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Cultura

El sahumerio: infaltable en Semana Santa

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Los fieles de la iglesia católica durante siglos han acogido el uso del incienso como una reflejo de la oración que sube hasta cielo, representada en el humo que emite esta sustancia.

El humo es distintivo, principalmente, en las procesiones y su papel es tan relevante en la religión, que incluso se conoce al incienso como uno de los regalos recibidos por el Niño Jesús en su nacimiento en un pesebre de Belén.

De acuerdo con la información hecha pública por el historiador Antonio Piñero, son cuarto las veces que este elemento es mencionado en el Nuevo Testamento “en el Evangelio de Mateo (la adoración de los Reyes Magos), en el de Lucas, en la Epístola a los Hebreos y en el Apocalipsis”.

Así, la tradición se ha logrado arraigar en los países con creencias religiosas todavía vigentes y continúa estando presente, en gran medida, en la Semana Mayor.

Por ejemplo, en Santa Marta, por estos días es común sentir el olor característico del sahumerio emergiendo de los templos e, incluso, en las calles siguiendo los pasos de las carretillas que recorren las calles ofreciendo su venta a los feligreses que todavía mantienen la costumbre que quemar incienso como una muestra viva de religiosidad.

El señor Carlos, se encontraba vendiendo sahumerio en las inmediaciones del Mercado Público de la ciudad, el aroma de su producto marca la diferencia en medio de los olores que caracterizan a una plaza abarrotada de pescados, carnes, frutas y verduras.

En conversación con este medio de comunicación, explicó que desde Ciénaga se traslada hasta el Distrito “porque aquí la venta es mejor”.

“Este año he vendido más que todos los años”, relata.

El paquete de sahumerio lo ofrece a $2000 en un paquete que el define como “completo”, pues incluye la oración del Viernes Santo. En su carreta tiene también bolsas de mirra e incienso, por si alguien los prefiere separados.

“Esta Semana Santa sido mejor porque la vez pasada no había iglesias. Siempre he vendido acá y me va mejor que en mi pueblo”, añade.

Al concluir la oración, continúa ofreciendo su producto a los ciudadanos que se le cruzan por en frente y que se muestran interesados en comprar una de las bolsas para poner en práctica una de las más antiguas costumbres de la religión.