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Columnistas

Ciudadanos, a la carga

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Por: Rubén Darío Ceballos Mendoza

 

Liberarse, enterarse, animarse, soñar, opinar, participar, culturizarse, vivir, actuar en política, entre otros procederes, será definitivo para que como ciudadanos mantengamos una disposición vital, acendrado espíritu cívico, tener sentido de pertenencia y además juntar muchas voluntades de manera pertinente, en lo que ayuda no dejarnos agobiar bajo circunstancia alguna por las denominadas redes sociales que no pocos califican como antisociales, y los malos gobiernos, plagados unas y otros de falsos profetas para todos los gustos que avizoran y presentan un  porvenir a su manera con destinos por ellos definidos de conformidad con sus “decisiones”, sin atender perspectivas ni prospectiva; razones por la que obligados estamos a pensar en un mañana, que si de pronto no será como lo deseamos, podamos al menos imaginar la manera en que podrá presentarse. 

El tiempo que vivimos no será diferente de los anteriores, seguirá parecido, la emergencia se transformará en un discurrir sanitario permanente; la reactivación económica, lo social y demás pendientes seguirán como antes de la crisis estando a la orden del día; las prácticas de lo digital se estancarán; negocios, empleos y teletrabajo desde casa se mantendrán en gran medida, más, al demostrarse ahorro logístico, de mantenimiento, energía y comunicaciones. 

De otro lado, muchas otras cosas, situaciones, circunstancias y asuntos no cesarán, como viéndolo estamos, en el que adversarios de la vida pública dándose están sin piedad con todo lo que tienen a su alcance, lo que lleva a pensar que lo cual no solamente seguirá, sino que aumentará. Pero lo peor de todo es que como ciudadanos, de no ser coherentes, poco o nada vamos a tener que ver en y con tales desarrollos, salvo que se haga un alto en el camino y con cabeza fría, sin desesperación, pero con prisa y sin pausa, de la mano de lo reflexivo, el análisis, lo cauto e inteligente, tomemos como tabla de salvación escoger con lupa a los mejores y participar con mayor decisión a ver si por fin tenemos éxito, a efecto de no seguir esperando las realizaciones que tanto necesitamos, en el fondo de lo ineficiente.

Como ciudadanos tenemos mucho que hacer y por hacer, en lo que nos corresponde obligar positivas diferencias, apurar para que se resuelvan al menos los asuntos urgentes y pendientes (poco atienden los mandatarios lo importante). Es comprender que somos parte vital de la sociedad y no invitados de piedra. Que nuestra participación debe y tiene que ser cada día y cada vez mayormente activa. Demostrar, y ojalá el tiempo nos dé la razón, que se trate de entender que las organizaciones civiles y la ciudadanía tienen que cumplir las tareas, a fin de garantizar un mejor y más promisorio mañana.