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Análisis

Pasiones, entre la calma y la tormenta

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Ambos deportes generan sentimientos profundos en miles de personas alrededor del mundo, no obstante, el comportamiento de sus aficiones se ha convertido en uno de sus mayores factores de distinción.

Aylinne Cervantes Ramírez

El béisbol y el fútbol son dos de los deportes más famosos y con más seguidores en el mundo, sus diferencias son significativas; la pasión tiende a prevalecer sobre los contenidos más negativos como, por ejemplo, la derrota contra un rival, ya que las experiencias menos deseadas tienden a ser suprimidas de la memoria emocional. Ambos logran despertar gran pasión en sus aficiones, sin embargo, es notoria la diferencia de sus comportamientos, al igual que en el amor romántico, este tipo de pasión por el fútbol se puede tornar en obsesión y perjudicar al comportamiento racional, pasando al grado de fanatismo en las graderías y fuera de ellas.

El docente del programa de psicología de la Universidad del Magdalena, Eliú Fajardo, plantea que existen reforzadores sociales que llevan a que se generen comportamientos violentos con el balompié.“Por ejemplo, en una cancha de fútbol encuentras al fanático que no sólo se identifica o vitorea a un equipo, sino que, además, viaja por el equipo, se pinta la cara, se hace tatuajes y es capaz de llevar su pasión a hacer daño físico o psicológico a su contendor”.

En el béisbol es diferente según Fajardo, “encuentras un juego con un menor número de fanáticos a diferencia del fútbol y generalmente solo se va al estadio como un momento de esparcimiento y no porque estas con el equipo ‘hasta la muerte’, ideas socialmente establecidas que refuerzan los comportamientos violentos”.

En los estadios de béisbol es muy común ver a hinchas locales y visitantes sentados unos al lado de otros, una situación que llega a ser inimaginable en el fútbol actual. En el béisbol las costumbres son más pacíficas, por ejemplo, en Estados Unidos antes del séptimo juego, todos los asistentes se unen a entonar una canción emblemática de ese deporte: «llévame al juego» de Jack Norworth.

En el fútbol existen provocaciones de todo tipo como una forma de generar enfrentamientos con la hinchada contraria. El periodista deportivo, Jorge Charris, afirmó, que esto se debe a que “el aficionado al fútbol es mucho más emotivo, se extralimita en la emoción por ser el fútbol un deporte de mucho contacto y eso es lo que propicia el mal comportamiento de ciertos aficionados”.

Por otro lado, el exjugador de fútbol, Miguel Molina y actual entrenador de la Sub-20 del Unión Magdalena, plantea que la diferencia de comportamientos se presenta porque el fútbol integra a todos los perfiles socioeconómicos del mundo. El béisbol quizás no, se maneja siempre el estrato social medio-alto, por ello creo que de ahí parte la diferencia de los comportamientos”.

Las zonas con mayor número de seguidores del béisbol son: América y Japón.

Las diferencias entre las formas de juego de ambos deportes son muy notorias, desde los elementos para practicarlos, la variación del tiempo, el número de jugadores, reglas normativas y hasta estrategias para entenderlos.

El fútbol en comparación con el béisbol es menos complejo, por ello, tiene más seguidores.

“El béisbol es un deporte de más inteligencia, más táctica y menos vértigo que el fútbol por la velocidad y la forma en que este se juega, hay pasión y adrenalina, pero más controladas el fútbol es impredecible”, afirmó el periodista mundialista, Emiro Alfonso Ochoa.

El fallecido narrador, Julio Blanch Calvo, dijo alguna vez, que “el béisbol era un pasatiempo familiar”, esta frase cobra más sentido con las infraestructuras actuales de algunos estadios para que asistan desde los más pequeños hasta los más grandes.

“Las familias pueden asistir antes que empiece el evento, hacer otro tipo de actividades. Los estadios de béisbol son parques, no solo un estadio de béisbol, sino que el mismo escenario tiene otras alternativas”, expresó el periodista deportivo Alfonso Lara.

Mientras que, un estadio de fútbol reina la inseguridad, lo que limita el ingreso de los niños, causando que estos pierdan la oportunidad de ver a sus jugadores favoritos y disfrutar de un momento que debe ser tranquilo y familiar, esta situación se presenta cada vez más en los países latinoamericanos.

La jerga utilizada por los aficionados de ambos deportes también es diferente, al igual que el contexto en el que se presenta el juego.

Alfonso Lara señala, que “el fútbol es un deporte de contacto, se encierra en un ámbito y vocabulario de guerra: ataque, defensa, contraataque, se metió a la zona o campamento. En el béisbol su terminología no es tan agresiva, se juega más con estadísticas”.

El narrador de fútbol y béisbol también presenta características diferentes, el léxico utilizado no es el mismo. Existen narradores representativos en cada deporte, con estilos diferentes. Quienes relatan o comentan partidos de fútbol, sobre todo en Latinoamérica, la mayoría se expresa con palabras groseras, soeces y adjetivos despectivos que influyen en los teleaudientes u oyentes.

Al respecto, el comentarista deportivo Jorge Charris señaló, que esta es una de las causas de los comportamientos violentos en algunos aficionados del fútbol, es un lenguaje lleno de odio, agresivo, que despotrica si su equipo del alma va perdiendo.

Tener en cuenta que sus palabras, frases y apodos retumban en los aficionados que los escuchan, porque ellos son considerados referentes en el deporte e impactan en la opinión pública y en sus acciones, por esto deben tener cuidado al expresar ciertos términos o frases, tratar de hablar de forma positiva durante y después de los partidos.

Los perfiles de los hinchas del fútbol guardan sus semejanzas y diferencias con los del béisbol, son pocas las regiones en Colombia en las que se practica béisbol en comparación con el balompié; su mayor afluencia de los admiradores de este deporte se nota en las ciudades caribeñas del país.

El periodista Jorge Charris, precisa sobre esto, que “el aficionado del béisbol es más culto y selectivo para apreciar este deporte, porque es muy complejo en su enseñanza y en su práctica”. También, afirmó, que eso no significa que el aficionado al béisbol sea más intelectual que el hincha del fútbol.

“Al aficionado de fútbol hay que indicarle que deje el fanatismo, que no se deje llevar por la mediocridad del fanatismo, porque este conduce a la violencia, a la desintegración de la sociedad”, puntualizó el periodista deportivo Jorge Charris.

LAS MEDIDAS

En Colombia se mejoraron las medidas para controlar la violencia de los hinchas del fútbol durante la realización de la Copa del Mundo Sub-20 de la Fifa, parecía que esto había mejorado, pero los enfrentamientos este año posicionaron a Colombia como uno de los países más violentos en Latinoamérica por el comportamiento de su hinchada en los estadios.

“El gobierno debe implementar leyes drásticas o que se haga un cambio en la boletería, el ejemplo está en Inglaterra, país en el que lograron acabar con los reconocidos ‘Hooligans’. Hay una norma donde los hinchas van presos por actos violentos y no les permiten la entrada a los estadios”, aseguró el periodista, Alfredo Lara respecto a las medidas que deben tomarse frente a este fenómeno.

El exjugador de béisbol, Alfredo Sierra Mora, se refirió a los distintos comportamientos que existen en los seguidores de ambas disciplinas, “la educación que tienen los deportes es diferente, en ambos hay aficionados violentos, pero se nota más en el fútbol”.

Estos actos empañan el buen deporte y generan grandes pérdidas económicas debido a que los equipos de fútbol colombianos se ven obligados a jugar partidos a puerta cerrada, lo que ha disminuido la asistencia.

El fútbol es el deporte con más seguidores en el mundo, 3.5 K millones.

El reto debe ser una transformación nacional consensuada por organizar bien y de manera responsable las instituciones dedicadas a su promoción y práctica. No basta con construir canchas y estadios, también se debe fomentar estructuras organizativas que garanticen el uso público y correcto de las instalaciones; que sean responsables de poner en funcionamiento escuelas formativas y campeonatos para todos los grupos, géneros, edades y niveles; que trasmitan, a través de la disputa deportiva, el respeto al otro, la justa y leal competencia, la diversión y la actividad física.

Hoy, Santa Marta tiene altas expectativas en deportes como el béisbol y el fútbol por la construcción de sus nuevos escenarios deportivos, es el momento indicado para que haya más participación de los samarios en ambas disciplinas y se aprenda a seguir con pasión y sensatez estos deportes.

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