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Columnistas

Educación, democracia, libertad

Opinión Caribe

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Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza*

 

La democracia, en sentido estricto, es una forma de organización del Estado en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que confieren legitimidad a sus representantes. Es el término referido para designar a una de las formas de gobierno en que puede ejercerse el poder político del y para el pueblo. El concepto ha sido abordado académicamente desde la teoría de la forma de gobierno según sus usos con base en los criterios numéricos en que se ejerce el poder, siendo la democracia la forma de gobierno de las mayorías o los muchos, a diferencia de las monarquías o las aristocracias.

Tomando en cuenta el papel del concepto en el marco del Estado moderno, se puede definir como un método o un conjunto de reglas de procedimiento para la constitución del gobierno y para la formación de las decisiones políticas, más que de una determinada ideología. Desde esta arista, un régimen democrático implica, entre otras cosas, que sus órganos legislativos o ejecutivos estén compuestos por miembros elegidos por el pueblo, directa o indirectamente; que haya ciudadanos sin distinción ninguna con capacidad para votar y elegir representantes; igualdad de voto; y que sea preponderante el principio de mayoría sin afectar los derechos de las minorías. A esto se le llamaría democracia formal.

Otra acepción de la democracia se adjetivaría como sustancial y se remitiría a los principios e ideales característicos de la democracia moderna donde se privilegia la idea de igualdad ante la ley e incluso en el ámbito económico o social, y la libertad del individuo frente al poder político. Las instituciones que velan éstos principios, en mayor o menor medida, pueden considerarse esencialmente democráticas. La democracia formal describe al gobierno del pueblo y la sustancial al gobierno para el pueblo.

Además de ser estructura jurídica y régimen político, es un sistema fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo, lo que se encuentra íntimamente relacionado con el derecho humano a la educación, pues el ejercicio de este derecho habilitante supone un medio para adquirir y ampliar conocimientos y habilidades que permitan a cualquier persona alcanzar su desarrollo personal y profesional para poder vivir en libertad y dignidad; y con ello, contribuir al mejoramiento de la sociedad.

Democracia y educación son caras de una misma moneda. Se nutren permanente y mutuamente en un diálogo determinante. Así, el sistema educativo nacional deberá forjar una ciudadanía participativa, libre, racional y responsable en todos los procesos democráticos. La educación será siempre precisa; debido qué a mayor educación, mayor apoyo tendrá la democracia. Lo valioso de la defensa de la democracia es que ella apuesta por el respeto de los derechos de todos y ofrece mecanismos para que todas las voces sean tomadas en cuenta y no se imponga la voluntad del más fuerte.

La democracia y su discurso no han logrado permear en la convicción de la juventud, debido a los males que aquejan a nuestras sociedades desde hace decenios, como son la corrupción y el abuso del poder; de ahí que la implementación de políticas públicas y la inversión de mayores recursos financieros para poder garantizar un acceso pleno a la educación de calidad, serán una base sólida en la construcción de una democracia duradera, aquella que trascienda generaciones y garantice derechos, sin importar la ideología política en turno. Sólo mediante la educación se pueden forjar ciudadanos participativos, críticos e informados, capaces de dar y vigilar un mandato de manera responsable a las autoridades electas. El fortalecimiento de la democracia debe reconocer uno de sus más fuertes pilares en la educación, pues sólo educando a la ciudadanía nos alejaremos de todo autoritarismo; de ahí la importancia de su fortalecimiento, profundización y la necesidad de participar más activamente en ella. La democracia nos hace libres. Verdad verdadera.