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Metrópolis

Cuatro años sin Aury Estela González, un crimen en total impunidad

Opinión Caribe

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Hace cuatro años, Santa Marta se sumió en una plena consternación por el homicidio de la docente y directora Aury Estela González Rubio quien tras varios disparos a su humanidad perdió la vida un 18 de noviembre del 2016 en el barrio el Jardín.

Aury Estela era una persona reconocida dentro de la sociedad samaria, era docente, directora y propietaria del Colegio Howard Gardner y estuvo vinculada por varios años a la Liga de Natación del Magdalena.

Los hechos se presentaron hace cuatro años, cuando Aury Estela se disponía a salir de la institución en su automóvil particular, una camioneta Nissan de color gris, cuando fue interceptada por un taxi de placas UQR-660 desde donde descendió un sujeto quien sin mediar palabra le disparó repetidamente

Tras cometer el hecho, el hombre abordó el taxi, huyendo del sector. Testigos que lograron percatarse de lo sucedido dieron aviso a las autoridades, que iniciaron una operación candado, con lo que interceptaron en pocos minutos un taxi sospechoso en el sector de Santa Ana. Dentro del vehículo hallaron solo al conductor, quien fue identificado como Edison Eduardo Quintero Pitar, natural de Santa Marta, y una pistola marca Jericó con silenciador.

Dentro de los elementos materiales de prueba se encontraban videos, el arma, una camisa que según videos usó el sicario y la captura en plena huida, son los materiales probatorios contra el capturado. Las audiencias avanzaron durante tres años; no obstante, después de cuatro años, no hubo condena y Quintero Pitar, el hombre capturado y quien sería el taxista señalado por las autoridades de participar en el asesinato de la docente, fue dejado en libertad por vencimiento de términos.

La grabación de una cámara de seguridad del sector, según la coronel (r) Sandra Vallejos, quien en ese entonces era comandante de la Policía Metropolitana, aseguró que “dentro del video se puede observar que el taxi intercepta a la señora, sin dejar que se estacione. En movimiento le van disparando y se nota claramente que el vehículo del taxi espera a que el señor termine su cometido de ultimar a la docente, y espera que suba el individuo y empiezan la huida”.

El caso, dejó un sin sabor e impacto en la ciudad, debido al reconocimiento del que gozaba González-Rubio por su labor como madre, líder y docente, además por el hecho de ser mujer, deja a la Fiscalía con una gran deuda sobre quién fue el autor intelectual del crimen.

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