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Análisis

La mala hora de la palma

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Lo más preocupante es que si se mantiene y se expande la enfermedad, la devastación de las 45 mil hectáreas sembradas en este Departamento puede dejar un descalabro económico de 3.1 billones de pesos.

Las alarmas están encendidas en el sector palmicultor como consecuencia de la proliferación de la Pudrición del Cogollo que ocasiona la muerte de las palmas de aceite. Según el director de Asuntos Institucionales de Fedepalma, Fernando Lezaca, en el Magdalena se han reportado más de 700 hectáreas de palma enfermas dentro de las más de 20.000 hectáreas que se producen en el Departamento, lo que ha originado pérdidas económicas por 140.000 millones de pesos en esta zona del país.

“Ya son 700 las hectáreas de palma de aceite que han sido devastadas en el Departamento por la plaga de Pudrición del Cogollo. Esta cifra arroja pérdidas de más de 50 mil millones de pesos. Y lo más preocupante es que si se mantiene y se expande la enfermedad, la devastación de las 45 mil hectáreas sembradas en este Departamento puede dejar un descalabro económico de 3.1 billones de pesos”, señaló Alexandre Cooman, directivo de Cenipalma en un informe oficial de Fedepalma.

La enfermedad de la Pudrición del Cogollo, según Fedepalma, se presenta con mayor fuerza en los municipios de Aracataca, Fundación y El Retén, pero se ha extendido muy rápido. “Lo que se ha detectado es que un mal drenaje no permite que se pueda controlar la siembra. A largo plazo mejorar el riego y drenaje va a traer mayor beneficio para el ecosistema de la región”.

El Centro de Investigación Cenipalma, indicó, que desde el 2013 se presentaron los primeros casos de la Pudrición del Cogollo, pero en los años 2016 y 2017 los suelos encharcados, compactados y mal drenados contribuyen a la propagación de esta enfermedad en las plantaciones de palma de aceite.

Sobre el impacto social que genera la enfermedad en el sector, Yenny Salazar directora de Fundepalma, expresó, que “son muchas las consecuencias económicas en las más de 60.000 familias palmeras asociadas a través de empleos directos e indirectos, así como en los proveedores locales en los municipios ubicados dentro de la zona palmera del Departamento”.

¿EN CONTROL?

Algunos expertos en la materia explican, que no hay porque alarmarse, es el caso de Indalecio Dangond, especialista en financiamiento del sector agroindustrial. “Fueron dos brotes que se dieron en el Magdalena y que se han controlado a través de Cenipalma; la pudrición se da por exceso de humedad y si el productor no tiene control de la enfermedad”.

Dangond añadió, que en el país hay alrededor de 500 mil hectáreas sembradas de palma de aceite: Las zonas más afectadas por la Pudrición del Cogollo son las que tienen exceso de humedad. En la región se ha controlado la enfermedad por un plan de manejo fitosanitario implementado por Cenipalma. “No veo esta enfermedad como riesgo alto, porque hay un programa de control muy eficiente y el brote que hay es mínimo”.

A diferencia de lo que piensa Indalecio Dangond, para el secretario de Desarrollo Económico de la Gobernación del Magdalena, Carlos Gutiérrez, la crisis afrontada por el sector palmicultor de esta zona del país como consecuencia de la enfermedad de la Pudrición del Cogollo, es dramática.

“Sí la proliferación del Cogollo continúa, el Magdalena puede afrontar perdidas económicas en los próximos años de hasta 3 billones de pesos en el Producto Interno Bruto. Esta situación es bastante dramática, la mano de obra también resulta perjudicada”, aseguró el Secretario de Desarrollo Económico de la Gobernación del Magdalena.

Por su parte, la experta en Planificación y Desarrollo Social y Económico, Elvia Mejía, se atreve asegurar que el futuro del sector palmicultor es incierto. “Entre dos y cinco años no habrá ni una mata de palma de aceite sembrada”.

EL RIESGO

La Pudrición del Cogollo en el Magdalena tiene una diferencia con respecto al resto del país y es que se presenta bajo el síndrome de ‘hoja clorótica’, la cual no da aviso y cuando se detecta lo único que se puede hacer es destruir la palma completamente, porque no permite hacer cirugía ni otro tipo de tratamientos para recuperarla.

Una de las inquietudes que tiene más fuerza entre los palmicultores es que se presente en el Magdalena la misma situación que en Tumaco, Nariño, que hoy es una de las zonas más afectada del país al presentar 35.000 hectáreas de cultivos afectadas, de las cuales, por medio de alianzas estratégicas, se erradicaron 3.300 hectáreas de palma de aceite afectadas por la Pudrición de Cogollo (PC). Esta es una de las plagas más devastadora de este cultivo en América Latina.

En Tumaco se tienen sembradas alrededor de 17.000 hectáreas de palma de aceite híbrido, que se renovaron de las zonas afectadas por la PC, enfermedad que acabó con los cultivos en ese sector del país. Esas nuevas siembras se dieron con recursos propios de los productores, las cuales demandaron millonarias inversiones.

Cabe señalar, que las condiciones de los palmeros del Magdalena y de Tumaco están bajo escenarios completamente distintos, debido a que en esa región del país este trabajo se maneja de forma más informal para lo cual se ha propuesto un plan con medidas que cambien la dinámica de pobreza e informalidad en que está sumida esa población del Pacífico, en aras del mejoramiento y la legalidad del mismo.

Indalecio Dangond pide, a su vez, no hacer este tipo de comparaciones, que “la humedad que se presenta en Tumaco no se puede comparar con la del Magdalena; además, el productor palmero de acá es un empresario, mientras que, el productor de palma en Tumaco no sabe ni siquiera lo que es una plantación, es decir, es empírico”.

La Unidad de Planeación Rural Agropecuaria (Upra) apoya al sector palmicultor. “La orientación de Fedepalma ha establecido algunas acciones para el control de la Pudrición del Cogollo, para orientar una planificación prospectiva de nuevos establecimientos en zonas donde se reduzca ese riesgo fitosanitario que representa esta enfermedad”, indicó el director de la Upra, Felipe Fonseca.

Carlos Gutiérrez, secretario de Desarrollo Económico de la Gobernación del Magdalena, expresó, que su preocupación por la problemática se debe a que el 35% del Producto Interno Bruto proviene del cultivo de la palma de aceite. “Hemos visto como algunos productores han erradicado o van a tener que erradicar todas sus plantaciones, por ejemplo, 600 hectáreas, área bastante grande para un solo
productor”.

El funcionario departamental indicó, que en los próximos días se reunirán con la gobernadora del Magdalena, Rosa Cotes, para mirar junto con los productores de palma de aceite la solución para la enfermedad del Cogollo. “Es importante que jalonemos recursos del Gobierno Nacional para la investigación y diseñar algún proyecto que nos permita prevenir a futuro este tema tan dramático para el cultivo de la palma de aceite”.

A ciencia cierta se desconoce el número de hectáreas afectadas por la Pudrición del Cogollo. “Tenemos cifras que las mantenemos en reserva porque no sabemos a ciencia cierta si son esas u otras más”, manifestó el secretario Carlos Gutiérrez.

El Instituto Colombiano Agropecuario, ICA seccional Magdalena, a su vez, también mantiene bajo reserva estas nuevas cifras para evitar alterar al gremio de palmeros y causar mayores complicaciones. “Hemos sido reservados para brindar la información, es un tema delicado y sensible para los palmeros por el incremento que ha tenido la Pudrición del Cogollo en la palma de aceite en el Magdalena”, indicó el ICA, seccional Magdalena.

El director General de la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, Alexánder Cooman, aseguró, que el cambio climático los ha castigado duramente, a tal punto, que puede decirse que el país puede ser uno de los más afectados por este factor.

Además, expresó, que la Pudrición de Cogollo es una enfermedad cuyo patógeno es el exceso de agua, razón por la cual, en tiempos de mayor pluviometría, los daños suelen ser más devastadores tal y como pasó con la ola invernal de 2009 y 2010 cuando explotó el lío epidémico de esta enfermedad en la zona central, en Puerto Wilches.

Oswaldo Pérez, experto en temas agrícolas, resalta la importancia de explotar de manera positiva los recursos minerales, en específico, lo que se refiere al suelo colombiano, además de asegurar, que“se encuentran 60 hectáreas disponibles para sistemas agroforestales y que se pueden sembrar en el sur 25 mil hectáreas en palma de aceite, entre otras cosas”.

La enfermedad del Cogollo se caracteriza por desarrollarse en temperaturas que oscilan entre los 27 y 30 grados centígrados, con alta humedad relativa y baja radiación solar, frente a lo cual, Cooman afirma, que “el cambio climático es una amenaza real para la situación fitosanitaria porque no solo expone los cultivos a la Pudrición del Cogollo, sino a otras plagas que llegan con la sequía, es decir, que la siembra es susceptible a daños graves con los extremos a los que ha llegado el clima”.

Finalmente, el Director de la Upra dice, que, “el gobierno ha dedicado nuevos recursos al sector agropecuario, de los cuales un porcentaje de ellos será destinado a la problemática en cuestión, y llevar a cabo un plan de acción como medio de erradicación del PC en el Magdalena y en los demás sectores del país donde se ha presentado”.

EL PLAN DE MITIGACIÓN

El Plan de mitigación incluye en primera inspección revisión de los drenajes, mejoramiento de las condiciones nutricionales de las palmas y la detección oportuna y eliminación de las palmas afectadas. «A veces creemos que es una enfermedad que tiene su propia inteligencia porque se ha adaptado a diferentes condiciones y climas, no podemos eliminarla hasta ahora, pero la meta es poder controlarla y prevenir su expansión con controles fitosanitarios permanentes» manifestó Cooman.

En el Magdalena se viene presentando la Pudrición del Cogollo con síntoma de hoja clorótica (HC), que es un estado avanzado de la enfermedad, asociado a factores adversos como suelos mal drenados con niveles freáticos altos.

La zona Norte, tiene un total de 16.188.247 millones de hectáreas aptas para el cultivo comercial de palma de aceite, lo que equivale al 14,2 % del territorio continental del país, y de las cuales 2.955.194 presentan una aptitud alta, 9.591.783 una aptitud media y 3.641.270 una aptitud baja.

 

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