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Una ilusión ante la realidad

Opinión Caribe

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Según el informe de calidad de vida de Santa Marta Cómo Vamos, la ciudad enfrenta tres grandes desafíos: calidad educativa, informalidad y cobertura de acueducto y alcantarillado. Santa Marta se ubica entre los últimos lugares de las encuestas nacionales.

Wendy López Picón

Santa Marta cumplirá 494 años y en el marco de esta celebración OPINIÓN CARIBE hace un análisis de la percepción de calidad de vida que tienen los samarios a partir de este interrogante, ¿existe calidad de vida en Santa Marta?

Esta es la pregunta que muchos samarios se hacen año tras año cuando se hace un recuento de las obras y avances que logró el mandatario de turno en beneficio de la comunidad. El informe de Calidad de Vida de Santa Marta Cómo Vamos pretende evaluar el desempeño que tuvo la ciudad sobre componentes relevantes como educación, salud, pobreza, seguridad e ingresos, mercado laboral, seguridad, entorno económico, movilidad, espacio público, medio ambiente, vivienda y servicios públicos, cultura, deporte y gestión pública; los resultados de la encuesta a la pregunta formulada por este medio no son tan alentadores.

La iniciativa de Santa Marta Cómo Vamos cumple tres años de operación en la ciudad y desde sus inicios se ha caracterizado por brindar información sobre los aspectos que inciden en la calidad de vida de los samarios, principalmente, a través de la encuesta sobre percepción ciudadana y el informe de calidad de vida. Pero, para su infortunio, ‘La Perla’ se ubica entre los peores lugares en temas tan esenciales como la educación.

EDUCACIÓN SIN CALIDAD

Según el informe de Calidad de Vida de Santa Marta Cómo Vamos, la capital del Magdalena tiene un 52 por ciento de sus colegios públicos en la categoría D, es decir, en la peor en cuanto a calidad educativa, y en los últimos tres años, esa ha sido la tendencia: 51 por ciento en 2016, 52 por ciento en 2017 y 52 por ciento en 2018. De 100 colegios públicos de la ciudad, 52 tienen la más baja calidad educativa.

A pesar de que Santa Marta es una ciudad turística y con grandes oportunidades laborales en el sector, una de las competencias que deben manejar los trabajadores potenciales para un excelente desempeño es el dominio del idioma universal (inglés) pero, las pruebas Saber 11 del informe revelan lo lejos que esta la ciudad de obtener ese logro.

Las pruebas Saber 11 de 2018 en el área inglés revelan que los colegios privados calendario B tienen un 97 por ciento de sus estudiantes en nivel B1 y B+, categorías más altas en inglés, de allí desciende a un 20 por ciento para los colegios privados calendario A; de los colegios oficiales ni hablar, porque se encuentra que el 3 por ciento de los estudiantes de estas escuelas apenas alcanzan los niveles B1 y B+ y solo el 1 por ciento de los estudiantes de los colegios públicos rurales alcanza el nivel B1 y B+.

La generación de capital humano y de competencias básicas del área de inglés en la ciudad es bastante precaria y sumamente desigual; los estudiantes de calendario B privado sí alcanzan esos niveles satisfactorios y avanzados, pero los de colegios privados calendario A, solo una quinta parte de ellos, y mucho menos, los colegios oficiales.

“Nuestra educación aparte de ser en términos generales, mala y desigual dentro de lo malo, es decir, a los estudiantes de escasos recursos no solo les toca una educación mala, sino sumamente mala en comparación con los estudiantes que tienen mayores ingresos. El sistema en sí mismo perpetúa esa desigualad en la población que va en contravía de la frase, “la educación debe ser un ascensor social”. En Santa Marta no ocurre así, la educación samaria perpetúa la desigualdad en la ciudad, por ello, hacemos un llamado de atención, porque esto es muy grave”, afirma Lucas Gutiérrez, director de Santa Marta Cómo Vamos.

El informe también arrojó que cuatro instituciones educativas llevan cinco años dentro de las 10 I.E.D. con peor calificación en las pruebas Saber 11: I.E.D. La Quinina, I.E.D. Ondas del Caribe, Institución Educativa Distrital ‘Gabriela Mistral’ y I.E.D. ‘Jacqueline Kennedy’.

“La educación tiene una gran incidencia en materia de pobreza y competitividad, si no tenemos una formación de capital humano mínima para los jóvenes, es apenas lógico que ellos se sientan desmotivados, ni siquiera quieren estudiar y no quieren presentar exámenes de admisión en las universidades públicas”, aseguró Gutiérrez.

Con respecto a las inversiones que se han hecho en materia educativa precisó, “se trata de que las inversiones tengan impacto, no se trata de gastar por gastar, por ejemplo, el tema de las tabletas ha sido más que documentado que no se mejora la calidad de vida con ellas. Por supuesto, se necesitan infraestructuras escolares propicias para tener mejoras en el aprendizaje, pero esas mejoras no se han hecho de la mejor manera, porque se hacen de forma autónoma y con recursos propios, sin apalancarse en los de la Nación o del orden departamental, lo que hubiese permitido un mejor impacto y mejorar la calidad educativa”.

MENOS EDUCACIÓN = MÁS EMBARAZOS ADOLESCENTES

En materia demográfica, el 49 % de los nacimientos se da entre madres entre los 10 y 24 años, lo que genera aún más pobreza; el 66 por ciento de los nacimientos de Santa Marta se presenta en mujeres que solo alcanzan el nivel medio académico, o un nivel educativo muy básico. La tasa de embarazo adolescente pasó del 19.9 % al 21 %.

“Los niveles educativos de las mamás samarias también son preocupantes, son madres que alcanzan solo el nivel básico o medio de educación y, en consecuencia, son madres jóvenes con poco nivel educativo que tienen una clara propensión a simplemente no trabajar, a tener hijos con pocas oportunidades y crear un círculo vicioso que como se ha mencionado, está asociado a la drogadicción, a las bandas criminales y a actividades nada productivas”, aseveró Lucas Gutiérrez, director de Santa Marta Cómo Vamos.

El rector de la Universidad del Magdalena, Pablo Vera Salazar, también se refirió al tema, “una niña de 10 años tiene como única opción ser madre, pero, ¿qué futuro puede tener ese niño? mujeres entre los 10 y 19 años ni estudian, ni trabajan, pero terminan embarazadas, ¿qué futuro puede generarse ahí? Creo que es algo que nos debe preocupar a todos, además de implementar acciones integrales para abordar ese tipo de problemáticas”.

SALUD

En materia de salud, resulta preocupante el aumento del porcentaje de nacidos vivos con bajo peso, junto al hecho que la principal causa de mortalidad en menores de 1 año sea trastornos del periodo perinatal, debido a que la población pobre no asegurada se ha incrementado, las madres gestantes están sin los controles necesarios para llevar a feliz término sus embarazos. Santa Marta tiene 3 camas por cada mil habitantes y los parámetros de la Organización Mundial de la Salud señalan, que debe haber 4 camas por mil habitantes.

SEGURIDAD, EN VILO

En la capital del Magdalena hubo un incremento en las muertes violentas. En 2017 hubo 203 muertes violentas y en 2018, 234, entre homicidios, muertes accidentales, indeterminadas, accidentes de tránsito y suicidios.

Por tercer año consecutivo aumentaron los homicidios en la ciudad. El 44 por ciento de estos fueron cometidos contra jóvenes entre los 12 y 28 años; sobre el 81 por ciento de los homicidios no se tiene información acerca del porqué se produjeron los asesinatos.

El trimestre más violento de 2018 fue octubre – diciembre con el 31 por ciento de los casos de homicidios en la ciudad, y los barrios donde más se dieron casos fueron: Vista Hermosa, el Cerro de las Tres Cruces, Mamatoco y Once de Noviembre.

En 2018 se presentaron 2.279 hurtos a personas, y los días más frecuentes fueron los viernes y sábados con el 43 % de los atracos. Los barrios con más casos de hurto a personas fueron: Centro, El Rodadero, Mamatoco, El Jardín, Centro Histórico y Taganga.

SERVICIOS PÚBLICOS, UN DRAMA

En materia de servicios públicos las cifras son dramáticas, según las estadísticas de la Superintendencia de Servicios Públicos, Santa Marta tiene 213.092 predios totales y con acceso al servicio de acueducto 42.080, con una cobertura de acueducto del 19.7 %. En alcantarillado de 210.638 predios solo 35.406 tienen acceso a este, con una cobertura de 1 6.8 %.

“No ha habido inversiones mayores en ampliaciones de redes, es decir, no han aumentado las redes de la ciudad en materia de acueducto y alcantarillado, pero sí la política de legalización y titulación de predios del Distrito ha crecido considerablemente, se han muchos predios y aumentado el número de ellos, los cuales no tienen acceso a los servicios de acueducto y alcantarillado”, explicó Lucas Gutiérrez.

MERCADO LABORAL

Santa Marta tiene muchas microempresas y es necesaria la creación de empresas medianas y grandes para la ciudad; se pasó de 379 empresas grandes y medianas en el 2017, a 388 en 2018.

La tasa global de participación, es decir, la presión que hay sobre el mercado laboral es mucho menor que el resto del país, 64.0 por ciento tiene el país, 59.5 por ciento tiene Santa Marta, pareciera que los ciudadanos se han cansado de buscar trabajo y ya no están en el mercado laboral.

La tasa de desempleo es de 8 por ciento, pero la informalidad fue de 62.1 % en 2018; de 100 empleos que se generan en la ciudad, 62 son informales. “De nada sirve tener una tasa de desempleo de 8 por ciento si el empleo que genera la ciudad no es un empleo de calidad, el cual se asocia para mejorar la calidad económica de los hogares”, manifestó Lucas Gutiérrez.

La informalidad se esconde en los sectores: constructor, comercio, hotelero y restaurantes, y en el caso de turismo es donde se tienen las apuestas productivas.

POBREZA

En 2018, el 33.7 % de la población samaria se encontraba en situación de pobreza, además, existe una población del 40 por ciento entre los 18 y 28 años de las mujeres que no estudia ni trabaja.

Lucas Gutiérrez aseguró, que “desde Santa Marta Cómo Vamos hemos advertido que la calidad de vida en la ciudad no es buena, de hecho, son muchos los indicadores que demuestran que estamos muy rezagados en materia de calidad educativa, y a partir de allí se genera una dinámica donde los jóvenes de bajo rendimiento escolar no ingresan a la universidad, en consecuencia, tienen pocas oportunidades de un trabajo formal”.

El rector Pablo Vera, en su intervención, invita a que haya más optimismo, “somos optimistas para que esto sirva de insumo y así trazar una agenda pública prioritaria, de temas de ciudad, en los cuales cada quien haga lo que le corresponde, el alcalde o alcaldesa que salga elegido, los diputados, los gremios económicos, los medios de comunicación, las universidades públicas o privadas, cada quien debe aportar de acuerdo con sus características”.

Se puede observar, por tanto, que poco o nada fue el avance de Santa Marta Cómo Vamos con respecto al informe de Calidad de Vida del año 2017 comparado con el de 2018; la ciudad continúa rezagada en temas esenciales como la educación, servicios públicos, seguridad, entre otros. Los estudios deben llevar a una reflexión, no solo a las autoridades, sino a la propia ciudadanía en torno a lo que se espera de Santa Marta, cuál va ser el futuro, no solo como un trabajo de políticas públicas, sino de acción participativa.

El progreso de Santa Marta no depende de esfuerzos individuales, sino de la integración entre las autoridades distritales, el sector privado, la academia y la sociedad civil, debido a que los estudios demuestran que Santa Marta está muy mal, que en lugar de mejorar, ha empeorado.

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