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Liderazgo real

Opinión Caribe

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Por: Saúl Alfonso Herrera Henríquez

Tenemos crisis de liderazgo real?. Sí. Y no porqué siempre haya escuchado que vivimos inmersos en crisis de liderazgo, sino por cuanto es ello perceptible y evidente. Las transformaciones crean resistencias que igual requieren de líderes decididos, que impacten, que trasmitan una idea de la capacidad que le es propia para tomar responsabilidad sobre una situación compleja que responda a los adversarios tanto externos como internos, normalmente los más incómodos.

Hoy como ayer tenemos las mismas como peores crisis y los líderes que se presentan como opciones no son algo distinto a los conglomerados que dicen representar. La situación y necesidad de tener nosotros lideres reales es asaz entendible cuando identificamos los problemas que nos acaecen y nos llevan a demandar líderes fuertes que nos den la seguridad que no tenemos; todo lo cual por cuánto más débil o vulnerable se siente una sociedad, más necesitará de liderazgos fuertes y bien intencionados.

Las democracias están soportadas en regímenes de libertades que necesitan ser defendidos, pero igualmente contienen debilidades que nos amenazan como civilización; de ahí que se sostenga, no son cierta razón, que las libertades deberían ser para sociedades responsables respecto del uso de tales libertades, aunque ha confundido el mundo de hoy las garantías de las libertades con la debilidad, teniendo que pagar esas consecuencias. Sociedades que se sienten vulnerables y débiles, se procuran, muchas veces liderazgos tanto riesgosos como equivocados que quedan al descubierto al escoger sus mandatarios.

Si bien podemos escoger lo que queramos, debemos cuidarnos de los riesgos y no equivocarnos respecto de escoger líderes inadecuados movidos apenas por la emoción y el poco análisis sobre él, quien a la postre no sabrá garantizar las libertades e incrementará los riesgos, cabiéndole entonces a la sociedad la responsabilidad de haber escogido a alguien que en vez de superar los escollos, provoca sentimientos de vulnerabilidad en la gente; y tal sentimiento, es el peor enemigo de la democracia y la libertad.

Necesitamos líderes honestos, balanceados, responsables, templados, que generen mejores condiciones, trasmitan seguridad, tranquilidad, estabilidad, que nos lleve a nosotros mismos a considerarnos como una sociedad en construcción permanente y continua en ruta a ser la gran sociedad que merecemos ser, con instituciones consolidadas que generen equilibrio. saulherrera.h@gmail.com Abogado. Especializado en Gestión Pública

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