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El oportunismo de Germán Vargas Lleras

Opinión Caribe

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Por: Cecilia López Montaño

El país tiene que registrar lo que está haciendo Germán Vargas Lleras. Su inmensa ambición lo ha llevado a cambiar su opinión frente al gobierno y al uribismo de la manera más descarada posible. De ser un crítico de esta administración pasa a quedarse con 4 ministerios y además a buscar ser el candidato presidencial del uribismo. Íntimo de Uribe juega también el papel de actuar como si fuera funcionario público asumiendo posturas para cambiar decisiones de funcionarios gubernamentales. Se puso al lado del expresidente Uribe simplemente para llenar ese vacío que obviamente tiene el Centro Democrático cuando es evidente que ninguno de sus precandidatos tiene la mínima posibilidad de llegar al poder. Es el momento de pensar lo que sería Vargas lleras en una presidencia, aunque se ve muy lejana esta posibilidad cuando este partido y el expresidente están en el piso en términos de opinión pública.

Heredero de un gran hombre como fue su abuelo, Carlos Lleras Restrepo, uno de los mejores presidentes de este país que extrañamos por su carácter, Vargas Lleras se ha llenado de privilegios que le han permitido tener esas oportunidades que unos pocos, muy pocos logran. Senador, ministro, vicepresidente además de un gobierno con ideales muy distintos a los del actual, del cual también sin sonrojarse ya hace parte. Pero más aún, con su clara decisión de ser el candidato del Centro Democrático, queda claro que la ideología, los principios no son su fuerte. Lo importante y ello predomina en sus actuaciones, es su inmensa ambición de ser presidente de Colombia a toda costa.

Lo primero que debe reconocerse es que Vargas Lleras es el mejor representante de esa forma de ejercer la política que precisamente hoy rechaza la mayoría de la juventud y por eso protesta. Clientelista como ninguno, sin el menor asomo de vergüenza y todo por esa vieja y obsoleta concepción del poder. Este poder que no es para impulsar los cambios que requiere el país siendo la prueba reina lo que quería hacer con la salud. No en vano los médicos se la jugaron por tumbar esa absurda propuesta que, disfrazada con algunas cosas positivas, lo que quería era una mayor privatización del derecho fundamental a la salud de todos los colombianos. Lo que busca son votos poniendo a su gente en posiciones de poder en el manejo de lo público.

Lo segundo que es evidente es su inmenso oportunismo. Como ha visto la clara debilidad de los candidatos del uribismo, no le importa la incoherencia de cambiarse de partido. Qué tipo de confianza en semejantes momentos que vive Colombia puede generar un personaje para quien los principios no importan con tal de satisfacer ambiciones personales. Si algo clama esta juventud, sus padres que los acompañan, los profesionales que defienden a los manifestantes y los atienden en sus necesidades, es la posibilidad de construir un nuevo país, largo proceso que ha empezado ya, pero cuya dinámica de cambio no puede ser interrumpida por los vicios de esa forma vieja y peligrosa de hacer política.

Claro que se requieren alternativas, no de caudillos sino de propuestas que obviamente deben ser interpretadas y llevadas a cabo por personas que cumplan con esos valores que el país ha empezado a reclamar mientras no acepta claramente a aquellos que han generado las causas de esta explosión social. Con absoluta seguridad, ese cambio profundo es ignorado por Vargas Lleras que sigue moviéndose en ese país que la mayoría de los colombianos rechaza.

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