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Columnistas

Votar a Senado 2022 en Magdalena

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Por: Edward Torres Ruidiaz

Son cinco los aspirantes a representar al Magdalena en el Senado: Norma Vera, Carlos Farelo, Honorio Henríquez, Rafael Martínez y Fabián Castillo. Y su estilo y sus posibilidades reales de llegar al Congreso son muy distintas.

El atraso del Magdalena no es de ahora sino de doscientos años, casi de toda nuestra vida como república. Y no es por falta de recursos de la nación pues estos, unas veces más y otras menos, han aumentado: Magdalena pasó del 2.1% del presupuesto de inversión nacional en 2021, al 2,4% de esta en 2022, y un incremento del 34% respecto al 2021, por encima del crecimiento del 18% de la bolsa nacional y de departamentos como Antioquia (DNP, 2022).

Y si el problema no es de recursos relativos, este puede estar en su inadecuada ejecución, es decir que los recursos se estén gastando en proyectos de beneficio personal y sin impacto en el desarrollo local del Magdalena. Por ejemplo, prefieren gastar más en proyectos (o entidades) que generen centenares de ordenes de prestación de servicios, fácilmente convertibles en votos para los actuales Congresistas del gobierno Duque como Honorio Henríquez, Fabian Castillo y Carlos Farelo, en lugar de invertir en acueductos que lleven el agua a las casas. Igual que sucede en Santa Marta.

De allí la importancia de elegir los Congresistas adecuados, Senadores y Representantes, que hagan la tarea para cambiar esa situación. Un Senador o Senadora, que entienda que las buenas relaciones con el gobierno nacional deben dirigirse a materializar una visión de desarrollo común a través de proyectos de impacto. Que su crecimiento político personal, también vaya ligado al desarrollo local.

Como es el caso de Barranquilla y su visión de puerta al gran Caribe, o del Cesar como eje de servicios regionales, que han logrado hacer realidad a través de la gestión de recursos nacionales, traducidos a macroproyectos muy puntuales. Ese objetivo común, una visión positiva de su futuro, de los Barranquilleros y Vallenatos, ha logrado trascender al tiempo y a las disputas políticas.

En cambio, los Senadores del Magdalena no demuestran trabajar con una visión colectiva, de hecho parecen no tenerla, y su poder político se ha limitado a relaciones personales, medidas en burocracia para los amigos y la familia, pero no en verdaderos proyectos de desarrollo. Los pocos que nos han llegado, como las vías transversales, las 4G y el viaducto, han sido de rebote por la gestión de nuestros vecinos del Cesar y Atlántico.

Y los otros candidatos a Senado como Rafael Martínez, desaprovecharon una gran oportunidad al limitarse al proyecto electoral unipersonal del hoy Gobernador Caicedo, y ya no lograron conectar una propuesta creíble de desarrollo, aunado a las limitaciones de discurso de sus candidatos a Cámara para trasmitirlo, una gran falencia en quien aspira a ser Congresista. Por ello se quedaron en un desgastado discurso de victimización personal, el miedo de los buenos y malos, que hoy lucha contra las cifras de sus propias falencias de ejecución y los señalamientos de corrupción de sus administraciones. El uso de la imagen del hoy gobernador Caicedo en su publicidad, una evidente participación consentida e indebida en política, es un claro acto de corrupción, el cual torpemente han intentado justificar con el argumento de “otros que también lo han hecho”, la recurrente estrategia del “empate delincuencial” que tanto daño hace a nuestra sociedad, ante la indiferencia, y casi que protección, de los entes de control.

Todo eso, en concreto, es lo que hay que comenzar a cambiar en nuestra elección, si queremos mejorar.

¿MAGDALENA TIENE UNA “VISIÓN”?

En 2011, el DNP y la Gobernación de Boneth elaboraron el documento “Visión Magdalena 2032”, una hoja de ruta que, a fecha de hoy, está lejos de cumplirse. Pero igualmente preocupante es que esta visión no es manejada por nuestros actuales Congresistas; de hecho, parece que ni siquiera la conocen. Sus discursos de campaña no obedecen a una visión común del territorio, sino que terminan siendo propuestas sueltas, lugares comunes en respuesta a las urgencias de la última reunión política, o de un arrogante proyecto político unipersonal, como es el caso de otros aspirantes. Por eso cuando llegan a ser elegidos, sus pocas acciones de gobierno no trascienden en soluciones a nuestros problemas estructurales, cuando las hay, porque a la mayoría ni siquiera se les conoce la voz o un debate de relevancia.

Sin el ánimo de minimizar a nuestros demás candidatos a Senado, que por simple regionalismo ojalá fuesen elegidos todos, Norma Vera marca una enorme diferencia frente a los otros cuatro, en el planteamiento de una visión colectiva y positiva de desarrollo para el Magdalena y el caribe, con cifras y acciones concretas. Es reconocida por su heroica lucha, aún a costa de su integridad, por las víctimas de violación del paramilitar Hernán Giraldo y es a la única que, por ejemplo, hemos escuchado hablar del problema del agua y la pobreza, desde su propia experiencia de vida. Eso y su juiciosa formación científica, que he tenido la ocasión de compartir, serían la garantía para hacerlas efectivas a través de las gestiones y debates que deba realizar ante el gobierno nacional, sea el que fuese elegido, pues su discurso no ha caído en los extremismos personales de otros candidatos.

¿Y LOS VOTOS?

Pero para llegar se requieren votos. Y en eso Norma también tiene ventaja pues se inscribió por una lista que en 2018 eligió Senadores con apenas 20 mil votos. Ante la ausencia de Mockus, pero el avance de Angélica Lozano, obtener la curul podría estar a unos 35 mil votos.

En cambio, los repitentes Honorio Henríquez, Fabian Castillo y el actual representante Carlos Farelo, se inscribieron por partidos en los que requerirán más de 70 mil votos para disputar la curul a las poderosas maquinarias nacionales de Cambio Radical y del Centro Democrático, este último sin el arrastre del más de 1 millón de votos de Álvaro Uribe y el crecimiento de sus maquinarias internas al ser partido de gobierno. Y más difícil aún será para Rafael Martínez, quien con su lista de Fuerza Ciudadana deberá superar los 600 mil votos.

Por ello, por el manejo y contenido de sus propuestas, por su estilo académico que logra conectar con la gente del común y por sus posibilidades reales de llegar, me gusta la candidatura de Norma Vera al Senado por el Magdalena.