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¿Ambición individual o interés colectivo?

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Marcela Escandón Vega

El proceso ha sido largo y complejo. Aún no ha terminado. Quizás ahora afrontamos la etapa más difícil, la que implica que los ciudadanos debemos participar activamente y cambiar de mentalidad, mirar al pasado para construir memoria histórica y sembrar las bases para un futuro en el que podamos convivir todos. Estas reflexiones son posibles en la coyuntura actual, pero hace unos pocos años parecían inviables. Pocas personas le apostaban a la paz como fin alcanzable en el mediano plazo, y a los diálogos como el método para lograrla.

Pese a esto, Juan Manuel Santos lo hizo. Rompió relaciones con quien fuera su jefe político, Álvaro Uribe Vélez, y se jugó todo su capital electoral y político para mantener las conversaciones con la guerrilla de las Farc – EP. ¿Lo hizo por una obsesión personal por pasar a la historia? ¿Lo movía su ambición individual y no solo el objetivo de traer la paz para el país? Es posible, sin embargo, el proceso avanzó y –con sus pros y sus contras- permitió el desarme de la guerrilla más antigua de América Latina.

A continuación se describen las principales etapas de este proceso, paso por paso y desde una mirada crítica, resaltando los aciertos y desaciertos de quien se convirtió en el segundo Premio Nobel colombiano.

PRIMER GOBIERNO (2010 – 2014)

  1. Distanciamiento de Álvaro Uribe y reconocimiento del conflicto armado interno. Juan Manuel Santos fue elegido como presidente de los colombianos gracias al apoyo del uribismo en 2010; sin embargo, gracias a la ‘dinámica política’, Santos no respetó este apoyo ni el mandato que había recibido en las urnas para darle continuidad a las políticas de la Seguridad Democrática. En menos de un año ya había tomado distancia de las posturas ideológicas del gobierno anterior, señalando que en lugar de una amenaza terrorista, en Colombia existía un conflicto armado interno. La diferencia no era solo de lenguaje, era una postura política opuesta con efectos legales e históricos sustanciales. Esto dio piso a la polémica propuesta de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras.
  2. Rescatar las relaciones con los vecinos y la región. A pesar de haber sido Ministro de Defensa de Uribe, y de haber protagonizado episodios de tensión internacional con Venezuela y Ecuador, Juan Manuel Santos logró mejorar las relaciones con los países latinoamericanos, en especial, de izquierda, cuya interacción con el gobierno Uribe no había sido fluida. Esto le permitió que el propio Hugo Chávez en Venezuela; y los hermanos Castro en Cuba, le sirvieran de facilitadores en los diálogos iniciales para instalar la mesa de negociación con las Farc – EP. Así logra también que Cuba sea la sede de los diálogos.
  3. Comienzan las conversaciones con las Farc – EP. En 2012 Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (Farc – EP) anuncian al país el inicio de las conversaciones con la firma de un “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. El texto incluía 6 puntos concretos de discusión. Con esto, la negociación de Santos se diferenciaba del proceso de El Caguán durante el gobierno de Andrés Pastrana. Los temas establecidos fueron: política de desarrollo agrario integral, participación política, fin del conflicto, solución al problema de las drogas ilícitas, derechos de las víctimas y la implementación, verificación y refrendación. Los países garantes del proceso eran Cuba y Noruega, mientras Venezuela y Chile fueron nombrados países acompañantes.
  4. Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Es una ley innovadora, que pone en el centro a las víctimas. La Ley 1448 de 2011, “Por la cual se dictan medidas de atención y reparación integral a las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario”. Se diseñó como “un paso hacia la reconciliación social, partiendo del reconocimiento y reparación de las víctimas invisibilizadas históricamente y en particular por el gobierno de Uribe Vélez. La posición del gobierno defiende la Ley como una demostración de paz y un paso concreto encaminado a la construcción de una situación de posconflicto, a pesar que su aplicación empieza cuando el conflicto aún no ha llegado a su fin”.
  5. Marcha por la paz el 9 de abril de 2013. Es la conmemoración de un día muy simbólico en la historia de Colombia, el 9 de abril de 1948 asesinaron a Jorge Eliécer Gaitán y se desató una serie de protestas espontáneas ciudadanas que terminaron en destrozos en la capital y otras zonas del país. La fecha marca el comienzo del escalamiento de La Violencia bipartidista de mediados de siglo XX. 65 años después, cerca de un millón de colombianos salió a marchar en esa misma ciudad, pero con otra intención. Apoyar el aún incierto proceso de paz con la guerrilla de las Farc – EP. El propio presidente de la República salió a las calles.
  6. Se logran los primeros acuerdos en La Habana entre mayo de 2013 y mayo de 2014. El Gobierno y las Farc -EP, a través de comunicados conjuntos, anunciaban cada acuerdo alcanzado en cada uno de los puntos de la agenda: el primero, sobre tierras y desarrollo rural; el segundo, sobre participación política; y el tercero, drogas ilícitas.
  7. Las víctimas se incorporan al diálogo. A mediados de 2014, se anuncia la participación de las víctimas en el proceso. El Gobierno y las Farc – EP anuncian que cinco delegaciones de víctimas podrán asistir a audiencias con los negociadores en La Habana.

 

SEGUNDO GOBIERNO (2014 – 2018)

  1. Reelección de Santos y continuidad de las conversaciones. El presidente Juan Manuel Santos es reelegido para un segundo mandato con las negociaciones de paz como bandera y asume el 7 de agosto de 2014. Esto, a pesar de que en primera vuelta fue vencido por Óscar Iván Zuluaga, el candidato uribista. Para la segunda vuelta, sectores de diversas tendencias políticas, incluyendo organizaciones de izquierda, respaldaron a Juan Manuel Santos para garantizar la continuidad de las conversaciones en La Habana.
  2. Instalación de la Comisión Histórica. El 21 de agosto de 2014 se instala la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV), compuesta por doce expertos encargados de elaborar doce ensayos para contribuir a la comprensión del conflicto armado en el país. La mesa de diálogos definió la CHCV como “insumo fundamental para la comprensión de la complejidad del conflicto y de las responsabilidades de quienes hayan participado o tenido incidencia en el mismo y para el esclarecimiento de la verdad. En esa medida, será un insumo básico para una futura comisión de la verdad y contribuirá a la reconciliación”.
  3. El dilema del cese al fuego. En diciembre de 2014, y como muestra de buena voluntad, las Farc – EP declaran el cese al fuego unilateral e indefinido, es decir, que la guerrilla dejaría las acciones militares sin nada a cambio y de manera permanente. En respuesta, durante los primeros meses de 2015 el Gobierno implementa medidas para desescalar el conflicto como la suspensión de los bombardeos a campamentos de las Farc – EP.

A pesar de esto, en abril mueren once militares en un ataque guerrillero en el departamento del Cauca. Santos ordena retomar los bombardeos y la guerrilla suspende el cese al fuego, luego de que 27 guerrilleros murieran en un bombardeo. La comunidad internacional y los países garantes y acompañantes hicieron múltiples llamados para retomar el cese al fuego.

  1. Se retoma el cese al fuego. Luego de varios meses, las Farc – EP decretan nuevamente el cese al fuego unilateral. Los bombardeos del Ejército se suspenden también.
  2. Comisión para el esclarecimiento de la verdad. Las partes en diálogo acuerdan la creación de una Comisión de la Verdad, de carácter extrajudicial, que iniciaría labores una vez se firme la paz definitiva.
  3. Siguen los acuerdos. En septiembre y diciembre de 2015 se anuncia un nuevo acuerdo en materia de justicia, el cuarto punto de la agenda, específicamente relacionado con el establecimiento del ‘Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición’, incluyendo la Jurisdicción Especial para la Paz y el Compromiso sobre Derechos Humanos. De igual forma, las delegaciones anuncian mecanismos de verificación de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo, y dejación de armas, con el apoyo de una misión internacional, creada por el Consejo de Seguridad de la ONU.
  4. Cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo. En junio de 2016 se da un paso fundamental para el cierre de las negociaciones. Se anuncia el compromiso de las partes a no adelantar ningún acto hostil a la contraparte ni a la población civil. El acuerdo también contempla la dejación de las armas, las garantías de seguridad y la lucha contra las bandas criminales que asesinan líderes sociales y defensores de Derechos Humanos.
  5. La firma del acuerdo sobre el fin del conflicto. El 23 de junio de 2016 el gobierno colombiano y la guerrilla de las Farc – EP firman un acuerdo en presencia del secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon. Dos meses después, el presidente de la República se dirige a los colombianos para anunciar de manera oficial que todo estaba acordado. Esto haciendo referencia a la frase ya famosa de que “nada estaba acordado hasta que todo estuviera acordado. “El día había llegado”, afirma Santos en su página oficial.
  6. El fin de una guerra con las Farc – EP. Se organizó en Cartagena de Indias una ceremonia especial en la que se realizó el acto simbólico de la firma del acuerdo en presencia de representantes de la comunidad internacional y de millones de colombianos que observaban por televisión o se trasladaron a la ciudad a participar del evento. Fuentes oficiales señalan, que en la ceremonia estuvieron presentes víctimas, campesinos, presidentes, empresarios, indígenas, deportistas, excombatientes, artistas y ciudadanos de todas las tendencias.
  7. El inesperado resultado del Plebiscito. El uribismo sorprendió en las urnas nuevamente. Debido a que el Gobierno de Juan Manuel Santos había prometido que los colombianos tenían la última palabra, y que iban a refrendar el acuerdo de manera directa. El 2 de octubre de 2016 el país acudió a las urnas, aunque lo hizo más polarizado que nunca. Producto de la polémica campaña previa y de la profunda división, el NO obtuvo la mayoría por un estrecho margen. Santos había convocado al país para que decidiera si respaldaba o no el acuerdo para la terminación del conflicto con las Farc – EP y el país dijo que NO. Ante esa difícil coyuntura, el Mandatario afirmó ante el país:

“Soy el primero en reconocer este resultado. Escucho a los que dijeron No y escucho a los que dijeron Sí. Todos, sin excepción, quieren la paz. Así lo han dicho expresamente. Como Presidente conservo intactas mis facultades y mi obligación para buscar y negociar la paz. Mañana mismo convocaré a todas las fuerzas políticas –y en particular a las que se manifestaron hoy por el No – para escucharlas, abrir espacios de diálogo y determinar el camino a seguir. Vamos a decidir entre todos cuál es el camino que debemos tomar para que la paz sea posible y salga todavía más fortalecida de esta situación. No me rendiré. Seguiré buscando la paz hasta el último minuto de mi mandato porque ese es el camino para dejarles un mejor país a nuestros hijos”.

  1. Segundo Nobel para Colombia. Una semana después del golpe del Plebiscito, Santos recibe un espaldarazo internacional. No fue casualidad. El Comité del Premio Nobel buscaba apoyar al Mandatario y evitar que los temores de muchos a nivel nacional e internacional se hicieran realidad: que todo el tiempo y esfuerzo invertido en La Habana se perdiera. Santos recibió orgulloso el Premio y esto le dio legitimidad para hacerle modificaciones al acuerdo a partir de los reparos de los líderes del NO en el Plebiscito.
  2. Inicia el proceso con el ELN. Poco después del resultado adverso del Plebiscito, también se anuncia el diálogo con la otra guerrilla, la del ELN. Luego de cerca de 3 años de trabajo previo, Santos anuncia el comienzo de la fase pública de la negociación, ya no en Cuba, sino en Ecuador. “Se decidió discutir simultáneamente dos puntos de la agenda: el de la participación ciudadana y el de las acciones y gestos humanitarios que se deben dar para ayudar a construir la paz. Toda mi gratitud con Ecuador, por servir de anfitrión para el proceso, así como con Noruega, Chile, Cuba, Brasil y Venezuela por acompañarnos en este objetivo. ¡Avanzamos hacia una paz completa!”, manifestó el Mandatario en su alocución.
  3. El importante rol de la ONU. En julio de 2017 se nombró una misión de la ONU para “vigilar la paz territorial”. Esta Misión Especial de Paz es la encargada de verificar la reincorporación política, económica y social de los miembros de las Farc – EP y la implementación de garantías de seguridad para las comunidades y organizaciones en los territorios. Adicionalmente, es esta misión la que certificó la entrega de 7.132 armas individuales de la guerrilla de las Farc. Al respecto, Santos mencionó:

(…) para mí, y creo que para la mayoría de los colombianos, es un día muy especial, un día que jamás olvidaremos: el día en que las armas se cambiaron por las palabras. Puedo decir, desde el fondo de mi corazón, que por llegar a este día, por vivir este día, por lograr este día, ha valido la pena ser presidente de Colombia…

  1. La firma de un nuevo acuerdo de paz. El 24 de noviembre de 2016, en el Teatro Colón de Bogotá, se firmó un documento con modificaciones derivadas de múltiples reuniones con los líderes del NO del Plebiscito. La ceremonia se realizó en respuesta a la expresión de los colombianos el 2 de octubre. “Dijeron queremos la paz, pero queremos un nuevo acuerdo”. Durante más de un mes se llevaron a cabo largas jornadas de debate, en medio de un ambiente polarizado y cargado de incertidumbre en la opinión pública. La paz estaba en peligro y Santos negoció hábilmente y de manera urgente el nuevo texto del acuerdo, el que finalmente sería el acuerdo de paz definitivo.w
  2. El tránsito hacia las zonas de concentración. Desde enero de 2017, se dio lo que llamaron ‘La última marcha de las Farc – EP’ el desplazamiento de todos los miembros de la guerrilla hacia las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN). La movilización se llevó a cabo en lanchas, botes, planchones, mulas, camiones, ‘chivas’, buses y a pie. Cerca de 6.300 guerrilleros se desplazaron a lo largo de 36 rutas en 14 departamentos del país.
  3. El acuerdo irreversible. El proceso de paz y el acuerdo correspondiente derivado del proceso se ha respetado por ambas partes. Esto, a pesar de las dificultades de implementación, los asesinatos de desmovilizados de las Farc, las acciones de algunos grupos disidentes e incluso la detención de uno de los miembros del nuevo partido de la Farc, Jesús Santrich, quien está acusado de narcotráfico y podría enfrentar una posible extradición. Aunque Santrich hace huelga de hambre y otros miembros de las Farc han manifestado múltiples inconformidades, a lo cual se suman las denuncias y reparos de opositores al gobierno. Con todos estos factores en contra, a pesar de la adversidad, las partes han mantenido su palabra y el país sigue respaldando la idea general del acuerdo, incluso, cuando algunos sectores políticos señalan que lo modificarían.

Una de las lecciones de este proceso de paz, y en general de la historia del conflicto en Colombia, es que la memoria es fundamental. Lo valioso de este repaso es que nos impide olvidar, tanto las dificultades como los avances. Luego de este recuento y de la detallada descripción del proceso, vale la pena realizar un breve balance con algunos puntos clave que se pueden identificar como dos aciertos, dos desaciertos  y dos retos a futuro.

ACIERTOS

  • Diálogo acotado y abierto. El presidente Juan Manuel Santos aprendió de las lecciones del pasado, en especial del fracaso de Pastrana en El Caguán, y estableció una agenda realista, conocida previamente por todos y bastante concreta y limitada. A esto se suman los múltiples informes, comunicados, alocuciones y mecanismos de rendición de cuentas e información permanente a la ciudadanía. A pesar de que algunas personas criticaron esto como falta de practicidad, a largo plazo fue un gran acierto el principio de transparencia, pues, en ocasiones, el Presidente personalmente, respondía dudas ciudadanas en medios y redes sociales.
  • El enfoque centrado en las víctimas. No solo a partir de la importante Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, sino en la participación de las organizaciones de víctimas en los diálogos y en el contenido mismo de las negociaciones. Esto permitió poner el asunto en el debate público, empezar a saldar la deuda histórica con las víctimas, e incluso, mostrar que son las mismas víctimas las que están más dispuestas a perdonar, a construir memoria, a trabajar por el futuro y superar los odios.

DESACIERTOS

  • El exceso de confianza en la refrendación. Desde el comienzo fue una promesa de Santos. Los colombianos teníamos la última palabra, pero solo si esa palabra era Sí. En el Plebiscito refrendatorio de los acuerdos los colombianos dijeron que No y el presidente siguió adelante. Tampoco tenía otra opción. En un proceso incómodo, forzado y apurado, renegociaron unos cuantos puntos y salieron a firmar un ‘nuevo’ acuerdo. Esto disgustó a muchos sectores sociales, no solo a los del No. Afortunadamente, el Premio Nobel llegó en esos días como un respaldo internacional de gran prestigio a lo obtenido hasta ahora. Tal vez, sin ese factor externo habría sido mucho más difícil la superación de ese revés.
  • Muchos cabos sueltos. Si bien el proceso no iba a resolverlo todo, también es cierto que asuntos como las propiedades y recursos de las Farc y su verdadero papel en el narcotráfico y otras economías ilegales debían esclarecerse antes de la firma de los acuerdos. No haber implementado los mecanismos necesarios para que eso se diera antes de la desmovilización de la guerrilla de las Farc fue un error; un error que también se puede estar cometiendo con el ELN.

RETOS HACIA EL FUTURO

  • Superar la polarización y los individualismos. La paz no es la paz de Santos. La crítica y la oposición no son monopolio de Uribe. La única forma de construir una paz verdaderamente ‘estable y duradera’ es generar espacios de convivencia pacífica desde la diferencia, con apertura y verdadero espíritu democrático. Si cada vez que se celebran elecciones, las familias se separan, los amigos se pelean y las parejas se irrespetan por pensar diferente, entonces, no hay bases para construir consensos mínimos de convivencia, gracias a los cuales todos puedan expresar sus distintas opiniones sin temor a ser estigmatizados, perseguidos o agredidos por ser diferentes. Esa es la historia de la violencia política del país y ha sido un catalizador del conflicto que debe ser eliminado.
  • Aportar a la implementación y construcción de memoria. El verdadero posconflicto está determinado por la suma de procesos colectivos de construcción de memoria; de inserción en la vida civil sin odios, venganzas o exclusión; de reconocimiento de la verdad; de superación de la indiferencia; de eliminación de la pobreza y la discriminación; de la construcción de condiciones justas en el campo; de eliminación de las brechas entre el campo y la ciudad; de creación de situaciones en las que se pueda interactuar de manera igualitaria y pacífica.

 

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