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Logia ‘Sol del Magdalena’ No. 5-4

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OPINIÓN CARIBE recorre la historia de la masonería en la región Caribe colombiana. En la edición 224, la Logia Fuerza y Materia 60-3 ubicada en Aracataca fue la protagonista. En la edición 226, el turno fue para la Logia Unión Fraternal No. 45 ubicada en Ciénaga. En la 227 se contó la historia de la Respetable Logia Simbólica ‘Luz de la Verdad’ No. 46-1 ubicada en la ciudad de Santa Marta. En la edición 228 se narró la historia de la Respetable Logia Simbólica ‘Oriente Fraterno’ No. 10, ubicada en Fundación.

 Daniela Pirela Wisman

En esta edición, el turno es para la Respetable Logia ‘Sol del Magdalena’ No. 5-4, ubicada en el municipio de El Banco, Magdalena. Esta logia simbólica se localiza geográficamente en un centro de intercambio comercial, que agrupa a las zonas del Sur del departamento de Bolívar, el Magdalena y parte del Cesar, confluyendo por ello grandes personalidades que hicieron y hacen parte de esta Respetable Logia Simbólica.

Anécdotas hay muchas, relata el Maestro Darwis Ortiz, una de las más famosas fue cuando el Clero colombiano, desde Bogotá, prohibió que se iniciara un famoso personaje en la Logia de El Banco, bajo pena de excomunión en contra del propietario del lugar en el que se realizaría la cena fraternal, pero no fue posible que la suspendieran por el tesón de los hermanos masones de la logia, quienes lograron sus objetivos y llevaron a cabo la cena fraternal en el sitio acordado.

HISTORIA

El 20 de julio de 1916, la Respetable Logia El Siglo XIX No. 24 convocó a una asamblea e invitó a representantes de todas las logias simbólicas del país, con el fin de firmar y aprobar una resolución que sentara las bases para la creación de Grandes Logias Simbólicas en el país, destacando el artículo No.1 de dicha resolución como el más importante de todos: “las Grandes Logias Simbólicas que se establecerán, son la autoridad suprema para el régimen y gobierno de todas las Logias Simbólicas de Colombia ya establecidas o que en lo sucesivo se establezcan”.

El 18 de junio de 1917, la Respetable Logia ‘El Siglo XIX’ No. 24 aprobó una resolución en donde se sustrajo definitivamente de la obediencia del Supremo Consejo Neogranadino del Grado 33 de la ciudad de Cartagena de Indias. Cumplida esta Resolución, un número suficiente de hermanos de la Respetable Logia ‘El Siglo XIX’ No. 24, pidieron carta de retiro (también conocida como carta de quite o transferencia) para fundar dos nuevas Logias, las cuales solicitaron Carta Patente al Supremo Consejo Central de Bogotá, habiéndolas obtenido con los nombres de ‘Triple Alianza’ No. 15 y ‘Estrella del Caribe’ No. 16.

Estas tres Logias junto con la Respetable Logia ‘Libertad’ No. 54, del Oriente de Calamar, Bolívar, fundaron por derecho propio, la primera Gran Logia del país, denominada ‘Gran Logia Provincial del Atlántico’, el día 19 de julio de 1917. Esta Gran Logia fue la primera que se constituyó sin la autorización de un Supremo Consejo, y a raíz de esto, le cambió la numeración a las Logias de Barranquilla, las cuales quedaron así: ‘El Siglo XIX’ No. 24-1, ‘Triple Alianza’ No. 2, ‘Estrella del Caribe’ No. 3, y ‘Libertad’ No. 54- 4. Esta Gran Logia fundó la Respetable Logia Simbólica ‘Sol del Magdalena’ No. 5-4, del Oriente de El Banco, Magdalena, y se instaló el día 13 de diciembre del año 1917.

El 24 de enero de 1918, la Gran Logia Provincial del Atlántico, con el nombre de Muy Respetable Gran Logia Nacional de Colombia, y constituida por las logias ya mencionadas, asumió la dirección del Simbolismo en la República de Colombia, invitando a todas las Logias establecidas en el país a que ingresaran a esta, contribuyendo así a establecer el sistema masónico de gobierno propio como reza en su Carta Constitutiva.

Una vez creada el ente de Gran Logia, las logias jurisdiccionadas a cada una de ellas, empezaron a recibir el número de orden, el cual le era asignado dependiendo de su momento de creación, en el caso de la Resp:. (respetable) y Ben:. (benemérita) Log:. (logia) Simb:. (simbólica), ‘Sol del Magdalena’, le adjudicaron el número de orden 5, porque esta logia fue la quinta creada por la Gran Logia Provincial del Atlántico.

Al nacer a la vida masónica la Muy Respetable Gran Logia ‘Benjamín Herrera’ con Sede en Santa Marta, sin quitarle su número de orden, se le agregó el número cuatro, pues antes de ella fueron fundadas en su orden las logias ‘Unión Fraternal’ No. 45-1 (Ciénaga), ‘Luz de la Verdad’ No. 46-1 (Santa Marta), y ‘Fuerza y Materia’ 60-3 (Aracataca).

HOMBRES LIBRES Y DE BUENAS COSTUMBRES

Todo aquel que desee iniciarse como masón y, por consiguiente, pertenecer a una logia, debe ser una persona libre y de buenas costumbres, así lo afirman todos los hermanos masones. Este es uno de los requisitos básicos para ser iniciado, lo que implica que únicamente aquellos que reúnan dichas condiciones pueden ser admitidos en la orden.

Un hombre libre, es aquel que posee libertad para expresar sus pensamientos y sentimientos, y no acepta imposiciones que puedan atentar contra sus principios; tampoco es una persona que se encuentre sujeta a la voluntad de un tercero, ni se encuentra atado a ningún tipo de dogma que oscurezca las dotes de su inteligencia y pervierta sus sentimientos. Y lo principal, un hombre libre y de buenas costumbres carece de vicios que lo lleven a ser un esclavo de ellos.

Un hombre libre debe obedecer las leyes del país en el que vive, debe respetar y venerar a su patria, y sin duda alguna, honrar a su familia; debe ser tolerante y respetuoso con las ideas religiosas y políticas de sus semejantes.

En masonería, ninguna persona posee autoridad para afirmar que lo que piensan los demás no es verdadero. Adicionalmente, un hombre de buenas costumbres, se impone la seriedad de los conceptos y con total respeto, observa la conducta moral y ética de su vida pública y privada. La condición preliminar de ser libre y de buenas costumbres se le pide al profano para ser admitido, es necesaria para su progreso moral y espiritual, y para todo adelanto en el sendero de la verdadera luz, vale decir, de la verdad y de la virtud. Un ser humano de buenas costumbres, es un portador de una reputación intachable, como hijo, hermano, padre, marido, amigo, trabajador y ciudadano. Además, debe orientar su vida a ser justo, ético y elevar su espíritu a lo más alto.  Por otro lado, la idea de libertad se vincula al hecho de estar despojado de todo tipo de perjuicios, errores, vicios y de aquellas pasiones que embrutecen al hombre, llevándolo a ser un esclavo del materialismo, condición en la que cae de forma totalmente irracional.

Lo que el hombre es y puede ser, son pilares que deben descansar en la construcción del templo interior, además de la libertad y la adecuada orientación moral de su vida. El hombre debe buscar convertirse en obrero de la inteligencia constructora del universo. Aquellos que reúnan todas estas características en su personalidad podrán llegar a convertirse en masones reales.  Un masón debe conducirse para con Dios, para consigo mismo y para con la humanidad.

Al estar conducido hacia Dios ratifica que lo ama sobre todas las cosas, y ese acto lo lleva a lograr la unidad con el ser superior, en el caso de la masonería, con el Gran Arquitecto del Universo; y dicha unidad se logra mediante el cumplimento de sus deberes, no solo consigo mismo, también con el prójimo.

Finalmente, un cuerpo sano, un pensamiento puro y una conducta solidaria y fraterna con todos los seres del universo, lleva al masón a practicar costumbres propias de la fraternidad. Debe conservarse siempre con un ánimo alegre y el corazón puro. No se debe descuidar el estado de ánimo, eliminando la melancolía y la tristeza, siendo modesto, prudente y callado. En el éxito se debe agradecer siempre a los demás y jamás jactarse de la inteligencia y el poder, pues muchas personas son más sencillas y menos inteligentes y sin embargo, más útiles a la humanidad. La rabia y los malos tratos denotan debilidad e ignorancia.

El mayor bien que se puede hacer a los demás es no juzgarlos, la tolerancia debe ser la primera norma de vida, particularmente con los propios familiares y seres queridos. Con respecto a la mujer, se le debe tratar con respeto y sinceridad, velando siempre por su bienestar, independientemente del trato que nos dispense y sin esperar recompensa alguna.

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