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Análisis

Coca y marihuana, las matas que no matan

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Como pan caliente se venden los productos a base de coca y marihuana en el corregimiento de Minca e inclusive en la misma ciudad de Santa Marta: galletas, gaseosas, cervezas con coca; los muy polémicos ‘happy brownies’, helados, té de coca, pomadas contra el dolor, entre otros, todos, hechos de forma artesanal y sin ningún control por parte de las autoridades.

“A base de coca hay muchos productos, en el mercado se encuentran más de sesenta, empezando por la Coca Cola, confites, drogas, aquí hay una persona que los está fabricando con el 70 u 80 % de coca, yo los probé para un dolor reumático y es excelente”, comenta Robinson Torres, quien tiene sesenta años.

Robinson Torres tiene diez años viviendo en Minca, él es uno de los fieles consumidores de los productos homeopáticos a base de coca y marihuana, sin embargo, no se puede dejar de lado la obligación de los entes facultados para regular y autorizar la venta de medicinas y alimentos que contengan estas plantas consumidas por la comunidad.

Hace apenas un año se aprobó legalizar la marihuana solo en el ámbito medicinal, lo cual convirtió a Colombia en el cuarto país de América Latina en tomar esta iniciativa, no obstante, dicha Ley solo cobija la medicina homeopática, pero desde hace un tiempo ha tomado fuerza también el comercio de productos alimenticios.

“La Ley 1787 del 6 de julio de 2016 habla del uso médico y científico de cannabis y las licencias que nosotros estamos otorgando son para ese fin”, señala Leydi Aldana, funcionaria del Servicio al Ciudadano de la Oficina del Ministerio de Justicia.

Si se están otorgando licencias para la producción de todo tipo de medicamentos a base de coca y marihuana y esto se debe a que cada día toma más fuerza la medicina naturista y alternativa en el mundo, ¿será que se ha perdido la confianza en la medicina tradicional, al punto de tener que acceder a la alternativa para curar los males del día a día?

Por lo anterior, la secretaria de Salud Distrital, Blanca Fernández, afirma, que “el medicamento formulado por los médicos tiene la misma demanda. Creo en medicinas caseras a base de plantas, pero aún no tenemos datos confirmados de las autoridades competentes, de si ha incrementado el uso de esos productos o no. Si es una alarma para que las Secretarías de Salud en todo el territorio tomen atenta nota y se haga mayor vigilancia sobre el uso y consumo de este tipo de plantas, tanto en medicina como en comidas”.

 

LA COMERCIALIZACIÓN

Iveth Charik, una de las reconocidas fabricantes y vendedoras de productos homeopáticos a base de plantas es natal de la ciudad de Bogotá, en la actualidad vive en Minca y no solo se encarga de la preparación y de distribución de sus productos, sino que imparte pedagogía en sus clientes para cambiar de alguna manera el estigma que le han dado por años, a sus ‘orquídeas’ como ella las llama.

Desde muy pequeña conoció el manejo de la coca y la marihuana. Gracias a la práctica de su abuela aprendió las bases necesarias para perder el miedo y esa marca negativa que se les tiene a algunas plantas. La coca, la marihuana y la moringa forman parte de su huerta personal para la fabricación de los medicamentos que comercializa.

En la ciudad de Bogotá hay un plan piloto, un grupo de pequeños agricultores, quienes comparten un espacio donde tienen sus cultivos personales de plantas medicinales; ellos son conocidos como la Red de Agricultores Urbanos, de la cual Iveth Charik hace parte, de ahí trae precisamente las hojas de coca y marihuana para hacer las mezclas curativas.

En casi cualquier esquina del Centro Histórico de Santa Marta se puede encontrar desde las pomadas a base de marihuana para curar un dolor de artrosis hasta el té de coca que es conocido por tener propiedades relajantes, adelgazantes y digestivas, pero esto no solo se comercializa en el Distrito, el mercado está en todo el país solo que en algunas partes es un poco más difícil de conseguir por el tabú que aún se le pone a este tema.

“Nosotros en Colombia estamos como muy atrasados con ese tipo de cosas, mientras que en otros lados del mundo la gente se interesa mucho más por estos productos, todavía dependemos de las farmacias, del acetaminofén, diclofenaco, drogas de las cuales se ha comprobado que no sirven y son perjudiciales para tu organismo”, afirma Iveth Charik.

El secretario de Gobierno Distrital, Ricardo Rago, señala, que, “es necesario realizar unos controles más sistemáticos, como los hacemos, para saber qué es lo que se está vendiendo en nuestras calles, porque, como ya dije, estamos ante un problema de salud pública y no podemos escatimar esfuerzos al respecto”.

Es importante resaltar, que muy pocas empresas en el país tienen permisos para comercializar alimentos y medicinas a base de coca y marihuana, sin embargo, este no parece ser un impedimento. “Solo sabemos que uno de ellos está legalizado por el Invima, es alguien que comercializa cerveza, sobre los demás, su uso no está garantizado ni reglamentado, no existe todavía ninguna normativa que nos diga la cantidad de gramos que se pueden usar en los alimentos”, indica la Secretaria de Salud Distrital.

Por lo contrario, Iveth Charik manifestó, que “los productos artesanales no requieren Invima, pues los haces tú, son muy caseros, cada planta tiene un tipo de manejo diferente, nosotros en la Red de Agricultores Urbanos trabajamos mucho con un profesor mexicano de la Universidad Nacional, los agricultores nos convertimos en los dispensadores de todos esos botánicos que necesitan plantas orgánicas”.

INTERCAMBIO DE TRADICIONES

Vilbrum Tovar, director de la Oficina del Trabajo seccional Santa Marta, muestra su apoyo a los indígenas que están ‘compartiendo’ con nosotros, sus hermanitos menores, un poco de su valioso secreto medicinal; reconoce que no es una venta certificada desde el ámbito legal, porque si se recuerda lo dicho por Leidy Aldana del Ministerio de Justicia, la ley solo aprueba el uso del cannabis, no de la hoja de coca, a pesar de ello, enfatiza en que no lo hacen como un medio de enriquecimiento sino como un intercambio de tradiciones.

“No está regulado, es como el vendedor estacionario que se promociona y vende sus productos; algunos indígenas en el Cauca y en el Perú los comercializan y se pueden conseguir en los supermercados, pero les tengo más confianza a los de la Sierra Nevada, porque los conozco”.

¿Será cierto que los hermanos mayores no están creando un plan de crecimiento económico y solo lo hacen con fines medicinales y pedagógicos? No es un secreto para nadie que en Minca se distribuyen las hojas de coca y marihuana a los pequeños productores. “Las hojas de Coca son traídas por los muchachos (indígenas), el alcohol medicinal también es indígena. La policía siempre viene porque dudan, quizás, que aquí solo se trabaje las plantas con fines medicinales, aunque de eso se trata, hacer medicinas y todos por aquí lo saben”, puntualiza Iveth Charik.

EL RIESGO PARA LA SALUD

Uno de los interrogantes claves sobre esto, es conocer acerca del riesgo para la salud que pueda tener el consumir de forma desmedida este tipo de productos alimenticios y medicinales.

Verónica Salinas, médico general de la clínica El Prado, afirma, que “el cannabis y la hoja de la coca, producen efectos diferentes a nivel del sistema nervioso central. La coca es un estimulante que produce también un aumento de la tensión arterial, vasoconstricción periférica, aumento del ritmo cardíaco lo que lleva a sufrir riesgos cardiovasculares como infarto agudo de miocardio, enfermedad cerebrovascular e hipertensión”.

Por su parte, la secretaria de Salud Distrital, reafirmó esta versión expresando lo siguiente, “sino se tiene control sobre el uso de ese tipo de plantas que sabemos son utilizadas en algunos casos para consumo de estupefacientes, eso se convierte en un peligro porque al no tener controles en gramos de su uso, ello puede ocasionar de alguna manera adicción”.

Vito Varsano es búlgaro, vive desde hace un tiempo en Minca. Él usa y produce desde 1994 medicina a base de plantas, como consecuencia de una negligencia médica que sufrió en Holanda, manifiesta con gran alegría haber vuelto a la vida cuando conoció la hoja de la coca, de la marihuana y sus infinitas propiedades curativas. “Lo preparo para mí porque he sufrido muchas operaciones; pero como el Presidente ha aprobado esta ley nueva que apoya el pequeño cultivo, es perfecto, aquí la gente sabe que esto es medicina, estas leyes se han legislado porque en el Estado colombiano hay muchos jóvenes”.

La Resolución número 001478 de 10 de mayo de 2006 cita lo siguiente: “considerando que es comprobado que el uso de este tipo de sustancia de manera inadecuada puede causar dependencia, estos ‘medicamentos’ deben ser expedidos en lugares certificados y que cuenten con un control de las autoridades competentes”.

Además, señala, que “Establecimiento farmacéutico: es el establecimiento dedicado a la producción, almacenamiento, distribución, comercialización, dispensación, control o aseguramiento de la calidad de los medicamentos, dispositivos médicos o de las materias primas necesarias para su elaboración y demás productos autorizados por Ley para su comercialización en dicho lugar”.

“La gente en Minca quiere medicinas que sean naturales, en lo posible también en Santa Marta. Hay pensamiento de avanzada en Colombia, aquí la gente comprende que las pastillas no son lo único para aliviar o curar; la medicina natural funciona de manera increíble, se venden en envases plásticos o de vidrio”, agrega Varsano, según él mismo lo ha dicho, en Colombia estamos ad portas una aceptación total de este tipo de producto, lo cual puede diferir con la opinión de algunos nativos.

Al mismo tiempo el secretario de Gobierno de Santa Marta, Ricardo Rago Murillo, hace un llamado a los samarios y a la comunidad en general, para que tenga en cuenta el tipo de controles de seguridad que se le realizan a los productos que consumen y así evitar problemas futuros de salud.“Sobre la proliferación de productos a base de coca y marihuana que se expenden en las calles de la ciudad sin ningún tipo de control de calidad, es importante señalar, que en primer lugar existe una responsabilidad del consumidor, quien debe verificar a la hora comprar el producto la parte formal, es decir, el estado del empaquetado, por ejemplo, porque muchas veces no revisa la procedencia, fecha de vencimiento y mucho menos los registros que el alimento medicamente debe cumplir por obligación por parte del Invima. Fundamental, porque se trata de nuestra propia vida”

Este fenómeno médico y alimenticio no solo se presenta en Santa Marta, a nivel nacional se encuentra este tipo de productos, ya sea en las calles o en los centros comerciales de cada ciudad.

EL ESTADO

El Pacífico, más exactamente en el Valle del Cauca, es el que envía muchos productos a base de coca y marihuana para venderlos en el resto del país, debido a que hoy, es la región con más cultivos de coca, más de 7 mil campesinos se dedican a esto, quienes hace poco tiempo obstruyeron algunas vías principales para exigir de los acuerdos de paz firmados en La Habana, la sustitución voluntaria y concertada de los cultivos ilícitos, así como garantías de seguridad.

En consecuencia, el Ministerio de Justicia radicó un proyecto de ley que va a beneficiar a los pequeños cultivadores de plantas ilícitas, gracias al acuerdo final de Paz con las Farc que se trabajó desde el año 2016 en la formulación de una ley cuyo objeto es generar mecanismos sociales y administrativos para frenar la producción de estos cultivos.

“Se busca beneficiar a pequeños cultivadores que hayan incurrido en las conductas previstas en el artículo 375 de la Ley 599 de 2000. Está previsto que se beneficien unas 100.000 familias”, manifestó el ministro de Justicia y del Derecho, Enrique Gil Botero, quien explicó, que la iniciativa, por ser un desarrollo del Acuerdo Final de La Habana se tramitaría vía fast track.

El proyecto solo está dirigido a los pequeños cultivadores y tendrá una regulación específica, el cual permitirá que los grandes grupos del narcotráfico que generan grandes conflictos no sean beneficiados, “no queremos que se sancione el eslabón más débil de la gran empresa del narcotráfico”, añadió el alto funcionario.

Los favorecidos serán agricultores que tengan entre 18 metros cuadrados y 3.8 hectáreas de cultivos de coca o los que cuenten con un rango de 0.8 a 3.840 metros cuadrados de amapola. Además, debe someterse a la sustitución voluntaria de sus cultivos, y ser monitoreados durante doce meses para evitar reincidencias.

En el Cauca existen proyectos de emprendimiento como el de Sayari Campo, que desde hace unos 14 años quiere romper paradigmas y atraer un público de mente abierta y que reconozca las propiedades de la hoja de coca.

Su empresa se llama Koka Sana. Comenzó como un simple programa local y ahora promueve el uso de este ingrediente en alimentos. El fin de este proyecto es hacer pedagogía sobre el uso positivo de la hoja de coca y los beneficios de esta planta.

Sin embargo, hasta el año 2010 el mayor logro obtenido es un certificado del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, de 2002, que avala la compra y venta del té sin condicionamientos, pero dentro de sus propias comunidades.

A diferencia de lo que se entiende por coca en el mundo contemporáneo, hay que decir que las culturas indígenas que sobreviven a los cambios mundiales conciben la hoja de coca como símbolo de resistencia, armonía de la naturaleza y sobre todo les reconocen sus propiedades medicinales.

La Sesión Primera del Consejo de Estado declaró nula la Alerta Sanitaria emitida por el Instituto de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos, Invima, por medio de la cual prohibió el consumo y comercialización de productos elaborados con hoja de coca provenientes de los territorios indígenas, circunscribiendo estas actividades únicamente a dichos territorios y no al resto del país.

El Alto Tribunal advirtió, que no es admisible que el Estado colombiano induzca a la comunidad en general a que se abstenga de consumir cualquier producto que contenga la hoja de coca, derivado de los territorios indígenas, dado que ello restringiría su desarrollo económico a nivel nacional.

El Secretario del Ministerio de Trabajo, seccional Magdalena, como ente regulador, respalda lo anterior al afirmar, que “apoyamos eso como parte de la economía propia de estos pueblos, de sus tradiciones y lo que significa todo el valor nutritivo que tiene la hoja de coca”.

La Resolución solo se limita a las restricciones legales establecidas en las Leyes 30 de 1986 y 67 de 1993, es decir, que no sea cultivada ni transformada ni comercializada como droga ilícita, estupefaciente, sustancia psicotrópica o afines a estas, que no es el caso, dado que tales comunidades indígenas emplean dicha planta para diversas funciones benéficas para la salud del ser humano, de acuerdo con la costumbre ejercida desde tiempos ancestrales.

A pesar de la acogida positiva de un porcentaje de colombianos que aprueba y consume alimentos a base de coca, a los recientes proyectos de ley que benefician a los pequeños cultivadores y el respaldo total a los indígenas de promover sus tradiciones con medicinas a base de coca y marihuana, este es un tema que despierta polémica, que polariza opiniones, porque se encuentra a los que apoyan los alimentos y medicamentos y a los que consideran que esto no debe ser así.

El debate está abierto. Son temas que nacen de la preocupación de los colombianos de abrir las puertas a la comercialización legal y libre de sustancias psicoactivas, situación perseguida penalmente desde hace mucho tiempo.

Por ello, el senador Galán, afirma, que “abrimos la puerta a un cambio en las políticas antidrogas que han sido un fracaso. Nuestro proyecto va asociado a un problema de salud pública que es el de paliar el dolor a las personas con VIH y cáncer, por ejemplo. El cannabis ayuda en el manejo de los desórdenes del sueño y la inapetencia como consecuencia de las quimioterapias y otros tratamientos. Tiene menos efectos colaterales que la morfina y sus derivados que causan adicción. En la mitad de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Cataluña, Uruguay, Chile y Costa Rica evolucionaron en esta materia”.

Según el director del Invima, Javier Guzmán, “la idea es proyectar ese mercado en el país y llevar a la legalidad productos como cremas y ungüentos. “Este es un decreto modificatorio de uno de 2004 que reglamenta los requisitos necesarios para obtener registro sanitario de productos fitoterapéuticos. Los cambios al decreto son varios, por un lado, se amplía el número de plantas permitidas. Actualmente tenemos 140 y los estamos a más o menos 250 plantas, también aumentamos la eficiencia de los trámites y retiramos la prohibición explícita sobre el cannabis, la hoja de coca o la amapola”. Explicación dada el 05 de Julio del año en curso a Caracol televisión.

También manifestó al medio, en unos meses se pueden vender estos productos de forma legal. “Se necesitan unas revisiones en diferentes instancias como el Ministerio de Comercio y Presidencia, pero, contamos con el procedimiento para que las personas formalicen sus solicitudes y empiecen a comercializar”.

A NIVEL INTERNACIONAL

En otros países del mundo el consumo y compra de marihuana son permitidos, el caso más conocido es el de Holanda, donde se consigue en pequeñas cantidades a través de los coffee-shops, que son una especie de local o restaurante y tiene como característica principal la posibilidad de venta y consumo legal de cannabis (marihuana), hachís, alimentos con cannabis y otros productos con extractos de esta planta.

En EE.UU. desde enero de 2014 es legal la venta de marihuana para uso recreativo en los denominados coffee-shops, pero solo en dos Estados, Colorado y Washington, pero con ciertas restricciones. Una es un máximo de 28 gramos por visita; la otra, tener al menos 21 años para poder consumir en estos establecimientos.

En Argentina se permite importar el aceite de cannabis para pacientes, pero no contempla el auto cultivo. Por su parte, Chile, en el 2014 mediante una ley legalizó el uso terapéutico de la marihuana. Posteriormente, en abril de 2016, cosechó la primera plantación de esta hierba con fines medicinales, que tenía como objetivo beneficiar a 200 pacientes oncológicos.

También en Puerto Rico el uso medicinal de la marihuana se legalizó por una orden ejecutiva del gobernador Alejandro García Padilla, al mismo tiempo Portugal fue el primer país europeo que abolió las penas criminales para consumidores de droga. Sin embargo, la cantidad permitida es de 25 gramos de marihuana y su consumo en público está prohibido.

Las personas enfermas en Canadá pueden recibir un permiso del gobierno que les permite usar marihuana de manera legal. Por otro lado, en Corea del Norte no se considera al cannabis ni al opio como drogas. Por esa razón, el cultivo, venta y consumo de esta planta no está penalizado, contrario a lo que muchos podrían pensar.

Mientras tanto, en Colombia, el presidente Juan Manuel Santos, apoya el proyecto de ley recientemente aprobado que beneficia a los campesinos cultivadores de coca,a lo que el alto funcionario añadió, “oponerse a esta ley es no darle la oportunidad, no solo a estos campesinos de encontrar una nueva vida legal, sino negarle la oportunidad a Colombia de hallar, por primera vez, gracias al proceso de paz, una solución estructural y de largo plazo a los cultivos de hoja de coca en el país».

Aunque estos productos ya se consiguen en las calles de algunas ciudades, son hechos de forma artesanal. Lo que pretende el gobierno con esta nueva ley es reglamentar su venta y establecer los criterios necesarios para que los empresarios puedan venderlos, no solo se trata de estas plantas, sino de otro buen número del que no se permitía la venta anteriormente. La intención de Invima y del gobierno en curso es promover la investigación con fines medicinales.

Para establecer paradigmas sobre el tabú que existe en algunas partes del país, se debe entender antropológicamente, que siempre ha habido alucinógenos, pero se perdió el control y estamos pagando una serie de efectos, lo cual dejó marcado de manera negativa a estas plantas que por siglos se utilizaron de forma medicinal y como beneficio para el ser humano.

El problema no son las plantas, de hecho, algunas si tienen cualidades curativas, el problema son los consumidores, quienes no les han sabido dar el manejo adecuado al promover la explotación de sus propiedades benéficas.

Para acceder a los nuevos beneficios por parte del gobierno, el proyecto de ley propone a estos pequeños cultivadores vincularse al Programa Nacional de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (Pnis) y suscribir un compromiso en el que renuncien a cultivar o mantener plantaciones ilícitas. Esta iniciativa fue socializada y concertada con el Consejo Superior de Política Criminal, la Secretaría Jurídica de la Presidencia de la República, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Defensa, la Policía Antinarcóticos y la Alta Consejería para el Posconflicto.

Por tanto, lo que hacen las leyes es acordar normativas para la creación de empresas, pero,¿será esto lo que los colombianos necesitan o habrá que empezar a preocuparse más por la salud y el bienestar que por el factor dinero que solo beneficia a unos pocos?

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