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Santa Marta urge de un nuevo P.O.T. (I)

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Pese a las socializaciones hechas por los mandatarios hace seis años, aún Santa Marta no cuenta con el Plan de Ordenamiento Territorial que permita organizar a la ciudad y volverla más competitiva. En la presente edición, OPINIÓN CARIBE hice este especial con el fin de aclarar las dudas sobre el POT, además de mostrar la necesidad de su actualización y conocer la situación en la que se encuentra el Distrito.

 Daniela Pirela Wisman

Paola Ramírez Caballero

Dánisa Varela Mendoza

 

La organización de un territorio es fundamental para garantizar su adecuado crecimiento y el bienestar de sus habitantes. En Colombia, pese a que el término es muy conocido, pocos conocen el significado del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, y la importancia de su elaboración.

Este documento es la base para que los gobiernos ejerzan control sobre diferentes aspectos que se presentan en su territorio y que en algún momento pueden generar riesgos para toda la población.

Expertos consideran que muchas de las tragedias ocurridas en diferentes ciudades y municipios del país, se han podido prevenir si las autoridades locales acataran la ley y pusieran en marcha lo establecido en los Planes de Ordenamiento Territoriales.

El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio define el Plan de Ordenamiento Territorial como un instrumento técnico y normativo de planeación y gestión del territorio; conformado por un conjunto de acciones y políticas, administrativas y de planeación física que orientan el desarrollo del territorio municipal en el corto, mediano y largo plazo, regulando la utilización, ocupación y transformación del espacio físico urbano y rural.

Zully David Hoyos, economista y magíster en Planificación, Desarrollo Regional, Economía del Desarrollo y Desarrollo Internacional, explica, que el Plan de Ordenamiento Territorial está regido por la Ley 388 de 1997. “Esta ley da el marco para desarrollar las figuras de los Planes de Ordenamiento Territorial a nivel municipal y distrital, pero hay debilidades; en su momento, cuando se configuró este instrumento, no se contaba con una ley de ordenamiento territorial a nivel nacional que diera la escala municipal, departamental e inclusive, los lineamientos de ordenamiento territorial a nivel nacional”.

Por su parte, en el Artículo 5º de la Ley 388 de 1997, firmado por el entonces presidente de la República, Ernesto Samper Pizano, los define como “un conjunto de acciones político-administrativas y de planificación física concertadas, emprendidas por los municipios o distritos y áreas metropolitanas, en ejercicio de la función pública que les compete, dentro de los límites fijados por la Constitución y las leyes, disponer de instrumentos eficientes para orientar el desarrollo del territorio bajo su jurisdicción y regular la utilización, transformación y ocupación del espacio, de acuerdo con las estrategias de desarrollo socioeconómico y en armonía con el medio ambiente y las tradiciones históricas y culturales”.

“El POT regula de igual forma la utilización, ocupación y transformación del espacio físico urbano y rural. Este, en esencia, es un pacto social entre la población y su territorio, que busca inducir nuevos escenarios de desarrollo, uso y ocupación de este que se ajusten a una imagen objetivo que es fijada previamente con el consenso de la comunidad que habita en el municipio.

El alcalde municipal tiene como obligación principal mejorar la calidad de vida de sus habitantes; para ello tiene tres herramientas: el Plan de Ordenamiento Territorial, el Plan de Desarrollo Municipal y el Presupuesto.

La clasificación de un territorio varía de acuerdo con la cantidad de su población. En los distritos y municipios con población mayor a los 100 mil habitantes, se elabora el Plan de Ordenamiento Territorial.

Los municipios entre 30 y 100 mil habitantes adoptan un Plan Básico de Ordenamiento Territorial; mientras, en los municipios con población menor de 30 mil habitantes, las autoridades adoptan Esquema de Ordenamiento Territorial. “En el periodo del año 1998 y 2002 todos los municipios empezaron a hacer los Planes de Ordenamiento, este es un instrumento que da todas las directrices para señalar cómo se ocupa y se usa el territorio en el casco urbano, cómo en su área rural, de manera integral”, precisó la planificadora Zully David Hoyos.

La implementación del POT en un municipio, garantiza el sano crecimiento de un territorio. Es una herramienta guía, para que las ciudades no crezcan de forma desordenada y violando normas ambientales que impactan negativamente el suelo; este debe estar evaluado, revisado, completo, con normativas claras que respondan a la visión y modelo de ciudad.

Luís Eduardo Vives, profesional en Gestión y Desarrollo Urbano, especialista en Gestión Pública, y Diputado del Magdalena, afirma, que un POT debe ser un proyecto construido desde la interdisciplinariedad. Es decir, todas las voces deben ser escuchadas, con el fin de garantizar el crecimiento armónico del distrito. “En la construcción del Plan de Ordenamiento Territorial deben confluir muchas ideas, es decir, profesiones. Es un tema interdisciplinar, pero se debe tener en cuenta que es necesario que se haga en armonía; se deben escuchar a los arquitectos, ingenieros, planificadores urbanos, abogados, médicos, a todos.

A la final, el ordenamiento del territorio, que también abarca cosas tan pequeñas como, por ejemplo, dónde va ubicado un puesto de salud, hasta cosas tan grandes, hacia dónde  debe darse el crecimiento de la ciudad en cuanto a construcciones de edificios, viviendas VIS o VIP, aeropuerto y centro de convenciones, es un documento, al que quizás no se le ha dado la importancia que se merece, pero este es el mapa o el articulador del crecimiento tanto de la ciudad como del departamento, en por lo menos 12 o 15 años”.

ELEMENTOS QUE LO COMPONEN

Un Plan de Ordenamiento Territorial debe contar con: Componente General: se señalan los objetivos y estrategias territoriales de mediano y largo plazo en los siguientes aspectos:

Sistemas de comunicación entre el área urbana y el área rural; clasificación del territorio en suelo urbano, rural y de expansión urbana, con la correspondiente fijación del perímetro del suelo urbano; delimitación de las áreas de reserva para la protección del medio ambiente y los recursos naturales; y determinación de las zonas expuestas a amenazas y riesgos.

El Componente Urbano define las políticas, programas, acciones y normas para orientar y administrar el desarrollo físico de la ciudad en los siguientes aspectos:

Plan Vial: plan de servicios públicos domiciliarios, estrategia de mediano plazo para el desarrollo de programas de vivienda de interés social y de mejoramiento integral y las normas urbanísticas.

El Componente Rural define políticas, programas, acciones y normas para orientar la conveniente utilización del suelo y garantizar la adecuada interacción entre los asentamientos rurales y la cabecera municipal. Debe contemplar los siguientes aspectos:

Delimitación de las áreas de conservación y protección de los recursos naturales, incluyendo las áreas de amenazas y riesgos; localización y dimensionamiento de las zonas como suburbanas; identificación de los centros poblados rurales; determinación de los sistemas de aprovisionamiento de los servicios de agua potable y saneamiento básico de las zonas rurales; expedición de normas para la parcelación de predios rurales destinados a vivienda campestre.

El programa de ejecución define las actuaciones obligatorias sobre el territorio a ejecutar en el período de la correspondiente administración, señalando prioridades, programación de actividades, entidades responsables y recursos respectivos.

REGLAS CLARAS

Entre los parámetros establecidos por la Ley hacen referencia a las normas urbanísticas las cuales reglamentan el uso del suelo. Estas se dividen en tres: estructurales, generales y complementarias.

Estructurales: son las que aseguran la consecución de los objetivos y estrategias adoptadas en el componente general del plan y en las políticas y estrategias de mediano plazo del componente urbano.

Generales: son aquellas que permiten establecer usos e intensidad de usos del suelo, así como actuaciones, tratamientos y procedimientos de parcelación, urbanización, construcción e incorporación al desarrollo de las diferentes zonas comprendidas dentro del perímetro urbano y suelo de expansión.

Complementarias: Se trata de aquellas relacionadas con las actuaciones, programas y proyectos adoptados en desarrollo de las previsiones contempladas en los componentes general y urbano del plan de ordenamiento.

LO TENEMOS TODO, SOLO FALTA ORGANIZARLO

Santa Marta es una ciudad privilegiada por su ubicación, es un destino ecológico y turístico, tiene hermosas bahías y un Parque Natural Nacional como es el Tayrona, por tal razón, no deja de ser unas de las perlas naturales que tiene Colombia para presentar ante el mundo respecto a la economía del turismo.

Asimismo, lo ratifica el diputado Luís Vives, quien concluye que es cierta la frase de “la magia de tenerlo todo”, y que el objetivo de los dirigentes del Distrito, los gremios y la ciudadanía, debe ser lograr un territorio organizado. “En Santa Marta, claramente tenemos un componente turístico importante y también uno productivo. Tenemos cosas que no tiene nadie, tenemos el mar, los ríos, la Sierra Nevada, el Parque Tayrona, el banano, el café, la Ciénaga. Entonces, cuando comenzamos a mirar que tenemos tanto en el Distrito como en el departamento del Magdalena, nos damos cuenta que lo tenemos todo, toca es organizarlo, de tal forma, que podamos desarrollar todas sus potencialidades.

Hay muchas zonas que son ricas en temas culturales, gastronómicos, turísticos, pero hoy, no las estamos explotando como se debe. En Semana Santa me sorprendí con la noticia de que el sitio más visitado fue Minca, eso quiere decir que tenemos una ciudad en la que podemos estar un día en el mar, con un sol abrasador y por la noche, contar con un clima totalmente fresco. Es una ciudad que cuenta con todo los pisos térmicos, donde contrasta la Sierra con el mar, algo que no se aprovecha, por la desorganización. Es una de las maravillas que se debe incluir en nuestro POT.

Las entidades o los gremios que tienen que ver con los temas de la organización de la ciudad deben darse cuenta de qué ha pasado con el Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito, y pedir más participación en su elaboración. En un año, el territorio cambia y se debe revisar qué es lo que se va a actualizar y qué es lo que se va a cambiar. Sería bueno que los gremios se vincularan a la construcción del plan, es la oportunidad de escuchar a todos y debe hacerse en armonía, teniendo en cuenta la participación de todos, que haya consenso, todos a favor del Departamento y el Distrito”.

Así como lo afirma el Diputado, un POT define los lineamientos y pasos a seguir en la construcción del futuro de una ciudad. Por otro lado, la curadora urbana, Mónica Villalobos, coincide con él, además de que los servicios públicos también deben ir incluidos en este documento base para el crecimiento de Santa Marta. “Se debe tener en cuenta un tema importante como es el caso de los servicios públicos. El perímetro urbano no se puede extender más allá de los servicios públicos y las áreas de expansión no pueden ir más allá de la capacidad real que tiene la ciudad de expandir esos servicios públicos.

Además, Santa Marta en este momento debe pensar en ser una ciudad más compacta, densificarse un poco, y el POT actual, tiene esa limitante, la mayoría de la ciudad está pensada para hacerla de baja altura. Una de las decisiones que se deben tomar es si se va a densificar o se va crecer en altura, en lugar de expandir el suelo urbano sobre zonas que pueden ser de interés agrícola o ambiental”.

EN DEUDA CON EL DISTRITO   

En el momento en que se actualice el Plan de Ordenamiento Territorial en Santa Marta, es necesario que se analice y que quede claro cómo se van a manejar las zonas de alto riesgo, y así mismo, tener lineamientos en cuanto al uso del espacio público y zonas de crecimiento.

El POT brinda los lineamientos para conocer si la ciudad debe crecer hacia el sector industrial, turístico o portuario; también, si las autoridades distritales buscan reubicar el aeropuerto, la cárcel, o el batallón. Todos estos aspectos deben quedar incluidos en el ordenamiento territorial que regirá el crecimiento del territorio por varios años.

Hoy, Santa Marta demanda un POT con unas orientaciones técnicas que permitan ordenar el territorial para responder a los riesgos que se puedan presentar en el Distrito por las características que tiene para adaptarse al cambio y a la variedad climática.

“Se deben identificar esos sitios estratégicos para que sean competitivos turísticamente, si se logra organizar el territorio y evitar situaciones de conflicto, donde se pueda desarrollar una hotelería formal, que atraiga gran volumen de turismo al ofrecer  las ventajas, lugares de interés, actividades recreativas o de sano esparcimiento, formalizar lo que tenemos, por ejemplo, El Rodadero, un lugar que no tiene la organización que debería, eso es lo que se debe hacer, es lo que debe responder el POT, se debe definir la idea de un nuevo puerto que identifique el tipo de exportación que se va a hacer por Santa Marta. También se debe organizar el Centro, que las calles y carreras que no hacen parte del Plan Centro se involucren en un nuevo proyecto para que haya otros sitios a los que se promueven hoy, una mejor presentación, que diez años atrás, porque Santa Marta ha cambiado, pero ha crecido de manera desordenada. Si se tuviera un nuevo plan, esas construcciones no estarían en riesgo en las rondas hídricas de los ríos que no obedecen a lo planteado por los determinantes ambientales. Se debe tener un norte que permita orientar el desarrollo basado en cómo queremos ver el territorio amable con el desarrollo y el medio ambiente”, afirmó el economista magíster Jaime Morón Cárdenas, docente de planta de la Universidad del Magdalena.

La planificadora Zully expresa, que “la administración está en deuda, son doce años, ya de entrada, está en mora la administración, el contrato que acaban de firmar es por nueve meses. En diciembre deben culminarlo, mientras tanto, están comprometiendo una serie de recursos de una proyección de años”.

El Alcalde Distrital está obligado cumplir con el Plan de Ordenamiento Territorial, el tiempo corre, además de haber cambiado la dinámica de ciudad; hay nuevos instrumentos de obligatoriedad en temas de riesgo. En la época del ‘Jate Matuna’, se incorporaron temas de riesgo, pero hoy, después de 18 años, hay instrumentos nuevos que deben actualizarse.

La actualización debe contemplar temas estructurales como el caso del agua y el alcantarillado; todo lo concerniente al ordenamiento marino costero de las playas. El ordenamiento de Taganga y, Minca, el manejo de cascos urbanos, cascos rurales, de tal forma, que se integren mucho más en la ciudad.

La ciudad necesita con urgencia la expedición de un Plan de Ordenamiento Territorial debidamente revisado, que responda a la visión y modelo de ciudad. Que no se limite a ser socializado, sino concertado con la ciudadanía y gremios, bien estructurado en sus componentes ambiental, rural, urbano y sobre todo, de riesgos.

La ciudadanía debe despertar y solicitar avances en cuanto al tema del POT de Santa Marta. Si se valorara la importancia del Plan de Ordenamiento Territorial, ningún ciudadano se perdería las sesiones del Concejo Municipal en los debates sobre el tema. Cada persona estaría informada y estaría pendiente de cuándo y dónde es la discusión sobre su entorno más cercano.

Entre otras cosas, el POT influye en la coordinación de las inversiones públicas y privadas sobre el territorio, verificación de la correcta aplicación de las normas que privilegien el bien común; identificar, delimitar y preservar los elementos básicos del medio ambiente que hacen parte del patrimonio ecológico y cultural, organizar y coordinar los recursos públicos para la ejecución de proyectos y obras, y regular el uso equitativo y racional del suelo.

CRECIMIENTO ACELERADO Y SIN CONTROL

El Plan de Ordenamiento Territorial vigente en Santa Marta ‘Jate Matuna’, fue expedido en el año 2000. Es decir, desde hace 18 años no se actualiza este documento de vital importancia para que la ciudad crezca de forma adecuada.

El concejal José Manuel Mozo precisa, que “todos sabemos que el POT ‘Jate Matuna’ está completamente obsoleto; creo que a la Administración Distrital le ha faltado ser más diligente para presentar el nuevo plan de ordenamiento a la Corporación, porque ellos son los únicos que deben elaborarlo y ya son evidentes los problemas de urbanismo y territorialidad que hay en Santa Marta.

El Distrito ha hecho más de 15 socializaciones, pero lo que necesita la ciudad son resultados. De pronto se han visto planes parciales, pero la ciudad ya está cansada de ese tema y pide una respuesta contundente sobre tema de territorio”.

Orlando Soffia enfatiza, que “es necesario que la Administración Distrital haga la presentación del Plan de Ordenamiento Territorial a la Corporación, porque hemos visto que la ciudad crece aceleradamente y para  tener un control de dónde se hacen las construcciones y las zonas de influencia, hay que tener claro lo que dice este documento”.

Por su parte, Carlos Mario Mejía puntualiza, que este documento es fundamental para la organización territorial de Santa Marta. “Hoy, el crecimiento de la ciudad conlleva a que necesitamos un POT lo antes posible y que esté enmarcado entre las cosas nuevas que debe tener el Distrito. Creemos que requiere un buen análisis por parte del Concejo y por eso la invitación a la Administración Distrital para que termine el Plan de Ordenamiento Territorial y lo envíe lo antes posible a la Corporación, dada su relevancia”.

POT DESACTUALIZADO  RESTA COMPETITIVIDAD

Juan Carlos Palacio Salas insiste, en que la desactualización del POT ha rezagado el desarrollo de la ciudad. “No se puede seguir caminando sobre un POT obsoleto e incluso, podemos decir, que no hay unas normas claras para entregarles a los constructores y a las nuevas empresas que se quieran instalar en Santa Marta.

La ciudad no es competitiva, hoy, vemos en la región Caribe ciudades pujantes como Valledupar, La Guajira, Cartagena, Barranquilla; Santa Marta ha quedado rezagada debido a la no actualización de su Plan de Ordenamiento Territorial”.

El concejal Palacio dijo, además, que “en años anteriores se proyectaron muchísimas obras que no generaron un compromiso con los alcaldes locales, por no decretarlas y es lo que debe hacer el Plan de Ordenamiento actual. De igual forma, el tema ambiental va a levantar ampollas en la ciudad porque habrá muchas restricciones al respecto”.

 

El concejal Carlos Mario Mejía considera, que “en vez de favorecer, la falta de un POT actualizado limita la competitividad de la ciudad. Se está perdiendo la posibilidad de que las personas que quieren invertir en Santa Marta o los que pretenden construir edificios y el no permitir el desarrollo en algunos sectores, lleva a que la ciudad tenga más atraso; más que beneficios, para algunos está trayendo problemas para el Distrito”.

La experta en planificación urbana, Elvia Mejía manifiesta que “se están dando permisos para construcción de edificios de 14 y 17 pisos, la única ciudad del mundo donde la línea costera se ha acabado. Se está presentando la problemática que se dio en El Rodadero, porque la planificación de su crecimiento y estructuración se entregó sin respetar ninguna norma nacional, pero esos eran otros tiempos, cuando no existían leyes tan estrictas, y no se tenían instrumentos que garantizaran el desarrollo armónico de una ciudad. Ahora existen, pero nos los pasamos por la faja, aquí se da permiso porque sí”.

EL RIESGO DE NO TENER POT

Los organismos de socorro tienen claras las amenazas que pesan sobre el distrito de Santa Marta; sin embargo, estos eventos deben estar incluidos en el Plan de Ordenamiento Territorial en aras de reducir los impactos en la población. La ciudad es vulnerable a raíz del crecimiento acelerado de los últimos años.

El riesgo de desastres es uno de los principales aspectos que debe estar incluido dentro del Plan de Ordenamiento Territorial. La capital del Magdalena crece aceleradamente y cada día aumentan las personas que habitan en zonas de alto riesgo y las construcciones que se hacen sin ningún tipo de control por parte de la autoridad distrital.

En estos momentos urge la integración de la gestión del riesgo de desastres al POT del Distrito, teniendo en cuenta que hay elementos de orden socioeconómicos expuestos a condiciones de vulnerabilidad en áreas de potencial afectación de presencia de fenómenos físicos peligrosos.

En este sentido, Colombia ha expedido diferentes lineamientos acerca de cómo y por qué se deben desarrollar los Planes de Ordenamiento Territoriales, entre ellos, la Ley 2ª de 1995; la Ley 9ª de 1989; Ley 368 de 1997; el Decreto 019 de 2012; Decreto 1077 de 2015 y el Decreto 1807 de 2014. Estas normas hacen referencia a la inclusión obligatoria de amenazas como movimientos en masa, inundación y avenida torrencial.

El director de la Defensa Civil seccional Magdalena, mayor Eduardo Vélez Soto, le manifestó a OPINIÓN CARIBE que Santa Marta presenta tres de las amenazas obligatorias, lo que urge la revisión ordinaria que se hace en los POT sobre los estudios detallados de los tipos de suelo.

“La ciudad ha tenido un crecimiento durante los últimos años y no sabemos en estos momentos dónde están los criterios de suelo urbano, de suelo de expansión, urbanos, rurales, inclusive de los suelos de protección, donde están las estructuras ecológicas principales, las áreas de riesgos no mitigables”.

El representante del organismo de socorro indicó, que la no actualización del POT es un gran desacierto en cuanto a la parte de gestión del riesgo de desastres; así como tampoco existe una armonía entre el Plan de Ordenamiento Territorial y el Plan de Desarrollo. “Estas situaciones tan difíciles para la ciudad han llevado a que nos desarrollemos dentro de un aspecto no adecuado hacia el tema de gestión del riesgo, posteriormente se verán las consecuencias, sobre todo cuando estemos expuestos a amenazas tanto recurrentes como drásticas, porque hay demasiada vulnerabilidad en la ciudad”.

LOS RIESGOS DEL DISTRITO

Santa Marta se encuentra entre los municipios del departamento del Magdalena con alto riesgo de crecientes súbitas por los ríos que descienden de la Sierra Nevada.

También hay amenazas de tipo telúrico, teniendo en cuenta que la ciudad está ubicada sobre la falla Bucaramanga – Santa Marta.

Uno de los puntos que produce gran preocupación en esta zona del país son los efectos de la erosión costera, lo mismo que el deshielo de la Sierra Nevada, porque podría registrarse un desabastecimiento de agua y reducción en los caudales de los ríos que descienden del macizo montañoso.

El Director de la Defensa Civil seccional Magdalena precisó, que “todas estas amenazas deben estar expuestas en los Planes de Ordenamiento Territoriales, los Planes de Desarrollo y los Pomcas, con el fin de hacer una gestión del riesgo total para reducirlo y en caso de un desastre, que haya la menor cantidad de muertes y lesionados posibles”.

TRAGEDIAS POR FALTA  DE PLANIFICACIÓN

Pese a que en Colombia ha habido antecedentes de tragedias, la falta de planificación urbana sigue siendo la constante en la mayoría de las regiones. El mayor Eduardo Vélez aclara, que la falta de planificación puede traer consecuencias fatales al desarrollo; también a las personas que se siguen ubicando en zonas de alto riesgo, a los que están ubicadas en zonas que no han sido estudiadas.

“Hay aspectos como el sísmico que no han sido estudiados en el Distrito y vale la pena hacerlo, sobre todo por los edificios que se construyen en la ciudad. Hay que analizar lo que está pasando en Cartagena y Medellín, donde hay obras dañadas estructuralmente, hay muchas personas que están invirtiendo recursos importantes en la compra de infraestructura en Santa Marta, sin tener estudios de ordenamiento territorial y de ese tipo de amenazas que no son recurrentes, pero que pueden impactar negativamente en el Distrito”.

La economista y magíster Zully David Hoyos hace referencia a temas puntuales como el plan de manejo integrado de zonas costeras y los riesgos marinos costeros, los cuales no son tenidos en cuenta en muchos lugares del país.

También mencionó, la elaboración de la caracterización del Distrito en temas de climatología, geología, geotecnia, de acuerdo con los parámetros del Decreto 1077 de 2015. “Es importante lo que se va a hacer, cuando se iba a aprobar no estaba todavía este decreto. Lo mismo Barranquilla, que lo aprobó sin cumplir ese requerimiento”.

En cuanto a la elaboración de la moderación hidráulica, hidrológica y geotécnica, señaló, que “el nuevo elemento estructurante para Santa Marta es su recurso hídrico y el nuevo POT debe estar basado en este.

Este POT debe tener un tamiz y un marco muy sólido de mediación y de concepción de ordenamiento, basado en el cambio climático y la concepción del desarrollo sostenible con un enfoque económico, ambiental y social, lo que llaman hoy, metabolismo territorial.

El enfoque urbano regional o el enfoque multiescalar debe estar entre los elementos incluidos en el POT. “En este momento el Departamento está elaborando un plan de ordenamiento, hay una mirada de articulación. Hay que consolidar ese proceso en todo el tema del corredor Caribe en ciudades como Riohacha, Valledupar, Santa Marta; y en lo referente a circuitos económicos mundiales en los que Santa Marta tiene algunas articulaciones”.

LO QUE DICE LA LEY

La Ley 1523 estipula: “se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y se dictan otras disposiciones”, en su artículo 39 establece la integración de la gestión del riesgo en la planificación territorial y del desarrollo.

“Los planes de ordenamiento territorial, de manejo de cuencas hidrográficas y de planificación del desarrollo en los diferentes niveles de gobierno, deberán integrar el análisis del riesgo en el diagnóstico biofísico, económico y socioambiental y, considerar, el riesgo de desastres, como un condicionante para el uso y la ocupación del territorio, procurando de esta forma evitar la configuración de nuevas condiciones de riesgo”.

El artículo 40 de la misma Ley ordena la incorporación en sus respectivos planes de desarrollo y de ordenamiento territorial, las consideraciones sobre desarrollo seguro y sostenible derivadas de la gestión del riesgo, y, por consiguiente, los programas y proyectos prioritarios para estos fines, de conformidad con los principios de la presente ley.

Además, se deben delimitar las zonas expuestas a amenaza derivada de fenómenos naturales, socionaturales o antropogénicas no intencionales, para evitar reasentamientos y reubicación de poblaciones en alto riesgo.

“Eso lo vemos en Santa Marta donde tenemos en los cerros, áreas de riesgo no mitigables que son ocupadas de manera irregular y lo permitimos, precisamente, porque no hay un documento rector para ese tipo de situaciones”, afirmó el mayor Vélez Soto.

SANTA MARTA CRECE SOBRE DEL DESORDEN

Es innegable el crecimiento que ha tenido la ciudad y está en proceso de desarrollo en las áreas de construcción, infraestructura y económica. Por todo esto, el Plan de Ordenamiento Territorial sería la guía para ese desarrollo.

“No entiendo como en Santa Marta se está haciendo un desarrollo tan grande sin tener un ordenamiento territorial; encima del orden están construyendo; a esto llegamos por no tener claras las herramientas de gestión del riesgo de desastres”, manifestó el director de la Defensa Civil seccional Magdalena.

El mayor Eduardo Vélez hizo un llamado a la administración distrital para que “agilicen la elaboración del Plan de Ordenamiento Territorial en Santa Marta que tiene un desarrollo bastante acelerado y sin una matriz de desarrollo no vamos a ser sostenibles ni a mediano ni a largo plazo”.

POT DE PRIMERA Y SEGUNDA GENERACIÓN

El Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta es de los denominados POT de primera generación, fue expedido en el año 2000 y desde entonces, legalmente, ya tuvo que haber pasado por mínimo tres revisiones, tal cual como lo dispone la Ley 388 de 1997.

Luego de la realización del último Congreso anual de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, la Gerente de la entidad, Sandra Forero, hizo serios reparos a la falta de Actualización del Plan de Ordenamiento Territorial, POT, en Santa Marta, señaló, que la falta de un POT actualizado genera tropiezos jurídicos que afectan directamente el proceso de desarrollo inmobiliario de la ciudad, partiendo de que los constructores del país encuentran en las bellezas naturales de este territorio razones de mucho peso para realizar sus inversiones.

El Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta entró en vigencia desde el año 2000, se denomina ‘Jate Matuna’; el cual debió ser actualizado en el año 2009, pero no fue así. Ahora este Gobierno que completa dos años, más los cuatro años del anterior, tampoco ha presentado el proyecto ante el Concejo para estudiar la actualización del POT.

La Gerente de Camacol también insistió en las marcadas deficiencias que tiene Santa Marta en materia de infraestructura para servicios públicos y la mala prestación de los mismos.

Mónica Villalobos, planificadora Territorial y Urbanística, por otro lado, agrega, que la ciudad está creciendo de la mano de un POT que no está vencido, pero que necesita ser actualizado, partiendo de los cambios acelerados del territorio año tras año, “Santa Marta en este momento tiene un POT, el que se adoptó en el año 2000 está vigente, es decir, no es que no tengamos uno, es que este debe revisarse a corto, mediano y largo plazo. Cada alcalde, durante su periodo de gobierno tiene derecho a hacer una revisión dependiendo del tiempo que lleve el POT, ya sea una revisión de corto, mediano o largo plazo. Y en el largo plazo, que es en el momento que estamos nosotros, se puede hacer una revisión estructural, es decir, revisarlo en todos sus componentes de forma general”.

En este momento, las licencias de construcción que se expiden en la ciudad, se basan en el POT del año 2000. Esto, según la planificadora territorial y urbana Villalobos, puede influir negativamente en el desarrollo de una Santa Marta competitiva, es necesario actualizar el POT, el ‘Jate Matuna’, no tiene contemplado todo el proceso de cambios que ha sufrido la ciudad, el desarrollo, la oferta y demanda que tiene actualmente, porque fue realizado acorde con las necesidades del momento.

De igual forma, en el tiempo que lleva vigente, es suficiente para evaluar cuáles fueron las bondades y los defectos de este POT, y a partir de esto, elaborar un documento que se acomode mejor a las perspectivas de la ciudad.

El POT de segunda generación salió con la Ley 388 del 1997 para obligar  a los municipios por primera vez en el país a hacer un Plan de Ordenamiento Territorial con una vigencia mínima de tres periodos por alcalde, y esta es la vigencia mínima de un POT. Por tanto, los POT rediseñados luego de los tres periodos de un alcalde, son los considerados de segunda generación.

Los primeros se consideran como los pilotos, aquellos que se realizaron con desconocimiento de lo que podía pasar y de los impactos que iban a generar sobre las decisiones que se tomaran frente al POT. Pero en la actualidad, hay más conciencia de cuáles fueron los defectos, las fallas y vacíos de los Planes de Ordenamiento Territorial anteriores, y se pueden elaborar teniendo como base la evaluación de lo sucedido anteriormente.

El diputado de la Asamblea Departamental del Magdalena, Luís Eduardo Vives, precisó, que lo principal a la hora de elaborar o actualizar un Plan de Ordenamiento Territorial es organizar qué es lo quiere la ciudad, y esto se logra escuchando a la sociedad, además, “se debe pensar en sí se quiere una ciudad turística, con espacios verdes y recreativos, o con espacios para grandes industrias. Y esto lo sabemos al escuchar a los ciudadanos y a los gremios; a partir de ello, se conoce cuál es la visión de ciudad qué se quiere. Hay ciudades que se enfocan en ser universitarias o industriales, debemos enviar un mensaje claro para que el ordenamiento de la ciudad estipule qué se quiere a corto, mediano y largo plazo.

El tema del POT es quizás uno de los temas distritales al que se le debe prestar más atención, sobre todo, cuando en Santa Marta las construcciones marchan a pasos agigantados; algunas, cerca de zonas ambientales que deben estar protegidas, “cuando hay una construcción en una zona de alto riesgo, de inmediato se sabe si está catalogada como tal, por tanto, no puede haber inversión.

No se pueden hacer obras de pavimentación o servicios públicos básicos. En el momento que se presente una calamidad, el Gobierno debe socorrer a la comunidad, problemáticas que hemos visto desde hace muchos años en el Magdalena, y en su capital.  Al Distrito y a la Gobernación les compete salir  y ayudar a la ciudadanía en época de verano y sequía. En ese orden de ideas, a quienes menos les conviene construir o urbanizar en zonas de alto riesgo es al Distrito, por los costos que esto genera; y por supuesto, a la ciudadanía, la cual asume un riesgo enorme”.

Zully David Hoyos ratifica la importancia de construir ciudades sostenibles, y que no se desarrollen en zonas de riesgo. “La ley ha sido muy clara en definir los lineamientos para el desarrollo de las ciudades, porque hay más desarrollo desde que comenzó a implementarse esta. Pero, por ejemplo, hoy, hay riesgos en los municipios y en las vías centrales por inundación; esto implica que debe revisarse la cartografía y preguntar sí en Santa Marta se tiene en cuenta en el nuevo contrato.

El mensaje que quiero dar, es que ha venido mejorando la legislación en materia de ordenamiento, la primera fue la Ley 388, y posteriormente vino la Ley 1454 que es la Ley de Ordenamiento Territorial que posibilita los planes de ordenamiento departamental. Una legislación asociada a temas como el cambio climático, riesgos; amenazas que se deben tener presentes para el mejoramiento”.

TEMPORALIDAD

En el caso de Santa Marta, el POT vigente ‘Jate Matuna’ fue adoptado en el año 2000 con el acuerdo No. 005 que estableció una vigencia máxima para los distintos contenidos del documento de nueve años en su artículo 10.

Esto implica que la visión de los planes, programas y políticas de ese entonces fueron planeados para una ejecución hasta el 2009, lo que hace que la mayoría de carezca de pertinencia y sea necesaria su revisión.

El argumento anterior se sustenta, además, en el artículo 2° de la Ley 902 de 2004, en el cual se estipula, que “el contenido estructural del plan tendrá una vigencia de largo plazo, que para este efecto se entenderá como mínimo el      correspondiente a tres (3) períodos constitucionales de las administraciones municipales y distritales, teniendo cuidado en todo caso que el momento previsto para su revisión coincida con el inicio de un nuevo período para estas administraciones”.

La decisión para revisión del actual Plan de Ordenamiento Territorial se encuentra sustentada en el artículo 2° de la Ley 902 de 2004. Este mismo artículo también establece la vigencia actual del POT del año 2000, al argumentar, que “si al finalizar el plazo de vigencia establecido no se ha adoptado un nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, seguirá vigente el ya adoptado.” También debe entrar en consideración que las dinámicas económicas y sociales de Santa Marta han cambiado en los últimos 14 años, haciendo necesaria la revisión de las normas, programas y políticas para adaptarlos a la realidad actual.

CONCURSO DE MÉRITO

Por estos días se ha vuelto frecuente escuchar al alcalde Rafael Martínez hablar sobre el ajuste y revisión del Plan de Ordenamiento Territorial (POT), bandera de la anterior administración de Carlos Caicedo.

Después de dos años y medios el alcalde Rafael Martínez, el 9 de marzo de 2018 abrió un concurso de méritos para los estudios, la formulación, revisión general y ajuste del

POT del Distrito de Santa Marta. “Se puso nuevamente a consideración un proceso de contratación para hacer el ajuste y revisión del POT que se supone estaba terminado, lo único pendiente era la concertación con el Concejo, que es el penúltimo paso  para aprobar este documento”, afirma una fuente técnica que pidió reservar su nombre por seguridad.

Agregó la fuente técnica, que “no se entiende como Caicedo al finalizar su periodo señaló que solo faltaba el proceso de concertación con el Concejo y que Rafael Martínez lo sancionaría ante la corporación, hoy están paralizadas las concertaciones en Corpamag como las mesas de trabajo que se hicieron con el acompañamiento del PNU, ONU – Hábitat, además de un foro en redes”.

Lo anterior denota la desarticulación que existe en lo relacionado con la Planificación del Ordenamiento Territorial, lo cual se refleja en el crecimiento desorganizado de Santa Marta.

EL PROCESO DE CONSTRUCCIÓN

Para la revisión y ajuste del POT en la administración del exalcalde, Carlos Caicedo, se adjudicó una serie de contratos con la firma de Arquitectos Ingenieros Contratistas Aicon SAS; con la Fundación Prosierra, con ONU – Hábitat y Geografía Urbana, por un valor de 3.500 millones de pesos aproximadamente. Además, dos convenios, uno con Ecopetrol y el otro con la Esap.

 Una de las entidades que participó de la revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta aportando recursos fue Ecopetrol a través de unos convenios. El primer aporte fue por $500.400.000 para identificar los lineamientos para la incorporación de la gestión del riesgo en el POT del Distrito.

Un segundo desembolso hecho por la multinacional petrolera fue por $300.000.000 para la socialización de los resultados de la revisión del POT. Ambos recursos fueron ejecutados por la Fundación Prosierra Nevada de Santa Marta.

Alrededor de la empresa petrolera surge una controversia relacionada con su reubicación por estar asentada en la zona de mayor expansión turística de Santa Marta. “Este fue uno de los caballitos de batalla para decir que se debía aprobar rápidamente el POT, pero no ha pasado nada, ni se reubicó Ecopetrol ni tampoco está el POT vigente”, informó una fuente técnica.

El exalcalde Caicedo en uno de sus eventos públicos afirmó, que “Santa Marta avanzó en la revisión ordinaria del POT. Hoy se deja en proceso de concertación con las Autoridades Ambientales y para concertación con el CTP, sociedad civil y gremios, para su posterior entrega y aprobación en el Concejo Distrital”.

Aunque el exalcalde le aseguró a la opinión pública que todo estaba listo, la realidad es otra. Según el informe presentado por la Gobernación del Magdalena a la Asamblea, la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta se encuentra en la etapa de concertación ambiental con número de requerimiento 441923-12-2015, para presentarlo después al Concejo.

De acuerdo con lo informado por la fuente técnica, el POT de Caicedo nunca fue publicado. “Si colgaron el borrador por unos minutos en la página Web de la Alcaldía, pero lo bajaron”.

Otra de las entidades participantes fue la Esap, entidad que hizo el trabajo con la población para recoger las iniciativas comunitarias.

LA NUEVA LICITACIÓN

Más de quince socializaciones con las comunidades fueron programadas para la revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta. Según el exmandatario Caicedo, todo estaba listo para la concertación con Corpamag y  presentarlo al Concejo, pero en marzo de este año, el alcalde Rafael Martínez abrió el concurso de méritos -CMA-PTD N°. 002 de 2018- cuyo objeto es el ‘Estudio para la formulación de la revisión general y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial del Distrito’.

El plazo para la ejecución del contrato será de 9 meses, sin exceder el 31 de diciembre de 2018, por un valor de mil trescientos dos millones trescientos sesenta y un mil quinientos ochenta y siete pesos ($1.302.361.587.00).

El Distrito desembolsará un anticipo por el 30 % del valor del contrato y un pago final por el 10 % del valor del contrato una vez se complete el 100 % de la ejecución total del contrato. “No existe una justificación técnica para ampliar un nuevo contrato. Van tres contratos por un valor de 3.500 millones de pesos, este sería el cuarto por 1.300 millones de pesos”, afirmó la fuente técnica.

El Plan de Ordenamiento Territorial de Valledupar, una ciudad similar a Santa Marta, costó 1.300 millones de pesos, es decir, el monto está por debajo de lo gastado por la Administración Distrital sin que haya un POT aprobado.

“Llama la atención que se hayan destinados tantos recursos para un mismo proyecto que no se ha finiquitado, no se puede contratar dos veces por el mismo concepto, eso es fraccionamiento de contrato”, señala la misma fuente técnica.

Por su parte, Zully David Hoyos, economista y magíster en Planificación, Desarrollo Regional, Económico del Desarrollo y Desarrollo Internacional, considera, que “en la convocatoria debían ser adjuntados los documentos que están listos y no partir de cero, actualizarlos como parte de los pliegos para que los consultores tuvieran la dimensión de la situación, porque los temas territoriales no avanzan tan abruptamente de un año para otro.

El componente del pliego de condiciones señala, que son ocho productos los que solicitan. El primero, es la actualización de datos. “Se diría que al 2015 ya eso debió estar listo, qué tanto ha cambiado en estos dos años esa línea base. El  segundo, es el seguimiento a la sistematización del archivo técnico, los estudios básicos de riesgo ambientales, importante, porque se observa que no hay escala de detalle, la ciudad no cuenta con esta franja. Y otro elemento fundamental, la cartografía, hoy hay suficiente trabajo en el Igad, Ideam, Corpamag, Parques Naturales, que me imagino, soportaron la propuesta infructuosa del POT en el periodo de la anterior administración”.

Por su parte, Elvia Mejía, profesional especializada en Administración de Planeación Urbana y Regional y en Preparación y Evaluación Financiera de Proyectos indicó, que “Santa Marta no tiene norte, no tiene el instrumento más importante para el desarrollo de una ciudad. Es inconcebible, y se debe revisar cuánto se gastó la administración de Carlos Caicedo; primero, con la empresa Aicon, que es una de las multinacionales de consultoría más importantes del mundo; en segundo término, con la Fundación Pro-Sierra Nevada de Santa Marta, con quien se adelantó la construcción del trabajo del POT.

El exalcalde le dio a ONU – Hábitat la revisión de ese documento, y diseñaron un documento que nunca se dio a conocer, y que quienes estamos interesados en estos temas lo supimos extraoficialmente y al cual podemos calificar como un esperpento, sin lógica ni cohesión. Lo que se hizo y los recursos que se gastaron, no sirvieron. Contrató a una serie de expertos que trabajó independientemente el uno del otro, sin una concertación, ni con la comunidad, ni con la sociedad, y mucho menos con otros estamentos del Distrito”.

¿OCULTAN INFORMACIÓN?

La economista y magíster en Planificación, Desarrollo Regional, Económico del Desarrollo y Desarrollo Internacional, Zully David Hoyos, como veedora del POT de Santa Marta asegura, que “parece que se estuviera ocultando información respecto al otro POT liderado por Caicedo, ¿por qué no cuelgan en el proceso de licitación un documento tan importante como la memoria justificativa?

La memoria justificativa es el primer documento que se construye en la revisión y ajuste del POT, en que se exponen las razones de la importancia del instrumento de organización territorial. Este documento está elaborado desde  2015, debía ser incluido en el soporte para que se pudiera abrir ese concurso de méritos”.

En los ítemes de productos y actividades del concurso de méritos para la revisión y ajuste del POT, la memoria justificativa es el tercer producto que solicitan, cuando según los expertos este debe ser el primer documento para elaborar. “Tiene una correlación con la norma, pero también por las dinámicas que la ciudad ha tenido y que debe adaptarse a la temporalidad”, aseguró  Zully David Hoyos.

La economista y magíster David Hoyos explicó, que el proyecto de acuerdo que soporta la normativa del POT debería estar socializado y visibilizado en la plataforma de la página Web de la Alcaldía para mirar cómo quedó el POT liderado por Caicedo.

“Esperamos que tenga el mismo despliegue del POT que apoyo la Esap, que no se tramitó en el Concejo, ojalá no les toque a los mismos consultores. Hay que estar atentos, tengo un compromiso como samaria y como profesional estudiosa de estos temas, analizar la propuesta alrededor de ello y participar en las mesas”, sostuvo Zully David Hoyos, experta en Planificación Urbana.

David Hoyos fue una de las pocas personas que conoció el proceso de revisión y ajuste del POT de Caicedo.  “Hice un análisis bastante minucioso, inclusive, metodológicamente se volvió una colcha de retazos, porque lo de Aicon, que era una empresa que brindaba orientación, no tenía una mirada integral ya que todo lo dejaba para planes parciales”.

UN DOCUMENTO SIN ORIENTACIÓN TÉCNICA

La administradora en Planificación Urbana, Elvia Mejía, señaló, que el POT de Caicedo fue un documento sin orientación técnica. “Tan así, que no se ha podido implementar. ¿Por qué no han seguido el proceso? ¿Por qué no lo han presentado ante Corpamag? No se ha hecho absolutamente nada. Caicedo se quejó porque el POT de Santa Marta era un POT de retazos, claro, desde que él entró a la administración, su primera acción de gobierno debió ser actualizar el POT, porque la ley lo obligaba. Han pasado siete años y no se ha hecho nada concreto en materia de la adopción del POT en una ciudad en desarrollo y crecimiento como es la ciudad de Santa Marta, por eso es que estamos algaretes”.

Además, agregó, que “la falta del POT ha influido en el crecimiento desordenado de la ciudad, porque si no se tiene un instrumento que garantice el crecimiento de la ciudad y los lineamientos para que esta crezca de forma armónica y de acuerdo con las normas de uso del suelo. Estamos en este momento sin norte y sin ese instrumento que nos pueda garantizar que los permisos que se están dando y que el desarrollo de la ciudad cumplan los requisitos de ley”.

NUEVA COSMOVISIÓN RURAL

En esta construcción de 12 años mínimos de ordenamiento territorial hay puntos esenciales que han entrado de forma intempestiva a los planos de ordenamiento de segunda generación relacionados con la nueva ruralidad. Hay una nueva cosmovisión sobre lo rural y los conceptos asociados a este como los espacios ecosistémicos que acompañan la estructura ecológica principal de una ciudad, las posibilidades del uso ecoturístico, el desarrollo turístico, de ciertos hábitats, la generación de corredores biológicos y de corredores socio- ecosistémicos.

Dados los cambios que se esperan el POT introduzca los usos del suelo para actualizarlos con las demandas de desarrollo urbano que la ciudad presenta y siendo Santa Marta una de las capitales de Colombia con mayor crecimiento inmobiliario, se requiere que en el mediano plazo se estructuren y reglamenten los instrumentos de gestión financiera para que el Distrito pueda participar del incremento que se genera sobre el valor del suelo por decisiones administrativas.

Por estas razones, también se adelantó el proyecto de ordenamiento de playas y zonas costeras, que en su primera fase contempla la certificación de dos playas turísticas en la ciudad, cuyo objeto es regular el uso turístico y comercial de las mismas, implementando medidas de coordinación y control relacionadas con la recreación, aprovechamiento del tiempo libre, horario de uso de las zonas de aguas y playas marítimas y la adopción de procedimientos y medidas para garantizar el cumplimiento de estándares de seguridad marítima integral.

Con esta capacidad técnica lograda se requiere extender las acciones de ordenamiento de playas a la totalidad de las existentes en el Distrito.

MEMORIA JUSTIFICATIVA

La memoria justificativa es un documento que debe acompañar el proyecto de revisión de un Plan de Ordenamiento Territorial, de acuerdo con el Decreto 4002 de 2004: “por el cual se reglamentan los artículos 15 y 28 de la Ley 388 de 1997” en el cual se señala que este documento debe indicar “con precisión, la necesidad, la conveniencia y el propósito de las modificaciones que se pretenden efectuar. Adicionalmente, se anexará la descripción técnica y la evaluación de sus impactos sobre el Plan de Ordenamiento vigente”.

En este sentido, la memoria justificativa contempla el contexto de la ciudad, las condiciones sociales económicas y ambientales de la ciudad, y en esta estructura establecer las modificaciones que se deben efectuar, como los posibles impactos que tendrán estas modificaciones en el modelo de ordenamiento territorial vigente.

¿Y EL ALCALDE?

A finales de 2017 se supo por parte del entonces secretario de Planeación, Francisco García Rentería, que estaban elaborando un nuevo documento que pretendía actualizar las normas establecidas para la organización y “tratar de corregir las falencias que tenemos para que lo deseado finalmente pueda concretarse en este plazo de 12 años, tiempo en el que se cumple nuestro POT”.

Ante los señalamientos de la contratación para la revisión y ajuste del POT, el alcalde Rafael Martínez ha señalado, queva a pasar por una nueva etapa de socialización, porque hay nuevos elementos en el POT. Además, lo hemos ajustado a un nuevo marco, a un activo que salió hace dos años y, además, queremos darle un último repaso antes de llevarlo al escenario natural.

Esperamos presentar oficialmente el POT en junio al Concejo. Estamos completando estudios que, entre otras cosas, nos permitan validar y consolidar uno de los más modernos del país. Realmente, este POT va a convertirse en ejemplo para otros que empiezan a construirse en el país, porque se ha implementado desde una visión amigable con el medio ambiente. Va a pasar por una nueva etapa de socialización”.

“El exalcalde Caicedo se quejó porque la ciudad tenía un POT de retazos, pero no trabajó para corregirlo. ¿Qué se hicieron los recursos que invirtió con Aicon, ONU – Hábitat y Fundación Pro Sierra Nevada de Santa Marta? Ahora volvió a contratar otro estudio por $1.300 millones de pesos, ¿con quién?  ¿Desde qué directrices? Esas son las cosas que se deben revisar con la comunidad y la Sociedad Colombiana de Arquitectos, los constructores; no se trata de ir solamente a los barrios y preguntar qué quiere la gente, se les debe tener en cuenta, además hay personas expertas sobre el tema, que viven en la ciudad y la conocen, que pueden hacer aportes en la orientación de la ciudad que queremos”, afirmó Elvia Mejía, especializada en administración de Planeación Urbana y Regional y en Preparación y Evaluación Financiera de Proyectos.

NO HAY RAZÓN DEL POT

Ni siquiera los concejales en calidad de coadministradores de la ciudad tienen claros los motivos por los cuales no ha sido presentado el Plan de Ordenamiento Territorial por parte de la administración distrital, pese a las más de 15 socializaciones que se hicieron bajo el gobierno del entonces alcalde, Carlos Eduardo Caicedo Omar.

Tampoco después que asumió las riendas de la ciudad Rafael Alejandro Martínez, a pesar de haber transcurrido dos años y medio de su gobierno, el documento no está listo, el cual debe regular y organizar a la capital del Magdalena.

De acuerdo con lo investigado por el equipo periodístico de OPINIÓN CARIBE, se pudo constatar que no hay claridad en las fechas de presentación del documento y los concejales tampoco tienen conocimiento del nuevo contrato adjudicado por la Alcaldía de Santa Marta para la revisión y ajuste del POT.

FECHAS NO COINCIDEN

El concejal Jaime Linero Ladino aseguró, que “el alcalde en varias oportunidades les ha manifestado que radicará el documento oficial a más tardar en el mes de agosto, bien sea en sesiones extraordinarias o a inicios del mes de octubre de esta anualidad”.

Mientras tanto, el concejal Juan Carlos Palacio declaró, que “hemos estado muy atentos a ese proceso y extraoficialmente sabemos que se ha venido adelantando en gran parte el Plan de Ordenamiento Territorial. Hoy ya está en manos de la Secretaría de Planeación para su redacción; dicen que lo van a terminar en el mes de agosto, periodo en el cual el Concejo estaría en receso y lo presentarían a la Corporación el 1° de octubre, en el inicio del tercer periodo de sesiones ordinarias”.

Otros integrantes de la corporación como José Manuel Mozo y Orlando Soffia aseguraron, que no ha sido informada por parte del Distrito, una fecha oficial para la entrega del Plan de Ordenamiento Territorial.

“No tengo conocimiento del porqué hay retraso en la presentación del Plan de Ordenamiento Territorial, pero si he escuchado que lo presentarán a la corporación en el mes de junio”, indicó Orlando Soffia.

¿A QUÉ SE DEBE EL RETRASO?

De acuerdo con lo consultado, todos los concejales no tienen claro los argumentos de la Administración Distrital para retrasar la radicación del POT ante la corporación edilicia.

“Nos han manifestado que el POT lo están estructurando, que hay unos procesos previos a la radicación ante el Concejo que se debe cumplir. Por ejemplo, Corpamag tenía que darle una viabilidad; al parecer ese requisito ya se cumplió”, precisó el concejal Jaime Linero.

Sostuvo, además, que es motivo de preocupación la radicación del Plan de Ordenamiento Territorial porque es necesario establecer las áreas de desarrollo de la ciudad. “Todos sabemos que el POT actual ‘Jate Matuna’, data por más de 12 años, que lo hace obsoleto”.

Por su parte, el concejal Carlos Mario Mejía asegura, que han sido muy incisivos en conocer qué es lo que está pasando con el POT y por qué no se ha presentado al Concejo distrital. “Personalmente he insistido en hacer debates de control político con temas relacionados con el plan; por ejemplo, temas como el traslado del Batallón Córdova y de la sede de Ecopetrol que tienen que analizarse y estructurarse dentro del Plan de Ordenamiento Territorial.

Si no estoy mal, en el debate que se hizo en el periodo de marzo, el secretario de Planeación, Francisco García Rentería, se comprometió que unos meses después nos enviaba el POT y nunca nos cumplió, nunca llegó el documento al Concejo y realmente queremos saber por qué está tan demorado”.

Se denota el desconocimiento de los concejales referente a lo que está sucediendo con el POT de Santa Marta, un tema tan importante al que las autoridades deben prestarle mayor atención.

SIN CONOCIMIENTO DEL NUEVO CONTRATO

Aunque en reiteradas ocasiones desde la Secretaría de Planeación y desde el Despacho del Alcalde han manifestado que están haciendo ‘ajustes’ al nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, se conoció que el alcalde Rafael Martínez abrió un concurso de méritos por mil trescientos millones de pesos para financiar la elaboración de un nuevo documento que contemple las normas urbanísticas necesarias para garantizar el adecuado uso del suelo en los diferentes sectores de la capital del Magdalena.

Sin embargo, OPINIÓN CARIBE consultó a los concejales del Distrito, los cuales aseguraron, “no tener conocimiento” sobre el nuevo contrato para un documento que supuestamente “estaba listo”.

Orlando Soffia expresó, que “no tengo conocimiento de ese nuevo contrato, pero sí sé de todas las socializaciones hechas con el borrador del POT, no solo con algunos actores a nivel comercial, sino con toda la comunidad samaria”.

Carlos Mario Mejía, a su vez, comentó, “no tengo conocimiento de un nuevo contrato, lo que si tuve la oportunidad de ver fue un POT casi terminado, el cual fue socializado por parte del Alcalde con algunos empresarios y algunas personas que tienen que ver con este. Creíamos que solo era hacerle unos ajustes y enviar, pero ahora y que se le debe hacer una restructuración más profunda y hasta el sol de hoy, no hemos visto nada de nada”.

Jaime Linero Ladino dice que el documento que radique la Administración Distrital ante el Concejo debe ser objeto de debate en el recinto, con el fin de hacer las sugerencias respectivas en los temas que sean necesarios.

“Toda modificación al Plan de Ordenamiento Territorial se puede realizar en discusiones con la misma administración, con los jefes de las dependencias y todo lo que conlleve a que los ajustes vayan encaminados al desarrollo de la ciudad. Le hemos dicho en sesiones ordinarias, a la Secretaría de Planeación, al Alcalde, que se hace necesario presentar un nuevo proyecto para que sea revisado con expertos como las sociedades de ingenieros y arquitectos, empresarios, gremios y comunidad”.

¿DÓNDE ESTÁN EL CONCEJO Y LA CONTRALORÍA?

La administradora en Planificación Urbana, Elvia Mejía, se pregunta, ¿dónde están los entes de control? ¿Por qué no pasa nada?, no solo los organismos de control, ¿dónde está el Concejo?, ¿qué dicen?, yo nunca he visto unos concejales más pegados a una administración que los concejales de Santa Marta. Ellos son los que deben estar pidiendo el POT, ellos son quienes lo aprueban, ellos son quienes deben estar pidiendo cuentas, porque son los que representan a la ciudadanía.

Los concejales deben pedir respuestas y quienes deben hacer un llamado a los entes de control. Yo hablo por parte de la ciudadanía, para decir que Santa Marta no puede seguir en esta situación de indolencia y de falta de decisión en torno a sus acciones de futuro. La ciudad no es responsabilidad solo del alcalde y de sus secretarios.

El desorden en materia de construcción ha generado que zonas que podrían denominarse como zonas patrimonio de la ciudad, hoy, están siendo amenazadas por la construcción y la invasión. Desde la Esap hicimos un trabajo con la comunidad, la escuchamos, y eso se lo presentamos a la administración para el POT, sin ningún interés, solo por compromiso con la ciudad”.

Ante toda esta situación, los entes de control de Santa Marta deben prestarle atención a todo el proceso anterior y actual que se da con la revisión y construcción del Plan de Ordenamiento Territorial, pues no se tiene claro qué sucedió con los recursos destinados en la administración de Carlos Caicedo para la elaboración de este importante documento, que es la hoja de ruta del desarrollo rural, urbano, portuario y turístico de la Bahía más linda de América.

RECUADRO

PLANES PARCIALES

Los planes parciales son desorganizados, porque es la visión de un alcalde para que pueda modificar parcialmente el uso del suelo, mientras que el POT es una visión de largo plazo, lo que hace más fácil la organización del territorio.

  • RECUADRO

El Plan de Ordenamiento Territorial es el conjunto de objetivos, directrices, políticas, estrategias, metas, programas, actuaciones y normas adoptadas para orientar y administrar el desarrollo físico del territorio y la utilización del suelo.

RECUADRO

El instrumento para ordenar un territorio varía de acuerdo con la cantidad de su población. Los POT son elaborados y adoptados por las autoridades de los distritos y municipios con población superior a los 100.000 habitantes.

RECUADRO

El Plan de Ordenamiento Territorial establece políticas, objetivos, estrategias y contenidos estructurales de largo (12 años), mediano, (8 años) y corto plazo, (4 años), para todo el territorio municipal.

 RECUADRO

Dentro del Plan de Ordenamiento Territorial está incluido un componente general, urbano y rural.

RECUADRO

El ordenamiento del territorio constituye en su conjunto una función pública con el fin de garantizar vías, servicios públicos domiciliarios, buscar el desarrollo sostenible de los suelos, mejorar la calidad de vida de los habitantes y disminuir los riesgos de los asentamientos humanos.

RECUADRO

El POT se constituye en una carta de navegación para ordenar el suelo urbano y rural, con el fin de consolidar un modelo de ciudad.

 

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