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Más sobre nuestra sierra nevada (iii)

Opinión Caribe

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Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

Volviendo sobre nuestra Sierra Nevada de Santa Marta, Patrimonio de la Humanidad, bueno es puntualizar sobre algunos aspectos de importancia, al ser evidentes los daños que causan los devastadores efectos del cambio global en la frágil biodiversidad de las altas montañas, lo que obliga y es el caso de nuestro pétreo macizo, como es regresar al uso permanente de las tradiciones olvidadas de sus ancestrales pobladores y a actividades sostenibles, a fin de salvar o al menos amainar su deterioro, que entraña peligro a esta joya universal y única de la naturaleza, lo cual obliga a que en el POT en trámite se debe ocuparse de la misma en Capítulo Especial como muestra de reacción positiva en pro de la conservación y el mejoramiento de la Sierra.

Muchas son las especies de flora y fauna que amenazan extinción en esta área, siendo apenas uno de los efectos constatados, pues son numerosas las especies que habitan en esta zona. Comprobado es igualmente que los usos no sostenibles, derivados de prácticas inadecuadas con el medio natural, debilitan la capacidad de la naturaleza para asumir los impactos y minimiza sus posibilidades de recuperación, dando paso libre a los efectos negativos de la evolución del clima, lo que es inadmisible se siga sucediendo, lo que impone adecuar sus laderas a las propias necesidades y demás otras actividades para su mantenimiento, a fin que no se siga provocando erosión, que afecta de forma directa la flora y fauna que vive en ella, sino que producen incremento de temperaturas en el entorno y se abren así caminos hacia peores efectos de la evolución climática. Es claro que las temperaturas suben, baja la pluviometría, la cantidad de nieve, el hielo que aún se conserva es cada vez menor y en la superficie de las altas cumbres, apenas quedan nieves perpetuas en decir de los propios indígenas.

No solo su uso no sostenible da paso a efectos negativos del cambio climático, guaqueros, colonos, visitantes, montañeros, el ecoturismo en general, que de no ser lo suficientemente definido, afectan en gran parte su natural equilibrio, lo mismo que las malas prácticas en el uso de la montaña que tienen consecuencias inmediatas, tales como ir por fuera de caminos y senderos, recolectar plantas por sendas y veredas, generando erosión, aplastamiento de matorrales, brotes de plantas, destrucción total de poblaciones vegetales. La alta concentración de personas en determinadas zonas, especialmente en lo más alto, causan alteración, lo que es grave, toda vez que hay en ellas especies únicas.  Hábitos sostenibles y adecuados evitarían y reducirían en gran parte efectos negativos y el avance del cambio climático.

La Sierra Nevada, bien puede ser un gran laboratorio del cambio climático y un observatorio de excepción para estudiar el funcionamiento de sus sistemas naturales; además, su altitud y proximidad al mar propicia la presencia de todos los pisos bioclimáticos que la hacen única para que se estudien en ella los procesos naturales en un contexto de cambio global, ya que los datos que arrojen fundamentales serán para establecer la gestión para su protección, mejora de su ecosistema, reducir la vulnerabilidad de las especies, evitar el deterioro de sus hábitats y muchas otras consideraciones sobre esas especiales particularidades, en la verdad de ver convertida la Sierra en un laboratorio natural que mucho aportara al mundo científico.

Requiere nuestra Sierra un programa para la evaluación y seguimiento de ecosistemas que permita conocer los impactos generados y que a futuro se puedan generar como consecuencia del cambio climático, con estaciones especializadas de recogida de datos en puntos estratégicos, se estudien las especies de fauna y flora endémicas que constituyen extraordinarios bio-indicadores de los efectos del cambio climático, toda vez que registran las consecuencias del aumento de temperaturas, falta de suelo y agentes externos en forma rápida en ecosistemas como este de gran fragilidad, importando en consecuencia que se establezcan usos y métodos para mantener su ecosistema, preservar los espacios naturales que forman parte activa para su supervivencia y generación de riqueza.

Es entender que el conocimiento es la base para poder actuar en la recuperación de este único ecosistema universal y sus usos sostenibles, por lo que deben evitarse todo aquello que sea inadecuado respecto de movimientos  de tierras, alteración de cauces, entubamiento de acequias, senderismo, arrojo de residuos, entre otros generales y particulares aspectos; y en cambio sí, adelantar obras de mantenimiento e infraestructuras con criterios de sostenibilidad e informes científicos, instalación de contenedores para residuos, senderos señalizados, disfrutar de la observación de animales y plantas, los cuales no deben ser molestados ni recolectados, debiendo las autoridades Distritales incluido el Concejo,  Departamentales y Nacionales actuar de conformidad para evitar los lamentos que se puedan generar en el mañana por omisión o negligencia de ellos.

rubenceballos56@gmail.com Jurista

 

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