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Los restos de la memoria histórica

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Al caminar por el Centro de Santa Marta es usual observar casonas que guardan hechos históricos a la deriva o  como  zonas de parqueos.

Paola Ramírez Caballero

Una sociedad que desconoce la historia está condenada a repetirla. Frase lapidaria dirigida a aquellas personas que no tienen en cuenta la necesidad de preservar lo hecho, lo construido sobre la base de las vivencias de personajes que hicieron de Santa Marta la ciudad dos veces Santa.

Una ciudad que no le permite a las nuevas generaciones disfrutar de su memoria histórica, esa que está representada en las casas antiguas del Centro Histórico del Distrito, que fue declarado Monumento Nacional, pero que se ha ido diluyendo en el olvido.

Según el arquitecto, Álvaro Ospino Valiente, muchas de las edificaciones que se encuentran en estado de deterioro tienen problemas de sucesión, han sido heredadas; otras, no tienen el mantenimiento adecuado para seguir como testigos mudos de grandes conquistas.

Una de las viviendas que afronta problemas de sucesión es la antigua casona de Andrés Janeth, ubicada en la calle 11 con carrera 4. “Las personas en arriendo, al parecer, se quieren apoderar de la vivienda, y esta le pertenece a los nietos del propietario”, informa el arquitecto Ospino Valiente, quien ilustra sobre todas las modalidades que usan para que un bien inmueble declarado patrimonio pierda esa característica para ser intervenido como obra nueva.

“La gente invierte comprando finca raíz, no les interesa recuperar las casonas, optan por dejarlas abandonadas y una casa que no siente el calor de la gente, se deteriora día tras día”. El Ministerio de Cultura cuenta con unas políticas para controlar la protección patrimonial a través de fichas que debe llevar cada propiedad, si es de conservación integral, de obra nueva por demolición y de conservación parcial, entre otras”.

Asimismo, agrega, que “tienen un mal concepto sobre lo que es conservar la fachada, además, integralmente se debe conservar la zona espacial. Ahora mantienen el primer bloque de la edificación sobre todas aquellas que tienen techo de azotea.  Van demoliendo por dentro y dejan la fachada para decir que no pasa nada, mientras, la construyen como obra nueva”.

“No hay multas ni presos, ni hacen control y frente a esto, al no ejercerse ningún tipo de sanción, el Estado es cómplice de que poco a poco se acabe con la memoria del Centro Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta. Sistemáticamente van tumbando las casas, les quitan la nomenclatura a la casa y ves en la puerta una cantidad de recibos”, precisa el arquitecto Ospino al exponer otra modalidad para que una casona pierda su característica de patrimonio.

EL VALOR PATRIMONIAL

Una de las consecuencias de la pérdida del valor patrimonial del Centro de Santa Marta está relacionada con la transformación que ha tenido el espacio. “Si hay un quebranto porque las casonas no están conservadas como patrimonio, es decir, el Centro con su vocación turística cambió mucho, porque esas casas son utilizadas para hoteles boutique o para otras actividades económicas que benefician solo al turismo”, explica la antropóloga y planificadora urbana, Natalia Ospina.

Santa Marta al enfocarse solo en el turismo, deja a un lado su valor histórico, provoca la pérdida en relación con el patrimonio, porque no se está conservando como debería. Si las medidas fueran más rigurosas, más estrictas, a pesar de que hubiera establecimientos con fines económicos, el propietario tendría la responsabilidad de conservarla como tal, pero no la hay. A muchas casas las demuelen, sin tener en cuenta que el solo hecho de cambiarle el sentido a las puertas, por ejemplo, esa simple modificación hace que el inmueble pierda su valor patrimonial, se convierte en otro”.

Son muchas las casonas del Centro Histórico que están reducidas a escombros.

La antropóloga Ospina manifiesta, además, que “los dueños de las casas patrimoniales dejan que el techo se caiga adrede para en medio de la especulación inmobiliaria vender el inmueble para darle otro contexto. Es un lugar con fachada, pero por dentro no queda nada, es  catalogado como patrimonial para salvaguardarla, pero ya dejó de tener sentido.

Se pierde la memoria histórica, porque las casas del Centro donde ocurrieron hechos relevantes están siendo demolidas para darle paso a nuevas infraestructuras con fines comerciales. En Cartagena hay medidas con mayor control sobre los inmuebles, por eso se mantienen en buenas condiciones”.

Cartagena tiene normas más drásticas al momento de conservar su patrimonio arquitectónico en comparación con Santa Marta, donde todo pasan sin ley.

Conservar el patrimonio de un ente territorial no es solamente competencia de un Distrito, también desde el Ministerio de Cultura se debe hacer seguimiento y control para el cumplimento de las normas de protección. Sobre todo, porque a los propietarios de un bien inmueble con valor patrimonial les asiste una responsabilidad sobre el mantenimiento de la infraestructura.

Desde el 2015, el distrito de Santa Marta tiene un inventario de bienes inmuebles con valor patrimonial, el cual desde la Secretaría de Cultura será socializado este año. “Del inventario no hace parte el Centro Histórico por orden del Ministerio de Cultura, porque este se encuentra totalmente inventariado”, comentó una fuente del nivel distrital.

Frente a lo anterior, la antropóloga Natalia Ospina señala, que “el Ministerio de Cultura declaró patrimonio al Centro, pero no ejerce ningún tipo de control, ni asigna recursos. Somos un Distrito Cultural, Turístico e Histórico, pero no hay sentido desde ningún estamento público”.

Al cierre de esta edición, el Ministerio de Cultura no había respondido la solicitud hecha por OPINIÓN CARIBE relacionada con el seguimiento y control a la infraestructura con valor patrimonial.

El Ministerio de Cultura cuenta con un grupo de Protección de Bienes de Interés Cultural que impulsa y coordina las acciones relacionadas con la formulación y ejecución de políticas, planes y proyectos para la conservación, protección, divulgación y sostenibilidad de los Bienes de Interés Cultural del grupo urbano, a través del diseño de instrumentos y estrategias legales, técnicas y financieras.

Con el Código de Policía se limitó el control urbano que estaba a cargo de la Secretaría de Planeación Distrital.

En este grupo se encargan de la evaluación de proyectos de intervención en inmuebles de los 45 centros históricos en el espacio público y zonas de influencia de los BIC Nacionales.  Además de la asistencia técnica a los municipios, departamentos y distritos para la formulación, implementación y seguimiento de los Planes Especiales de Manejo y Protección de los centros históricos.

Estas acciones encabezadas por el Ministerio de Cultura no se reflejan en el manejo que debe realizarse en el Centro Histórico de Santa Marta, es decir, pareciera que está solo plasmado en el papel sin acciones concretas al momento de implementar estas políticas de protección.  “Lastimosamente desde el Ministerio de Cultura no se le presta atención, no le hace ningún tipo de seguimiento y control. Santa Marta se está quedando solo en vocación turística, porque el término patrimonial no está representado y no se hace absolutamente nada.

El Ministerio de Cultura debe ser un ente que genere políticas y regule la conservación de las infraestructuras con valor patrimonial. No lo está haciendo en este momento. Tienen una dirección de patrimonio, pero es más académica. Si se presenta una casa para incluir en el inventario patrimonial, ellos observan para darle paso, se limitan a eso, no hay acompañamiento real en temas relacionados con el cuidado, en trazarle líneas al Gobierno para ejecutar y efectuar acciones en pro de la conservación”, señala la planificadora Urbana Natalia Ospina.

El Ministerio de Cultura no hace seguimiento y control a las infraestructuras con valor patrimonial.

El Centro Histórico se va diluyendo ante los ojos de los samarios, quienes desconocen el valor histórico de este. El deterioro de las casonas es galopante por la falta de mantenimiento; otras son demolidas para levantar en esos espacios nuevas edificaciones relacionadas con el turismo, sin control alguno.

RECUADRO SIN CONSEJO DE PATRIMONIO

Santa Marta, siendo un Distrito Cultural, Turístico e Histórico no cuenta con un Consejo de Patrimonio. “No existen en este momento  políticas claras al respecto. Apenas se va a implementar con el sistema de cultura, vamos a hacer mesas de trabajo para formalizarlo, con la participación ciudadana y los entes de control, por eso es importante que la gente esté dispuesta a participar”, señaló la fuente de la Secretaría de Cultura.

Hoy se desconocen cuantas casonas han sido demolidas para levantar nuevas obras.

Actualmente, la Junta Local de Patrimonio en el Centro Histórico existe y solo tiene injerencia en esta área, su control urbano está determinado por el Código de Policía, ya que se restringieron las funciones de la Secretaría de Planeación.

“Hoy se debe esperar a que las curadurías envíen los proyectos de ampliación, modificación de casas, a la Junta para que determine si es viable. La junta no puede actuar ante la irregularidad, porque es la Policía la que tiene el control de mirar el inmueble, sellar y multar, es decir, la Policía va al inmueble y se da cuenta que hay una irregularidad, manda el documento a la Junta, que es la única que puede dar un visto bueno sobre la irregularidad, pero la Institución tiene el control de la inspección y la irregularidad. Es una junta limitada, no puede  presentar proyectos, a pesar de saber  que las  casas se están cayendo, no podemos hacer nada”, reveló la Secretaria de Cultura de Santa Marta.

 

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