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Editorial & Columnas

Lecciones de la pandemia

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Por: Cecilia López Montaño

La pandemia sigue, sin duda, pero es hora de empezar a tener claras las lecciones que nos está dejando. Esta reflexión es fundamental porque hasta ahora muchos de los análisis sobre este tema crucial se están quedando en la superficialidad, en lo obvio. Las consecuencias son evidentes: golpes durísimos a la economía, altísimo desempleo, microempresas desaparecidas, grandes empresas debilitadas y algunos ganadores que se han enriquecido. Pero lo más grave es la gente en esta Latinoamérica llena de desigualdades, de pobres, de informales, de mujeres y jóvenes que están en momentos de profunda crisis. Sin embargo, esto no es suficiente, sino que es necesario empezar a profundizar en algunos temas.

Sugiero una reflexión sobre la política social. Con diferencias significativas entre países, los gobiernos han hecho esfuerzos para dar ayudas puntuales, subsidios dirigidos a los pobres y a los vulnerables. Muchos de estos gobiernos atribuyen a estos esfuerzos las crisis en sus cuentas fiscales y la necesidad de reformas tributarias. Colombia es un claro ejemplo de esta situación. Pero la verdad es que no se ven mejoras significativas en los indicadores sociales que van a un ritmo de avance mucho menor que el que se anunciaba, y de hecho esto también puede observarse en la economía. La pregunta es ¿por qué?

Las llamadas transferencias condicionadas, la estrategia social estrella de los últimos 30 años, no solo se han mantenido, sino que se han aumentado en algunos casos. Es posible que la explicación que se ofrezca es que si no hubiera sido por estos apoyos la pobreza e indigencia sería muchísimo peor. Eso puede ser cierto pero el hecho de que no se vean mejoras en indicadores sociales deja la duda de que dada la dimensión de la crisis, o no son suficientes o sin empleo así sea precario es imposible mejorar la situación de estas familias.

El otro tema es el apoyo económico a los vulnerables, las trasferencias de dinero público sin condicionalidad. Claramente se han enfrentado a múltiples problemas. El primero, al menos en el caso de Colombia, consiste en que estas ayudas son absolutamente precarias, iguales a la línea de indigencia cuando esta población por definición antes de la pandemia había superado la línea de pobreza. Además de esta razón, hay otra aún más grave, la dificultad para llegarle a los individuos a quienes se han dirigido estos aportes estatales. Pero probablemente la más crítica es la de asegurar los recursos fiscales necesarios porque no son parte de la estructura del gasto público.

Dos conclusiones se derivan de esta primera reflexión. Los subsidios a los pobres no son suficientes, sino que es necesario por muchas razones, complementarlos con la manera digna de generar ingresos que no es otra que el empleo. Empleos de emergencia, programas estatales de trabajo se han sugerido en el caso de Colombia y el gobierno ha ignorado totalmente esta posibilidad. Llegó la hora sin duda de revisar esta política social que ha recibido críticas que han sido desoídas, pero probablemente este es el mejor momento de empezar a hacerlas. La segunda conclusión es que una política social no de emergencia como la que se ha implementado en medio de la crisis, no sustituye políticas permanentes que garanticen los derechos de los ciudadanos y que formen parte del gasto publico permanente. Dos temas para empezar a profundizar en las lecciones que realmente está dejando la pandemia. Ha mostrado su deficiencia en medio de esta crisis la salud y la educación, como también la seguridad alimentaria y en general la respuesta a esos derechos que obliga la Constitución de todo país democrático.

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