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No solo del fútbol vive el Magdalena.

Aunque no tiene el reconocimiento de otros deportes, el baloncesto le ha regalado más títulos nacionales al Magdalena que el fútbol. Las principales características del basquetbolista samario es su biotipo, producto de la mezcla de las diversas razas de la época de La Conquista.

 

Álvaro Mejía Sánchez

Alfredo Valdelamar.

En temas deportivos, cuando se habla del Magdalena, el primer deporte que se viene a la cabeza a la mayoría de las personas es el fútbol. A barrios como Pescaíto y Bastidas les atribuyen ser la cuna del balompié. Sin embargo, existe uno que le ha traído más logros y reconocimientos nacionales a la ciudad, el baloncesto.

Desde mediados del siglo anterior, el baloncesto le ha traído importantes triunfos y reconocimientos al Magdalena, pero estos son desconocidos no solo por la nueva generación, sino por la mayoría de los samarios que ve este deporte alejado de lo popular.

En el Distrito, el baloncesto se ha convertido en una actividad marcada por las dinastías, entre las cuales son reconocidas la de Los Cabas, Los Manjarrés, Los Padillas, Valdelamar, entre otras, que con el pasar del tiempo han conservado la tradición y la han sabido transmitir de una generación a otra, en aras de preservar su práctica entre los niños y adolescentes.

LOS INICIOS

Ilva Cabass.

En los años 60 y 70, el baloncesto en Santa Marta se jugaba en las canchas del Instituto Técnico Industrial y el Liceo Celedón, en ese entonces era visto como una actividad de escuela porque organizaban torneos intercolegiales. Esto empezó a generar rivalidad deportiva entre las diferentes instituciones. En el caso del baloncesto femenino, existió una gran competencia entre la Normal para Señoritas y el Colegio de La Presentación.

Fue tanta la fuerza que tomó en esta época el baloncesto que los torneos intercolegiales tenían como escenario la Villa Olímpica.

Cuando se empieza a indagar sobre las raíces de este deporte en Santa Marta, uno de los apellidos que de inmediato sobresale es el de la familia Cabas. Representante de esta dinastía es Ilva Cabas Díazgranados, es una reconocida basquetbolista que luego de retirarse de la cancha como jugadora, empezó una destacada labor como dirigente de este deporte en la ciudad.

Ilva Cabas recuerda, que “uno de los grandes referentes que ha tenido el Departamento en el baloncesto, es Osvaldo Cabas Díazgranados, mi hermano, quien representó a Colombia en muchos eventos internacionales, porque hizo parte del equipo nacional que disputó los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá en 1967.

En esa época había un gran equipo del Magdalena integrado por los jugadores como Carlos ‘Perica’ Pérez, y El ‘Guajiro’ Romero, quien en la actualidad es el presidente de la Federación Colombiana de Baloncesto, ese equipo fue campeón muchas veces”.

DOS TRIUNFOS EL MISMO DÍA

Napoleón Manjarréss

Un hecho anecdótico que la mayoría de los magdalenenses no tiene en la memoria, ocurrió el 12 de diciembre de 1968, fecha en la que el Unión Magdalena obtuvo su único título como campeón del fútbol profesional de Colombia. Ese mismo día, la Selección Magdalena de Baloncesto se coronó campeona nacional.

Magdalena fue campeón tanto en fútbol como en baloncesto. “Los samarios salieron del ‘Eduardo Santos’ de celebrar el título del Unión a la Villa Olímpica. En el baloncesto, Magdalena siempre se ha destacado en el país, en cada rincón a donde vamos, somos reconocidos”, asegura doña Ilva Cabas.

Fue en 1982 que el Magdalena consiguió su primer título nacional de baloncesto juvenil, con jugadores como Jorge Esquirol y Orlando Manjarrés. Durante esa década, el Magdalena continuó con la buena racha, pero no volvió a obtener un título nacional.

Para Ilva, “la clave del éxito de este deporte en el Departamento, es el trabajo que se ha realizado desde hace años, recuerda que en aquella época se contaba con  directivos como Carlos Escobar Sierra, presidente de la Liga de Baloncesto del Magdalena, Nidia Cabas de Romero, Orlando Romero, entre otros muchos referentes que desde los años 70 y 80, han convertido la práctica del basquetbol en un deporte de amigos,  no solo en Santa Marta, sino en todo el país”.

VIVE DE LIMOSNAS

Edwin Padillaa.

Para una de las representantes de los primeros años de gloria del baloncesto del Magdalena, “lo más importante de aquellos tiempos son los grandes triunfos; este deporte le dejó muchas amistades en cada rincón del país en el que se encuentra una Liga de Baloncesto, los vínculos generados son tan fuertes, que sobreviven al paso de los años”.

Otro de los fenómenos que se observa en la práctica del baloncesto, es que se genera una especie de ciclo familiar, demostrado por el surgimiento de una nueva generación en la que los hijos del basquetbolista de antaño, ha empezado a involucrarse en los procesos de formación e incluso, algunos ya han sido parte de la Selección Magdalena.

Ilva Cabas fue presidente de la Liga de Baloncesto en el año 1986. Entre los recuerdos que tiene de su presidencia, es que tenía que salir a tocar puertas, esa gestión la marcó tanto, que en la actualidad sigue colaborando en la consecución de recursos para que las delegaciones que representan al Departamento puedan desplazarse de un lugar a otro.

“El baloncesto vive de limosnas, sin embargo, hubo un momento en el que la Liga podía mantener el Coliseo Menor, además de ser sede para recibir a las delegaciones de las otras ciudades que venían a competir a la ciudad.

Se han presentado situaciones complicadas, pero se ha logrado sostener al baloncesto samario, gracias al amor por este deporte, hemos vivido por el baloncesto, no hemos vivido del baloncesto”, precisó la señora Cabas.

SIETE TÍTULOS NACIONALES

David Enrique Ruiz Ureche.

Otro de los gestores de este deporte en la ciudad es Edwin Padilla, quien se ha desempeñado como dirigente de la Liga de Baloncesto del Magdalena.

De acuerdo con Padilla, “en la ciudad se les ha apuntado a los semilleros; ha llevado a que en los últimos diez años el Magdalena haya alcanzado 7 títulos nacionales, muchos para un Departamento como este; de igual forma se produjo una ola de escuelas de formación, en la que muchos de los deportistas que por ellas han pasado, representaron al Departamento y al país. Hoy son sus entrenadores.

De esas escuelas de formación, muchas se han esparcido por toda la ciudad, lo que ha dado como resultado buenos deportistas, quienes han obtenido recientes logros”.

LA DÉCADA DE LOS 90

En la década de los 90 hubo una crisis en el baloncesto del Magdalena, donde durante diez años no participaron en ningún torneo nacional. Esto fue el reflejo de la decadencia que tuvo este deporte porque no se realizaron torneos locales. “El único que los mantuvo fue David Ruiz Ureche, quien organizaba torneos de baloncesto en Pescaíto, ese era en realidad el único torneo que se hacía”, recuerda Padillla.

LAS NUEVAS GENERACIONES

Quienes trabajan por el bien del baloncesto, ven el futuro con optimismo, gracias a la existencia de semilleros.

A partir de 2003, los dirigentes deportivos del baloncesto empezaron a trabajar en semilleros, constituyéndose la escuela ‘Alí Babá’ de formación de la Liga del Magdalena, en ese entonces estaba bajo las órdenes de Alberto ‘Pambe’ Manjarrés y de Édgar Deluque, ‘Cheché’.

A partir de ese momento, surgió una nueva generación en el baloncesto, aunque las primeras participaciones en los torneos nacionales fueron duras – recuerda Edwin Padilla- “la primera actuación fue en un torneo de mini-baloncesto, donde fue difícil su desempeño, pero después de muchos años en el 2009 ganaron un título nacional”.

Según Padilla, uno de los factores de éxito del baloncesto en el Departamento, fueron los formadores, desde ‘Pambe’ hasta Édgar ‘Cheché’ Deluque. “Su forma de trabajar era de tal calidad, que en los torneos nacionales siempre les preguntaban por la clave de la fundamentación técnica de los jugadores samarios”.

La disciplina de los formadores y la entrega de los basquetbolistas han llevado al renacimiento del baloncesto samario, que en los últimos años ha obtenido títulos nacionales en categorías juveniles, disputando finales con potencias como Antioquia, San Andrés y Bogotá.

EL BIOTIPO

Las principales características con las que cuenta el basquetbolista samario son su cualidad técnica, que se destaca en los diferentes escenarios en los que se presenta; su biotipo, producto de la mezcla de las diversas razas que convivieron en esta parte del país, desde la época de La Conquista.

Otro de los fenómenos que se presenta no solo en este, sino en todos los deportes, es la fuga de talentos, porque los padres quieren un mejor futuro para sus hijos, sin embargo, gracias al gran número de virtuosos con el que cuenta el Magdalena, se ha podido obtener logros que hasta el momento abanderan al Departamento.

Para el Dirigente de la Liga del Magdalena, la clave para que el baloncesto sea exitoso en el Departamento, es que “es un deporte muy atractivo para los jóvenes; después del fútbol, el baloncesto es el que más se practica en Santa Marta, sumado a esto, la calidad de la dirigencia que se ha interesado por hacer que este deporte salga adelante”

‘PAMBE’, EL ADN DEL BALONCESTO

Uno de los primeros equipos de baloncesto de Santa Marta, sus integrantes
actualmente trabajan por mantener vivo este deporte.

Entre los apellidos ilustres del baloncesto samario está Manjarrés, de ahí surge la figura de ‘Pambe’ Manjarrés (Q.E.P.D).

Para el profesor Napoleón Manjarrés, su hermano fue una persona que se dedicó al baloncesto desde joven, recuerda que él junto con un grupo de amigos fundaron el Club Juvenper, uno de los primeros clubes deportivos de la ciudad.

El profesor Manjarrés señala, que “su hermano se entregó al baloncesto, y su influencia en este deporte es tan grande, que, en la actualidad, todavía se manejan sus conceptos técnicos, debido a que casi todos los jugadores que hoy son entrenadores, pasaron por sus manos”.

De acuerdo con Edwin Padilla, ‘Pambe’ Manjarrés para el Magdalena ha sido tanto el mejor jugador, como el mejor entrenador, “para muchos es el ADN del baloncesto samario, él viene de la escuela Juvenper, que es el primer club de baloncesto de la ciudad, después se formó para ser entrenador y fue quien forjó a los basquetbolistas del Magdalena, por eso cada persona que conoce de baloncesto en la ciudad, lo menciona”.

Para quienes practican el baloncesto en Santa Marta, ‘Pambe’ Manjarrés es el ícono del baloncesto en el Magdalena, “le enseñó a jugar a mucha gente en el Departamento, sin dudas era grande. Una de las cosas que le solicitamos al Alcalde, fue que el nuevo Coliseo que se construyó para los Juegos Bolivarianos llevará el nombre de ‘Pambe’ Manjarrés. De verdad, lloramos mucho su partida de este mundo”, manifestó Ilva Cabas.

EL HOY DEL BALONCESTO

Alfredo Valdelamar es el actual asistente técnico de la Selección Colombia de Baloncesto, quien precisa, que “el   Magdalena es exitoso porque hace muchos años se vienen dando procesos desde las escuelas de formación en las cuales se trabaja la fundamentación. Todo este trabajo permite que al momento de llegar a la competencia se obtengan buenos resultados, sobre todo en los últimos años, porque el Magdalena ha sido campeón nacional siete veces en torneos juveniles”.

Toda esta labor ha permitido que el Departamento tenga jugadores en Selecciones Colombia; de igual manera, hay basquetbolistas que juegan en los equipos profesionales del país y en el exterior. Además, el Departamento cuenta con dos entrenadores en selecciones nacionales, todo ello gracias a un trabajo que ha planificado la Liga de Baloncesto.

Cabe mencionar, que hace poco firmaron contrato con una Universidad de los Estados Unidos, Andrés Ibargüen y Gildor Mendoza, ambos jugadores nacidos en Santa Marta. “Todo esto se dio gracias a un proceso llevado a cabo con estos jóvenes, quienes participaron en muchos torneos nacionales, así como en Selecciones Colombia, a lo que se suma la gestión realizada por los dirigentes de la Liga que hicieron los contactos, mandaron los informes y videos; así los   veedores en Estados Unidos decidieron seleccionarlos”, comenta Valdelamar.

También hay dos jóvenes en la preselección Colombia Sub15 que va participar en el suramericano de Uruguay; Paulo Valdelamar y Duván Vásquez, que acaban de ser campeones en el torneo nacional Sub17 que se realizó en Santa Marta.  Paulo  fue campeón encestador y Duván quedó en el segundo lugar.

El baloncesto les ha permitido a estos jóvenes tener la posibilidad de ser becados por universidades, lo que les abre la puerta para estudiar una carrera y brindarles la posibilidad de jugar en Europa con un contrato deportivo.

“En el Departamento el deporte que tiene mayor visibilidad es el fútbol, sin embargo, se trabaja arduamente para masificar el deporte del baloncesto”, señala el Asistente Técnico de la Selección Colombia de Baloncesto.

Para Valdelamar, la diferencia entre el fútbol y el baloncesto, tiene que ver con que este último, es un deporte académico, cuyas bases son estructuradas en la academia, esto hace que cueste mucho masificarlo.

En la actualidad, las Ligas más fuertes en el Departamento son las de baloncesto y la de patinaje, hecho que se refleja en los resultados que se han obtenido. Un ejemplo de ello es Kerstinck Sarmiento. Todo se debe a la organización que tiene estos deportes”.

Los deportistas y dirigentes siempre han manifestado que en el Departamento, a pesar de los triunfos obtenidos, el apoyo es mínimo, trabajan con las uñas, pero el himno del Magdalena a nivel nacional suena mucho.

“En el Departamento se trabaja para mantenernos en el podio, a través de representaciones decorosas, porque este año y luego de obtener el torneo Sub17, el objetivo es participar en el Campeonato Nacional Su15”, asegura el Asistente Técnico de la Selección Colombia de Baloncesto.

Si bien es cierto que en el Magdalena al baloncesto no le dan el reconocimiento que merece, si existen personas que apoyan la disciplina, logrando resultados positivos como el reciente título nacional obtenido por el Magdalena.

“Es imprescindible contar con el respaldo de los administradores de turno para aquellos deportistas que representan al Departamento, quienes en muchas oportunidades no cuentan con los recursos para trasladarse de un lugar a otro”, precisó Padilla.

Quienes trabajan por el bien del baloncesto, ven el futuro con optimismo, gracias a la existencia de semilleros, que se forman en las escuelas que en la época de los 70 u 80 no estaban.

Todo esto sumado a la gran cantidad de niños que tienen cualidades y calidades que, si no se descuidan, va a permitir que se cuente con buenos equipos, porque los jóvenes que están en proceso de formación tienen una buena fundamentación, listos para representar y obtener grandes triunfos para el Magdalena en los diferentes torneos de baloncesto.

David Ruiz Ureche es otro de los referentes del baloncesto en la ciudad, los torneos que realiza son reconocidos no solo en Santa Marta, sino que también le escriben de diferentes partes del mundo para elogiarlo por la labor que desarrolla desde hace casi 40 años.

David dio sus primeros pasos en el  baloncesto a la edad de siete años cuando iba a ver a su hermano jugar en la escuela Parroquial El Carmen.

Recuerda, que empezó a jugar baloncesto porque pertenecía a la escuela de fútbol infantil de Pescaíto,  en ese momento había grandes jugadores que eran unas  ´superestrellas´,  “yo era puntual en los entrenamientos. El técnico era el difunto ‘Caballito’ Atencio. En los partidos no me metían a jugar casi, así  el equipo estuviera  ganando 7 a 0;  ni siquiera jugaba  un ratico y eso me aburrió. Un día vi jugar a mi hermano, y en uno de sus entrenamientos me metí en la fila a pesar de ser de otro colegio; a mi tío Reinaldo Ureche, que era el entrenador, le gustó como jugaba y me dejó seguir con ellos”, comenta David.

Debido a sus cualidades, le permitieron jugar en el equipo de la escuela Parroquial, aunque estudiaba en otra Institución, con el riesgo que eso implicaba. La categoría en la que empezó a jugar  fue la de  minibasquetbol, esto le permitió hacer parte de una selección Magdalena con la que viajó  a Bogotá, a la inauguraron el coliseo El Salitre en el año de 1972.

Después de esa etapa ingresó al Liceo Celedón. A partir de ahí comenzaron   los campeonatos intramurales o intercursos, “yo empecé con el  equipo de los primíparos,  primero de bachillerato, que era un equipo impresionante;  me  escogieron para la selección del Liceo Celedón en una categoría mayor a la que en  aquel entonces disputaba”.

Los torneos vacacionales nacen luego de que David se gradúa del colegio, en aquel entonces, recuerda que esperaba a que fueran las  cuatro de la tarde, ‘cuando el  sol baja’,  para irse a la  cancha.   En principio jugaban tres contra tres, luego, pasaron a ser  20 o 30 personas jugando basquetbol, es ahí cuando se  le  ocurre la idea de hacer un campeonato intercalles, el primero se realizó  en el año 1980.

En esa ocasión participaron  los equipos de la calle cuatro hasta las 10, siete equipos solo de Pescaíto, en las dos categorías, masculino y femenino. Luego  y gracias a la idea de varias personas, pasa de ser un torneo de calles para convertirse en un torneo vacacional que se lleva a cabo dos veces  al año, y que hasta la fecha tiene un total de 70 ediciones.

Gracias a los samarios  que viven fuera de la ciudad,  este torneo tiene reconocimiento en otros lugares, de hecho, jugadores del Valle del Cauca, Bogotá, Medellín, entre otros, vienen a competir en este campeonato.

El amor por este deporte lo llevó a gestionar la construcción del Coliseo que hoy lleva su nombre. Recuerda  que invitaba a  políticos al barrio y les mostraba las condiciones en la que se encontraba la cancha, porque no contaba con instalaciones adecuadas para competir.

Su perseverancia dio frutos y luego de siete años,  se inició la construcción, obra que arrancó en el año 1985 y terminó en 1987. Hoy, el coliseo ‘David Ruiz Ureche’ tiene 31 años de haber sido construido.

Su  sorpresa fue inmensa  cuando  le informaron que el Coliseo iba a llevar su nombre gracias, según cuenta,   a su gestión y al impulso, por medio del cual logró  que el proyecto se realizara. David Ruiz Ureche narra, que el día de la inauguración  le entregaron las llaves y le dijeron que lo administrara, “tú verás si lo dejas que se acabe, que te caiga encima, tu verás cómo lo mantienes”.

Cuando lo cuestionaban acerca del porqué el Coliseo lleva su nombre,  pese a estar con vida, respondía que “en la ciudad existe un coliseo que se llama ‘Edgardo Vives Campos’, él estaba vivo en ese tiempo, entonces porque él es rico y yo pobre, por eso no puede llevar un Coliseo mi nombre. Aquí hay un Coliseo del Sur que se llama ‘Micael Cotes Mejía’ y también está vivo, entonces, ¿cuál es la diferencia?”, puntualiza.

Al hablar de los primeros torneos que realizó, vienen a su mente recuerdos que lo llenan de nostalgia. “No sé cómo tanta gente aprendió a jugar un deporte tan difícil”. Menciona que la cancha se llenaba tanto y al no existir lugar para sentarse las personas, estas se ubicaban al borde de la cancha. Para evitar que ingresaran, contrató a una persona para que corriera alrededor con una vara de trupillo, con eso impedía que interrumpieran el partido.

En la década de los 90, el Magdalena atraviesa por una crisis, recuerda que no  había Liga de Baloncesto; Ricardo Chaín sale porque es nombrado en Coldeportes y nadie lo reemplaza, “se  escogían solo comités provisionales, luego apareció Edwin Padilla y trabajó la Liga para que siguiera adelante;  claro está, que  no se puede desconocer que gracias a los vacacionales la llama se mantuvo viva”.

Muchas personas cercanas al baloncesto, como Edwin Padilla, reconocen que reconocen que gracias a los torneos vacacionales realizados por David Ruiz Ureche, el baloncesto en la ciudad permanece vivo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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