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Ministra: ¿otra de sus brillantes ideas?

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Cecilia López Montaño

 

La señora ministra de Justicia, Gloria Borrero, nos sorprende nuevamente con otra de sus ingeniosas propuestas. La primera, que ya fue suficientemente divulgada, se refiere al esperpento de poner a los padres de familia de un hijo que porta la dosis mínima de algún estupefaciente a decidir si su hijo se identifica como drogadicto o termina en la cárcel. El resultado de esta maravillosa fórmula se desconoce totalmente, pero sería fundamental que las autoridades sometidas a desarrollar esta labor, le cuenten a la ciudadanía cual ha sido el efecto de esta imposible solución.

La última propuesta de la creativa Ministra de Justicia, que requiere de nuevo bases más sólidas para presentarla, consiste en enfrentar la crisis carcelaria que es de inmensas dimensiones con una alternativa igualmente novedosa: realizar un plan de choque para enfrentar esta situación en el país con un nuevo esquema que consiste en implementar cárceles móviles en un esquema muy neoliberal, porque se basa en buscar asociaciones público-privadas. La ministra de Justicia, Gloria María Borrero, afirmó, que se trata de “construcciones móviles para cupos y servicios y aliviar el hacinamiento carcelario mientras podemos construir más cupos. Por ahora para 2022 habrá 13 mil cupos y para el próximo cuatrienio tendremos listos los estudios de otros 12 mil”.

La población carcelaria en Colombia es de 192.938 personas, según afirmó su ministerio con un hacinamiento cercano al 50 %. Es decir, se necesitan prácticamente 100.000 cupos adicionales sin considerar, aumentos y reducciones en esta población en el próximo futuro. Estamos en 2018 y su propuesta es que para dentro de cuatro años habría 13 mil cupos adicionales, 6.5 %, y otro 5 % más o menos en el próximo cuatrienio. Tanta bulla para esta solución absolutamente marginal para resolver realmente el problema de sobrepoblación en las cárceles con un esquema que está por probarse.

Lo único realmente importante de estas propuestas que incluyen el traslado de la cárcel El Buen Pastor, como parte del complejo carcelario de La Picota, y el pabellón de enfermos en un hospital público, es su preocupación por este gravísimo problema. Sin embargo, ¿por qué no pensó en esta crisis cuando formuló su brillante propuesta de castigo a los portadores de la dosis mínima? que sin duda aumentará la población carcelaria.

También, es bueno sugerirle que antes de considerar planes de choque como los implementados en países como México, «donde la industria hotelera apoyó la modernización de las cárceles en cambio de obtener mano de obra por parte de los internos», es importante que considere soluciones reales para el hacinamiento y desarrolle una política de Estado para el problema carcelario del país.

Poner los internos a trabajar es una excelente idea, pero, además, puesta en práctica en sociedades más civilizadas que la colombiana. Lo importante es que sea justa y no simplemente una estrategia para proveer mano de obra barata al sector privado. Los presos con todo y los delitos que han cometido, son seres humanos que tienen derechos que no deben ser violados y menos con el beneplácito del Estado. Ojo con eso, señora Ministra, porque a algunos colombianos nos preocupa su creatividad sin medir las consecuencias sobre la población. Recuerde que los funcionarios tienen el deber de velar por el bienestar de los miembros de esta sociedad,  especialmente de aquellos que no tienen a nadie más para que les haga respetar sus condiciones de ciudadanos de este país.

 

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