTIGACIÓN

Cuatro años después, un fiscal de conocimiento abrió investigación vinculando en estos hechos a Arnover Carvajal Quintana, alias ‘Pocalucha’ como posible responsable de estos hechos. Sin embargo, este sujeto manifestó en su declaración que conocía los hechos, pero negó su participación en los mismos.

En cada una de estas muertes violentas de personas productivas, el dolor para sus familiares es desgarrador y aunque la Justicia dictamine las penas, en algunos de ellos, quedan los cuestionamientos de sectores importantes sobre la benignidad de un Código Procesal Penal, que, desde los estamentos oficiales y no oficiales se empeña en mantener vigente, sin modificaciones, con mil salidas y garantías para los delincuentes.

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