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Análisis

Economía paralela

Opinión Caribe

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Sin importar lo gratificante que puede resultar tener un trabajo estable y de tiempo completo, es satisfactorio trabajar por cuenta propia. Optar por emprender es una decisión riesgosa e inestable, y requiere un sacrificio mayor, sin embargo, una vez que eres tu propio jefe y empiezas a obtener mayores ingresos, el esfuerzo habrá valido la pena.

Daniela Pirela Wisman

¿Conoce usted a alguien que además de tener un trabajo estable, tenga un negocio propio de emprendimiento? OPINIÓN CARIBE nombró a esta acción como una ‘Economía Paralela’, porque son personas que cuentan con un salario devengado por un trabajo fijo, pero que también consiguen ingresos extras gracias a su esfuerzo y dedicación.

Muchas personas, con el fin de obtener ingresos adicionales al que reciben por las labores desempeñadas en un cargo que ocupan en una empresa, deciden entrar al mundo de las ventas, ya sea por catálogo, de ropa o accesorios o a los que son virtuales o físicos, dulces, brownies, tortas, maquillajes, entre otros.

El emprendedor, escritor, mercaderista y actualmente asesor de otros emprendedores, Ryan Robinson, explica en su sitio Web, que muchas personas se preguntan cómo empezar y cómo hacerlo en paralelo con su otro empleo fijo, y recomienda elegir un negocio que se alinee con sus pasiones y competencias.

Una comunicadora social y periodista tiene su propia tienda de ropa virtual, en sociedad con una de sus mejores amigas; una economista profesional es una maquilladora reconocida de Santa Marta; una estudiante de administración de empresas y una profesionista en negocios internacionales son apasionadas por el diseño y venta de accesorios; y un colaborador de servicios generales de un edificio, tiene una microempresa de pudines y galletas. Todas estas personas mejoran sus ingresos, sin necesidad de pedir un aumento.

 

                                                     EMPRENDIMIENTO PARALELO

Katia Arcia Serpa, es economista y proyecta a su negocio de maquillaje como un centro de formación.

Forman parte de la economía paralela, aquellas actividades económicas que no son registradas oficialmente. Por ejemplo, actividades diversas que a pesar de ser legales no son declaradas a las autoridades fiscales, como la agricultura de subsistencia, los servicios intercambiados entre familiares y amigos, y muchas otras actividades producidas y comercializadas, pero no facturadas. A pesar de suceder en todos los países, la economía paralela tiene una especial relevancia en los países menos desarrollados.

Conseguir un empleo que se ajuste a los intereses de la persona no es lo único que atormenta a los profesionales colombianos, el salario es otra razón. Así lo confirman los resultados de una investigación realizada recientemente por la firma Trabajando.com. Frente a la pregunta: ¿considera que su salario es justo? el 69 por ciento de los encuestados respondió que no, mientras que el 31 por ciento contestó de forma positiva.

De la misma manera, el estudio hizo la consulta sobre lo que harían las personas consultadas para mejorar su ingreso salarial. El resultado fue contundente: el 48 por ciento buscará trabajo en otra empresa para mejorar su situación económica. Un 25 por ciento aseguró, que se dedicará a estudiar un posgrado; el 17 por ciento desea montar un negocio alterno para obtener dinero extra; mientras, el 10 por ciento restante estudiará otra carrera.

 

 

   DE MILLENNIALS PARA MILLENNIALS

Así como ese 17 por ciento señala que desea montar un negocio alterno para poder tener ingresos adicionales al salario que reciben, Ninibeth Pérez Mercado, es una comunicadora social y periodista, que actualmente trabaja como Community Manager del periódico OPINIÓN CARIBE, y tiene una tienda virtual de ropa y accesorios femeninos, la cual inició hace casi un año. Afirma que la idea de este negocio nació del ‘desocupe’, cuando salió de la universidad, mientras conseguía trabajo, con sus ahorros emprendió la búsqueda de proveedores en la ciudad de Medellín.

Luego del recorrido por fábricas, hizo una significativa inversión,  y empezó por venderles a sus amigas, quienes fueron las primeras en apoyarla, “mis amigas fueron mis primeras clientes, creé una página en Instagram, y pensé en que mi grupo de clientes objetivos eran Millennials y por eso se llama así”.

Su negocio de emprendimiento la apasiona, y cuando inició su trabajo en el periódico comenzó a aprovechar mucho el tiempo y a aplicar lo que aprendía día tras día en su puesto de trabajo, en su negocio de emprendimiento. Una de sus mejores amigas se integró al grupo, apoyándola y logrando juntas sacar adelante esta tienda virtual. El objetivo es tener un local en el que puedan ofrecer sus productos.

 

   DE PASA TIEMPO A TRABAJO

Katia Arcia Serpa es economista, actualmente estudia para ser especialista en finanzas, y también es maquilladora profesional. Trabaja en el área de calidad y estadística de la Caja de Compensación Familiar del Magdalena, Cajamag, paralelo a esto, se desempeña como maquilladora. Este arte inició como un pasatiempo, cuenta que veía videos, maquillaba a sus hermanas y a su mamá, pero se lo proyectando hacia un negocio. De simple afición se convirtió en trabajo, su negocio se llama Glam By Katia.

“Me quise preparar y estudié maquillaje profesional en Barranquilla. El maquillaje se ha vuelto una tendencia, el tema de las redes sociales ha sido fundamental. En Santa Marta, las bodas, en especial, han sido un impulso muy grande para este arte. Tengo muchos clientes de todas partes del país, he tenido novias de Bogotá, Medellín, Cali, y también de Miami, Francia, y esto va de la mano del impulso que ha adquirido la ciudad como destino para bodas”, afirmó.

Karen proyecta su negocio como un centro de formación, actualmente dicta cursos de automaquillaje, pero espera que en el futuro pueda entrenar a aquellas personas que desean emprender en este arte; en todo momento se cualifica para alcanzar su sueño.

Su proyecto de emprendimiento le ha permitido pagar sus estudios de especialización, por esa razón, a pesar de su empleo formal, le dedica todo el tiempo que puede.

 

           IMPULSO FAMILIAR

Andrea Feoli fue impulsada por su padre a tomar las riendas del emprendimiento.

Andrea Feoli es estudiante de noveno semestre de Administración de Empresas. Fue impulsada por su padre a tomar las riendas del emprendimiento. Afirma que él le inculcó la importancia de dejar a un lado los miedos, y luchar por consolidar un negocio propio, lejos de la dependencia que se crea con un trabajo estable.

Actualmente, trabaja en una empresa de gestión de proyectos, un operador urbano que se encarga de administrar terrenos que tengan posibles clientes y se los administra. El negocio de emprendimiento y economía paralela de Andrea Feoli, se llama Flora y nació de sus conocimientos sobre administración.

“Flora nació como un plus. Quería y necesitaba otros ingresos y decidí comenzar mi empresa, partiendo de la profesión que estudio. Quería montar algo, pero no sabía qué; desde el colegio vendo dulces; en la universidad vendí brownies y hace aproximadamente un año y medio tuve la oportunidad de trabajar formalmente. Allí soy auxiliar administrativa, aquí no somos muchos, la empresa está radicada en Bogotá y somos una sede”, afirmó Andrea.

El objetivo a corto plazo de Andrea es montar su propio local, primero en Santa Marta, y luego abrirse al resto del país, nunca se imaginó que Flora tuviera tanta acogida. “Flora nació, porque hace mucho tiempo quería hacer algo, independientemente de lo que fuera para generar ingresos y estabilidad económica. Hoy, es difícil conseguir trabajo, duré más de tres años desempleada. A raíz de un viaje que hice a Medellín conocí a mis primeros proveedores, y luego en Bogotá, conocí a otras personas que tienen un taller donde hacen lo que yo comercializó”, manifestó.

 

                             UNA MARCA PROPIA

Melanie Mendoza, profesional en Negocios Internacionales, trabaja la empresa de su padre y tiene su tienda de accesorios.

Melanie Mendoza Cantillo es profesional en Negocios Internacionales, trabaja en una empresa llamada ‘Montacargas Mendoza’, fundada por su padre desde el año 2015. El arte de la bisutería lo aprendió empíricamente en el 2006 cuando hizo un curso básico, el cual la ayudó a aprender técnicas básicas y el uso de los instrumentos de trabajo, pero las técnicas y materiales que utiliza hoy, las ha aprendido a través de videos tutoriales en Youtube.

“Me considero una mujer muy curiosa, estoy segura que eso me ha ayudado a descubrir muchas cosas en este mundo del arte. Comencé con este proyecto a principios de año, nació de la necesidad de buscar un ingreso extra, además de trabajar en algo que siempre me ha apasionado, pero no había tenido la oportunidad de desarrollar mi proyecto como lo estoy haciendo ahora. En algún momento lo intenté, pero las cosas no fluyeron de la forma que yo deseaba, suspendí y me dediqué a trabajar en otra  cosa”, precisó esta diseñadora de accesorios.

Su proyecto se llama Melanie Mendoza Accesorios, y se dedica a la elaboración y fabricación a mano, de accesorios como aretes y maxiaretes, pulseras, collares; venta de complementos como turbantes, bolsos, gafas y demás. Con variedad en colores, texturas, diseños, para toda las ocasiones.

Melanie Mendoza cuenta, que más que sentir pasión por lo que hace, es algo que quiere y disfruta hacer. No todas las personas tienen el privilegio de trabajar en algo que les apasiona; ella disfruta del proceso de crear cada pieza con amor y dedicación, y manifiesta que es una sensación indescriptible. “La satisfacción del deber cumplido y lo más bonito de todo es que los clientes te den la confianza de interpretar lo que desean y tener la responsabilidad de plasmarlo en una pieza que las hará lucir bellas, es todo un honor y un placer para mí, el hecho de  aportar mi conocimiento y creatividad para llegar a cada una de ellas en lo que es para mí un concepto de mujer”.

 

                POCO A POCO

Ángel Escorcia Bayuelo, trabaja en servicios varios y tiene un negocio de emprendimiento de repostería con el que le alegra la tarde a sus clientes.

Argel Escorcia trabaja en servicios varios en el Edificio de los Bancos, en Santa Marta, es oriundo de la ciudad de Riohacha, y desde hace siete meses, gracias al impulso de su primo, empezó una microempresa de repostería. En ese proceso de buscar una oportunidad de generar ingresos para vivir, aprendió a hacer todo tipo de tortas, “me quedó gustando”, así lo afirmó.

“Mis clientes son quienes trabajan en el edifico, y encargos que también me mandan a hacer. Para mí es una entrada de dinero, cuando salgo del trabajo le dedico el tiempo necesario, porque sé que, con eso, además de mis ingresos extra, le alegraré la tarde a quienes me compran. Espero crecer poco a poco, y darme a conocer mucho más”, así lo afirmó este emprendedor, quien, además de su salario formal, gana dinero extra a partir de una labor aprendida de su primo.

Todas estas personas son una pequeña representación de la cantidad de funcionarios que no se conforman solo con el salario recibido por su empleo formal, sino que también, buscan otras alternativas para  obtener ingresos adicionales. En ocasiones, siguen las recomendaciones del famoso emprendedor Ryan Robinson, quien afirma, “que lo ideal es trabajar paralelamente en algo que apasione, con el fin de no sentir que se pierde el tiempo, o que el único objetivo es el dinero, sino también, trabajar por ver los sueños hechos realidad. El emprendimiento asusta, pero la idea es dejar los miedos a un lado, el apoyo de la familia, amigos y compañeros de trabajo, siempre se verá reflejado en el éxito alcanzado”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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