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El Suicido

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Expertos aseguran que es necesario implementar políticas de Estado enfocadas en tratar la salud mental con el fin de frenar el fenómeno del suicidio. Actualmente, la tasa de suicidios porcada 100 mil habitantes en el país es de 5.20. En el departamento del Magdalena la tasa es de 3.53, es decir, se encuentra por debajo del promedio nacional.

Dánisa Varela Mendoza

La Organización Mundial de la Salud define el suicidio como el acto deliberado de quitarse la vida, el cual afecta a todas las regiones del mundo.

No hay un rango preciso de edad ni grupo poblacional específico donde se pueda presentar este fenómeno. La OMS sostiene que las personas que intentan suicidarse con frecuencia tratan de alejarse de una situación de vida que parece imposible de manejar.

De acuerdo con las estadísticas, los suicidios disminuyeron entre los años 2012 y 2014. En el año 2015 se ‘disparó’ este fenómeno y en el 2016 se evidenció un incremento del 10 %. Expertos aseguran que en los últimos 10 años se ha presentado un aumento en los casos de suicidios en adolescentes.

OPINIÓN CARIBE consultó a Guillermo Ceballos Ospino, docente del programa de psicología de la Universidad del Magdalena, en el área de metodología de investigación, quien además, es conocedor sobre la temática de los suicidios, con el fin de analizar este fenómeno en la región Caribe.

El catedrático sostuvo, que existen diversas motivaciones para que una persona tome la decisión de quitarse la vida. Factores como la salud, educación, la cultura, el aspecto antropológico, económico, social, político, entre otros, pueden incidir en esta decisión.

CAUSAS COMUNES

Los problemas de salud mental son los factores más comunes de suicidio, entre ellos se encuentran los trastornos bipolares, la depresión, el consumo de sustancias alucinógenas o alcohol, estrés, esquizofrenia. Otro aspecto que puede coadyuvar a que se presente una conducta suicida en adolescentes son las decepciones amorosas y las dificultades en las relaciones familiares. Otro factor relevante es el nivel socioeconómico, que resulta estar muy asociado con esta problemática. En efecto, se sostiene que la precariedad económica y la pobreza son condiciones que tienen efectos en el aumento de los niveles de ansiedad, detonante potencial del suicidio.

En la misma línea, también se ha visto una asociación entre este y los bajos niveles de escolaridad, además, muchos casos por efectos del matoneo, lo que preocupa a la sociedad a nivel mundial. Situaciones de violencia o agresividad, abuso sexual, el rechazo por parte de compañeros de clases también pueden ser factores de riesgo.

Según los conocedores sobre la materia, en el caso de los adultos mayores, los casos corresponden a problemas económicos.

RANGO DE EDADES Y POBLACIONES

No están definidos los grupos poblacionales en que se pueda presentar este fenómeno; no obstante, puede inferir en aquellas personas que han sido víctimas de desplazamientos, con necesidades básicas insatisfechas, que no tienen acceso a una educación digna y de calidad.

En informes publicados por la OMS, alrededor de un 30 % de los suicidios se dan por autointoxicación con plaguicidas. Otros métodos comunes son el ahorcamiento y las armas de fuego.

El catedrático Guillermo Ceballos afirma, que también se dan con frecuencia casos en los que la persona proviene de una familia disfuncional o de familias donde se han presentado suicidios con anterioridad.

De acuerdo con las estadísticas de Medicina Legal y Ciencias Forenses, anteriormente se presentaba la mayoría de los casos en adultos mayores. Actualmente, se registra un incremento en personas entre los 23 y 38 años, así como en adolescentes menores de 18 e incluso, en los niños.

SUICIDIO EN CIFRAS

Para el docente Guillermo Ceballos Ospino un solo suicidio es motivo de alarma. En Colombia, la tasa de suicidios por cada 100 mil habitantes es de 5.20. En el departamento del Magdalena la tasa es de 3.53 y en Santa Marta de 3.37, lo que indica que se encuentra por debajo del promedio nacional.

“Colombia comparado con otros países como China, que, por cierto, tiene algo peculiar y es que se suicidan más las mujeres que los hombres, se manejan tasas de 15 o 16 por cada 100 mil habitantes”, aseguró.

En los departamentos de la región Caribe, La Guajira presenta la tasa más baja de suicidios con 2.4; Córdoba, con 2.6; Bolívar con 3.5. El Magdalena ocupa el cuarto puesto, con una tasa de 3.5; Atlántico con 4.3. Los departamentos con las tasas más altas son Sucre y Cesar, con 5.2 por cada 100 mil habitantes.

Sincelejo, con 7.0 lidera la lista de las ciudades con las tasas más altas de suicidio. Le sigue Valledupar con 5.4; Barranquilla con 4.4; Montería con 4.1; Santa Marta con 3.3; Riohacha con 3.0.

 

De acuerdo con el reporte del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en el 2016, se registraron siete suicidios en Ciénaga; seis casos en Ariguaní; tres en El Banco y en Zona Bananera; dos en Guamal y Plato; Fundación, Nueva Granada, Sitio Nuevo y Puebloviejo reportaron un caso.

En Santa Marta se reportaron 15 suicidios, de los cuales 14 de las víctimas eran hombres y solo una mujer.

La Policía del Magdalena reportó, que durante el 2017 se registraron 26 suicidios y en lo que va del presente año se han presentado seis casos; mientras, en Santa Marta, según datos de la Policía Metropolitana, se presentaron 13 casos el año pasado y van cinco este año.

SEÑALES QUE SALVAN VIDAS

Profesionales de la psicología señalan, que existen diversos síntomas para identificar si una persona puede atentar contra su propia vida. El desgano y desinterés, la tristeza y la soledad, son algunos de ellos.

Otras señales son: humor inestable, enojo o agresividad, la escasa habilidad de solución de problemas; ansiedad excesiva o complejos.

La agresividad también puede conducir a la soledad, que es considerada un factor de riesgo para el comportamiento suicida, trastornos de ansiedad y alimentarios, entre otros.

SIN POLÍTICAS PARA FRENAR EL SUICIDIO

Uno de los problemas que ha detectado Guillermo Ceballos, quien desde hace varios años estudia el fenómeno del suicidio, es que en Colombia no hay una política de salud mental que sea liderada por el Estado, no por un Gobierno.

Para la Organización Mundial de la Salud, “el conocimiento de los métodos de suicidio más comunes es importante para elaborar estrategias de prevención basadas en medidas de eficacia probada”.

Afirma Ceballos Ospino, que “esto hace que países como Finlandia el cual tenía problemas no solo de suicidio, sino de drogadicción, deserción escolar, entre otros, implementara una serie de programas sencillos y a través de estos redujeron las cifras casi que a cero. Lo que se necesita es que los entes gubernamentales destinen recursos y pongan a funcionar ciertos programas”.

Así como la Policía Nacional tiene dispuesta la línea 123 para denunciar cualquier hecho que afecte la tranquilidad de los colombianos, el docente de la Universidad del Magdalena señala con preocupación, que en el país no existe una línea de atención para reportar situaciones que puedan evitar que se registre un suicidio.

“Hace poco se le hizo eco a una noticia que aseguraba que el Bienestar Familiar habilitó una línea de atención; hasta me asombré y llamé. Cuando logré comunicarme me dijeron que esa línea era para denunciar abusos sexuales y que, en caso de reportar suicidios, lo que pueden hacer es solicitar una ambulancia para trasladar a la víctima hasta su EPS”, afirmó.

ROL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los medios de comunicación cumplen un papel fundamental para la prevención en casos de suicidio, debido a la capacidad de persuasión que tienen. La doctora Alexandra Fleischmann, del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, considera que las informaciones periodísticas pueden mejorar o dificultar los esfuerzos de prevención.

Esta institución actualizó en septiembre de 2017, la guía para los medios de comunicación con el fin de orientar la forma adecuada para tratar los casos de suicidio y ayudar a prevenirlos.

Una de sus sugerencias es suministrar datos precisos sobre dónde se puede buscar y encontrar ayuda, informar de historias personales sobre cómo hacer frente a situaciones difíciles en la vida o a pensamientos suicidas y aplicar una precaución especial en las noticias sobre suicidios de famosos.

Además, recomienda tener cuidado a la hora de entrevistar a familiares o cercanos afectados por un suicidio, ya que pueden ser una buena fuente para educar a otras personas sobre las realidades de estas muertes.

La OMS le solicita a los medios impresos y digitales que no destaquen las informaciones sobre suicidios en las portadas o en lo alto de las páginas y a los noticieros televisivos y emisoras de radio que no abran sus informativos con suicidios.

“Los reporteros no deben emplear un lenguaje sensacionalista o que normalice el suicidio, ni presentarlo como una solución constructiva a problemas. Es mejor no describir explícitamente el método usado para cometer el suicidio, ni tampoco el lugar preciso donde ocurrió la muerte; también deben evitarse el uso de fotografías, videos o enlaces digitales que recogen la escena del suicidio”, sugiere la Organización Mundial de la Salud.

LAS REDES SOCIALES

Guillermo Ceballos explica, que las redes sociales en Colombia han sido mal utilizadas. “Cualquiera puede ingresar y buscar métodos para suicidarse y encuentran todo tipo de información al respecto”.

Muestra de ello es el juego de la Ballena azul que se dio a conocer a comienzos del año pasado, en el que los participantes debían superar 50 retos en un periodo de 50 días y cumplir el reto final con el suicidio.

Entre esos desafíos estaba dibujar una ballena azul en un papel, ubicarse al borde de un precipicio, aislarse de su grupo de amigos durante un día completo, ver videos de terror en la madrugada, cortarse los brazos usando navajas, y la última prueba era suicidarse saltando desde un balcón.

En Colombia se presentaron tres suicidios de menores de edad en Bogotá, Norte de Santander y Valle del Cauca; sin embargo, las autoridades eran las encargadas de establecer si los casos estaban relacionados con el macabro juego.

La Ballena azul se hizo viral en diferentes lugares del mundo. En Rusia se reportaron más de 130 suicidios en adolescentes. “Así como este, se han presentado muchos casos en el medio. Nuestros estudiantes hoy no tienen tiempo de leer porque usan las redes sociales para estar pendientes de otras personas, no para instruirse”, señaló el catedrático.

AYUDAS DISPONIBLES

Un grupo de estudiantes y profesionales de la Universidad del Magdalena crearon una página en la red social Facebook con el fin de brindar orientación a las personas que tengan algún tipo de problema emocional, sentimental y demás.

No obstante, los profesionales señalan, que pese a tener la disponibilidad de brindar ayuda, son muy pocas las personas que acceden a este tipo de acompañamiento.

Se recomienda, por tanto, a las autoridades de salud que continúen con los programas de detección temprana, como también la atención adecuada a los adolescentes que realicen alguna conducta que haga parte del espectro suicida.

Es importante involucrar de manera más activa al sector educativo, pues este es un espacio de interacción de los adolescentes en donde se puede establecer, a partir de la convivencia y de la interacción con sus pares, estrategias de afrontamiento que les permitan resolver situaciones en la vida, de modo que disminuyan los factores de riesgo asociados al suicidio.

LA FRAGILIDAD MENTAL

En este contexto se identifica que la salud mental de la población magdalenense cada vez es más frágil y, a pesar de que existen políticas públicas focalizadas en la prevención, la situación sigue siendo alarmante, naciendo el interrogante ¿Hasta dónde llega la responsabilidad del Estado?

Hasta el 2013, con la Ley 1616 de Salud Mental, fue que el país le prestó la atención que requería la salud mental de los colombianos, como un trabajo de política pública. “Anteriormente lo que se venía haciendo era poner pañitos de agua tibia sin tener una legislación que orientara, direccionara y obligase a los entes y entidades de salud a prestar una adecuada atención”, señala el psicólogo, Roberto Carlos Palacio.

El hecho de que exista esta ley no es sinónimo de que se esté cumpliendo en su totalidad, el control político deben ejercerlo los entes territoriales sobre las entidades de salud que reciben recursos para la promoción y prevención de las enfermedades y trastornos mentales.

En este sentido, el Director de la Fundación Ágape, considera que a diferencia de otras regiones del país, el Magdalena no se ve con buenas perspectivas, porque la política pública no depende simplemente de la ciudadanía, sino de la gestión de los entes gubernamentales.

“Es importante vigilar las actividades que realizan las EPS que no están cumpliendo adecuadamente como lo exige la normatividad en Colombia, eso influye en que la problemática que podamos ver a nivel social sea significativa y quedemos simplemente en la parte de intervención y no en la prevención”, explicó el psicólogo Roberto Palacio Gómez.

Según el secretario de Salud del Magdalena, Manuel Navarro, el departamento viene trabajando en el fortalecimiento de los programas de vigilancia  epidemiológica con las entidades a las cuales les compete la ruta de atención, donde se han desarrollado capacitaciones en las comunidades para la prevención y el fomento de factores que permitan mantener y mejorar la salud mental.

Hasta ahora se conoce la situación de salud mental en el Magdalena ya que anteriormente no existía esta información. “No teníamos una información, clara y confiable, que permitiera identificar la problemática, la  red de atención se ha fortalecido porque majeamos estadísticas claras, conociendo la realidad de cada municipio”, afirmó el funcionario del orden departamental

Lo anterior denota que el Magdalena tiene un largo camino por recorrer para conocer el estado mental de su población. Hasta el momento se han incrementado las notificaciones referentes a casos relacionados con problemas psicosociales y psiquiátricos.

La Ley de Salud Mental indica que en el interior de las comunidades, los entes territoriales deben capacitar a los líderes a través de los comités de salud mental que deberían estar conformados, para que hagan intervención en los grupos familiares, para prevenir los desequilibrios psíquicos. Desafortunadamente estos no están conformados ni en el Distrito ni en el Departamento.

“Si la atención en salud física es pésima, es preocupante como se da la mental. Falta mucho trabajo en el sector público, se están acostumbrando a que haya episodios psicóticos, lo hospitalizan,  le dan atención farmacológica y sale. Las pastillas ayudan a regular proceso internos neurológicos, pero a nivel cognitivo  lo que ayuda es el diálogo”, manifestó el psicólogo Roberto Carlos Palacio.

Las políticas públicas de salud mental no producen ningún impacto sin que estas se lleven al campo, tanto el Concejo de Santa Marta como la Asamblea del Magdalena están en la obligación de hacer control y vigilancia a esta problemática declarada por la OMS como un problema de salud pública. Aunque Colombia ha mejorado en comparación con diez años atrás, la implementación de esas estrategias no se están cumpliendo.

La Resolución 518 de 2015 incluye entre las tecnologías en salud a desarrollar por parte de todas las entidades territoriales del país la estrategia rehabilitación basada en comunidad en salud mental, así como las zonas de orientación escolar y los centros de escucha, los cuales permiten una penetración de los entornos comunitario, familiar y educativo para disponer actividades de educación en salud y apoyo psicosocial.

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