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Columnistas

Seis apuntes del terrible accidente.

Opinión Caribe

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Por: Ariel Alberto Quiroga Vides 

Nadie imaginó en Santa Marta, que el lunes 13 de septiembre de 2021, esta ciudad del Caribe despertaría con imágenes tristes y fuertes, pues seis jóvenes de Gaira yacían muertos en un tramo de la troncal del Caribe. Hablar de la crudeza de las imágenes está de más, pues creo que centrarnos en el morbo de lo escabroso  re-victimizaría a las familias víctimas, cuando lo más constructivo es exigir justicia como sociedad, pero sin populismo punitivo.

 

  1. Del Joven empresario que cometió el crimen, hay que decir que como cualquier ciudadano, goza de derechos fundamentales de corte procesal y sustancial  que lo amparan y protegen de ser foco de tiranías del sistema judicial, digo “que cometió el crimen” pues hasta el momento parece no haber dudas de su autoría en el hecho, aunque en puridad jurídica, es deber manifestar que es inocente hasta que se demuestre lo contrario.

 

  1. Sobre las víctimas directas del siniestro, sus muertes no pueden en unos días caer en el olvido social, sino que deben convertirse en la motivación suficiente para que las políticas públicas de seguridad vial en el Distrito y Departamento, se enfoquen más en la preservación de la vida de cada ciudadano, que en la imposición y cobro de foto multas.

 

  1. Las familias de las víctimas y del joven conductor deben ser acompañadas en sus procesos de duelo y acercamiento oportuno, ya que el sistema penal y las autoridades administrativas, mal harían en aupar el sentimiento de contienda entre los involucrados, cuando de lo sucedido solo hay algo claro. Ni esos inocentes jóvenes debieron morir, y seguramente el conductor no tenía la mínima intención de ocasionar tremendo daño.

 

  1. En lo que tiene que ver con el grado de responsabilidad de cada actor, es necesario indagar varios puntos, por ejemplo ¿en el momento del impacto los jóvenes intentaban cruzar la carretera ignorando el puente peatonal, o ya estaban en un borde de la vía simplemente caminando? ¿está probado que el conductor del vehículo venía a exceso de velocidad y con efectos del alcohol? ¿existía buena iluminación al momento del accidente?

 

Los anteriores interrogantes tienen el poder de dar luz sobre si existe responsabilidad compartida entre las partes del hecho, puesto que de ser así, hay que analizar cual actor provocó un aumento del riesgo, en qué grado o si simplemente este fue de igual proporción. Estos son elementos que se aclaran en un debate probatorio, tratar de dar respuestas en esta columna sería irresponsable de mi parte.

Por otro lado, tenemos la hipótesis de que el Estado también haya tenido su cuota parte en esta tragedia, pues contar con suficiente iluminación es clave para poder entender la magnitud de los perjuicios, sumado a ello, atender el índice de inseguridad en el sector también lo es, toda vez que en la vida real, está claro que usar un puente peatonal a altas horas de la madrugada, sin el acompañamiento de un policía, es estar expuesto a alguna agresión por parte de la delincuencia urbana, y si también se toma en consideración que la accidentalidad en la troncal del Caribe arroja al día de hoy 65 siniestros viales, con un aumento de victimas de 15 personas, podríamos estar ante la posibilidad de un descuido de las medidas de prevención, no solo por parte de los ciudadanos, sino también por parte de la oficialidad.

  1. Lo mejor que las familias de los involucrados pueden hacer en estos momentos, es tomar un asesoramiento temprano y eficaz, primero en lo penal y posteriormente, de no lograrse una reparación integral por parte del joven empresario, acudir ante las jurisdicciones civiles o administrativas, esto último se define de conformidad a la estrategia de litigio más acorde a los intereses existentes,  y a las posibilidades reales de obtener un resarcimiento de perjuicios.

 

  1. Lo constructivo es respetar el duelo de las familias de los fallecidos, pero también entender, que más allá de que exista un pronunciamiento judicial ejemplar acorde a lo que se logre probar, caer en gavilla contra el señor Enrique Vives Caballero no solucionará nada.  Observo con rechazo, que muchos argumentos de usuarios de redes sociales,  están motivados por el odio de clases que algunas personas de moderados recursos profesan contra quienes se encuentran en mejor condición; y déjenme decirles, ¡están desubicados!, porque este es un debate de pruebas  no de resentimientos.

 

Para terminar, considero importante que las autoridades competentes actúen con rapidez para apoyar a todas las familias involucradas, puesto que, el dolor y el trauma se pasan mejor, si se  brinda el acompañamiento necesario de la sociedad a través de sus instituciones.

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