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Pobreza por superar

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Según datos del Dane, el Índice de Pobreza en Santa Marta aumenta cada vez más, porque del 30.7 % pasa a 54 %. En 2015 fue del 35.1 %; el 2016, con 26.400 pobres, mientras que el índice nacional bajó al 28 %

 

Daniela Pirela Wisman

Álvaro Mejía Sánchez

Paola Ramírez Caballero

En 1985, el indicador de pobreza por Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI, posicionó a Santa Marta como la ciudad con menor pobreza entre las ocho capitales de la región Caribe. Sorprende que tres décadas más tarde en el año 2017, Santa Marta retrocedió y fue la tercera ciudad con mayor pobreza monetaria en la región superada por Riohacha y Valledupar. La pregunta sería: ¿cuándo inició el retroceso?

El retroceso se debe en buena parte a la llegada masiva de desplazados en la década de 1990, así lo determinó la investigación ‘La pobreza en Santa Marta: los estragos del bien’, desarrollada por el economista Adolfo Meisel Roca y la investigadora del Centro de Estudios Regionales, Ceer, Diana Carolina Riciulli.

Esta investigación se compone de tres objetivos principales: el primero, realizar una caracterización espacial de la pobreza en Santa Marta; segundo, investigar las razones del rezago relativo en reducción de pobreza y, en tercer lugar, proponer una serie de inversiones para superar dicho rezago y llevar la pobreza de la ciudad al promedio que tendrán las 23 ciudades principales e intermedias en 2030. El estudio de la pobreza en Santa Marta es indispensable para plantear soluciones adecuadas que permitan avanzar en su superación.

La pobreza se concentra en los cinturones de miseria, en las faldas de los cerros aledaños y en algunas zonas del perímetro urbano, en estos sectores la pobreza coincide con la informalidad (algunos de los barrios con más miseria son: ‘María Cecilia’, Cerro de las Tres Cruces y La Paz, y el bajo logro educativo de la población, en este tema se encuentran los principales retos de la ciudad, puesto que, ocupa los últimos lugares en indicadores de calidad educativa en las pruebas Saber 11 de 2017, los estudiantes samarios solo superaron a los de Quibdó. Estos resultados revelan prioridades de inversión en cuatro sectores: educación, vivienda, acueducto y alcantarillado, y empleo.

INVERTIR 433 MILLONES DE DÓLARES

“El costo total aproximado de estas inversiones es de 433 millones de dólares en los próximos 12 años, los cuales se pueden financiar con un mayor esfuerzo fiscal local y una mayor calidad del gasto público. Implementar esta estrategia permitirá revertir la tendencia mencionada y llevar la pobreza de Santa Marta al promedio que tendrán las 23 ciudades principales e intermedias de Colombia en 2030.

Se muestra en el estudio que el tema de Santa Marta se agudizó por el conflicto en el departamento del Magdalena y el Cesar que implicó la llegada de más de 200 mil desplazados a la ciudad, hoy muchos de ellos viven en condiciones de pobreza extrema y es necesario lograr que esa población tenga acceso a los servicios públicos básicos.

Mi invitación es a hacerle eco y comprometerse, nada mejor que celebrar los 500 años de Santa Marta teniendo un plan de lucha contra la pobreza que ayude a mejorar significativamente la calidad de vida de los ciudadanos”, explicó Meisel durante la presentación del estudio en la biblioteca Gabriel García Márquez del Banco de la República.

El alcalde Rafael Martínez destacó la importancia del documento elaborado para el Centro de Estudios Económicos Regionales del Banco de la República, el cual sirve para inspirar la gestión que requieren proyectos no solo con la APP para agua y alcantarillado, sino también para ampliar la pista del aeropuerto ‘Simón Bolívar’ y conectar la línea férrea que pasa por la ciudad con el resto del país.

El Mandatario afirmó, que proyectos como los mencionados merecen un esfuerzo conjunto entre todas las fuerzas de la ciudad para insistir en tocar las puertas del Gobierno Nacional y conseguir de este el respaldo económico que es indispensable al momento de ejecutarlos con el fin de mejorar la calidad de vida de los samarios. Y puntualizó que los dos últimos gobiernos de la ciudad trabajan con base en el plan ‘Santa Marta 500 años’ en el que se definieron los proyectos más importantes para lograr que la ciudad alcance los niveles de desarrollo de otras importantes capitales del país.

Lucas Ernesto Gutiérrez Martínez, director del programa Santa Marta Cómo Vamos resaltó que, “el trabajo de Adolfo y Carolina es motivado por el último informe de calidad de vida presentado en 2016 por Santa Marta Cómo Vamos, en cabeza de la exdirectora Verónica Trujillo, y este llama la atención por el hecho de que la ciudad en temas pobreza no está bien.

Cuando relacionamos necesidades a resolver en materia de pobreza y en competitividad, vemos que los problemas son prácticamente los mismos. Nosotros tenemos un reto enorme en materia de informalidad, educación de calidad y cobertura de servicios públicos, en especial, agua y saneamiento, tres temas estratégicos que tiene la ciudad por resolver. Temas que no apuntan solamente a resolver la pobreza, si no a darnos una ciudad mucho más competitiva”.

INDICADORES PRINCIPALES

De acuerdo con la investigación en el año 2017 el porcentaje de personas viviendo en condición de pobreza monetaria en Santa Marta fue del 33 por ciento, según el Registro Único de Víctimas en el período del año 1985 al 2017 Santa Marta fue la tercera ciudad que más recibió desplazados en el país después de Bogotá y Medellín. Los principales indicadores utilizados en la investigación fueron: necesidades Básicas Insatisfechas, NBI; la incidencia de la pobreza monetaria en los años 2010 y 2017; el índice de pobreza multidimensional, IPM y el índice de exclusión social.

“El hecho de recoger estos índices como el de pobreza monetaria, multidimensional y exclusión da un panorama de la gravedad del asunto frente a la pobreza en Santa Marta”, afirmó el director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, por Colombia y Perú, Sergio Díaz-Granados Guida.

Asimismo añade, que “todos tenemos un rol y un papel que jugar en el llamado de acción que plantea Adolfo Meisel, podemos gastarnos una parte del tiempo en la lectura imaginándonos que fue lo que pasó, pero también es importante pensar en lo qué podemos hacer en adelante.

El trabajo tiene un par de cosas que se pueden analizar bien, por ejemplo, el uso de los mapas para mostrar e identificar los problemas más críticos como es el caso de los riegos al cambio climático, falta de agua y alcantarillado, informalidad y educación, con el fin de ir haciendo un esfuerzo donde están los más débiles y vulnerables que son quienes están excluidos.

Otro aporte importante es la búsqueda de la coordinación de los recursos que deberían comprometerse para resolver el problema del círculo vicioso de pobreza que tenemos en la ciudad, como es el caso de conectar a la educación con la informalidad. Esta es una demostración valida de lo que la ciudad pudiera ser si quiere resolver la informalidad que nos tiene atrapados en la improductividad y es a partir de la educación y la medición de cuanto nos significa esto en términos de educación básica primaria, media y superior.

El esfuerzo que se debe hacer no solo es en infraestructura, también en calidad, en los docentes, en los problemas de nutrición que hay en este momento en la ciudad, se debe focalizar en esto la inversión pública. La investigación ‘La pobreza en Santa Marta: los estragos del bien’ no se basó solo en identificar el porqué de la pobreza y cuantos pobres hay en la ciudad, sino también, qué hay que hacer en materia de inversión rápida.

Es válido decir que faltan más temas como seguridad, salud y otros asuntos en general, pero el trabajo investigativo no pretendía cubrir todas esas áreas, solo lo más crítico como el agua, alcantarillado, el manejo de las aguas lluvias de la ciudad que es un punto crítico, educación para solucionar el problema de informalidad, esta es quizás una trampa porque la gente no aporta al sistema de seguridad social, no cotizan pensiones y si esto sigue igual en 15, 20 o 25 años vamos a tener personas que llegarán a su edad madura y no van a tener un ahorro para vivir, por tanto, en ese entonces dependerán de las transferencias monetarias de un país cuya economía no sabemos cómo esté en ese tiempo.

En ese sentido, es importante poner todo el  esfuerzo en la educación para generar empleo formal, para generar un círculo virtuoso de abono que permita garantizar en adelante la sostenibilidad de las familias”.

A pesar de que hubo una reducción importante en el porcentaje de personas con Necesidades Básicas Insatisfechas, NBI, el periodo 1973 – 2005 comprende décadas de avances y retrocesos en materia de pobreza. En 1973 y 1985 Santa Marta progresó reduciendo la pobreza en un 12 por ciento y alcanzó una incidencia de 33 por ciento que la llevó a posicionarse como la menos pobre en comparación con Cartagena y Barranquilla.

Ocho años más tardes dicha tendencia se revertiría, en el año 1993 el porcentaje de personas con NBI era del 34 por ciento resultado que la posicionó como una las más pobres, resultado que se mantuvo en los siguientes años.

De acuerdo con cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, en el 2017 el 33 por ciento de la población samaria vivía en condición de pobreza monetaria, es decir, personas que en sus hogares el gasto per cápita es insuficiente, impidiéndoles acceder a una canasta básica de alimentos y no alimentos como vivienda, vestido, educación, salud, transporte, entre otras.

En la investigación relacionan, que aproximadamente 164.799 samarios tienen ingresos mensuales de $275.724 pesos colombianos, una suma que se encuentra por debajo de la línea de pobreza y que ubica a la ciudad por encima del total nacional y dentro de las 23 ciudades principales e intermedias; es la sexta con mayor incidencia de pobreza monetaria, superando a Quibdó, Riohacha, Florencia, Cúcuta y Valledupar.

Al comparar las cifras del año 2017 con las de siete años atrás no es difícil notar que no se evidencian grandes avances. En el año 2010, a pesar de que se redujo en un 7 por ciento la posición de Santa Marta en relación con otras ciudades, ha empeorado.

“En 2010 la situación de pobreza en esta ciudad era similar a la de Barranquilla y Montería. Siete años más tarde, estas últimas dos ciudades redujeron su pobreza, acercándose más al total nacional y en el caso de la primera, superándolo. Santa Marta, en contraste, se acercó más a las dos ciudades en peor situación: Riohacha y Quibdó”, así lo señala la investigación de Adolfo Meisel y Diana Carolina Riciulli.

El Índice de Pobreza Multidimensional o IPM del año 2005 con mayor incidencia es el empleo informal, seguido del bajo logro educativo y de la alta dependencia económica, de acuerdo con el Departamento Nacional de Planeación, DNP.

Por último, se calcula el índice de exclusión social, la pobreza monetaria y extrema, la tasa de analfabetismo y la mortalidad infantil. Santa Marta se ubica por encima del promedio de las 23 ciudades principales e intermedias y ocupa el cuarto lugar con peor desempeño después de Quibdó, Riohacha y Florencia.

Es evidente que hay muchos retos por superar, los indicadores muestran una pobreza que no está muy ligada al acceso a los servicios, pero con mayores desafíos en materia de calidad. “A pesar de los avances, estos no han sido suficientes para eliminar el rezago con respecto a las otras ciudades. Por lo contrario, este parece estar creciendo. Si se quiere una vez más revertir esta tendencia, es esencial conocer en detalle la situación de los más pobres, quiénes son, qué los caracteriza y cuáles son sus principales necesidades”, tomado de la investigación ‘La pobreza en Santa Marta: los estragos del bien’.

ORDENAMIENTO DEL TERRITORIO

De acuerdo con la Alcaldía Distrital, Santa Marta está conformada por un mar territorial, un área montañosa, cuerpos de agua interiores, una zona costera y continental, y un suelo no consolidado constituido por la zona de bajamar, el subsuelo y el espacio aéreo asociado. Cuenta con un área de 239.335 hectáreas, que se extienden por el norte desde la desembocadura de la quebrada El Doctor, bordeando todo el litoral, hasta la desembocadura del río Palomino y, por el sur, hasta el límite con los municipios de Aracataca y Ciénaga.

El Plan de Ordenamiento Territorial de Santa Marta ‘Jate Matuna 2000 – 2009’ señala la división del territorio en nueve comunas en la zona urbana, y cuatro corregimientos y un resguardo indígena en la rural. División que fue modificada con el Proyecto de Localidades aprobado en el año 2015, en este desaparecieron las nueve comunas y se agruparon estas en tres localidades: Cultural Tayrona – San Pedro Alejandrino, integrada por las comunas 1, 6 y 9, y los corregimientos de Bonda y Guachaca; Histórica – ‘Rodrigo de Bastidas’, conformada por las comunas 2, 3, 4 y 5, y Taganga; y Turística – Perla del Caribe, compuesta por las comunas 7 y 8, y el corregimiento de Minca.

DISTRIBUCIÓN ESPACIAL

El análisis de la distribución espacial de la población más pobre se realizó usando la base de datos del Sistema de Identificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales (Sisben). Sistema utilizado como instrumento de focalización individual en Colombia, los datos usados hacen parte de la tercera versión, la cual inició su operación en 2011 y se encuentra vigente.

Los barrios con mayor urgencia de atención en la Localidad 1 son: ‘María Cecilia’, 11 de Noviembre y Timayuí I y II; en la Localidad 2: Los Fundadores, San Jorge y el Cerro las Tres Cruces; y en la Localidad 3: La Paz, Cristo Rey y La Quemada.

La necesidad más recurrente es la falta de acceso a los servicios públicos de acueducto y alcantarillado. En el caso particular del barrio Las Tres Cruces, una de sus mayores preocupaciones es la presencia de viviendas con paredes y pisos construidos con materiales inadecuados.

ACUEDUCTO Y ALCANTARILLADO

La red de alcantarillado o saneamiento son conjunto de tuberías usadas para recoger y trasladar aguas residuales, pluviales o industriales desde el lugar en el que se generan hasta el que se vierten o se tratan. Este es un servicio básico e imprescindible para prevenir enfermedades infecciosas y proteger la salud de las personas. Sin embargo, en los países en desarrollo es mínimo en relación con las redes de agua potable y esto genera importantes problemas sanitarios.

Diana Carolina Riciulli, investigadora del Centro de Estudios Regionales, Ceer, señaló, que el acceso a servicios de agua potable y saneamiento básico es un tema crucial en la superación de la pobreza. “Si se invierte en el mejoramiento de estos servicios puede traer grandes beneficios al bienestar de las personas, especialmente en salud y educación”.

Los barrios con mayores necesidades en materia de acueducto en la Localidad 1 son: ‘María Cecilia’ y Santa Ana; en la Localidad 2: el Cerro Las Tres Cruces; y en la Localidad 3: La Quemada. En cuanto a alcantarillado, son: ‘María Cecilia’ y Santa Ana en la Localidad 1; y La Paz y Cristo Rey en la Localidad 3. En relación con las zonas rurales, los tres corregimientos considerados, Minca, Taganga y Guachaca, presentan una alta incidencia de estas problemáticas.

Según el Departamento Nacional de Planeación, DNP, Al no contar con acceso al servicio de acueducto, los habitantes en los barrios mencionados deben acudir a otras fuentes como el agua embotellada, los carrotanques, pozos, ríos o quebradas. Algunos, especialmente, aquellos ubicados en asentamientos informales, terminan conectándose de manera fraudulenta a las redes de aducción y conducción del sistema de acueducto.

En torno a estas problemáticas, la Alcaldía de Santa Marta ha tomado una serie de decisiones como, por ejemplo, el cambio de la empresa responsable de la provisión de estos servicios en la ciudad. Tras la terminación de un contrato de 27 años con la empresa Metroagua, el 18 de abril de 2017, a la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta, Essmar, y su aliado estratégico Veolia.

EMPLEO

De acuerdo con el Dane, en el último trimestre de 2017, el desempleo en Santa Marta alcanzó una cifra del 7 por ciento, convirtiéndose a ser la segunda ciudad con menor desempleo dentro de las 23 ciudades principales e intermedias del país. A pesar de la mayor generación de empleo, los alcances de esta reducida cifra en términos de bienestar de la población, pueden estar limitados por el gran tamaño del sector informal en la ciudad. En particular, para este mismo período, unas 316.000 personas, equivalente al 63 por ciento de la población, se encontraban empleadas en el sector informal.

La información del Sisben permite tener una visión adicional del problema de informalidad, en este caso, a través del tipo de afiliación al régimen de salud de las personas. Esto es, considerando como informales a las personas que trabajan, pero no cuentan con afiliación al régimen contributivo o especial de salud. Con lo anterior, a 2011, el 87 por ciento de la población de Sisben en Santa Marta que trabajaba, lo hacía en el sector informal, de acuerdo con lo señalado en la investigación realizada por Adolfo Meisel y Diana Carolina Riciulli.

RIESGOS AMBIENTALES

Al llegar masivamente personas a la ciudad sin ningún tipo de control, el resultado es asentamientos informales o autoconstrucción de viviendas se convierte en una alternativa para tener a muy bajo costo un techo seguro; fenómeno común en países en proceso de desarrollo, y se convierte en un dolor de cabeza, puesto que, son viviendas vulnerables a cualquier tipo de desastres naturales como aumento del nivel del mar, ciclones tropicales, desbordamiento de ríos o tormentas intensas y deficientes para proveer servicios básicos.

De acuerdo con el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, Invemar, es mucho más grave si los asentamientos están ubicados en zonas costeras, expuestos a destrucción, lo que obliga el desplazamiento. Las principales amenazas en Santa Marta son el mar de leva, los sismos, la erosión costera, los vendavales o tormentas y las inundaciones. Este último es quizás, el fenómeno más recurrente.

Las fuertes tormentas y en algunos casos los eventos extremos, llevan al desbordamiento de ríos de grandes torrentes en la ciudad, como el de Manzanares y Gaira. El mar de leva, por su parte, conlleva a inundaciones en los sectores aledaños a las playas y, en muchos casos, causa averías en construcciones como muelles y viviendas.

De acuerdo con la información suministrada por la Oficina de Gestión del Riesgo, los barrios más afectados por inundaciones en 2017 fueron en la Localidad 1: ‘María Eugenia’, ‘Pastrana’, Las Acacias, Colinas del Pando, Santa Ana y Las Américas; en la Localidad 2: Pescaíto, el Centro Histórico, Las Malvinas, Bastidas, ‘Nacho Vives’, Chimila 1 y 2, Fundadores y Galicia.

 

LA EDUCACIÓN, PALANCA DE MOVILIDAD SOCIAL

Sergio Díaz-Granados Guida precisa, que la educación es fundamental para acabar con la informalidad, asimismo, y siguiendo la línea educativa como motor combatiente de pobreza y desigualdad, Amylkar Acosta Medina, economista, político y exministro de Minas de Colombia, puntualizó, que en el desarrollo humano sostenible, la mira es la educación. Esta es la única posibilidad de eliminar las desigualdades y mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.

“La pobreza y la desigualdad son como las dos jorobas del dromedario, que la padecen las poblaciones más vulnerables de nuestra región Caribe. En Colombia, en los últimos años, se ha hecho un enorme progreso en la reducción de la pobreza; según el Dane, entre el año 2009 y 2017 se redujo la pobreza monetaria en 13.4 puntos porcentuales. Pero no en todo el país se ha reducido en esa misma proporción y nos encontramos con un estudio reciente de Adolfo Meisel, codirector del Banco de la Republica, que muestra, hablando de cabeceras municipales, que en el caso de Santa Marta ha ocurrido lo contrario.

La educación es la palanca de la movilidad social. Hago una alusión personal: yo hoy estoy aquí en donde estoy y he llegado hasta donde he llegado profesionalmente, gracias a la educación. No heredé de mis padres ni una finca, ni una cuenta bancaria, es más, casi se arruinan por darme la educación, y gracias a eso salí de un corregimiento del municipio de Riohacha, acompañado de un espíritu de superación y eso fue lo que me permitió salir de la trampa de la pobreza, pero yo salí por casualidad. Lo que necesitamos ahora es una política pública que haga posible esa movilidad social ascendente, de superación”.

La educación es una herramienta poderosa para mejorar las vidas de las personas, multiplicar oportunidades y transformar sociedades. Pero para ello, es necesario que la educación sea de calidad, que no perpetúe las desigualdades existentes, sino que contribuya con la creación un modelo social equitativo y justo. Detrás de un modelo educativo, hay un modelo de sociedad; avanzar en el camino de la educación supone promover una sociedad en la que las desigualdades sean cada vez menores, pacífica y respetuosa.

“Es importante establecer cuál es el factor determinante de la trampa llamada pobreza, en la que está un gran porcentaje alto de la población en la región Caribe. Ese factor es la educación, señala el estudio sobre la pobreza de Adolfo Meisel, donde se muestra, además, que ese es el factor más determinante de la trampa, pero que, no solo es  el acceso a la educación, sino que se requiere que esa educación sea de calidad y, en nuestra región, tenemos falencias en ello y en cobertura.

En la Constitución Nacional el artículo 13 estipula, que todas las personas nacen libres e iguales ante la Ley en Colombia y todas recibirán la misma protección y trato de las autoridades; esto es pura paja, eso es letra muerta en la Constitución Nacional, no es cierto que todos en este país nacemos libres y tampoco es cierto que recibimos la misma protección y trato de las autoridades.

Razón tenía Jorge Eliecer Gaitán cuando dijo “el pueblo no demanda la igualdad retorica ante la ley, sino la igualdad real ante la vida”, pero asumamos en gracia de discusión que esto de la Constitución se aplicara, si así fuera y todos los colombianos recibieran la misma protección y trato de las autoridades, tendríamos menos pobreza y exclusión social.

El derecho a la igualdad entre personas desiguales, es el derecho de la desigualdad. Porque en las carreras de autos, antes de empezar la competencia, se hace la pole position, (primera posición) porque cuando va a arrancar la carrera no todos parten de la misma grilla, sino que cada uno parte según el lugar que ocupó en la pole position.

En la sociedad no todos partimos de la misma grilla porque hay quienes en la pole position por su preparación, por las oportunidades que ha tenido antes, e incluso por haber nacido donde nació y en la familia que lo engendró determina el lugar de partida de esta carrera por la vida”, manifestó el economista Amylkar Acosta Medina.

EL REZAGO EDUCATIVO DE SANTA MARTA

Durante los últimos años, la preocupación por disminuir los índices de pobreza va en aumento. Sin embargo, no se puede desconocer que los esfuerzos por contribuir a que cada día más familias puedan salir de esta situación se deben redoblar. Lo primero que se debe hacer es identificar los factores que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas que se encuentran en esta condición.

En un informe hecho por la Cepal, se asegura que en Colombia, “nueve millones y medio de colombianos viven en la pobreza, cualquiera que sea la definición que se le dé a esta. En efecto, casi el 27 % de la población tiene ingresos diarios que quedan por debajo de las líneas de pobreza internacionalmente aceptadas o al menos una de sus necesidades básicas está insatisfecha”.

Esta situación cada día se hace palpable en mayor medida en las regiones apartadas del país, en las cuales por motivos que en muchas oportunidades son notorias y en otras no tanto, presentan un marcado rezago en relación con las regiones más cercanas a la capital del  país. Entre las razones se encuentran las condiciones geográficas que causan que las condiciones de vida no sean las mejores para los habitantes de determinadas regiones.

Es importante resaltar, que entre las condiciones que no notorias se puede comenzar a observar el olvido que desde la administración central han tenido estas zonas alejadas del país, las cuales en muchas oportunidades cuentan con una variada cantidad de riqueza crucial para el desarrollo económico del país. Sin embargo, la retribución que estas regiones reciben por causa de la explotación de esos recursos a veces es nula  o no retribuye de forma adecuada a las diferentes comunidades.

Para no perder el hilo del tema de la desigualdad asociada a la pobreza, los grandes estudios relacionados con este tema  hacen referencia a  un  elemento fundamentales para lograr que la diferencia entre pobres, clase media y ricos se reduzca, ese aspecto en común es la educación.

Basado en un documento de la Unesco titulado ‘Reducir la pobreza mundial a través de la educación primaria y secundaria universal’, se observa que “la educación proporciona a las personas conocimientos y competencias que aumentan su productividad y hacen que sean menos vulnerables a los riesgos. Se calcula que, por término medio, un año de educación aumenta las rentas salariales en un 10 % … Asimismo, la educación permite a las familias rurales diversificar sus oportunidades de obtener ingresos, por ejemplo, dándoles acceso a trabajos no agrícolas más lucrativos”.

Es en sentido,  se comienza a vislumbrar un factor diferencial de la situación de desigualdad que se presenta en el país. La educación ha sido capaz de modificar posturas y cambiar la historia de los pueblos que le han apostado de manera seria a este tema, que no solo puede lograr que las familias pobres sean jalonadas de esa posición de pobreza en la que se encuentran, sino que puede lograr impulsar el desarrollo social y económico de una ciudad, una región y una nación en general, “la educación permite a las familias rurales diversificar sus oportunidades de obtener ingresos, por ejemplo, dándoles acceso a trabajos. Entre quienes han cursado la enseñanza secundaria, aumentan al 61 % de los hombres y al 72 % de las mujeres”. Asegura el informe de la Unesco.

Sergio Díaz-Granados Guida, director del BID por Colombia – Perú

La Unesco no es la única que señala a la educación como un elemento primordial para que las personas catalogadas como pobres puedan salir de esa trampa que significa estar en esa condición social. Expertos como Adolfo Meisel Roca, codirector del Banco de la República apuntan hacia la inversión en temas económicos, como una de las herramientas básicas para que las personas puedan romper la barrera de la pobreza. Meisel Roca en su informe entregado a través del  documento, ‘Economía regional urbana’, en el  apartado dedicado a la ciudad de Santa Marta afirma, que “la mayoría de los fenómenos asociados a la pobreza convergen en un mismo tema: la educación. Acceder a un empleo de calidad, tener una vivienda digna y en general, gozar de unas condiciones de vida mínimas, dependen de una u otra forma del nivel educativo alcanzado. En el caso de los más pobres, la educación es la principal herramienta que les brinda la sociedad para mejorar sus condiciones de vida”.

Para este economista egresado de la Universidad de Los Andes, la idea general de educación va más allá del simple hecho de asistir a recibir unas clases, lo asocia con una idea más profunda, la del aprendizaje. Es claro que muchas veces la idea de educar se relaciona de forma directa con el espacio físico en el que se imparten clases de manera magistral, en la que un docente descarga en un estudiante el contenido de un texto de estudio, después ese material debe ser evaluado y basados en el esquema de calificación que no termina por definir  las verdaderas capacidades y cualidades de los estudiantes, por lo cual, estos, terminan por no sentirse atraídos por el modelo educativo implementado.

Una de las partes involucradas de manera directa en lo que tiene que ver con la educación en el Distrito es el secretario de Educación Julio Aguilar, quien considera que los resultados de la socialización del informe hecho por el codirector del Banco de la República, Adolfo Meisel, se quedaron cortos, ya que a su parecer,  no hizo un análisis de la relación causa-consecuencia en lo que tiene que ver con el tema de la pobreza, es decir, la baja educación puede contribuir a los problemas de pobreza y la pobreza contribuye a la baja calidad de la educación.

También señala, que otro de los aspectos que no analizó Meisel, es el que se refiere a las causas y los responsables de que haya una mala calidad en la educación. Para el secretario Aguilar, el informe debió haber hablado acerca de qué tanto ha contribuido la normativa, qué tanto ha influido el cambio en el sistema general de participación, sumado a esto, las décadas que a Santa Marta no le invertían en educación.

Jairo Sánchez Quintero  Director Observatorio Calidad Educativa de Santa Marta

Otro experto en el tema de la educación en la ciudad, es el director del Observatorio de Calidad Educativa, doctor en Ciencias de la Educación, Jairo Sánchez Quintero , para quien los problemas de calidad educativa se reflejan en aspectos como la lectura, ya que una cosa es leer de manera mecánica, y otra tener una buena comprensión de lectura. “Leer para argumentar, así como aprender a sumar, aprender a restar, a dividir; porque la falta de esas habilidades les va restando a los estudiantes las oportunidades en la vida.

Sumado a esto, se le deben entregar las herramientas necesarias para  permitir que estas personas en condición de pobreza, pueda concentrarse de manera exclusiva en sus actividades académicas. Además, se le debe ofrecer la misma posibilidad que a las personas en una mejor condición económica, es decir, recibir una enseñanza óptima.

“Para que la educación sea la herramienta deseada, no basta con asistir a la escuela. En efecto, el aprendizaje debe ser garantizado a través de una educación de calidad. Si la población con menos recursos es la que menos aprende, las desventajas se mantienen y la superación de la pobreza se convierte en el logro de unos pocos”, asegura Adolfo Meisel.

Es en este sentido, en el que se empieza a analizar la situación en materia de educación en la ciudad de Santa Marta, nadie niega que los diferentes indicadores que se manejan  desde el gobierno central y sus diversas entidades, muestran una situación que preocupa a las diferentes partes involucradas, pero esa preocupación no hace que las causas de desigualdad y atraso en materia de educación asociada con la población más pobre, no sea real.

Según Adolfo Meisel, “es precisamente en este último ámbito donde se concentran las problemáticas de Santa Marta y que han hecho de la educación un tema directamente relacionado con la persistencia de la pobreza en la ciudad”.

Es necesario destacar, que si bien no todas las partes involucradas en el tema de la educación consideran  las diferentes pruebas realizadas por el Ministerio de Educación como adecuadas para medir la calidad de la misma, estas se convierten en el único parámetro que existe para  determinar en qué posición están las ciudades y departamentos.

Amylkar Acosta Medina, exministro.

Entre quienes consideran que este método de medición no es del todo fiable está Julio Aguilar, secretario de Educación del Distrito, que considera que las pruebas Saber no pueden ser el único método de medición de los índices de calidad educativa, dado que estas no miden los procesos académicos que se llevan a cabo en las diferentes instituciones educativas y que no son susceptibles a este tipo de mediciones. Otro de los factores que destaca es el hecho de que entre los funcionarios de la ciudad de cada 100 entre 90  o 95 son egresados de las instituciones públicas de la ciudad de Santa Marta.

Para el Secretario de Educación del Distrito, los indicadores de calidad educativa muestran que la ciudad está entre los últimos lugares, pero asegura, que este tipo de indicadores no muestra las acciones que desde las instituciones públicas se han hecho para recortar las diferencias que existen entre los colegios públicos y los privados. Otro aspecto que no permite vislumbrar los resultados obtenidos por la ciudad, es que la calidad de la educación en el país de a poco ha mejorado, eso hace que no se noten los avances.

Un nivel en el que debe mejorar es en las competencias cívicas y sociales, porque si los jóvenes  no aprenden estas competencias,  pueden aportar muy poco a la democracia, porque no entiende las diferencias entre los diversos conceptos, por ejemplo, no sabe diferenciar entre qué  es democracia y qué es una dictadura; tampoco entienden la diferencia entre ser un ciudadano, un gestor social y ser una persona pasiva, una persona indiferente, esos conceptos se aprenden a través de una educación de calidad, precisa, Jairo Sánchez.

Sea cual sea la perspectiva desde la que se mire, no se puede desconocer el hecho de que ocupar el penúltimo  lugar  en las pruebas Saber 11, entre todas las ciudades del país, no deja de ser preocupante para quienes se interesan por el tema de la educación en la ciudad.

Cuando se trata de las zonas rurales, el reto es aún mayor. En estas áreas, las tasas de inasistencia en preescolar, para el caso de las mujeres, supera el 90%.”

COBERTURA ACADÉMICA

Santa Marta ha avanzado en materia de cobertura, ese es un hecho que no se puede negar, las cifras que se manejan por los diferentes organismos tanto de orden local como nacional, así lo muestran.

“Según el Ministerio de Educación Nacional, la cobertura bruta y neta del sistema educativo de Santa Marta a 2016 fue del 97 % y 85 %, respectivamente. Si se trata de los más pobres, según la información del Sisben, solo 12 % de los niños en edad escolar no asistían a centros educativos. Indudablemente, se ha avanzado en materia de cobertura para el agregado del sistema educativo. A pesar de ello, no se deben olvidar las diferencias entre los distintos niveles educativos y grupos de edades”.

Entre las mejorías que se observan en materia de cobertura las cifras no dejan de ser dispares, la mayor diferencia se nota en las edades y grados de escolaridad en los cuales los esfuerzos realizados no producen ese cambio necesario para que los niños y jóvenes entren y se mantengan de forma definitiva en el sistema educativo, por ello, se deben aunar esfuerzos para desarrollar una cultura de inclusión educativa equilibrada y equitativa para las personas de escasos recursos.

Se requiere de mayor inversión en el sector educativo para combatir la pobreza extrema.

“Mientras que las edades de primaria y secundaria son las que muestran un mejor desempeño en asistencia, en preescolar y educación media hay aún espacio para mejorar. Especialmente, en los primeros años (3, 4 y 5), a pesar de que en el sistema educativo colombiano solo es obligatorio un grado de preescolar, más del 80 % de los niños en estas edades no asisten a clases”.

Ya se ha hecho referencia a la brecha que existe entre las zonas ubicadas en el interior del país y las más apartadas. Sin embargo, cuando esta diferencia se traslada al escenario distrital, se observa una marcada distancia entre la zona urbana y la zona rural, porque se muestran mayores niveles de inasistencia. “Cuando se trata de las zonas rurales, el reto es aún mayor. En estas áreas, las tasas de inasistencia en preescolar, para el caso de las mujeres, supera el 90 %. Por su parte, en educación secundaria y media, tanto para hombres como mujeres, las tasas de inasistencia son superiores al 30 %”, de acuerdo con los datos entregados en el informe de Adolfo Meisel.

Una de las explicaciones a las diferencias en cobertura entre lo urbano y lo rural es la deserción escolar. Se puede ver la situación académica de los estudiantes en Santa Marta al finalizar el año escolar 2016. En este año, el porcentaje de deserción en básica secundaria en las zonas rurales fue del 7 % frente a un 2 % en las áreas urbanas. Una mayor deserción en este nivel educativo termina generando efectos negativos.

Finalmente, a la inasistencia y la deserción escolar le sigue el bajo logro educativo de muchos adultos en la ciudad. Según el Sisben, en el año 2011, el 41 % de las personas mayores de 15 años había cursado solo primaria o no contaba con nivel educativo alguno.

Basados en los datos entregados por el codirector del Banco de la República en la zona urbana, los barrios que concentran la mayor población con bajo logro educativo en la Localidad 1 son: ‘María Cecilia’, 11 de Noviembre y Timayuí I y II; en la Localidad 2: Los Fundadores, San Jorge y las Tres Cruces; y en la Localidad La Paz. Como vimos anteriormente, es en estos mismos barrios donde se concentran otras problemáticas de la ciudad como la pobreza y la informalidad.

Al hablar de la parte rural el analista indica, que: “Guachaca, es el corregimiento de la zona rural con mayor número y porcentaje de adultos con bajo logro educativo. De igual manera, como se ha evidenciado, en ese sector también convergen otras problemáticas como la falta de acceso a servicios de acueducto y alcantarillado, la informalidad y la pobreza”.

En lo referente al tema de la educación en la ciudad de Santa Marta, una de las personas que se ha dedicado a profundizar en el mismo es Jairo Sánchez Quintero, que es director del observatorio de calidad educativa de Santa Marta de la Universidad ‘Sergio Arboleda’.

Este doctor en Ciencias de la Educación concuerda con Meisel en el hecho de que la calidad de la cobertura de la educación para los estudiantes ha aumentado, pero la oferta en educación de calidad es muy baja, dado que solo cuatro colegios de la ciudad están por encima del promedio nacional las pruebas Saber 11, no satisfacen las necesidades, no solo de los más pobres, sino de todos los habitantes de Santa Marta.

Esta situación de retraso se ve se reflejada en las oportunidades, las cuales permiten tener mejor calidad de vida, debido a que para obtener un buen empleo digno se requiere tener una buena cualificación, un buen nivel educativo.

CALIDAD EDUCATIVA, UN PROBLEMA POR RESOLVER

Cientos de samariono poseen un trabajo formal, viviendo del rebusque, lo cual aumenta la pobreza monetaria.

Para los investigadores sobre la educación, el hecho de lograr que más estudiantes tengan acceso a la educación, no es suficiente. Es necesario garantizar el aprendizaje a través de una educación de calidad. Las pruebas Saber 11 son una brújula para conocer la situación de la ciudad en este aspecto.

Ya se han mencionado los indicadores para conocer la posición en la que se encuentran las diferentes ciudades en lo que respecta a la educación. Algunos de esos indicadores muestran la posición que ocupó la ciudad en las pruebas Saber 11, en temas específicos:

En matemáticas, la ciudad ocupó el penúltimo lugar, superando únicamente a Quibdó; en lectura crítica, el cuarto más bajo, por encima de Quibdó, Riohacha y Cartagena; y en inglés, de nuevo ocupa el penúltimo lugar, superando solo a Riohacha. Adicionalmente, para este mismo año, solo 5 de 49 instituciones educativas oficiales lograron ubicarse en las categorías más altas de desempeño de dichas pruebas. Los deficientes resultados de los estudiantes y las instituciones educativas dan muestra de los retos que enfrenta la ciudad en relación con el aprendizaje efectivo de sus estudiantes.

“Uno de los puntos en los que más se muestra retraso y que para Meisel impacta de forma directa en aspectos como la calidad y la cobertura de la educación, es el que hace referencia a la infraestructura”.

OTROS PROBLEMAS ASOCIADOS A LA EDUCACIÓN

El doctor en economía, Adolfo Meisel, enfoca su informe en varios factores considerados vitales en lo referente a la calidad educativa, estos tienen que ver con los estudiantes, docentes y escuelas. Estos elementos ayudan a explicar de alguna manera,  la situación que se presenta en la ciudad.

El informe de Meisel también hace referencia a los problemas que se presentan en la atención de la primera infancia en la ciudad. “En Santa Marta, según datos del Sisben a 2016, el 33 % de los niños entre las edades de 0 a 5 años no tiene acceso a los servicios para el cuidado integral de la primera infancia. La desnutrición o la falta de atención en los primeros años hacen que los niños lleguen a las escuelas con una baja disposición para aprender”.

Quienes están en medio de todos estos problemas, están los docentes debido a que sobre ellos recae la responsabilidad primera en el trato con los niños y jóvenes de bajos recursos. Ellos, en su mayoría, son los acusados, aunque se les reconoce la labor que llevan a cabo con los recursos que tienen a la mano.

Rafael Martinez, alcalde de Santa Marta.

Lo que debe quedar claro es que se deben hacer efectivos todos los recursos que les permitan a ellos convertirse en los garantes de los procesos y proyectos educativos que contribuyan a mejorar las condiciones de calidad en el Distrito.

En su estudio, el analista Adolfo Meisel no los deja por fuera este aspecto al considerar que en “Santa Marta, el 24 % de los docentes cuenta con un nivel de educación profesional o mayor. Si se compara contra las otras 23 ciudades principales e intermedias, Santa Marta solo supera a Quibdó y Cali en el nivel educativo de sus docentes, ubicándose muy por debajo del total nacional”.

En relación con las jornadas de las escuelas, diversos estudios han encontrado para Colombia los efectos positivos de estudiar en jornada completa sobre la calidad educativa. Santa Marta, como muchas otras ciudades del país, se encuentra rezagada en este nivel. En 2016, únicamente el 5 % de los alumnos se encontraban matriculados en jornada única. La implementación de esta jornada podría traer efectos positivos para la calidad educativa en la ciudad, siempre que se coordine con otras dimensiones, como el mejoramiento de la planta docente, los diseños curriculares y la infraestructura de los colegios.

Uno de los puntos en los que más se muestra retraso y que para Meisel impacta de forma directa en aspectos como la calidad y la cobertura de la educación, es el que hace referencia a la infraestructura. En su análisis, Meisel se refiere a los datos entregados por la Alcaldía Distrital de Santa Marta (2012), en el que se asegura que dos de cada tres establecimientos educativos no cuentan con una dotación de materiales, servicios y mobiliarios para la efectiva enseñanza y aprendizaje de los niños.

A estos datos agrega, que la mayoría de las instituciones educativas oficiales tienen deficientes instalaciones sanitarias y mala calidad en la prestación de los servicios públicos de electricidad, aseo, acueducto y alcantarillado. Además de la infraestructura, muchos de estos colegios presentan amenazas de deslizamientos e inundaciones y, en algunos casos, se encuentran ubicados en lugares con problemas de accesibilidad.

En relación con el tema de la infraestructura, para el doctor en Ciencias de la Educación, Jairo Sánchez, “no se puede negar que ha mejorado, aunque son pocas las instituciones en la que esta mejoría se ha notado, no se puede desconocer que luego de décadas se ven algunos avances, sin embargo, el reto es mayor, porque ese progreso debe extenderse a las demás instituciones educativas”.

Para el secretario de Educación Distrital, Julio Aguilar, en estos últimos años se ha invertido más en educación que en las últimas décadas, por esa razón se deben establecer responsables, por ello, hay que mirar a Bogotá que ha impulsado políticas de descentralización, pero no lo hace con el manejo de los recursos.

“A lo que se suma que no hay talleres de formación, tampoco hay retroalimentación, para salir de esos últimos lugares o por lo menos para  cambiar esos indicadores”.

POSIBLES RESPONSABLES

A la hora de identificar responsables, Jairo Sánchez le apuesta a todas las partes involucradas: “quienes tienen el mayor grado de responsabilidad en esta situación son la Secretaría de Educación, el Ministerio de Educación, los rectores, los profesores, los padres de familia, los sindicatos, los líderes políticos en todos sus órdenes, los empresarios y los estudiantes, si se quiere en ese orden entregado”.

En el caso de las Secretarías de Educación, tienen responsabilidad porque se observa un alto número de colegios que no cuenta con su planta docente completa, ni siquiera tienen personal administrativo completo. “La norma dice que por cada 500 estudiantes debe haber un coordinador”.

Otra desventaja que se debe analizar es que en la ciudad se encuentran colegios que tienen 3.000 estudiantes y no tienen coordinadores, eso dificulta el manejo de la institución para el rector. En este sentido, la responsabilidad directa es de la Secretaría de Educación y del Ministerio de Educación que no garantiza que los colegios tengan el personal completo, por eso los niños pierden muchas clases.

Para el Director del Observatorio de Calidad Educativa de Santa Marta, www.calidadeducativasm.com quienes siguen en la escala de responsabilidades, son los rectores, sobre los cuales afirma, que hay muchos comprometidos con la causa de la educación, pero que ven como sus colegios ocupan los últimos lugares en resultados de las pruebas Saber 11 y del Índice Sintético de la Calidad Educativa y no pasa nada, siguen siendo rectores sin que nadie realice un control minucioso de la problemática presentada.

En relación con las responsabilidades, no se puede generalizar, que en cada una de las áreas que se han mencionado, existen personas muy capacitadas y comprometidas que entregan todo por la educación, pese a esto no se puede dejar de enfatizar, que las entidades que están llamadas a controlar esta situación son las Secretarias de Educación. Sin embargo, estas en muchas ocasiones le endosan la culpa al Ministerio de Educación, por ende, se puede hablar de una responsabilidad compartida.

Julio Aguilar Secretario de Educación

En lo que tiene que ver con el escogimiento de los profesores, en muchos casos es nombrado personal sin ningún tipo de conocimiento o de experiencia y les dan la responsabilidad de guiar a jóvenes de 11 o 12 años, cuando es claro que  no tienen la pedagogía para orientarlos. No saben de psicología, de desarrollo evolutivo y demás, los cuales hacen parte de ejes centrales para el desarrollo de las habilidades y destrezas del pensamiento.

A este entramado se le suma la corrupción, sobre todo en contratación, ya que existen muchas sedes de instituciones educativas que no tienen los predios legalizados, ni los niños cuentan con baterías sanitarias óptimas ni condiciones ambientales favorables. En este sentido, los rectores no pueden hacer grandes remodelaciones, mientras los predios no estén legalizados.

Sobre la deserción se pueden tocar varios problemas, el primero tiene que ver con la condición económica de las familias, razón que obliga en muchas ocasiones a que los jóvenes escojan trabajar para ayudar a sus padres, en vez de asistir a  la escuela a estudiar. Además, se le suma el hecho de que en muchos casos no encuentran la motivación por parte de los docentes, y las condiciones de sus aulas no son las adecuadas para recibir la enseñanza y el aprendizaje que se les debe impartir.

Pese a todo este panorama poco alentador, se han hecho grandes esfuerzos para que esos jóvenes no dejen de estudiar, aquí se vuelve a presentar el problema que se mencionó con anterioridad, la falta de personal humano que haga el seguimiento necesario para que los adolescentes no se alejen de las instituciones educativas.

Un caso visible es el de los psicólogos, quienes no dan abasto para atender la problemática de estos jóvenes en condición de pobreza, los cuales llevan a la escuela todos los problemas que se presentan en su hogar,  problemas muy serios. Por ese motivo, las escuelas se convierten en un espacio donde se reflejan todas las realidades que se producen en las comunidades.

Es fundamental, replantear la oferta educativa para que los colegios tengan una población de estudiantes y un número de sedes más adecuadas, porque es necesario que haya lugares agradables con sus respectivos laboratorios y ambientes recreativos, un mayor trabajo de las Secretarias de Educación, encargadas de realizar esta labor e implementar directrices para que ello sea así.

Jairo Sánchez Quintero también hace referencia a los alcaldes, al considerar que estos deben dejarse de guiar por lo que llama ‘la mecánica electoral’. Para este experto en educación, deben enfocarse en “mirar con seriedad y profundidad los temas de educación, los alcaldes no se pueden quedar con la percepción de que la única manera de mejorar es arreglando la infraestructura de unos cuantos colegios o llevando tabletas, lo que se debe hacer es convertir a la educación en una política de Estado”.

Desde el punto de vista del Secretario de Educación del Distrito, no se pueden negar los progresos que en materia de calidad educativa se han producido, destaca que hay colegios que ya están por encima de la media nacional. Resalta, además, que existen estudiantes que han sido galardonados con las becas ‘Ser Pilo Paga’ y que muchos colegios públicos han nivelado sus competencias con las instituciones privadas.

Basados en todos los aspectos mencionados, si no se toman las medidas necesarias para modificar las condiciones y la calidad de la educación de las personas de escasos recursos en la ciudad, se seguirán presentando problemas sociales, económicos, de productividad, entre tantos otros.

Adolfo Meisel,codirector del Banco
de la República.

Santa Marta tiene un importante bono demográfico que se debe aprovechar. La mayoría de su población está compuesta por niños, jóvenes y adolescentes, a quienes hay que brindarles las garantías que contribuyan, no solo a su desarrollo, sino al de toda la ciudad.

Según Aguilar, se espera que con las reformas del Sistema General de Participaciones se generen recursos para invertir en educación, para así resolver los asuntos relacionados con contratación de personal, afirma el secretario Aguilar; que se están articulando procesos para tener una verdadera identidad desde la cual se puedan enlazar políticas encaminadas a crear estrategias con miras a cualificar la educación desde la identidad local.

También es necesario mirar el contexto, Santa Marta es el segundo ente territorial que más ha recibido desplazados en Colombia, además de la cantidad de inmigrantes venezolanos, a todo eso hay que agregarle el rezago en el tema de infraestructura que no ha permitido que se generen ambientes de educación óptimos.

El fortalecimiento de la educación superior es una posibilidad para que Santa Marta logre superar la pobreza.

MEJORAR LA EDUCACIÓN, UN COMPROMISO CONJUNTO

El análisis que se hace de la situación de la educación en la ciudad debe enfocarse en todos los elementos que han formado parte de la educación y que llevaron a la ciudad a la condición en la que se encuentra en la actualidad. Uno de esos elementos lo representan las políticas por medio de las cuales se ha manejado la educación en la ciudad, que ha llevado a que se produzcan los resultados que se observan en las diferentes pruebas que miden el nivel educativo en el país.

El tema de la calidad educativa no puede mirarse solo desde la institucionalidad y las aulas de clases, también es necesario entrar a analizar las causas conexas que terminan por interferir en las capacidades de niños y jóvenes para que se integren de manera efectiva en los procesos educativos.

Dentro de esos aspectos se puede ver como en la actualidad se presentan un sinnúmero de familias disfuncionales, es decir, familias que no cuentan con un núcleo  sólido, en los que existan las figuras de autoridad y de protección consolidadas. a esto se le suma el entorno en el que crecen los niños, quienes viven rodeados de problemas ,de seguridad y de microtráfico, que terminan por tentarlos para llevarlos a la búsqueda de dinero fácil.

Como se ha observado, un tema común entre quienes monitorean el tema de la educación en el Distrito es el de la nula ampliación de la planta de personal de las diferentes instituciones educativas. Si se relaciona este asunto con el  que hace referencia al manejo de la problemática de las familias disfuncionales, es claro que el personal de las instituciones es escaso y no cuenta con la formación pedagógica para recibir a los niños y jóvenes que llegan con dificultades muy profundas y que requieren un manejo interdisciplinario.

Una muestra del avance de una sociedad es sin duda la preocupación que muestra por la juventud y la niñez, quienes como se referencia de forma constante, son el presente y el futuro. Esa razón debe motivar a que las políticas educativas sean fortalecidas, con el fin de generar caminos de desarrollo que logren que las nuevas generaciones puedan salir de forma definitiva de la condición de pobreza.

Por último, hay que decir, que se deben acoger todas las iniciativas que apunten a mejorar esos indicadores, ya que mejorar la calidad de la educación se refleja en la transformación de la sociedad y contribuye al mejoramiento de los índices de seguridad, así como a disminuir los indicadores de corrupción y desde luego, ayuda a mejorar la calidad de vida no solo de los jóvenes, sino de toda la sociedad samaria.

ALTERNATIVAS PARA REDUCIR LA POBREZA

El mayor reto para que Santa Marta disminuya los índices de pobreza extrema está en mejorar la calidad de su educación. Es por ello, que el economista Adolfo Meisel-Roca en una de sus investigaciones sobre este flagelo social, propone que el Distrito debe generar un progreso en los factores asociados a la calidad como son: docentes, infraestructura, nutrición y tiempo en el colegio.

Meisel recomienda al Estado dar un impulso a la implementación de la jornada única, una política con importantes efectos en la calidad, porque los jóvenes pasarán más tiempo en las escuelas y menos expuestos a los riesgos de la calle.

“El éxito de la jornada única en el mejoramiento de la calidad educativa depende de qué tanto se coordinen los esfuerzos con otras áreas como la planta docente, la infraestructura escolar, los diseños curriculares y la administración de las escuelas. Esta última, clave, por la capacidad institucional de agentes como los rectores y la Secretaría de Educación”.

En este sentido, la investigación ‘La pobreza en Santa Marta: Los Estragos del Bien’ propone para mejorar los índices educativos en Santa Marta cuatro líneas: la primera, aumentar el número de estudiantes en jornada única, mejorar la infraestructura escolar, invertir en la educación de docentes en servicio y fortalecer la capacidad institucional de la Secretaría de Educación y las rectorías de las escuelas.

“La meta sugerida es que a 2030, el 60 % de los alumnos del sistema educativo asista a colegios en jornada única y que adicionalmente, se alcance una cobertura del 100 % en educación primaria, secundaria y media. Tanto en cobertura como en implementación de la jornada única, esta propuesta implica una mayor demanda de estudiantes en el sistema y, por tanto, requiere de una importante inversión en infraestructura educativa”, señala el economista Adolfo Meisel.

De acuerdo con los datos suministrados por el Ministerio de Educación Nacional para que Santa Marta alcance la cobertura total en educación básica, se debe ampliar la capacidad del sistema escolar público en un 8.9 %, equivalente a 7.821 alumnos adicionales, para un total de 95.428 matriculados.

“Desde luego, que el acceso a la educación es una condición necesaria para salir de esa trampa de la pobreza, pero no es suficiente. Se requiere, además, que esa educación sea de calidad y, en nuestra región, tenemos falencias en ello y en cobertura”, manifestó el economista y exministro de Minas y Energía,  Amylkar Acosta Medina.

El aprendizaje y la educación son fundamentales para el desarrollo de la región Caribe. José Consuegra Bolívar, rector de la Universidad ‘Simón Bolívar’, precisa, que “es importante aumentar el porcentaje de jóvenes y de colegios que tengan jornada única. Esta es hoy una gran limitación, ya que los jóvenes que están en colegios públicos no reciben la misma oportunidad de formación que los matriculados en colegios privados”.

El desplazamiento fue el detonante que llevó a la ciudad a tener altos indicadores de pobreza extrema.

Para el economista y exministro de Minas y Energía, Amylkar Acosta Medina, el desarrollo humano sostenible es la educación. “Esta es la única posibilidad de eliminar las desigualdades y mejorar la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras”.

Muchos estudiantes no pudieron ingresar a la universidad porque no tienen la forma. Estos hechos muestran la gran diferencia que existe entre las regiones de Colombia.

EDUCACIÓN SUPERIOR

La educación pública, particularmente la superior, enfrenta uno de sus peores momentos, caracterizada por el bajo nivel de acreditación institucional.  “La injerencia política que cada día le arrebata más espacios al perfil académico y científico que debe rodear a rectores y al resto del personal que labora en las universidades, así como por la desigual transferencia por alumno del Gobierno Nacional hacia las instituciones de educación superior públicas, en desmedro de las universidades regionales”, afirma el economista Acosta.

CONEXIÓN A SERVICIOS PÚBLICOS

En este siglo XXI, en algunos sectores de Santa Marta los habitantes deben enfrentarse a las amenazas del cambio climático y coinciden a su vez con la pobreza, además se encuentran expuestos a las inundaciones y deslizamiento de tierra, situaciones que amenazan con destruir sus hogares.

Según Geografía Urbana, son aproximadamente 25.000 las personas que viven en zonas de riesgo de inundación, erosiones y deslizamientos de tierra. Esto equivale al 5.5 % de la población en Santa Marta, que, si se tiene en cuenta, un número promedio de cinco personas por hogar significa que son alrededor de 5.000 familias las que habitan en estos lugares.

“La reubicación de esta población es un tema central dentro de la reducción de la pobreza en la ciudad. Es indispensable saber quiénes son, dónde se encuentran ubicados, a qué riesgos se enfrentan y si el riesgo es o no mitigable. Así pues, una primera inversión para la reubicación de las familias es llevar a cabo un censo que tenga como principal propósito dar respuesta a estas preguntas”, explica Adolfo Meisel en su investigación sobre la pobreza en Santa Marta.

En esta investigación se deja claro, que “no basta con reubicar a las familias. Experiencias como la de la Urbanización Ciudad Equidad en Santa Marta, han dejado algunas lecciones para tener en cuenta. Por un lado, se debe garantizar que las familias necesitadas sean las que obtengan y efectivamente disfruten de los beneficios de la intervención. Por otro, se debe garantizar el acceso a los servicios de acueducto y alcantarillado”.

El desplazamiento fue el detonante que llevó a la ciudad a tener altos indicadores de pobreza extrema.

Según el Ministerio de Vivienda, garantizar la conexión a acueducto y alcantarillado de un hogar tiene un costo de aproximadamente 1.200 dólares. Es decir que, en las 5.000 familias reubicadas, esta política tendría un costo de alrededor de 6 millones de dólares. Con esta última intervención, la reubicación de las viviendas, garantizando su conexión a los servicios de acueducto y alcantarillado, tendría un costo aproximado de 97 millones de dólares.

En Santa Marta, un gran número de viviendas a pesar de no estar ubicadas en zonas de riesgo, carecen de conexión a los servicios de acueducto y alcantarillado. Según información del Sisben, a 2017 son aproximadamente 57.000 las familias que no cuentan con ninguno de estos dos servicios. El mismo costo por familia de 1.200 dólares, deben destinar aproximadamente 69 millones de dólares para conectar a los servicios de acueducto y alcantarillado a estas 57.000 familias.

“Todas estas situaciones deben estar en la creación de políticas que impulsen el desarrollo y que cubra las necesidades básicas de esta ciudad. Todavía existen lugares en los que no llega el servicio de acueducto y alcantarillado por ser zonas apartadas. Las diferencias entre las ciudades de la región Caribe y Santa Marta tienen más de 10 años de atraso, por eso se requiere que surjan nuevas oportunidades en materia de educación, salud, empleo, para acortar esa brecha de desigualdad con la que el Distrito ha crecido y en la que los índices de desarrollo humano pueden ser similares, sin importar el lugar en el que se viva”, indicó Sergio Díaz- Granados, director ejecutivo del BID.

FORMACIÓN Y VINCULACIÓN LABORAL

Otra de las propuestas plasmadas en la investigación de Adolfo Meisel y Diana Ricciulli Marín para reducir los índices de pobreza extrema, es la creación de empleos productivos y de calidad en la ciudad.

Ante las alarmantes cifras de informalidad en el  Distrito, es necesario complementar esta inversión en educación básica con otras propuestas que permitan, en el corto plazo, ir avanzando en la superación de las problemáticas del empleo en la ciudad.

Para lograr esto último, una de las propuestas es el fortalecimiento de la educación terciaria, un eslabón del sistema educativo con gran importancia en el crecimiento y desarrollo del capital humano en una sociedad. Aumentando las capacidades de las personas, la educación terciaria puede lograr una mayor articulación entre la demanda y la oferta laboral de la ciudad, con importantes repercusiones en ingresos y calidad de los empleos en la población.

Para el caso de Santa Marta y según encuestas realizadas a las empresas de la cadena de valor del turismo en la ciudad, las áreas en las que se demanda una mayor mano de obra son: mesa y bar;  cocina y culinaria. Por otro lado, y en relación con los proyectos de infraestructura en la ciudad, hay importantes requerimientos en áreas como administración, ornamentación e hidrosanitaria, mecánica, auxiliares marítimos y construcción.

En efecto, muchas de las labores requieren como mínimo un nivel de educación técnica que podría ser alcanzado a través del fortalecimiento de la educación terciaria.

Con base en lo anterior, el Codirector del Banco de la República propone ampliar la oferta de carreras técnicas y tecnológicas en la ciudad a través de una inversión en sedes y programas del Sena.

Además, el experto y participante de la investigación sobre pobreza en la ciudad señala, que “Barranquilla cuenta con una experiencia en este tema que puede servir como modelo para Santa Marta. En esta ciudad se planteó un proyecto ambicioso, el cual involucra la creación de 19 sedes del Sena con capacidad para atender hasta 100.000 estudiantes por año. El costo total estimado de esta propuesta fue de 119.682 millones de pesos, equivalente a unos 40 millones de dólares.

Esto quiere decir, que por estudiante atendido, la intervención tendría un costo de 400 dólares. A 2017 según información del Dane, Santa Marta cuenta con alrededor de 150.000 personas para formar, entre desempleados e informales. En consecuencia, realizar una intervención como esta en la ciudad tendría un costo aproximado de 60 millones de dólares”.

Son más los samarios que sobreviven del rebusque que con un trabajo formal.

FINANCIACIÓN 

En 2014, la ciudad contaba con una capacidad fiscal de aproximadamente 475.935 millones de pesos, esto frente a un recaudo efectivo de 163.722. Lo anterior quiere decir que, en este año, el potencial recaudatorio es cercano a los 312.213 millones de pesos. Así lo expone la investigación ‘La pobreza en Santa Marta: Los Estragos del Bien’

Además, expone, que “los distintos indicadores muestran que Santa Marta cuenta con posibilidades de incrementar sus recursos. En este caso, aumentando la eficiencia en el recaudo de ingresos propios y mejorando la transparencia en la ejecución del gasto. No obstante, también existen otras alternativas que podrían apoyar el financiamiento de estas inversiones como recursos del Presupuesto General de la Nación, transferencias del nivel nacional y regalías. Incluso y teniendo en cuenta las repercusiones que tuvo el conflicto armado en Santa Marta, se podría considerar el uso de recursos del posconflicto”.

SIN COMPETITIVIDAD

El Consejo Privado de Competitividad en alianza con la Universidad del Rosario ha publicó el informe sobre los indicadores de competitividad por ciudades capitales, donde después de analizar las 22 ciudades capitales del país, donde Santa Marta si bien en ese promedio general ocupó el puesto 11, ello obedeció al indicador que es el ambiental, establece las áreas protegidas y preservadas en la ciudad; eso le dio un puntaje para ocupar un buen lugar, pero se observa  en otros indicadores donde hay mucho por trabajar porque los resultados son por falta de articulación.

La carencia de infraestructuras viales lleva a que la ciudad no tenga competitividad económica.

En el Indicador de apertura de empresas a Santa Marta no le fue muy bien, ocupó el puesto 22 de 23 ciudades. Desde la Cámara de Comercio se contribuye para motivar la apertura de nuevas empresas y con ello se generen empleos. Santa Marta después de haber ocupado en el 2010 el puesto número 2 entre todas las ciudades capitales en apertura de negocios, pasó a ocupar el puesto 22.

El Consejo Privado de Competitividad que integran los grupos económicos más grandes del país ha hecho grandes esfuerzos por construir inicialmente el Índice de Competitividad Nacional, alimentar el ranking para analizar la posición que tiene el país en materia mundial donde se ocupó el puesto 64 entre 122 países.

Para que Santa Marta logre reducir los niveles de pobreza deben existir políticas claras en donde se establezcan pilares y una hoja de ruta para poco a poco mejorar la calidad de vida de los samarios.

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